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"El día que la pandemia termine va a haber un banderazo de los argentinos de bien". Alberto Fernández
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Nacionales - 07-08-2020 / 10:08
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Ahora son todos guzmanistas de la primera hora

Ahora son todos guzmanistas de la primera hora
Hasta quienes le pedían el mes pasado a Alberto Fernández que lo eche -en público y en privado- se vistieron de guzmanistas de la primera hora. Todos salieron a gritar el gol que añoraban tanto la hinchada como el técnico, aun cuando está lejos de haber definido el partido.
Aunque hace tiempo que nadie en el poder se lo toma demasiado en serio ni le pide opinión, Guillermo Moreno pudo haber sido la excepción que confirmara la regla. El acuerdo que enhebró Martín Guzmán con los acreedores privados para aplazar y aliviar los pagos de la deuda jamás haría desdecirse al pintoresco exsecretario de Comercio, quien semanas atrás vaticinó que fracasaría porque le faltaba "haber pateado más la calle".
 
En el mundo empresario, entre los apostadores bursátiles y entre los consultores más cotizados de la City, en cambio, no hubo ningún reparo para la pirueta: hasta quienes le pedían el mes pasado a Alberto Fernández que lo eche -en público y en privado- se vistieron de guzmanistas de la primera hora. Todos salieron a gritar el gol que añoraban tanto la hinchada como el técnico, aun cuando está lejos de haber definido el partido.
 
Puertas adentro de la coalición, el primero en cantarlo fue Sergio Massa, quien no solo había convocado varias veces durante abril y mayo a su propio gabinete económico para interconsultas sino quien además entabló diálogos paralelos con Wall Street que obligaron al Presidente a avisar en tres ocasiones que el único interlocutor oficial era Guzmán.
 
Pasado pisado: tanto se apuró el jefe de Diputados en sacar pecho por el entendimiento que incluso primereó a Fernández. Pidió disculpas.
 
El recorrido de Guzmán antes del cierre de las negociaciones reflejó fielmente el equilibrio de fuerzas en el Frente de Todos
 

 
Tras haber pasado el fin de semana prácticamente instalado en Olivos con el Presidente, el lunes visitó personalmente a Cristina Fernández y conversó virtualmente con Massa y Máximo Kirchner. Los más conspirativos del gabinete están convencidos de que ese tándem excede lo parlamentario y constituye un proyecto de poder autónomo.
 
No olvidan la cena del 22 de junio en la mansión del banquero Jorge Brito en San Isidro, donde el exjefe de Gabinete les presentó al líder de La Cámpora al presidente de la UIA, Miguel Acevedo, al petrolero Marcos Bulgheroni, al zar de la energía Marcelo Mindlin y al constructor Hugo Dragonetti.
 
¿Será verdad lo que intuyen esos escultores del humo? ¿Que Máximo apuesta por ser quien le arrime la banda presidencial a Massa, consciente del límite que le imponen para calzársela él tanto su apellido como la imagen pública que supieron construirle los medios de comunicación más masivos?
 
¿Será un proyecto secreto o estará blanqueado también ante el Presidente, como aclaró el exintendente de Tigre cuando se supo de sus interconsultas con Martín Redrado, Santiago Montoya, Daniel Marx, Miguel Peirano y Guillermo Mitchell?
 
En los festejos del acuerdo con los acreedores tampoco faltaron los economistas de la gestión Cambiemos, que inflaron la deuda pública a una velocidad inédita en la historia del capitalismo y consiguieron batir dos récords: incumplir el pago de bonos emitidos en su propio gobierno y gastar la friolera de 22 pesos por cada 100 de presupuesto en intereses de esa deuda, como ocurrió en 2019.
 
Pero las felicitaciones de esa tribuna virtual visitante incluyeron pases de factura contra Mauricio Macri que solo se entienden a la luz de internas añejas que luego agigantaron la crisis y la derrota. La de Luis "Toto" Caputo, por ejemplo, destilaba hiel contra el líder veraneante.
 
El exministro de Finanzas todavía siente que lo sacrificaron en el altar de una ortodoxia cándida que resistió todo lo que pudo: primero cuando Macri decidió volver al Fondo Monetario y después cuando se fijaron las condiciones del primer programa, que estalló a los tres meses.
 
 
Más fondistas que el Fondo
 
Se lo confesó el italiano Roberto Cardarelli -el entonces encargado del caso argentino en el FMI, también eyectado por la crisis- a un amigo que se lo contó a su vez a BAE Negocios. 
 
"Nosotros no lo podíamos creer, pero (Nicolás) Dujovne estaba a nuestra derecha. Cuando firmamos el primer acuerdo tratamos de convencerlo de que un control de capitales era indispensable, pero él nos respondió que eso era inconcebible para el gobierno", evocó.
 
Esos controles que hasta el Fondo consideraba necesarios en 2018 terminaron por llegar, pero recién cuando todo colapsó y el timón ya lo sostenía Hernán Lacunza. Ahora, insólitamente para un partido que se reivindica democrático y republicano como el PRO, sus economistas culpan al electorado por cómo sufragó en las PASO de 2019.
 
La del Fondo es la negociación que viene, aunque sus nuevos jerarcas supervisaron íntegro el diálogo con los acreedores privados. 
 
Guzmán se lo anticipó en abril a un grupo de empresarios que sí pueden jactarse hoy de seguirlo desde Cemento: el financista Pablo Peralta (BST), el presidente de Toyota, Daniel Herrero, el CEO del Grupo Sancor Seguros, Alejandro Simon, el director de Celulosa Argentina, José Urtubey, el dueño de Laboratorios Richmond, Marcelo Figueiras, el fundador y director de Globant, Martín Umaran, el cafetero Martín Cabrales, la titular de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART), Mara Bettiol, y el presidente de Fecoba, Fabián Castillo.
 
En aquel encuentro, a inicios de la pandemia, les dijo que sus objetivos eran cinco:
 
·         - Frenar la salida de capitales.
·         - Regularizar la deuda en pesos.
·         - Acordar con los acreedores.
·         - Equiparar las condiciones de la deuda en pesos y en dólares.
·         - Cerrar un nuevo programa con el FMI.
 
Ya con uno solo de esos objetivos por delante, la pregunta no es tanto a qué se dedicará después sino cómo hará para convivir con Kristalina Georgieva. Porque a diferencia del CEO de BlackRock, Larry Fink, que le dobló el brazo a Fernández al obligarlo a mejorar su última oferta pero después desapareció de la escena, el pacto con el Fondo incluye una supervisión permanente.
 
¿Será distinto lo que exijan desde la calle 19 ahora que no están más Christine Lagarde, Cardarelli ni David Lipton?
 
Que sea viable este acuerdo va a depender, entre otras cosas, de lo que se negocie ahora con el FMI. Georgieva jugó como aliada pero ya exige austeridad y va a seguir haciéndolo. El ministro, en ese sentido, tampoco es demasiado heterodoxo.
 
En el segundo encuentro con el grupo de empresarios "guzmanistas", en julio y cuando ya había empezado a reunirse con otros ejecutivos también, se jactó de no haber gastado tanto a inicios de la pandemia.
 
"Yo había hecho un plan para sostener la economía en cuarentena y eran 30 días hábiles de inactividad. Ahora que vamos más de 100, me alegro de no haber puesto en ese mes más de dos puntos del PBI", les dijo.
 
Un riesgo es que Georgieva le pida a Guzmán y a Fernández que le retribuyan su ayuda con los acreedores. Que les exija una mayor disciplina para exhibirla ella como trofeo ante el directorio, donde manda el G-7 pero especialmente Estados Unidos y donde desean recuperar en algún momento los U$S 44.000 millones que puso el Fondo como aporte de campaña para la fallida reelección de Macri. Pero el principal peligro es que quiera compartir el timón.
 
 
De Rocca al Mono
 
Que el Fondo vaya a auditar al Gobierno no solo condiciona decisiones de índole fiscal como una suba del IFE o un descongelamiento de las jubilaciones. También sigue gravitando sobre transformaciones más estructurales, y tal vez ésa sea la peor herencia que dejó Macri.
 
¿O aceptaría alegremente Georgieva el Ejecutivo ponga USD400 millones para capitalizar Vicentin, como pensaba hacer Gabriel Delgado, para que el Estado ponga un pie en el mercado de granos y por ende controle los dólares de la exportación?
 
Tras la derogación del decreto que intervino la cerealera, Fernández instruyó a todos en el Gobierno para que procuren cercar a los accionistas y al juez concursal de Reconquista, que le torció el brazo con mucho menos poder que Larry Fink.
 
El Banco Nación pidió que todo el patrimonio del grupo Vicentin y de los accionistas respondan ante el concurso. También apeló la decisión del fiscal Gerardo Policita de disponer la incompetencia del juez Julián Ercolini sobre la venta de Renova, la joya del grupo.
 
Lo mismo hizo la Unidad de Información Financiera (UIF). En la AFIP, por su parte, Mercedes Marcó del Pont ya preparó una demanda por subdeclaración de exportaciones.
 
Los directivos de Vicentin no parecen preocupados. Si se aprueba en el Senado la moratoria que empujó el oficialismo, el Nación no podría ejecutar siquiera sus créditos garantizados con prendas, hipotecas ni otros privilegios.
 
¿Conseguirá cambiar algo de su articulado Claudio Lozano, que lo gestiona incansable ante senadores del oficialismo? ¿Hará algo por evitar el desguace de Vicentin la senadora Anabel Fernández Sagasti, que "venía trabajando" en la expropiación el día del anuncio pero después no habló más del tema?
 
Ocurre que, además del Fondo, hay que acordar cómo reconstruir la Argentina con sus propios dueños. Y son consensos trabajosos pero que con esfuerzo se logran, como sabe Matías Kulfas.
 
Ayer, el ministro de Desarrollo Productivo presentó al mundo petrolero su proyecto para reactivar la cuenca gasífera. Lo pactó antes con Paolo Rocca, que renunció (al menos de acá en adelante) al reclamo al fisco que había iniciado cuando Gustavo Lopetegui le recortó los subsidios a la perforación.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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28-09-2020 / 10:09
"Nunca en toda nuestra historia se desplazaron a jueces de los cargos que titularizan en un juzgado o tribunal por decretos del Poder Ejecutivo. Hasta acá, las remociones o desplazamientos forzados de los jueces habían sido patrimonio exclusivo de los gobiernos que usurparon el poder por golpes de Estado", señalaron los legisladores del interbloque opositor.
 
Este texto forma parte de una declaración en la cual un conjunto de legisladores de Juntos por el cambio "exhortan" a la Corte a intervenir en la cuestión abierta sobre la anulación del traslado de los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli decidida en su momento por el entonces presidente Macri a través de un decreto.
 
La mentira en la discusión de los hechos consiste en que se rechaza una "remoción", cuando de lo que se trata es justamente del restablecimiento de la forma establecida por la Constitución, violentada durante el anterior gobierno y reemplazada por la decisión presidencial sin necesidad del paso por el Senado: la famosa designación "a la carta". Pero la cuestión principal no es la falsificación de los hechos sino el tono del documento.
 
Lo realmente inédito en los años posteriores a 1983 es la expresa deslegitimación de un gobierno producida por el principal bloque de oposición. Una deslegitimación que, además, no surge del entusiasmo de un discurso de barricada, sino que forma parte de un documento de diputados del Congreso de la nación dirigido nada menos que a la Corte Suprema.
 
En buen romance, miembros de un poder de la república le piden a otro poder que restablezca la vigencia de la constitución alterada por la acción de un tercer poder -el ejecutivo. Eso sí que es un ataque directo y perverso a la legalidad democrática en uno de sus aspectos cardinales como es el carácter soberano del sufragio popular, el principio de la mayoría electoral como forma de elegir las autoridades. 
 

28-09-2020 / 10:09
En vísperas del fallo del martes sobre la causa por la anulación de los traslados de los jueces Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Germán Castelli, manifestantes de la derecha macrista realizaron una protesta frente a la casa de Ricardo Lorenzetti, el ministro de la Corte Suprema, en la localidad santafesina de Rafaela.
 
En medio de la avanzada opositora y de las fake news de los grandes medios cercanos al macrismo, con bocinazos, banderas argentinas y diversos carteles, una caravana de lujosos autos se acercó en la tarde del sábado hasta la casa donde el magistrado suele pasar sus fines de semana. La protesta fue repudiada por distintos funcionarios de peso del Gobierno nacional.
 
Los vehículos llevaban pegados carteles contra el Frente de Todos. "Señores jueces, dejen de violar la Constitución", "Alberto y Cristina, fuera de la Argentina" y "Despierten argentinos, no a la impunidad K", rezaban algunas de las pancartas. Señalan a  la militante ultra macrista Corina Vecchioli como organizadora del escrache propio del fascismo. 

Lo que hacen los dirigentes del sector más derechista de Juntos por el Cambio, extremadamente fanatizados, es bochornoso, no tiene límites ni vergüenza. En la caravana cantaron consignas destituyentes y buscan proteger los cargos de los jueces puestos a dedo, para lograr la impunidad de Mauricio Macri en todos los delitos que habría cometido.

Ahora bien, si la Corte Suprema viola la Constitución y avala la demanda enfurecida de la oposición macrista ¿los próximos jueces se nombrarían por decreto del presidente Fernández?

La Opinión Popular


27-09-2020 / 11:09
Si en la Argentina hubiera un golpe de Estado exitoso contra el gobierno peronista, los diarios del día siguiente hablarían de transición, de unidad y de preservar las instituciones. La mayoría de los canales de noticias y de las radios consagradas le darían voz solamente a los conspiradores y callarían las denuncias sobre la violencia y la ilegalidad de los acontecimientos.
 
La oposición política no quebraría lanzas para defender la democracia. Los gobiernos de la región, como Brasil y Bolivia, no tardarían en reconocer la legitimidad de las autoridades de facto. Estados Unidos tampoco. Si todo llega a consumarse, revertirlo será una tarea imposible.
 
De ahí la urgencia, más actual que en ningún otro momento desde la década del '80, de que todos aquellos que estén comprometidos con el estado de Derecho, políticos, sindicalistas, empresarios y referentes de la sociedad civil, medios y comunicadores, de todos los colores políticos, dejen de lado cualquier diferencia para trazar una línea y renovar el compromiso del Nunca Más.
 
Es un escenario todavía lejano, a solo nueve meses de las elecciones que Alberto Fernández ganó con holgada mayoría, con una gestión que a pesar de la doble crisis de la economía y el coronavirus consigue sostener una tensa calma social, con algunos números que invitan a pensar en una incipiente recuperación y con el apoyo de las dos cámaras del Congreso, las centrales obreras y una enorme mayoría de los gobernadores.
 
También es cierto que la sociedad argentina ha tramitado su vínculo con la dictadura de forma más madura que sus vecinos, con un compromiso por los derechos humanos que es ejemplar en todo el mundo y la resistencia a un intento golpista, al parecer, aún es muy fuerte en la sociedad, incluso entre sectores netamente opositores. 
 

27-09-2020 / 10:09
La protesta de la Policía Bonaerense que llegó hasta Olivos y la columna de Macri en La Nación que apuntó a romper todo diálogo entre Gobierno y oposición convencieron al Presidente y a su entorno de que era necesario salir a dar pelea y retomar la iniciativa de la agenda política.
 
De hecho, ya aquella respuesta que tuvo el reclamo policial, más allá de que el Presidente la anunció en su tono habitual calmo, mostró una nueva actitud: la decisión de transferir a la provincia de Buenos Aires buena parte de los recursos que hasta entonces se enviaban a la Ciudad tomó a la oposición por sorpresa.
 
Aunque a partir de entonces hubo algunos cortocircuitos con el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, la mira de la Casa Rosada está puesta en el sector ultra que encabezan Macri y Patricia Bullrich, con declaraciones ya abiertamente desestabilizadoras como cuando hablan de "sustitución" del Gobierno o del "fraude" con el que supuestamente ganó Fernández al que hizo referencia el senador Esteban Bullrich.
 
"Culpar de la crisis a la pandemia es algo abstracto, está claro que el Gobierno tiene que personalizar las críticas en alguien y Macri es el indicado. Dejó el país hace unos meses incendiado, se fue de vacaciones al exterior mientras la gente padecía y en las encuestas es el dirigente de peor imagen", detallaba un funcionario que trabaja en el mensaje oficial. Eso explica que en las últimas apariciones desde Fernández para abajo se acentuaran las referencias al ex presidente. 
 

26-09-2020 / 10:09
El presidente Alberto Fernández mostró su fastidio por las actitudes del presidente del Tribunal, Carlos Rosenkrantz, y lo criticó en dos ocasiones. Por su actitud frente a la política de género y, fundamentalmente, por su activa participación en defensa de los jueces trasladados a dedo por el macrismo.
 
"¿Cuál es la disyuntiva que tiene el presidente de la Corte de con tanto ahínco impulsar esto? ¿Qué es lo que está buscando?", se preguntó Alberto respecto a la decisión de Rosenkrantz de convocar a un acuerdo extraordinario en el máximo tribunal para tratar los recursos presentados por los jueces macristas Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Germán Castelli, quienes buscan impedir sus traslados.
 
Para entender mejor las palabras de Fernández hay que saber que había trascendido la información de un encuentro reservado entre Rosenkrantz y Mauricio Macri para decidir una estrategia para tratar de mantener en sus puestos a estos jueces movidos a dedo por el ex presidente.
 
"Me llama mucho la atención por los comentarios que me llegan, por cosas que se ven dentro de la Corte, porque, la verdad, lo único que estamos haciendo es establecer un orden perdido por el gobierno anterior", expresó el Presidente complementando otras críticas al Tribunal por las demoras en la aplicación de la ley Micaela en el Poder Judicial. La Corte emitió luego un comunicado respondiendo sólo a este último punto.
 
En las dos intervenciones del Presidente, los cuestionamientos estuvieron dirigidos principalmente a Rosenkrantz, ex abogado del Grupo Clarín, a quien en Gobierno ya ven actuando en sintonía con la estrategia del macrismo y de los grandes medios porteños afines. 
 

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