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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 27-06-2020 / 09:06
OPOSICIÓN Y CUARENTENA: LA IRRESPONSABILIDAD POLÍTICA DE CIERTA DIRIGENCIA

Sanata macrista pseudo científica contra el "populismo"

Sanata macrista pseudo científica contra el
Por el camino de pescar a río revuelto se lanzó una parte de la oposición que trata de presentar a la cuarentena como un rasgo de cesarismo albertista o cristinista. Y lo cruzan con la necesidad de expropiar Vicentín. Son dos cosas que no tienen relación pero en el relato opositor son presentadas como actos de abuso del poder. Uno de los participantes en la marcha contra la ASPO se justificó: "Hace 80 días que no la pongo por la cuarentena".
La oposición macrista mas gurka, que empezó la cuarentena de capa caída por el inmenso respaldo de la sociedad a la decisión de Alberto Fernández de anticiparse a la difusión del virus, ahora salió con los tapones de punta para capitalizar el cansancio que inevitablemente ocasiona el largo periodo de aislamiento.
 
En vez de dejarse llevar por estas presiones histéricas algunas, interesadas otras, el gobierno reaccionó con el criterio de responsabilidad que le impone la cantidad de camas de internación ocupadas.
 
En el tiempo que duró la carentena, la provincia de Buenos Aires duplicó la cantidad de camas. En este momento tiene la mitad ocupadas. Quiere decir que sin cuarentena, ya se habría desbordado y los médicos estarían decidiendo quién vive y quién no. Y los muertos se acumularían en los pasillos de los hospitales.
 
Igual es una decisión difícil porque el aislamiento ya se ha extendido casi cien días y a muchos la parálisis económica los ha perjudicado en gran medida. Pero la experiencia demostró que cuando se flexibilizó el aislamiento en medio de la pandemia, creció rápidamente la cantidad de infectados y muertos, pero los comercios que abrieron no tuvieron clientes.
 
La gente no compra más que lo indispensable, alimentos y medicinas. Todo lo demás queda relegado hasta que se aleje el peligro de contagio. Abrir o cerrar un negocio da lo mismo en una ciudad desvelada por las sirenas de las ambulancias y la multiplicación de los contagios que quitan las ganas de salir a la calle.
 
Después de la experiencia de gestión desastrosa que hizo el macrismo ahora tratan de pontificar con aires de superioridad para hablar de cuarentenas administradas en forma multidisciplinaria por horarios, edades y locaciones para evitar el cierre total de los comercios y el agotamiento sicológico de los aislados.
 
Es la nueva sanata pseudocientífica de la epidemia. Esta erudición sanitaria de café es para despreciar la única medida que demostró resultados positivos en la práctica. Las cuarentenas administradas en ciudades grandes funcionaron a la salida de la enfermedad y no en su punto álgido. Cualquier apertura en este momento provocaría la saturación del sistema sanitario en pocos días y el consecuente salto de la cantidad de muertos.
 
La sanata de la cuarentena administrada aparece como supuesta oposición científica a la cuarentena "barbárica" que aplican los populistas. No es una discusión técnica porque los dirigentes de la oposición que tienen responsabilidad de gestión, como los intendentes de CABA o de Mar del Plata, coinciden con el oficialismo. Saben que, si en sus distritos relajan ahora las medidas de aislamiento, la epidemia haría estragos y los negocios igual no funcionarían.
 

 
CORONAVIRUS, AISLAMIENTO Y LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA DE LA DIRIGENCIA
 
Oposición y cuarentena: sanata pseudocientífica contra los "populismos"
 
Mauricio Macri asegura que "la democracia está en peligro" por el manejo de la pandemia, justo cuando salen a la luz los aprietes a los jueces armados por Cambiemos, junto con el espionaje ilegal para armar causas y extorsionar a opositores y empresarios.
 
Una locutora en estado de histeria por la pandemia le pide al gobierno que, frente a la pandemia, no tome decisiones como ella está haciendo su programa: con histeria y angustia. Mauricio Macri firmó una nota porque la pandemia "pone en peligro la democracia", y cuando fue presidente sin pandemia armó una mesa judicial para manipular a la justicia y una inmensa red de espionaje para espiar a todo el mundo. Uno se pregunta si esta gente se mira en el espejo.
 
La oposición que empezó la cuarentena de capa caída por el inmenso respaldo de la sociedad a la decisión de Alberto Fernández de anticiparse a la difusión del virus, ahora salió con los tapones de punta para capitalizar el cansancio que inevitablemente ocasiona el largo periodo de aislamiento.
 
En vez de dejarse llevar por estas presiones histéricas algunas, interesadas otras, el gobierno reaccionó con el criterio de responsabilidad que le impone la cantidad de camas de internación ocupadas.
 
En el tiempo que duró la carentena, la provincia de Buenos Aires duplicó la cantidad de camas. En este momento tiene la mitad ocupadas. Quiere decir que sin cuarentena, ya se habría desbordado y los médicos estarían decidiendo quién vive y quién no y los cuerpos se acumularían en los pasillos de los hospitales.
 
Igual es una decisión difícil porque el aislamiento ya se ha extendido casi cien días y a muchos la parálisis económica los ha perjudicado en gran medida. Pero la experiencia demostró que cuando se flexibilizó el aislamiento en medio de la pandemia, creció rápidamente la cantidad de infectados y muertos, pero los comercios que abrieron no tuvieron clientes.
 
La gente no compra más que lo indispensable, alimentos y medicinas. Todo lo demás queda relegado hasta que se aleje el peligro de contagio. Abrir o cerrar un negocio da lo mismo en una ciudad desvelada por las sirenas de las ambulancias y la multiplicación de los contagios que quitan las ganas de salir a la calle.
 
Después de la experiencia de gestión desastrosa que hizo el macrismo ahora tratan de pontificar con aires de superioridad para hablar de cuarentenas administradas en forma multidisciplinaria por horarios, edades y locaciones para evitar el cierre total de los comercios y el agotamiento sicológico de los aislados.
 
Es la nueva sanata pseudocientífica de la epidemia. Hasta algunos votantes de Fernández se contagian de esta erudición sanitaria de café para despreciar la única medida que demostró resultados positivos en la práctica.
 
Las cuarentenas administradas en ciudades grandes funcionaron a la salida de la enfermedad y no en su punto álgido. Cualquier apertura en este momento provocaría la saturación del sistema sanitario en pocos días y el consecuente salto de la cantidad de muertos.
 
La locutora histérica no entiende que tiene una enorme responsabilidad como comunicadora. No puede dejarse llevar por sus nervios porque en la sociedad efectivamente hay mucho cansancio y desesperación por la cuarentena y es muy difícil racionalizar el esfuerzo para mantenerla durante otra quincena. Dejarse llevar por la histeria para promover la apertura de actividades en la CABA y el Conurbano, es criminal.
 
La sanata de la cuarentena administrada aparece como supuesta oposición científica a la cuarentena "barbárica" que aplican los populistas.
 
No es una discusión técnica porque los dirigentes de la oposición que tienen responsabilidad de gestión, como los intendentes de CABA o de Mar del Plata, coinciden con el oficialismo. Saben que, si en sus distritos relajan ahora las medidas de aislamiento, la epidemia haría estragos y los negocios igual no funcionarían.
 
Como siempre en estos casos, se trata de presentar una estupidez suprema como si fuera una genialidad que los ignorantes no pueden ver. Así metieron a Macri en la Rosada.
 
Sin cuarentena los muertos e infectados son diez veces más que donde se aplicó. Al final de todo, el único premio a tanto esfuerzo será no haberse infectado y estar vivo. Muchos llegarán con el último resto, con el negocio cerrado y algunos sin posibilidad de reintentarlo.
 
Pero en el mundo ha quedado demostrado en forma palmaria, indiscutible y evidente que el problema de la economía no es la cuarentena sino la pandemia. Sin cuarentena o con ella, si hay pandemia, la economía se desplomó en todos los países que la aplicaron mucho, poquito o nada.
 
Los que hablan de horarios y administrar y bla-bla-bla para salvar la caída de la economía, lo que hacen es preparar el terreno para capitalizar la bronca que habrá después de la tormenta. A la salida muchos notarán que la única diferencia será su negocio o comercio quebrado o el trabajo perdido. Total, estaban vivos antes y estarán vivos después, lo que es más difícil de valorar.
 
Por ese camino de pescar a río revuelto se lanzó una parte de la oposición que trata de presentar a la cuarentena como un rasgo de cesarismo albertista o cristinista. Y lo cruzan con la necesidad de expropiar Vicentín. Son dos cosas que no tienen relación pero en el relato opositor son presentadas como actos de abuso del poder.
 
El radicalismo PRO busca posicionarse para que el próximo candidato de la alianza conservadora provenga de sus filas y aplican una estrategia de oponerse sin debate ni concesiones a la mayoría de las iniciativas del oficialismo.
 
El titular del radicalismo PRO, Alfredo Cornejo, descartó las posibilidades de una nueva candidatura de Macri y cuestionó a los opositores que gestionan, como Horacio Rodríguez Larreta, porque los consideran "en la nube cultural del oficialismo". Al jefe de Gobierno de la CABA la única salida que le quedó ha sido gestionar la epidemia y llegar hasta el final con poco desgaste.
 
Y Macri espera que cuanto más dure la epidemia, más tiempo tendrá la sociedad para borrar de la memoria el desastre de su gestión e instalar el relato --que ya está haciendo circular-- que lo presenta como una maravilla. Mientras perdura el recuerdo, hace apariciones furtivas.
 
La carta que Macri firmó esta semana con otros referentes conservadores de todo el mundo, señala que la pandemia estimuló en algunos gobiernos el arresto o silenciamiento a opositores, la deslegitimación del congreso y la presencia de "una democracia amenazada".
 
Macri es el menos indicado para hablar de democracia amenazada cuando hay numerosos jueces que denunciaron presiones durante su gobierno y se reveló la trama de la mesa judicial que se organizó para presionar, extorsionar, expulsar o imponer jueces según la conveniencia del Ejecutivo.
 
De la misma forma salió a la luz el vasto dispositivo de espionaje a políticos --incluyendo a los de su propio partido--, gremialistas, opositores, presos políticos, y empresarios que había montado su gobierno como instrumento enfermizo de control.
 
Toda la estructura del lawfare quedó al desnudo al igual que el conjunto de periodistas macristas que batieron el parche con las fakenews que inventaban los servicios y ahora no dicen nada de la mesa judicial ni del espionaje. Dos de ellos, Daniel Santoro y Luis Majul aparecieron promiscuamente involucrados con los servicios, pero hay muchos otros a los que el silencio los pone en evidencia.
 
No es el mejor momento para que Macri aproveche la pandemia y lance una advertencia sobre los problemas que podrían amenazar a la democracia cuando se empieza a demostrar que la amenaza mayor desde el fin de la dictadura fue la de su gobierno.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
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