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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 19-07-2020 / 08:07

Las políticas de Alberto frente a las trabas del establishment

Las políticas de Alberto frente a las trabas del establishment
La presentación del viernes junto a cinco mandatarios provinciales (tres de la oposición) escenificó el mejor momento semanal del presidente Alberto Fernández. “Su” formato, la coordinación, respeto mutuo, énfasis en las coincidencias. Los gobernadores agradeciendo al Presidente, subrayando su liderazgo.
La presentación del viernes junto a cinco mandatarios provinciales (tres de la oposición) escenificó el mejor momento semanal del presidente Alberto Fernández. "Su" formato, la coordinación, respeto mutuo, énfasis en las coincidencias.
 
Los gobernadores agradeciendo al Presidente, subrayando su liderazgo. El jujeño Gerardo Morales y el chaqueño Jorge Capitanich enalteciendo la llegada de profesionales de la salud de otras provincias para capacitar y ayudar. Una valiosa iniciativa que Alberto activó personalmente en la que cooperaron varios gobernadores. El cordobés Juan "Gringo" Schiaretti fue especialmente aludido por Morales y Capitanich.
 
De todas maneras, los anuncios caen en un mal momento del gobierno nacional con dudas en lo sanitario, agotamiento social respecto de las "cuarentenas". Envuelto en debates promovidos por la oposición y desde el interior del Frente de Todos (FT). Se pone en cuestión hasta si es bueno debatir dentro de la coalición gobernante. Fernández responde reivindicando el diálogo.
 
La controversia es consustancial al sistema democrático, a las coaliciones y al propio peronismo. Este cronista piensa que la polémica sobre el diálogo --cuando interpela a un oficialismo-- exige ponderar sus resultados concretos. La famosa gestión, las realizaciones.
 
Alberto compite con un establishment poderoso e insensible, una oposición política intratable en el Congreso y acuerdista entre quienes comandan territorios. Un gobierno de salvación nacional carga con el deber de imaginar e ir cimentando una sociedad más igualitaria. Suponer que habrá consenso con los privilegiados, peca de voluntarismo o de candidez. Negociar, pulsear es una cosa. Dialogar, solo un recurso entre tantos.
 

 
Cualquier equipo de gobierno es una máquina de comunicar cuyas herramientas se oxidan velozmente porque tiene adversarios o enemigos que también juegan. También porque en la galaxia del info-entretenimiento el que se repite termina por aburrir más pronto que tarde.
 
Alberto Fernández delega poco esas funciones y va sufriendo en mayor medida lo que le pasó entre los dos debates presidenciales: arrasó en el primero, empató apenas o perdió por puntos en el segundo.
 
La ventaja comparativa (el hábitat) de los poderes ejecutivos son las políticas públicas, las decisiones, los logros, lo que concreta. Realizar es mejor que prometer. Prometer y no realizar... un bajón.
 
Sin ir más lejos, la sucesión de tácticas fallidas respecto de la cerealera Vicentin cementó un camino seguro hacia el desprestigio. El Presidente lo acentuó cuando asumió un error de cálculo inicial: tras esa confesión cuesta hasta entender qué quiso hacer en cada movimiento. Un golazo en contra, error no forzado.
 
La acción política del gobernante se juzga con parámetros bilardistas: más por resultados que por intenciones. La suma algebraica de avances y retrocesos, sopesadas según los intereses, las ideologías o los alineamientos de cada cual.
 
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Los diversos frentes
 
El Presidente recibió un legado penoso de su antecesor, Mauricio Macri. Pobreza y desempleo récords, onda 50 por ciento de capacidad industrial instalada funcionando, estanflación y deuda externa sideral en default.
 
La vieja normalidad conjugaba desigualdad, concentración de la riqueza, evasión exorbitante, gente con hambre. El coronavirus rebasó el vaso.
 
AF encara varios frentes simultáneos: la salud, la economía, la deuda interna, el canje con los bonistas privados. Compite con un establishment poderoso e insensible, una oposición política intratable en el Congreso y acuerdista entre quienes comandan territorios. Compite, básicamente, con lo que (a falta de expresión más certera) llamaremos la realidad.
 
Retomamos a nuestro modo, un argumento desarrollado ayer en este diario por el colega David Cufré. El rumbo elegido por AF es correcto, la velocidad es discutible.
 
Hablemos de la segunda fase de la gestión, signada por la covid-19. Los aciertos más rotundos se miden en plata, en gasto social expandido. El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) alivia a nueve millones de personas. Va por su tercer pago. Los ATP solventan hasta la mitad de los sueldos de trabajadores formales. Se reparten en todo el país.
 
Los gobernadores --sin sobreactuar, gritar ni dejar dudas-- clamaron ante el Presidente para que el IFE III reprodujera al IFE II. Sin retoques a la baja para regiones menos castigadas que el AMBA, Chaco, Gran Córdoba, Gran Rosario. Conocen sus terruños, sopesan cuánto suma la transferencia federal.
 
La distribución del IFE releva y revela la inequidad argentina. La palia parcialmente. Lo perciben más mujeres que hombres, más jóvenes que adultos, una cifra impactante de informales. Llega a todas las provincias pero, si se colorea el mapa por densidad de población, el NOA y el NEA reciben más ayudas, la Patagonia algo menos, la Ciudad Autónoma poco. Nunca nada, eeeh.
 
Un sentido "ecuménico" define a los salvatajes del ATP. Vale para megaempresas y Pymes. Se procura preservar todos los puestos de trabajo, minimizar los despidos, mantener viva la capacidad instalada. Dejar de lado a los grandes jugadores contravendría el objetivo esencial. El rumbo consiste en no ajustar mediante despidos. Jamás se conseguirá en un cien por ciento, los primeros guarismos sobre empleo lo comprueban.
 
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Mucha plata, poca guita
 
Las transferencias de ingresos son fabulosas, sin precedentes. La emisión monetaria, sideral. No alcanzan, claro, a curar la malaria. De cualquier manera, el porcentaje argentino del PBI destinado a esos fines resulta menor al de los países de la Unión Europea (UE) y aún al de naciones vecinas. Comparar con el Primer Mundo carece de sentido: Argentina juega en ligas menores.
 
El cotejo con países de la región nos deja rezagados. Como en viejos-malos chistes conviven una buena noticia y una mala. La mala es que estamos en default: los vecinos tienen mayores reservas y capacidad para pedir créditos.
 
La buena consiste en el piso precedente de protección social argentino incomparablemente superior en la comparación regional. Jubilaciones, Asignación Universal por Hijo (AUH), obras sociales, sistemas educativos y de salud gratuitos, programa Remediar, medicamentos para los afiliados a PAMI, Progresar... siguen las firmas. Esa base, hija de los gobiernos nacionales y populares, coadyuva a las medidas de emergencia.
 
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Para miles, no para dos
 
La ampliación de la moratoria de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP) encara en el mismo sentido. Macri encontró el Estado con baja deuda y una sociedad civil no agobiada. Equiparó para mal...
 
La dupla pandemia-cuarentena potenció el universo de contribuyentes morosos. Van desde los capos del capitalismo hasta personas humanas. En cifras tentativas, a ojímetro, llegarían a 900 mil.
 
La nueva moratoria les da una oportunidad a peces grandes y diminutos. Otorga distintas condiciones, más livianas para los menos poderosos: plazos más prolongados, tasas de interés menores.
 
Retoma condicionalidades establecidas en los ATP. Durante 24 meses no podrán distribuir utilidades, realizar pagos en dólares en concepto de regalías a empresas vinculadas en el exterior y operar con títulos públicos para evadir la normativa cambiaria.
 
Los "dueños de la Argentina" reaccionaron furibundos cuando se les demarcaron dichos límites menores a los que rigen en Francia o Canadá. Una cosa es ayudarlos a solventar sueldos. Muy otra ayudarlos a lucrar en medio de la crisis.
 
Se ignora, a priori, cuántos contribuyentes ingresarán a la moratoria. Decenas de miles, como poco. Centenares de miles tal vez. Este cronista apuesta un almuerzo a los números con cinco ceros. Habrá que ver.
 
La Vulgata mediática clama alegando que la jugada es un traje a medida para las empresas de Lázaro Báez y Cristóbal López. El Gobierno, se enardece, quiere esconder un elefante entre millares... Macanean, apelan un bluf para "bajarle el precio" a una medida imprescindible.
 
Moratorias anteriores, en 2001, 2009 y 2016 (Macrilandia) incluían impuestos a las transferencias de combustibles y a los juegos de azar. Esos rubros, hoy y no entonces, son demonizados.
 
La indignación se expande porque se les otorga una oportunidad a empresas o personas con concurso preventivo o quiebras. Consignemos que es buena nueva para el Curreo de la famiglia Macri o para Vicentin. Y que, más vale, no libera a nadie de otras deudas con acreedores estatales.
 
Retomemos el hijo de Ariadna, el diálogo con el establishment.
 
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La costumbre de pedir y no dar
 
El gran empresariado amarrocó los beneficios estatales. Rehusó explicitar apoyos durante la firme negociación del canje de deuda.
 
Atávicamente piden pero no (se) ponen. Reclaman peor de lo mismo: pagar menos impuestos, aliviarse de cargas sociales. Flexibilizar las relaciones laborales, como en los 90 o en la etapa macrista.
 
La Cámara Argentina de la Construcción mociona un blanqueo de capitales para invertir en construcción privada, sin pagar un centavo de lo evadido.
 
Tras concurrir a Olivos, el G-6 introduce en el debate del proyecto de ley sobre trabajo a distancia. Nada dijeron en Diputados, la cámara de origen, aquella en la que suele darse la participación. La propuesta se aprobó con mayoría multipartidaria, bien amplia. Consagra derechos mínimos, razonables, que fueron consensuados atenuando las demandas sindicales.
 
Una norma marco, un piso supeditado a correcciones en convenios colectivos, según rama de actividad. Los patrones se oponen a que haya límites de horarios, que se preserve la privacidad, que laburantes puedan pedir la reversión de la modalidad volviendo a la presencial.
 
Los dueños alegan que así no se "promueve" la modalidad. En cierto sentido tienen razón; las circunstancias promueven, la ley apunta a regular. Todo lo no regulado está implícitamente legislado a favor del más fuerte, escribió en la piedra Raúl Scalabrini Ortiz.
 
Los remedios de la emergencia dejan intacto al statu quo precedente. La catástrofe impone mecanismos correctos para atemperar la caída pero nulos para bosquejar un capitalismo más justo.
 
La democracia es un sistema reformista, de tranco lento con mecanismos de negociación permanente. Pero, para modificar correlaciones de fuerza, existe el recurso al número o al poder. Se legisla, se vota, se litiga en los tribunales, se "les tira encima" la opinión pública o la movilización a los dueños del poder. De conflictos se trata, no suelen zanjarse en conversatorios. Menos con la clase dominante autóctona.
 
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Precios y concentración
 
La lucha contra la inflación define una zona gris de la acción gubernamental. Eficaces el cepo y los congelamientos de tarifas. Fallido el abanico de medidas para bajar los precios, en especial los de alimentos. La Ley de Góndolas no se concreta. Tampoco se cumplen los precios máximos, supuestamente defendidos por el control de la AFIP, los intendentes y hasta una insinuación de control ciudadano.
 
La concentración de la oferta de productos básicos explica en parte el fracaso parcial. Tal vez existan déficit de gestión que el Gobierno debería repasar con rigor y autocrítica. Las limitaciones forzadas por la pandemia apuntalan la ley del más fuerte.
 
El azote sanitario arroja un saldo de ganadores y perdedores, bastante similar al de febrero de 2020. Los hipermercados reabrieron pronto, supuestamente, para vender bienes esenciales: alimentos, productos de limpieza, alcohol en gel. Sumaron vestimenta, productos de librería, juguetería. Prosperaron y les restaron clientela a los pequeños comercios que llegaron después.
 
Emprendimientos como Mercado Pago atraviesan una fiesta en detrimento de los pequeños comerciantes a quienes sacan una tajada grossa y de los clientes.
 
Las plataformas como Rappi se enriquecen agravando la explotación a los laburantes.
 
El darwinismo económico goza de inmunidad frente al coronavirus. Nada parecido a una concertación, a concesiones mutuas de derechos se ha plasmado en estos meses crueles.
 
El Concejo Económico Social podría ser un instrumento para institucionalizar los debates, para exponerlos a la luz del día, para contraponer organizaciones sociales y gremios a las centrales empresarias. Las tertulias intermitentes no suplen instancias de ese tipo. El Congreso es un espacio para dirimir diferencias que no es sencillo zanjar en tertulia.
 
Los proyectos prometidos por el Presidente el 10 de diciembre y el primero de marzo ante la Asamblea Legislativa demoran en llegar al recinto. Abundan trabas prácticas y obstrucciones opositoras que, empero, "están en el inventario". Con el poder del Estado y la legitimidad ganada en las elecciones y en el ejercicio, el Ejecutivo debería evaluar si no median también carencias propias.
 
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Ampliaciones y desventajas
 
En la entrevista realizada en esta edición por Nora Veiras y Victoria Ginzberg, Alberto Fernández anuncia que el proyecto de Reforma Judicial se enviará al Congreso la semana que viene tras siete meses de cocción. La Interrupción Voluntaria del Embarazo espera su momento.
 
El impuesto a las grandes fortunas llegará, sería un gran gesto que los diez mil multimillonarios más multimillonarios dieran su anuencia. Argentina año verde; gemirán, irán a los tribunales, repartirán bienes materiales y simbólicos a "constitucionalistas" y opineitors.
 
Un gobierno de salvación nacional carga con el deber de imaginar e ir cimentando una sociedad más igualitaria. Suponer que habrá consenso con los privilegiados peca de voluntarismo o de candidez. Negociar, pulsear es una cosa. Dialogar, solo un recurso entre tantos.
 
El relativo y ojalá perdurable éxito de la cuarentena para ahorrar contagios y muertes opera un resultado paradójico típico de las políticas preventivas. No hay modo de contar las muertes evitadas como sucedería, por caso, en un naufragio o en un rescate de rehenes. Las víctimas virtuales son incontables. Los críticos pueden argüir que serían pocos. He ahí un karma para los actuales gobernantes que de todas maneras se consagran a minimizar daños.
 
La salida económica de la crisis diseña un escenario en disputa. Un conflicto entre quienes quieren volver al pasado sin retoques o aún aprovechar las necesidades de la clase trabajadora por un lado. Del otro, quienes intentan promover un porvenir más justo cuando la peste deje margen. El lugar del gobierno popular no es neutral ni está en el medio.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
La Opinión Popular
 

 

28-01-2026 / 09:01
El Gran Incendio de Roma ocurrió en julio del año 64 d.C. bajo el reinado del loco Nerón, durando días y destruyendo gran parte de la ciudad. Nerón tocó la lira y cantó mientras la ciudad ardía. 2.000 años después, el loco Milei continuó con el "Tour de la Gratitud" por Mar del Plata donde, en modo rockstar, visitó a Fátima Florez en el teatro, cantó y bailó con ella en el escenario, mientras se incendiaba la Patagonia. Decisiones de Milei agravaron los incendios en el sur: desfinanció Parques Nacionales a niveles históricos y puso al frente del organismo a un arquitecto sin experiencia en conservación de áreas naturales.

A pesar del desastre al que está llevando a la Argentina, ya trabaja por su reelección con los recursos de siempre: la fiesta de la rabia, la política como espectáculo, el regreso a la grosería. La llegada de Javier "el Loco" Milei a Mar del Plata estuvo marcada no sólo por los vitoreos de los fans libertarios sino también por las fuertes protestas. Se manifestaron jubilados, como lo hacen cada miércoles; y también La Asamblea de vecinos Playas del Sur de Mar del Plata. Los operadores turísticos, por su parte, también manifestaron su descontento con los malos números de la temporada. El país se incendia y la población está en serio riesgo, pero Milei estuvo de joda en Mar del Plata, como si nada ocurriera.

Bolsitas con cacona volando, insultos, repudio y un operativo de seguridad descomunal. Esa fue la antesala de Milei rumbo al teatro marplatense. La escena fue tan literal como política: cuando la calle protesta, el presidente acelera; cuando hay escenario, se detiene. El mandatario salió custodiado, casi a la carrera, para no perderse la función de su expareja. Afuera, bronca ciudadana. Adentro, abrazo cómplice, flashes y aplausos. La postal del poder eligiendo circo mientras el conflicto queda del otro lado de la puerta.
 
El contraste no pudo ser más obsceno. Mientras Milei se acomodaba en la butaca del Roxy, la Patagonia lleva semanas incendiándose, con miles de hectáreas arrasadas, evacuados, pérdidas ambientales irreversibles y brigadistas desbordados. Los gobernadores del sur ya pidieron formalmente al Congreso que declare la emergencia ígnea, ante la falta de recursos y respuesta nacional.

Pero en la agenda presidencial no hubo lugar para el fuego real. Sí para el show. Llegó a las 20:52, saludó, se sacó fotos y recibió ovaciones, como si el teatro fuera una Argentina paralela donde los incendios no existen y la crisis se apaga con aplausos. La función avanzó con imitaciones y guiños políticos. Cuando Fátima Florez encarnó a Cristina Fernández, el público facho abucheó con entusiasmo. Catarsis dirigida, indignación selectiva. Afuera, la protesta seguía; en el sur, el fuego avanzaba; en la Casa Rosada, silencio total.


La seguridad de Milei tuvo que sacarlo del teatro bajo los gritos e insultos de la gente que lo esperaba afuera. Cerca de la medianoche, habló frente a un auditorio que no estuvo colmado: habían anunciado que esperaban ocho mil personas por hubo, como mucho, unas dos mil. La capacidad del predio estuvo lejos de llenarse, pese a que las entradas eran gratuitas. Entre orador y orador, un guitarrista y un baterista tocaban temas de ACDC y de los Guns and Roses para amenizar la espera del presidente. Una vez arriba del escenario, dijo: "Se les está viniendo la noche a los zurdos".


La Derecha Fest tuvo poco de fiesta. Fue una seguidilla, por más de dos horas, de discursos con temas inconexos entre sí. En la coctelera entraron: Donald Trump, Maduro, los iraníes, los montoneros, los mapuches, la selección, los Simpson, Nisman, Chuwaca, los ex combatientes de Malvinas, cánticos contra el Chiqui Tapia, homenajes a perros policías, entre otros. La pregunta ya no es estética ni anecdótica. Es política. ¿Qué Presidente corre más rápido: el que huye del descontento o el que llega temprano al espectáculo? En Mar del Plata quedó claro: para Milei, el telón del show importa más que las llamas de los incendios.

La Opinión Popular


27-01-2026 / 10:01
La visita del presidente Javier Milei a Mar del Plata dejó una postal muy distinta a la que solía mostrar en anteriores desembarcos en la ciudad. Lejos de las multitudes que supieron acompañarlo durante la campaña y en los primeros meses de gestión, su llegada este lunes estuvo marcada por una convocatoria reducida que apenas superó el centenar de personas, un dato que no pasó inadvertido y que refleja un notorio desgaste de su imagen pública. Milei tuvo que enfrentar una importante manifestación opositora conformada por turistas y vecinos que se autoconvocaron en el centro para repudiar su agenda "vacacional" y su participación en la fascista "La Derecha Fest".
 
Milei arribó a la ciudad en el marco de lo que su entorno denomina el "Tour de la Gratitud", una gira de carácter político-partidario destinada a reencontrarse con simpatizantes y agradecer el apoyo electoral. También formó parte de actividades vinculadas a "La Derecha Fest" y realizó una breve recorrida por la zona de Güemes, en un intento de mostrarse cercano a vecinos y turistas. Sin embargo, el impacto real de la visita fue mucho menor al esperado.
 
Según pudo observarse en el lugar, la presencia de militantes rentdis y fanáticos fue escasa, con un operativo de seguridad que contrastó con la reducida cantidad de personas que aguardaban al presidente. Las imágenes difundidas evidenciaron un acompañamiento magro, muy lejos de las convocatorias masivas que Milei lograba reunir en Mar del Plata durante 2023, cuando su figura despertaba entusiasmo y curiosidad en amplios sectores de la sociedad.
 
Este marcado descenso en la convocatoria expone un cambio de clima político. Las medidas de ajuste, el deterioro del poder adquisitivo y los conflictos sociales comienzan a pasarle factura a un presidente que basó gran parte de su capital político en la conexión directa con "la gente".
 
La postal marplatense parece confirmar que ese vínculo ya no genera el mismo fervor. Así, la visita de Milei a Mar del Plata terminó funcionando más como un termómetro de su presente político que como un gesto de fortaleza. Con un operativo de seguridad nuevamente defectuoso, el Jefe de Estado intentó de manera infructuosa una caravana como parte de su tour de agradecimiento por los resultados de las elecciones de octubre de 2025.
 
El Presidente continúa su recorrida nacional, que no incluye zonas urgentes como las incendiadas en Chubut, pero sí abre terreno propicio para abogar por la nefasta reforma laboral. La escasa recepción, comparada con sus anteriores pasos por la ciudad, deja en evidencia una caída en su nivel de popularidad y abre interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para sostener el respaldo social en un contexto cada vez más adverso.
 
La confianza en el Gobierno volvió a mostrar señales de retroceso en el arranque de 2026. En enero, el Índice de Confianza en el Gobierno cayó 2,8 por ciento frente a diciembre y se ubicó en 2,40 puntos sobre un máximo de 5, de acuerdo al relevamiento mensual que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.
 
Lejos de la gestión, Milei tiene planificado seguir con los paseos y recorridas por distintas ciudades y evalúa continuar, además, con sus shows en distintas fiestas regionales que tanto criticó. Sin embargo, no tiene en los planes, por ejemplo, visitar la Patagonia que por estos momentos se consume bajo el fuego.
 
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