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Nacionales - 04-07-2020 / 09:07

Se destapa la olla macrista: Poder Judicial, periodismo y espionaje

Se destapa la olla macrista: Poder Judicial, periodismo y espionaje
El ex espía Facundo Melo, que declaró ante la Comisión Bicameral de Control de los Organismos de Inteligencia, relató que se realizó espionaje al periodista Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni y a uno de los dueños de La Nación, Julio Saguier. Pero también el espionaje fue para la hermana de Mauricio Macri, Florencia Macri, y a su pareja Salvatore Pica. Ante cada nuevo paso, la olla podrida de los servicios de inteligencia bajo el macrismo involucra más a los ex funcionarios.
Cuando la Cámara Federal rechazó la preventiva ilegal a dos empresarios perseguidos por Mauricio Macri, el macrismo la despedazó y tres de sus cuatro jueces, Eduardo Farah, Eduardo Freiler y Jorge Ballestero salieron expulsados por la ventana; los jueces Luis Arias y Martina Fons que detuvieron el aumento desmedido de tarifas fueron aniquilados por el macrismo; y los jueces laborales Mirta González Burbridge, Diana Cañal y Luis Raffaghelli, que reinstalaron trabajadores despedidos por el macrismo más los jueces Enrique Arias Gibert y Graciela Marino que se opusieron a los despidos en Telam, fueron todos denunciados por Cambiemos ante el Consejo de la Magistratura que ellos controlaban.
 
Hay mucho más. Esta sólo es la información que determinó la amonestación al gobierno macrista por parte del relator de la ONU para la independencia de los jueces, un récord internacional anti republicano de Cambiemos.
 
Con esa influencia determinante sobre tantos jueces y fiscales, durante cuatro años el macrismo se dedicó a perseguir a funcionarios y dirigentes de la gestión anterior, así como a empresarios acusados de haberla apoyado y a opositores, sindicalistas y dirigentes sociales.
 
Crearon causas tan absurdas como la de unos cuadernos que no existían. Se aceptaron fotocopias que fueron entregadas misteriosamente a un periodista del PRO del diario La Nación. Y aún así para conseguir la prueba tuvieron que aplicar la ley del arrepentido en forma extorsiva contra ex funcionarios y empresarios.
 
No hay un solo elemento sano en todo ese cuerpo probatorio, como tampoco lo hay en la mayoría de las causas fraguadas con el lawfare, con falsos peritos, excavaciones desopilantes en la Patagonia, show mediático del maltrato a detenidos y el festival de preventivas irregulares para contribuir al circo mediático. Si hubo o no corrupción durante los gobiernos K quedará en la incógnita porque, en la mayoría de las causas que abrieron, se ve la mano en la trampa. 
 

 
Si la mayoría de las causas está fraguada, la sospecha recae sobre todas las demás. La corrupción nunca tuvo importancia para el macrismo, cuyas primeras líneas estaban integradas por empresarios que lo primero que hicieron cuando asumieron fue favorecer a sus empresas. No perseguían a la corrupción sino a sus adversarios.
 
A un periodista le llegó misteriosamente el paquete de las fotocopias y a otro, cuando corría por Palermo le pasaron grabaciones ilegales de Cristina. La causa de los espías descubrió ahora que Luis Majul no corría por Palermo, sino que había un equipo de espías de la AFI trabajando para él como parte de las operaciones de inteligencia.
 
La corporación de medios da a entender que son causas armadas. Pero la prueba no es trucha, es real. Entonces dicen que se trata de grupos marginales que actuaron en forma autárquica. Varios de los detenidos aceptaron que hacían espionaje. Pero dijeron que era su trabajo y que las órdenes les llegaban por la cadena de mandos. Tan es así que uno de los detenidos, Alan Ruiz, era el director de Operaciones especiales de la AFI, hombre de confianza de Patricia Bullrich.
 
El esclarecimiento de estas causas que involucran a espías, periodistas y funcionarios judiciales tendría que hacerle bien a la democracia, al periodismo y al Poder Judicial.
 
 
POTENTIA ATTORNATUM
 
Poder Judicial, periodismo y espionaje: el coctel PRO
 
Las acciones en las que participan periodistas como parte de operaciones de inteligencia no tienen nada que ver con el periodismo ni con la libertad de prensa. Son actos repudiables que perjudican al periodismo en general.
 
 
El sagrado y permanente Poder Judicial --como el latín del título-- es lo único inmutable en los vaivenes democráticos de la Argentina posdictadura. Desde su pedestal habilita a unos y desautoriza a otros y siempre son los mismos.
 
El juez de Reconquista, Fabián Lorenzini, rechazó un decreto presidencial y habilitó al directorio de Vicentín denunciado por estafa por sus mismos accionistas.
 
Pero cuando la Cámara Federal rechazó la preventiva ilegal a dos empresarios perseguidos por Mauricio Macri, el macrismo la despedazó y tres de sus cuatro jueces, Eduardo Farah, Eduardo Freiler y Jorge Ballestero salieron expulsados por la ventana; los jueces Luis Arias y Martina Fons que detuvieron el aumento desmedido de tarifas fueron aniquilados por el macrismo; y los jueces laborales Mirta González Burbridge, Diana Cañal y Luis Raffaghelli, que reinstalaron trabajadores despedidos por el macrismo más los jueces Enrique Arias Gibert y Graciela Marino que se opusieron a los despidos en Telam, fueron todos denunciados por el gobierno de Cambiemos ante el Consejo de la Magistratura que ellos controlaban.
 
A esa lista se podrían sumar muchos otros jueces y fiscales cuyos fallos y decisiones interferían con el Ejecutivo cuando gobernó la alianza PRO, radicales PRO y seguidores de Carrió. Todos, garantía de las libertades individuales de ellos y no de los demás.
 
La Procuradora Alejandra Gils Carbó fue desplazada tras presiones y amenazas, los jueces Sebastián Casanello, Daniel Rafecas, Ariel Lijo, Alejandro Slokar y Ana María Figueroa recibieron fuertes presiones de funcionarios del Ejecutivo macrista y el entonces ministro de Justicia, Germán Garavano, llegó, incluso, a promover el juicio político contra el juez Alejo Ramos Padilla para frenar la investigación que reveló la trama de extorsiones en la causa de los cuadernos.
 
Hay mucho más. Esta sólo es la información que determinó la amonestación al gobierno macrista por parte del relator de la ONU para la independencia de los jueces, un récord internacional antirepublicano de Cambiemos.
 
Ayer la Cámara de La Plata apartó al juez Federico Villena de la causa de los espías macristas. El argumento legal incuestionable fue la relación anterior del juez Villena con algunos de los acusados y con algunos de los actos que se investigaban. La decisión de la Cámara no pone en tela de juicio a Villena y tampoco a su investigación. Simplemente lo separa por esa relación previa en otras causas.
 
El juez Lorenzini fue durante 15 años asesor legal de la sucursal Reconquista-Avellaneda del Banco Nación que fue puesto al borde de la quiebra por la deuda impaga de la empresa y por los préstamos irregulares que concedió a Vicentín cuando todavía el juez era su asesor. Hay una relación previa relacionada con el tema investigado. Pero no fue separado como Villena.
 
Con esa influencia determinante sobre tantos jueces y fiscales, durante cuatro años el macrismo se dedicó a perseguir a funcionarios y dirigentes de la gestión anterior, así como a empresarios acusados de haberla apoyado y a opositores, sindicalistas como Hugo Moyano y dirigentes sociales como Luis D'Elía y Milagro Salas.
 
Visto a la distancia, crearon causas tan absurdas como la de unos cuadernos que no existían. Se aceptaron fotocopias que fueron entregadas misteriosamente a un periodista adherente del PRO del diario La Nación. Y aún así para conseguir la prueba tuvieron que aplicar la ley del arrepentido en forma extorsiva contra ex funcionarios y empresarios.
 
No hay un solo elemento sano en todo ese cuerpo probatorio, como tampoco lo hay en la mayoría de las causas fraguadas con el lawfare, con falsos peritos, excavaciones desopilantes en la Patagonia, show mediático del maltrato a detenidos y el festival de preventivas irregulares para contribuir al circo mediático.
 
Si hubo o no corrupción durante los gobiernos kirchneristas quedará en la incógnita porque en la mayoría de las causas que abrieron se ve la mano en la trampa. Y es como la teoría de la manzana podrida que pudre a las otras que están en el mismo cajón. Si la mayoría de las causas está fraguada, la sospecha recae sobre todas las demás. La corrupción nunca tuvo importancia para el macrismo, cuyas primeras líneas estaban integradas por empresarios que lo primero que hicieron cuando asumieron fue favorecer a sus empresas. No perseguían a la corrupción sino a sus adversarios políticos.
 
A un periodista le llegó misteriosamente el paquete de las fotocopias y a otro, cuando corría por Palermo le pasaron grabaciones ilegales de Cristina Kirchner. La causa de los espías descubrió ahora que Luis Majul no corría por Palermo, sino que había un equipo de espías de la AFI trabajando para él como parte de las operaciones de inteligencia.
 
Si tiene una defensa para hacer, que lo haga en la Justicia porque en principio todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Pero ese tipo de acciones en las que participan periodistas como parte de operaciones de inteligencia no tienen nada que ver con el periodismo ni con la libertad de prensa. Son acciones repudiables que perjudican al periodismo en general.
 
Lo mismo sucede con las acusaciones al periodista Daniel Santoro, en la causa por la que está detenido el exespía Marcelo D'Alessio. Y en las que existen carpetas con informes sobre los compañeros de trabajo de Santoro. No se trata de peronistas y antiperonistas o macristas y antimacristas. Estas acciones tienen que ser esclarecidas en la justicia y repudiadas.
 
En las causas que han puesto en evidencia la maquinaria del lawfare macrista no hay entregas misteriosas de fotocopias o grabaciones ni denunciadores seriales. La causa por la Mesa Judicial fue abierta por la denuncia de numerosos jueces. La causa de Dalessio fue por la denuncia de Pedro Etchebest, un empresario rural que estaba siendo extorsionado. Y la causa de los espías surgió por la denuncia de José Luis Vila, un exalto funcionario del Ministerio de Defensa que encabezaba el radical Oscar Aguad.
 
No hay ningún misterio y el cuerpo probatorio es abundante, sin extorsionar a nadie con escraches mediáticos, carpetazos ni con la ley del arrepentido. La existencia de tanta prueba tiende a confirmar que los espías actuaban con la seguridad de que tendrían total impunidad.
 
La corporación de medios da a entender que son causas armadas. Pero la prueba no es trucha, es real. Entonces dicen que se trata de grupos marginales que actuaron en forma autárquica. Varios de los detenidos aceptaron que hacían espionaje.
 
Pero dijeron que era su trabajo y que las órdenes les llegaban por la cadena de mandos. Tan es así que uno de los detenidos, Alan Ruiz, era el director de Operaciones especiales de la AFI, hombre de confianza de Patricia Bullrich.
 
Macri ya ha sido acusado de espionaje a familiares y lo salvó el padre. Ahora se pudo comprobar que los espías fueron doce veces a la Casa Rosada y se reunieron con Susana Martinengo, secretaria de Documentación en Presidencia. El hermano de la funcionaria fue comandante de inteligencia en Gendarmería y su esposo, el Mono Ferreyra, es un exoficial carapintada. La mujer forma parte de la comunidad de inteligencia. No son los antecedentes de una empleada administrativa.
 
La causa de los espías quedará a cargo del juez Juan Pablo Augé aunque se mantienen los fiscales que encabezaron la investigación. El esclarecimiento de estas tres causas que involucran a espías, periodistas y funcionarios judiciales tendría que hacerle bien a la democracia, al periodismo y al Poder Judicial.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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Se destapa la olla macrista: Poder Judicial, periodismo y espionaje
Susana Martinengo, al ser ingresada en el juzgado de Lomas de Zamora.
03-08-2020 / 18:08
03-08-2020 / 12:08
La tarea principal del gobierno de Alberto Fernández es la reducción de daños, el apoyo a los sectores populares en la dura cuarentena y el mantenimiento de la paz social. Para eso tuvo que preservar fuentes de trabajo y derechos laborales. Inversiones sociales enormes, salvatajes a empresas, prohibición de despidos, doble indemnización. Coherentes con la historia social del peronismo, afrontando resistencias de grandes empresarios y medios opositores.
 
En el orden provincial, la salud y la atención a los sectores más necesitados es prioridad para la administración de Gustavo Bordet, como también lo es la reactivación de la economía que sufrió el impacto negativo del coronavirus.
 
Para colaborar en las reactivaciones provinciales, Alberto prepara un proyecto de obras públicas para todo el país que apuntale la economía. Entre Ríos estará en agenda con el avance de dos tramos de la ruta nacional 18 (Paraná - Concordia) y obras hídricas en La Paz y Paraná. En el listado de las obras públicas a comenzar este año, tras la pandemia y luego del arreglo por la deuda externa, para Entre Ríos figuran cuatro obras por un monto de 466 millones de pesos.
 
Puntualmente serían dos tramos de la ruta nacional Nº 18 que unirá Paraná y Concordia, la ampliación de una planta de potabilización en La Paz y otra en la capital entrerriana. El plan implicará una inversión en todo el territorio nacional de unos 4700 millones de pesos. Hasta aquí la relación Alberto-Bordet suena como un violín afinado.
 
En la Rosada, Bordet firmó un convenio con el ministro del Interior de la Nación, Wado De Pedro, para habilitar el llamado a licitación de la obra de pavimentación de la ruta 23 entre Pronunciamiento y Villa Elisa por 1.640 millones de pesos.
 
Además, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, recibió a Bordet en el Congreso, con el objetivo puesto en la recuperación pospandemia. Dialogaron sobre el excedente de la Planta Hidroeléctrica de Salto Grande y la automaticidad para el desarrollo productivo entrerriano; obras de agua para el Gran Paraná -"importante para el desarrollo y calidad de vida de la región más poblada de esa provincia"- y la ampliación de la Moratoria 2020, que alcanzaría a más de 14 mil comercios, Pymes y productores entrerrianos.
 
El crédito para micro emprendimientos y Pymes, la inversión en obra pública y el apuntalamiento de las distintas actividades que componen el sector productivo entrerriano ocuparán un lugar central en las políticas diseñadas por el gobierno de Bordet para transitar el duro camino hacia la nueva normalidad.
 
Para dejar atrás la pesada herencia macrista y el covid-19, el objetivo es apuntalar el proceso de reactivación que sigue a la progresiva liberación de actividades económicas, que habían quedado paralizadas por la pandemia, y que fue logrado gracias al accionar del sistema de salud en el combate contra el avance del virus.
 
La Opinión Popular
 
03-08-2020 / 11:08
Después de varias marchas anticuarentena en las que transgredían las normas de distanciamiento social y hasta agredieron a periodistas y móviles sin que apareciera ni un efectivo de la policía de la Ciudad de Buenos Aires, el sábado vimos la represión a familiares y organismos que pedían justicia por Santiago Maldonado y Facundo Astudillo Castro. Permiso para manifestarse para unos, represión para otros. Macristas, se nota mucho.
 
Mientras en el Obelisco se manifestaba libremente un grupo de personas anticuarentena, a pocas cuadras otro grupo de manifestantes era reprimido de forma brutal por la policía macrista de la Ciudad de Buenos Aires por pedir justicia a tres años de la desaparición de Maldonado en el marco de un operativo de la Gendarmería Nacional y por reclamar la aparición con vida de Astudillo Castro, de quién no se sabe nada hace tres meses.
 
Pasó lo mismo que el año pasado, la policía agredió a los manifestantes cuando estaban desconcentrando. Parece que la represión no tiene cuarentena. Los organismos de Derechos Humanos lanzaron un comunicado repudiando lo sucedido.
 
El hecho también fue repudiado por el ministro del Interior, Eduardo 'Wado' de Pedro, quien exigió a "las autoridades de la ciudad que investiguen lo sucedido, y fijen criterios objetivos en el accionar policial para garantizar a todos y todas su derecho a expresarse, más allá de simpatías".
 
El Gobierno macrista de CABA permitió agredir periodistas en una marcha y en otra reprimió a los que piensan distinto a él. Repudiamos esta utilización arbitraria y selectiva de las fuerzas de seguridad y reclamamos además de libertad, igualdad, y una policía que cuide a todos.
 
La Opinión Popular



02-08-2020 / 11:08
Esta vez "contra la reforma judicial" como nueva consigna pero con el mismo odio, los mismos discursos arrebatados y el mismo rechazo a los gobiernos populares. Se convocó a través de las redes sociales, incitando nuevamente a romper el aislamiento obligatorio, en medio del pico de la pandemia, que rige sobre la región del Área Metropolitana de Buenos Aires.
 
El dato cada vez más notorio de las aglomeraciones fogoneadas desde las redes sociales macristas, que esta vez no incluyeron los tradicionales puntos de encuentro de cacerolas en barrios de clase media, es ya no el desprecio a la cuarentena para evitar el colapso del sistema sanitario sino la notoria disminución de sus participantes, a quienes ignoran todos los dirigentes políticos con responsabilidades de gestión.
 
La señal de TN llevó cámaras para realizar un móvil en vivo desde donde (se esperaba) muchísimas personas asistieran para manifestarse en contra de la Reforma Judicial propuesta por Alberto Fernández y llevada al Congreso de la Nación. Sin embargo, no fue prácticamente nadie. Y en el canal ultra macrista no tuvieron más remedio que anunciar esta noticia a desgano, casi susurrando para que nadie aguzara el oído.
 
Los discursos de los escasos manifestantes macristas y videlistas que se escucharon este sábado fueron un calco de los de marchas anteriores, con la novedad de la "reforma judicial" que cada cual parece leer a gusto, ignorando que aún si el Congreso la aprobara mañana todas las causas en curso seguirían en manos de sus jueces naturales.
 
"Nos vamos rápidamente al Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires, donde ya se está juntando gente", anunciaron. "Tiene que ver con rechazar el proyecto de Reforma Judicial enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso", añadieron, mientras observaban la poca cantidad de personas que acudió a la Plaza de la República, en pleno centro de la Ciudad.
 

02-08-2020 / 10:08
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