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Sociedad e Interés General - 22-07-2020 / 19:07
23 DE JULIO DE 1935: CORRUPCIÓN Y MUERTE EN EL CONGRESO ARGENTINO

Asesinato del senador nacional Enzo Bordabehere

Asesinato del senador nacional Enzo Bordabehere
 
El martes 23 de julio de 1935, el senador santafesino por el Partido Demócrata Progresista, Enzo Bordabehere, fue asesinado en la Cámara Alta de la Nación, al alcanzarle los disparos que Ramón Valdez Cora dirigió al senador Lisandro de la Torre debido a la denuncia de sobornos de la empresa frigorífica británica Swift, para tapar el escandaloso fraude contable para aumentar sus ganancias.
 

El pacto Roca-Runciman, un verdadero "estatuto del coloniaje", obligada a la Argentina a dejar entrar las mercaderías inglesas sin pagar impuestos; a considerar a Inglaterra nación privilegiada, que controlaba el producto de exportación más importante, la carne y que fuese manejado por un trust íntimamente ligado al mercado británico.
 
Entre otras muchas medidas de saqueo imperialista, el acuerdo reservaba para los frigoríficos extranjeros (casi todos ingleses) el 85% de la cuota de exportación, mientras que el resto correspondería a empresas argentinas. Además, la totalidad de las divisas generadas por compras de los ingleses a la Argentina debía destinarse a compras de productos británicos.
 
El martes 23 de julio de 1935, el senador santafesino por el Partido Demócrata Progresista, Enzo Bordabehere, fue asesinado en la Cámara Alta de la Nación, al alcanzarle los disparos que Ramón Valdez Cora dirigió al senador Lisandro de la Torre debido a la denuncia de sobornos de la empresa frigorífica británica Swift, para tapar el escandaloso fraude contable para aumentar sus ganancias.
 
El ex comisario Valdez Cora, reconocido matón a sueldo del régimen conservador, policía corrupto y provocador profesional, disparó cuatro balazos, tres de los cuales dieron en el cuerpo del legislador. Bordabehere fue trasladado al hospital Ramos Mejía, pero morirá una hora más tarde a pesar de los esfuerzos del doctor Wibert y su equipo.
 
Una hora después los senadores volverán a reunirse en recinto y le tributarán la despedida al hombre de 44 años que había nacido en Montevideo en 1889, se había educado en Rosario y consideraba a Lisandro de la Torre como su maestro político. Como contrapartida, o como dato sugestivo, esa misma noche el presidente Agustín Justo asistirá a una función de gala en el Teatro Colón acompañado por su esposa.
 
El miércoles 24 de julio en la estación de trenes de Retiro se realizará un acto público para despedir al senador muerto, previo al traslado de sus restos a Rosario. Allí usaron de la palabra Lisandro de la Torre y Alfredo Palacios. Se habló del asesinato de un legislador y de la presencia del hampa en una de las máximas instituciones de la República. El público se enardeció y menudearon los insultos a los conservadores. Alguien propuso salir a la calle a protestar y la policía disolvió la manifestación.
 
La Opinión Popular


Enzo Bordabehere fue un abogado, escribano y político argentino. Fue Senador Nacional por la provincia de Santa Fe, asesinado en el Congreso durante una sesión de la cámara de senadores.
 
Nacido en Montevideo, se radicó desde muy pequeño en Rosario. Estudió abogacía y escribanía. En 1908 se integró a la Liga del Sur y seis años después acompañó a Lisandro de la Torre en la fundación del Partido Demócrata Progresista. "Lo he visto siempre a mi lado -dijo Luciano Molinas-, en medio de las dificultades que tienen los gobiernos y los partidos; no había que preguntar dónde estaba, porque la profunda sinceridad de su espíritu y su pasión inconfundible por el bien público lo hacían invariablemente servir nuestra causa, con una abnegación y desinterés que eran sus características más destacadas".
 
En 1918 fue electo diputado provincial en la provincia de Santa Fe y, en 1922 se convirtió en diputado nacional por la misma provincia. En 1935, la Legislatura provincial lo nombró senador nacional en reemplazo de Francisco Correa, fallecido poco tiempo antes.
 
Bordabehere no llegó a incorporarse al Senado. El tratamiento de su diploma fue postergado hasta la conclusión del debate que se libraba en torno a la exportación de carne argentina hacia Gran Bretaña.
 
 
Muerte
 
El 23 de julio de 1935, Lisandro de la Torre, senador por Santa Fe, denunciaba en la cámara las consecuencias del pacto Roca-Runciman, firmado en 1933. Los ministros de Agricultura, Luis Duhau, y de Hacienda, Federico Pinedo, concurrieron durante trece días consecutivos al Senado para contestar los cargos.
 
En un momento, de la Torre abandonó su banca y se dirigió hacia la mesa ministerial, donde fue golpeado por Duhau y cayó de espaldas. Bordabehere se dirigió hacia el sitio donde se hallaba su compañero de banca. En ese momento de confusión, apareció detrás de Bordabehere un matón a sueldo -así lo describió por aquella época el diario Crítica- Ramón Valdez Cora revólver en mano, disparando dos proyectiles en la espalda de Bordabehere que se dio vuelta para recibir otro impacto sobre su pecho.
 
Tendido en el suelo, Bordabehere fue recogido por varios legisladores y conducido a una sala adyacente para posteriormente ser trasladado al hospital Ramos Mejía mientras era atendido por el médico de guardia doctor Wybert y varios ayudantes. La asistencia no tendría mucho efecto y falleció a las 17:10.
 
Su cuerpo fue trasladado a Rosario donde fue recibido por unas 12 mil personas en la estación Rosario Norte. Sus restos fueron inhumados en el cementerio El Salvador, donde hicieron uso de la palabra representantes de la política, la prensa y la sociedad santafecinas.
 
De Wikipedia, la enciclopedia libre

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Asesinato del senador nacional Enzo Bordabehere
De la Torre y Bordabehere antes de la sesión en el Senado. Foto: Archivo El Litoral
Asesinato del senador nacional Enzo Bordabehere
Lisandro de la Torre frente al cadáver de Bordabehere.
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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