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Internacionales - 24-06-2020 / 19:06
EL 25 DE JUNIO DE 1950 COMIENZA LA CONFLAGRACIÓN

Guerra de Corea: un enfrentamiento entre socialismo y capitalismo

Guerra de Corea: un enfrentamiento entre socialismo y capitalismo
Guerra de Corea.
 
La Guerra de Corea fue un conflicto bélico, derivado de la Guerra fría, un enfrentamiento entre los dos regímenes opuestos: el socialismo y el capitalismo. El comunista Kim Il-Sung condujo a los norcoreanos, con ayuda de la República Popular de China y la Unión Soviética. Por otra parte, el pro yanqui Syngman Rhee lideró a los surcoreanos, con la asistencia de los países de las Naciones Unidas y, en particular, de Estados Unidos.
 

La Guerra de Corea fue un conflicto bélico, derivado de la Guerra fría, librado desde el 25 de junio de 1950 hasta julio de 1953. Se inició como una guerra entre Corea del Sur (República de Corea) y Corea del Norte (República Democrática Popular de Corea). El conflicto rápidamente se convirtió en una guerra internacional limitada que involucró a Estados Unidos y a otras 19 naciones.
 
Fue un enfrentamiento entre los dos regímenes opuestos: el socialismo y el capitalismo. El comunista Kim Il-Sung condujo a los norcoreanos, con ayuda de la República Popular de China y la Unión Soviética. Por otra parte, el proyanqui Syngman Rhee lideró a los surcoreanos, con la asistencia de los países de las Naciones Unidas y, en particular, de Estados Unidos.
 
La Guerra tuvo su origen en el avance del socialismo y del comunismo en los países dependientes y colonizados, favorecido con el triunfo de la Revolución China. El gobierno de Estados Unidos tuvo una reacción inmediata, por la amenaza que ésta representaba para sus intereses económicos, y el presidente Truman ordenó al general MacArthur que proporcionara a Corea del Sur la ayuda necesaria y la debida intervención militar.

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La ONU se metió de inmediato a través del Consejo de Seguridad, y, aprovechando que el delegado soviético no asistió a la convocatoria, dio su respaldo a los yanquis, quienes, actuando bajo la bandera de la ONU dirigieron y costearon económicamente las operaciones en Corea del Sur, en tanto que el gobierno de China Popular intervenía a favor del ejército norcoreano, apoyado a su vez por la Unión Soviética.
 
La Guerra de Corea habría de durar tres años, durante los cuales el conflicto parecía no tener solución. El fin de la Guerra de Corea no trajo mejoría en las relaciones entre los dos bloques.
 
En Estados Unidos, la opinión pública desaprobaba que su país se hubiera enfrentado a una guerra inútil como la de Corea, que no había resultado en una victoria militar y, en cambio, había ocasionado una gran pérdida de vidas humanas y provocado una nueva recesión económica.
 
Además, la tensa situación propia de la Guerra Fría había instalado entre los yanquis un sentimiento anticomunista que tomó tintes represivos en contra de quienes simpatizaran con la ideología socialista o fueran sospechosos.

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En septiembre de 1950, soldado del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos pasando sobre el cadáver de un enemigo.
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Soldados británicos que participaron en la Guerra de Corea.
12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
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02-03-2026 / 19:03
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