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Sociedad e Interés General - 29-06-2020 / 07:06
PROPUGNABAN UNA ORGANIZACIÓN REPUBLICANA, FEDERAL, POPULAR Y AMERICANISTA

29 de junio de 1815, primera declaración de Independencia del Río de la Plata

29 de junio de 1815, primera declaración de Independencia del Río de la Plata
El Congreso “de los Pueblos Libres” se reunió a partir del 29 de junio de 1815 en Entre Ríos. Sin embargo, la que debería ser considerada como la Primera Declaración de Independencia del Río de la Plata es aún hoy, 205 años después, ninguneada por la historiografía unitaria y porteña.
 
El Congreso de Oriente, Congreso Oriental o Congreso de los Pueblos Libres, fue la asamblea de diputados celebrada en 1815 en la villa de Concepción del Uruguay, entonces también conocida como villa del Arroyo de la China, que era la capital de Entre Ríos, en las Provincias Unidas del Río de la Plata.
 
El Protector de los Pueblos Libres, José Gervasio Artigas, presidió un congreso de diputados de las seis provincias sujetas a su protectorado político y militar. Este grupo de provincias es conocido como Liga Federal o Pueblos Libres.
 
La primera vez que se declara la independencia de la Corona Española de los territorios que integraban el Virreynato del Río de la Plata, habrá de ser en ese Congreso de los Pueblos Libres que iniciara sus sesiones el 29 de junio de 1815.
 
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29 de junio de 1815, primera declaración de Independencia del Río de la Plata
 

La Declaración de Independencia de 1815: el hito patriótico que la historia oficial decidió olvidar
 
Por Pacho O'Donnell
 
La historia oficial argentina, escrita por los vencedores de las guerras civiles del siglo XIX, los unitarios liberales, centralistas, extranjerizantes, porteñistas, la confeccionaron como un aparato ideológico (Althusser) para justificar su proyecto de organización nacional. Esa direccionalidad politizada hace que sean muchos los aspectos deformados que merecen ser revisados. Ello no es banal, ya que muchos de los problemas actuales de nuestra patria tienen sus raíces en un pasado falsificado y perturban la proyección futura.
 
El denominado Congreso "de los Pueblos Libres" también conocido como Congreso "de Oriente", reunido a partir del 29 de junio de 1815 en la ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, constituyó un acontecimiento de gran importancia histórica, debiendo ser considerada como la Primera Declaración de Independencia del Río de la Plata.
 
Reivindicar el congreso entrerriano convocado por el caudillo oriental José Gervasio Artigas no supone devaluar el del 9 de julio en Tucumán, ya que a ojos vistas son complementarios pues el primero reunió a las provincias andinas, las cuyanas, las del noroeste y las altoperuanas, a las que se sumó Buenos Aires luego del fracaso de su intención de organizarlo en su territorio.
 
En cambio el de Concepción del Uruguay convocó a las provincias litorales: la Banda Oriental, las misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, a las que se agregó una parte de Córdoba. Es evidente la pareja representatividad de ambos.
 
Las reunidas en el Congreso "de los Pueblos Libres" eran federalistas, razón por la cual nuestra historia oficial escrita por sus vencedores unitarios y porteñistas decidió no reivindicarlo. La misma estrategia de condenar al ostracismo histórico al "Protector de los Pueblos Libres" Artigas, un prócer de dimensión rioplatense y latinoamericana, suponiéndolo sólo relevante dentro de los límites de la memoria uruguaya.
 
Los que se oponen a reconocer esta declaración independentista argumentan que no hay actas que den pruebas del mismo. Pero es de tener en cuenta que eran tiempos de guerra y de comunicaciones por chasques, propensos a la pérdida o destrucción.
 
Así sucedió con las actas originales del Congreso de Tucumán, que fueron portadas hacia Buenos Aires por el ayudante mayor del Regimiento 8, Cayetano Grimau, quien fue asaltado en el camino y despojado de su encomienda, que nunca fue encontrada. Pudieron ser reconstruidas por una providencial copia en manos del secretario Serrano.
 
Además en Concepción del Uruguay los participantes tenían una identidad más popular, gauchesca y originaria, poco propensos a los actos formales, con la concurrencia de muy escasos hombres de leyes.
 
Otro argumento cuestionador es que en la correspondencia de Artigas de esos días no hay referencia a la declaración independentista. El motivo de ello es que la acuciante preocupación del caudillo en aquellos días era lograr un acuerdo con Buenos Aires para fortalecerse ante la inminente invasión del imperio portugués desde Brasil.
 
De allí que sus menciones se refirieran a la constitución de una delegación que saliera del Congreso para una mediación condenada al fracaso pues el deseo de los políticos porteños era justamente la destrucción de Artigas con la colaboración de los lusobrasileros.
 
Por otra parte el oriental y sus seguidores no necesitaban declarar la independencia pues estaban convencidos de que esa había sido la intención de la insurrección de mayo de 1810, ajenos a las especulaciones políticas de los doctores porteños.
 
Así lo evidenciaron las Instrucciones artiguistas para la Asamblea del Año XIII, en las que, ya en su encabezamiento, antes del articulado, se leía: "Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España y familia de los Borbones, y que toda conexión política entre ellas y el Estado de España deber ser totalmente disuelta".
 
Esta posición se afirmó en la memorable oración inaugural al Congreso "de Tres Cruces", celebrado tres años antes del de Concepción del Uruguay, cuando el caudillo oriental expresó: "La soberanía particular de los pueblos será precisamente declarada y ostentada, como objeto único de nuestra revolución; la unidad federal de todos los pueblos e independencia no sólo de España sino de todo poder extranjero".
 
29 de junio de 1815, primera declaración de Independencia del Río de la Plata
 
Si bien, como queda escrito, Artigas y la Banda Oriental no debían declarar lo que ya habían declarado, el Congreso de los Pueblos Libres fue la oportunidad para que lo hicieran las otras provincias federalistas, litorales.
 
Así el Cabildo de Corrientes dejó sentado las conclusiones de los debates sostenidos en Concepción del Uruguay: "Viéndose penetrado de la utilidad y necesidad de convenir, consultando la beneficencia del pueblo, su representado, con las benéficas y liberales ideas con que el señor General (Artigas) promueve la santa causa de los pueblos, para colocarlos en el goce pacífico de sus primeros derechos, las cuales ni son opuestas al sistema esencial de la América, ni distintas de las que se adoptaron en la primera época de la instalación del gobierno provisorio de la capital de Buenos Aires, se resolvió declarar la independencia bajo el sistema federativo y al General Don José de Artigas por Protector".
 
A su vez las instrucciones que llevó el delegado santafesino reproducían casi literalmente las enviadas en 1813 a la Asamblea reunida en Buenos Aires: "1º Pedirán la declaración absoluta de la independencia de la Corona de España y familia de los Borbones". Pocas dudas quedan que las demás provincias habrán propuesto y votado iniciativas similares ya que la declaración de la independencia era un eje clave de la unión federal.
 
Otro de los aspectos notables del Congreso "de los Pueblos Libres" que lo diferencian claramente del tucumano de 1816 es que mientras éste fue conformado por delegados elegidos "a dedo" por las respectivas oligarquías dominantes en las provincias concurrentes, en el entrerriano el sistema de elección de representantes fue por voto popular en asambleas de amplia convocatoria.
 
Otra diferencia es que mientras en Tucumán los debates estuvieron centrados en la forma de gobierno, consensuándose que la monarquía constitucional era la mejor, fuese con soberano europeo o americano, también en cómo negociar, no oponerse, con el invasor luso brasilero que acababa de irrumpir en la Banda Oriental, en Concepción del Uruguay se trató la política agraria y el comercio interprovincial y con el extranjero.
 
Se resolvió que se confeccionara un Reglamento para el fomento de la campaña, poblada por inmensos latifundios que despoblaban y no explotaban las feraces pampas litorales. El mismo, aprobado el 10 de septiembre de 1815, constituyó la primera reforma agraria de Latinoamérica. Consistía en la confiscación de propiedades de "malos europeos y peores americanos", adversarios de la revolución patriota, para distribuirlas y así ser leales con las bases populares que constituían la fuerza del artiguismo.
 
En su artículo 6º podía leerse que "los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia". El artículo 7º establecía que "serán igualmente agraciadas las viudas pobres si tuvieran hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y éstos a cualquier extranjero".
 
Cuando Artigas tomó conocimiento de la Declaración de Independencia en San Miguel de Tucumán el 9 de julio de 1816 , escribió al Director Supremo en Buenos Aires, Juan Martín de Pueyrredón el 24 de ese mes: "Ha más de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia absoluta y respectiva. Lo hará V.E. presente al Soberano Congreso para su Superior conocimiento".
 
El hecho de que ninguna de las provincias que asistieron al "Congreso de Oriente" o "de los Pueblos Libres" concurriera al de Tucumán es evidencia de que ya consideraban cumplido el trámite independentista. Por otra parte eran las que propugnaban una organización y constitución federal, republicana, popular y americanista, lo que no coincidía, salvo excepciones, con las concurrentes a Tucumán. La presencia de los delegados porteños en ésta tampoco era un aliciente ya que la liga federal de los "Pueblos Libres" se encontraba en guerra con el puerto y no ignoraba que la invasión portuguesa desde el Brasil era alentada desde allí.
 
No es banal, entonces, rescatar que hubo en nuestro pasado un vigoroso proyecto constitucional de organización federal y popular.
 
Fuente: Infobae
 

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29 de junio de 1815, primera declaración de Independencia del Río de la Plata
Los participantes en Concepción del Uruguay tenían una identidad más popular, gauchesca y originaria, poco propensos a los actos formales, con la concurrencia de muy escasos hombres de leyes.
29 de junio de 1815, primera declaración de Independencia del Río de la Plata
El Congreso de Concepción del Uruguay convocó a las provincias litorales: la Banda Oriental, las misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, a las que se agregó una parte de Córdoba.
09-07-2020 / 20:07
 
El 10 de julio de 1821, en Chañar Viejo, cerca de Villa de María del Río Seco, Córdoba, muere Francisco "Pancho" Ramírez, líder indiscutido en Entre Ríos, donde lo llamaban El Supremo Entrerriano. Fue un caudillo, uno de los principales líderes del federalismo durante los años de formación de la República Argentina.
 
Se incorporó tempranamente, en 1810, a las luchas por la Independencia y luego formó parte del partido federal, fundado por José Gervasio Artigas, con quien más tarde se enemistó, hasta combatirlo y derrotarlo, obligándolo a exiliarse. Venció a los porteños en Cañada de Cepeda, en 1820, y entró, junto a Estanislao López a la ciudad puerto, capital de la oligarquía, donde atan sus caballos a las rejas de la Pirámide de Mayo.
 
Enfrentado a quien anteriormente había sido su aliado, López, fue derrotado en Chañar Viejo. Logró escapar, pero al descubrir que su legendaria mujer, su amor, La Delfina, que había luchado a su lado valientemente durante toda la campaña, había sido capturada, regresó a rescatarla. En ese momento fue muerto de un balazo. Fue decapitado y su cabeza clavada en una pica y luego enviada a López, quien la hizo embalsamar y la exhibió en una jaula, en la puerta del Cabildo santafesino.
 
Su deslumbrante carrera política tuvo sólo tres años de protagonismo superlativo. Fueron solamente tres fugaces años en que se difundió el nombre de Pancho Ramírez por las Provincias Unidas, dejando su huella en la historia argentina y de nuestra provincia: su capacidad militar, su hombría de bien en la guerra y el profundo amor por la causa federal y su tierra entrerriana.
 
La Opinión Popular



08-07-2020 / 19:07
En Buenos Aires, el 09 de julio de 2019, falleció Fernando De la Rúa. Fue un abogado y político de la Unión Cívica Radical, el primer jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, además de haber sido tres veces senador nacional, una vez diputado nacional y candidato a vicepresidente de la Nación en las elecciones presidenciales de septiembre de 1973.
 
Fue presidente de Argentina, asumiendo por la Alianza el 10 de diciembre de 1999, sucediendo al segundo gobierno de Carlos Menem. La incapacidad fue su característica fundamental y la crisis de la convertibilidad corroía los cimentos de su Gobierno, De la Rúa la negaba y aseguraba "estoy en la plenitud de mi liderazgo". Solo le creían sus familiares.
 
Las elecciones de medio término, celebradas en octubre de 2001, redondearon una catástrofe para el radicalismo que perdió literalmente millones de votos en un bienio. De la Rúa negó que el resultaron lo afectara, aduciendo que él no se había comprometido en la disputa. Sin embargo, se plebiscitaba su gestión.
 
En dos meses posteriores, el Presidente confiscó los depósitos mediante el "corralito" pergeñado por el ministro de Economía Domingo Cavallo y decretó el estado de sitio como respuesta a las movilizaciones populares en todo el país.
 
Si bien su mandato se extendía hasta el año 2003, renunció al cargo el 20 de diciembre de 2001 cumpliendo 2 años y 10 días de gobierno, en medio de numerosas protestas sociales durante la crisis de diciembre de 2001 en Argentina. Dejó un país devastado. El neoliberalismo, una vez más, había mostrado su fracaso.
 
La consecuente acefalia presidencial obligó a la reunión de una Asamblea Legislativa que determinaría quién debía continuar ejerciendo el cargo, siendo reemplazado por Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y finalmente Eduardo Duhalde en el curso de trece días.
 
La Opinión Popular

08-07-2020 / 19:07
08-07-2020 / 19:07
 
Como cada 9 de Julio reivindicamos la lucha de las masas populares contra la permanente agresión política, económica y cultural neocolonial e imperialista, que busca disolver la identidad nacional y condenar a nuestra Patria a la condición dependiente como factoría de las metrópolis imperiales, mera proveedora de materias primas y alimentos baratos.

El 09 de julio de 1816, el histórico Congreso de Tucumán proclamó la existencia de una nueva nación, libre e independiente: las Provincias Unidas de Sud América. Lo hacía cuando la Santa Alianza, de Austria, Rusia y Prusia, promovía en Europa la restauración monárquica y combatía los movimientos liberales y democráticos.

Se realizó en Tucumán por el creciente malestar de los pueblos del interior contra Buenos Aires. Desde la supresión de la Junta Grande por el Primer Triunvirato en 1811 y hasta el Directorio de Carlos María de Alvear, la elite porteña había impuesto sus criterios centralistas, desconociendo el sentimiento federal de la mayoría del interior.

Las masas populares, con sus lanzas y su fuerte sentimiento libertario, construyeron la Patria independiente con José de San Martín, las montoneras bravías del interior que nos legaron el federalismo, los ciudadanos revolucionarios de don Hipólito Irigoyen que cimentaron la democracia del Pueblo y las multitudes obreras movilizadas por Juan Perón que combatieron por la Justicia Social.

Invariablemente, la alternativa histórica fue siempre: independencia económica o subdesarrollo y miseria, e implica optar entre aceptar resignadamente la dependencia del país al FMI o luchar por la Liberación, por una Nación Justa, Libre y Soberana.

Tomamos el valiente ejemplo de San Martín que, para la Declaración de la Independencia, se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite porteña que ya estaban negociando, tanto con el Imperio español como con el Reino Unido de Gran Bretaña, una nueva dependencia.

La nuestra es una historia de caudillos y masas populares. Los líderes pesaron mucho en los procesos. En 1816, San Martín, Belgrano, Güemes, Pueyrredón, Artigas, Juana Azurduy... Y la participación de las masas populares es una herencia del período independentista revolucionario, por la importancia que tempranamente tuvo la movilización popular, política y militar, en nuestra historia, desde la formación de las milicias urbanas para derrotar a los invasores británicos, y la voluntad del Pueblo que jugó un papel sin precedentes en la destitución de un virrey y el nombramiento de su sucesor.

Como decía don Arturo Jauretche"La historia es la política del pasado y la política es la historia del presente". Hoy, como siempre, peleamos por nuestra única, verdadera e irrenunciable independencia, denunciando el aparato de colonización mental montada por los países centrales y sus operadores internos, como el macrismo, para perpetuar la dependencia.


Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Escribe: Blas García


07-07-2020 / 19:07
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