Alberto Fernández maniobrar en la nueva normalidad geopolítica post-COVID para sacar al país de la postración en la que él mismo admitió que está sumido.
 
En ese mismo salón, en el que Federico Sturzenegger y Lucas Llach quedaron retratados para la posteridad junto a su vulnerada meta de inflación del 10% (+/-2%) para 2018, volvieron a debatirse entre empanadas un par de bifurcaciones estratégicas.
 
Fue al día siguiente de la presentación de Fernández por videoconferencia ante el Consejo de las Américas, un lobby del establishment neoyorquino que alberga a críticos furibundos de Donald Trump pero que comparte la preocupación del magnate por el desafío financiero, político y ahora también tecnológico de los chinos a la supremacía global norteamericana.
 
Es algo estructural y a la vez urgente. Desde la campaña electoral, Gustavo Béliz y Jorge Argüello trabajan para que la gestión de Fernández haga equilibrio entre las dos potencias en una oscilación que no le deje dudas a Washington de su permanencia en el "Hemisferio Occidental", como denominan allá a los que consideran sus dominios inexpugnables. 
 
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Nacionales - 24-07-2020 / 10:07
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

La relación de Argentina con China para salir de la postración económica

La relación de Argentina con China para salir de la postración económica
La pregunta es en quién planea apoyarse el Presidente para salir de la postración. La renovación de los dos ‘swaps’ con el Banco Popular de China, representan unos U$S 18.500 millones de los 43.350 millones de reservas brutas que hoy mantiene el Central después de los pagos de deuda que hizo Guzmán. Es decir, agua en el desierto. Y llegaron antes que la refinanciación de la deuda de USD44.000 millones que dejaron Mauricio Macri y el FMI como herencia envenenada.
En el salón Bosch, donde empezó a sesionar el mes pasado para mantener la distancia social entre sus miembros, el directorio del Banco Central aprobó la renovación de los dos intercambios de monedas con el Banco Popular de China que sostienen las reservas argentinas por encima de la inquietante barrera de los 40 mil millones de dólares.
 
El salvavidas chino llegó justo a tiempo, porque el 'swap' vencía originalmente el viernes pasado y no a fin de mes como creían en la Cancillería. Pero al margen del detalle, lo que la urgencia puso de manifiesto es lo difícil que le va a resultar a Alberto Fernández maniobrar en la nueva normalidad geopolítica post-COVID para sacar al país de la postración en la que él mismo admitió que está sumido.
 
En ese mismo salón, en el que Federico Sturzenegger y Lucas Llach quedaron retratados para la posteridad junto a su vulnerada meta de inflación del 10% (+/-2%) para 2018, volvieron a debatirse entre empanadas un par de bifurcaciones estratégicas.
 
Fue al día siguiente de la presentación de Fernández por videoconferencia ante el Consejo de las Américas, un lobby del establishment neoyorquino que alberga a críticos furibundos de Donald Trump pero que comparte la preocupación del magnate por el desafío financiero, político y ahora también tecnológico de los chinos a la supremacía global norteamericana.
 
Es algo estructural y a la vez urgente. Desde la campaña electoral, Gustavo Béliz y Jorge Argüello trabajan para que la gestión de Fernández haga equilibrio entre las dos potencias en una oscilación que no le deje dudas a Washington de su permanencia en el "Hemisferio Occidental", como denominan allá a los que consideran sus dominios inexpugnables. 
 

 
Pero la pandemia alteró esos planes incluso más que otros. Si bien el coronavirus debutó en Wuhan, también migró rápido. Y castigó mucho más a Occidente.
 
Bastan dos datos de la universidad John Hopkins para dimensionarlo: Argentina (44 millones de habitantes) superó quince días atrás a China (1.393 millones de habitantes) en casos confirmados. Hoy está cerca de duplicarla (tiene 141.900 infectados vs 86.096). La mortalidad argentina cada 100 mil habitantes, en tanto, ya es 18 veces la del gigante asiático. La estadounidense, 136 veces.
 
La correlación con la economía es directa: el FMI pronostica que la economía estadounidense se contraerá 8% este año y recuperará apenas la mitad de eso en 2021, mientras que la china se mantendrá en el terreno positivo en 2020 (+1%) y crecerá 8,2% en 2021.
 
En un equipo económico con muchos graduados de posgrado en Estados Unidos, como el propio Martín Guzmán, el que más insiste con la tesis de que el COVID va a catapultar a China a una paridad de poder con el Tío Sam mucho antes de lo previsto es Sergio Chodos.
 
Abogado y apasionado por la diplomacia, el ahora representante argentino ante el FMI se quedó varado en Washington durante casi tres meses por el cierre de fronteras y recién dos semanas atrás volvió a reunirse con su familia en Buenos Aires, previa cuarentena.
 
"Con esto ya está: el siglo XXI es de Asia", le dijo a Guzmán al llegar. El publicitado pero relativamente modesto plan de reconstrucción que aprobó la Unión Europea esta semana tampoco augura que el Viejo Continente vaya a terciar en esa pelea por la punta.
 
 
Dragones de fuego
  
La pregunta, en ese contexto, es en quién planea apoyarse el Presidente para salir de la postración. La renovación de los dos 'swaps' con el Banco Popular de China, que datan de las gestiones de Martín Redrado y de Sturzenegger, representan unos U$S 18.500 millones de los 43.350 millones de reservas brutas que hoy mantiene el Central después de los pagos de deuda que hizo Guzmán.
 
Es decir, agua en el desierto. Y llegaron antes que la refinanciación de la deuda de USD44.000 millones que dejaron Mauricio Macri y el FMI como herencia envenenada.
 
¿Qué hubo que entregar a cambio de esos 130 mil millones de yuanes? En el Central aseguran que no mucho. Y que el principal interés de los chinos es abrir canales de comercio sin pasar por el dólar, algo que con Argentina no lograron instrumentar hasta ahora pese a la magnitud del intercambio bilateral.
 
Ese proyecto de desdolarizar era para el largo plazo pero la pandemia lo adelantó al mediano. En abril, cuando el virus recién empezaba a golpear a Sudamérica, China ya desplazó a Brasil y se convirtió en el principal socio comercial de nuestro país.
 
¿Pidió acaso Beijing para renovar el swap que Huawei provea los equipos para instalar el servicio 5G en el país? El Gobierno asegura que no, y que el principal interesado en comprarle esa tecnología al gigante que acaba de echar Boris Johnson del Reino Unido a pedido de Washington es Telecom, del grupo Clarín.
 
¿Reclamó acaso Xi Jinping que se mantenga el acuerdo con el FMI para renovar? No solo no lo hizo sino que aceptó inmediatamente remover esa cláusula, que se había introducido a pedido de Sturzenegger. ¿Pidió algo en relación a las represas de Santa Cruz, la mayor obra de ingeniería china en toda la región? Reactivarlas y apurarlas, como pide siempre. No más.
 
Esa aparente generosidad del país de los dragones no borra las desconfianzas de un gobierno que hace gala de su pragmatismo pero que por formación y trayectoria tiene más lazos con el imperio menguante que con el creciente.
 
Argüello, por caso, suele subrayar puertas adentro el "desastre" que a su juicio hizo China en África, donde le ganó de mano a los capitales norteamericanos en todos los proyectos extractivos y de infraestructura de los últimos 20 años. "Es comparable solamente con lo que hicieron los europeos en el siglo XIX", dice.
 
Cuando era embajador en Portugal y atendía desde ahí a Cabo Verde, un archipiélago especialmente pobre donde solo hay 12 embajadas extranjeras y que por su ubicación sirvió en el siglo XIX como central de entrenamiento y acopio de esclavos tras su captura en el continente, Argüello tuvo la ocasión de ver cómo se despliega el capital chino allí donde hace y deshace a gusto.
 
El presidente caboverdiano de entonces, que le pedía siempre de regalo libros de Jorge Luis Borges y de Raúl Zaffaroni, lo llevó una vez de visita a una represa que construía una empresa china. No solo flameaban banderas chinas. Todos los trabajadores, hasta el último, también eran de esa nacionalidad.
 
 
De Susan a Vicentin
  
Las condiciones de Estados Unidos y el FMI son más conocidas. El tema Huawei, al menos por ahora, no está sobre la mesa, quizá porque en Washington tomaron nota de que Argentina fue uno de los últimos países es desplegar la tecnología 4G. Pero sigue siendo una incógnita lo que pedirá el Fondo para patear sus vencimientos hacia adelante.
 
Con el establishment de Wall Street, la discusión es sobre los negocios ya instalados. Y por eso Fernández volvió a apoyarse en Susan Segal, aun cuando el Consejo de las Américas llegó a condecorar a Macri con su Insignia de Oro en octubre de 2018, cuando su plan económico ya había colapsado.
 
"Susan es de Susan y es del gobierno que esté a cargo. Dirige una fundación que armó David Rockeffeller y negocia con todos los gobiernos. Pero su preferido es Argentina y no hay otra que te dé 135 mil viewers en simultaneo para una presentación como la de Alberto", explicó a BAE Negocios uno de los que organizó la reunión de esta semana.
 
El común denominador de la reunión previa a la presentación fue ése: eran todos potenciales inversores para la pospandemia en la economía real. Algo que el Presidente está dispuesto a salir a buscar aun a riesgo de entregar más de lo que preveía al inicio.
 
¿Y el capital local? Nadie espera demasiado de él en términos económicos, pese a las declamaciones y a puestas en escena como la del 9 de Julio. "Con que no se sigan yendo alcanza", resumió la misma fuente del gabinete. No solo pensaba en Marcos Galperin, el CEO de Mercado Libre que se volvió a vivir a Uruguay apenas asumió Fernández.
 
También en Nicky Caputo, autoexiliado en Miami y en una grave crisis familiar por el desarraigo y por el temor a las represalias que lo invade más seguido de lo que quisiera. ¿Le quieren sacar Edesur, donde mantiene cerca de un tercio junto a sus socios? Las fuentes oficiales juran y perjuran que pese al "clamor" de los intendentes jamás se barajó.
 
Con lo que sí promete (otra vez) volver a la carga el Gobierno es con Vicentin. "Quedate tranquilo que a los accionistas que llevaron adelante el vaciamiento los vamos a correr", le dijo el Presidente a Claudio Lozano el martes por la noche, después de que el verdadero cerebro de la expropiación se quejara en público por lo que consideró el "retroceso" del Plan Perotti. La hoja de ruta, según le anticipó, es la de un cram down con la forma de un fideicomiso financiero. Habrá que ver.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

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