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Sociedad e Interés General - 03-09-2020 / 19:09

Alcides López Aufranc: militar, represor, empresario y cómplice de la dictadura de 1976

Alcides López Aufranc: militar, represor, empresario y cómplice de la dictadura de 1976
Alcides López Aufranc.
 
El 04 de septiembre de 1921, en Venado Tuerto, nace Alcides López Aufranc. Fue un militar represor perteneciente al Ejército Argentino. Se le recuerda por haber sido instructor de la "doctrina francesa" (que se aplicó contra el pueblo en las guerras colonialistas de Indochina y Argelia) en la Escuela de Guerra de Buenos Aires, sobre la que se asentaron las acciones represivas durante el sangriento Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), que dejó 30.000 desaparecidos.
 
El 29 de mayo de 1969, López Aufranc encabezó la represión al movimiento obrero y popular en el Cordobazo, contra civiles desarmados. Como premio, fue ascendido a jefe del Estado Mayor del Ejército. El 12 de marzo de 1971 también encabezó la represión contra la huelga de los obreros mecánicos y metalúrgicos durante el llamado Viborazo. Además, reprimió a los obreros de la empresa Fiat en Buenos Aires, en octubre de 1971.
 
El 20 de marzo de 1975 hubo una gran huelga de metalúrgicos en Acindar. El presidente de Acindar era José Alfredo Martínez de Hoz, quien pidió ayuda a López Aufranc, que inmediatamente lanzó el operativo Serpiente Roja del Paraná: trajo policías provinciales, prefectos, matones de la derecha sindical de la UOM de Lorenzo Miguel,​ y paramilitares de la Triple A, ​que entraron al pueblo de Villa Constitución en una caravana de 150 automóviles Ford Falcon color verde para reprimir ferozmente a los obreros.
 
En los dormitorios para solteros de la empresa, López Aufranc hizo montar el primer campo de concentración. Hubo alrededor de 300 detenidos y 23 desaparecidos. En un cóctel con empresarios, López Aufranc se jactó de que los 23 delegados de base de Villa Constitución "ya no darían problemas", porque estaban "bajo tierra".
 
Acompañó al dictador Alejandro Agustín Lanusse en la jefatura del Estado Mayor del Ejército y se volcó luego al área industrial: fue director de la metalúrgica Acindar desde 1976 a 1992. A pesar de no tener funciones directas en la última dictadura militar, reivindicó fervientemente, en distintas ocasiones, la represión de los años setenta.
 
La Opinión Popular

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
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