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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 14-06-2020 / 09:06

La insólita oferta de los CEOs de Vicentin: entre el pagadiós, la fuga y el rescate

La insólita oferta de los CEOs de Vicentin: entre el pagadiós, la fuga y el rescate
Vicentin, en convocatoria de acreedores y que incurrió en cesación de pagos a fin del año pasado, un pagadiós formidable, hizo una oferta imposible de aceptar: "capitalizar" los créditos públicos, transformarlos en acciones, asociar al Estado manteniendo a las actuales autoridades de la empresa. En criollo, que el Estado quedara como socio bobo-minoritario y sus funcionarios como cómplices del saqueo.
Vicentin, en convocatoria de acreedores y que incurrió en cesación de pagos a fin del año pasado, un pagadiós formidable, hizo una oferta imposible de aceptar: "capitalizar" los créditos públicos, transformarlos en acciones, asociar al Estado manteniendo a las actuales autoridades de la empresa. En criollo, que el Estado quedara como socio bobo-minoritario y sus funcionarios como cómplices del saqueo.
 
Millones de dólares se fueron por la canaleta de la especulación financiera. La empresa en jaque. De ponerse, ni hablar. Levantar un muerto colosal, hacerse cargo. Justo lo que no asume Sergio Nardelli. Finge demencia o amnesia por lo menos.
 
La intervención y la expropiación siguen transitando un camino de cornisa sembrado con clavos miguelitos. Los obstáculos surgirán en el Parlamento, en los medios hegemónicos, en los tribunales. Nada más previsible que las reacciones de Juntos por el Cambio. Los legisladores opositores claman por debatir en el Congreso salvo que el oficialismo promueva leyes importantes. La palabra "Venezuela" es de uso obligatorio.
 
Las crónicas y entrevistas de los grandes diarios sobre los dueños de Vicentin los describen con ternura, como un conjunto de gente común. Granjeros apacibles y frugales como los Ingalls. O como los Campanelli con mejor posición económica.
 
Esta gente linda está bajo sospecha de haber fugado divisas, entre otros delitos, lo que explica la presentación de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) en el expediente penal que tramita ante el juez federal Julián Ercolini. Los créditos otorgados en los estertores de la gestión del macrista Javier González Fraga al frente del Banco Nación son injustificables y posiblemente ilícitos.
 

 
La militancia balconera del macrismo porteño cacerolea contra lo que venga, una agenda por semana. Antaño para que "los políticos se bajen el sueldo". Tras cartón contra las inexistentes liberaciones masivas de presos. Ahora "todos somos Vicentin" lo que no significa un compromiso conjunto de pagar sus faraónicas deudas.
 
Llegan tarde quienes objetan que el Estado no debe comprometer la plata de los argentinos en empresas privadas. La deuda total que se reclama a Vicentin en el concurso ronda los 200.000 millones de pesos. Al BNA le corresponden 18.182 millones. Si se suma la AFIP superan el 25 por ciento del total.
 
Productores y proveedores de servicios tienen créditos superiores a los 28.000 millones. Los acreedores en el juicio concursal son productores, algunos pequeños, otros medianos... a todos los curraron. Difícil que se embanderen con la cerealera salvo que sean masoquistas o los aqueje el síndrome de Estocolmo.
 
Por último; la expropiación está prevista en la Constitución que defiende a ultranza la propiedad privada. Y acusar de traidores a la Patria a quienes cuestionan el statu quo es una vieja costumbre de la derecha. Aquella que contrajo una deuda impagable con el Fondo Monetario Internacional y se encolumna simiescamente detrás de "la Embajada" yanqui.
 
 
 
LA INSÓLITA OFERTA DE LOS EMPRESARIOS
 
Vicentin entre el pagadiós, la fuga y el rescate
 
El lunes pasado a las tres de la tarde la agroexportadora Vicentin estaba en convocatoria de acreedores ("concurso preventivo" en jerga). Incurrió en cesación de pagos a fin del año pasado, un pagadiós formidable.
 
El Banco de la Nación Argentina (BNA), es el principal acreedor. La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) está en la lista. Con opinable espíritu democrático, la cerealera dejó de garpe a miles de productores y proveedores de servicios. Santafesinos la mayoría aunque también hay perjudicados en Córdoba y otras provincias.
 
Se rumoreaba la perspectiva de compra por capitales extranjeros en la que operaba el filántropo ex ministro José Luis Manzano. Los dueños de Vicentin pedían auxilio al gobernador santafesino Omar Perotti y enviaban palomas (o aves de rapiña) mensajeras a la Casa Rosada.
 
A diferencia de El Padrino hacían una oferta imposible de aceptar: "capitalizar" los créditos públicos, transformarlos en acciones, asociar al Estado manteniendo a las actuales autoridades de la empresa. En criollo, que el Estado quedara como socio bobo-minoritario y sus funcionarios como cómplices del saqueo.
 
A las tres de la tarde del lunes nadie podía fundar en problemas de mercado la fulminante caída de una cerealera durante el macrismo. Aún en quinchos VIP se suponía que millones de dólares se fueron por la canaleta de la especulación financiera. "Estrés financiero" neologizaba Vicentin en sus comunicados mientras cerraba la ventanilla de pagos.
 
La empresa estaba en jaque. De ponerse, ni hablar.
 
El presidente Alberto Fernández anunció entonces el combo intervención-expropiación. Como herramienta para evitar distintos escenarios imaginables, todos nefastos: la quiebra, la liquidación del patrimonio con desguace, la compra hostil por jugadores foráneos o supuestamente nacionales. No como castigo a la falta de escrúpulos ni a posibles delitos.
 
"Rescate", palabra clave. He ahí el objetivo, afirma desde el primer día Alberto Fernández. Confiscación, ilegalidad, inconstitucionalidad, ponen el grito en el cielo sus adversarios.
 
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La alternativa virtual
 
Perotti no estuvo en el anuncio de la movida. Sí en el encuentro entre el presidente y el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas con el gerente general de Vicentin, Sergio Nardelli y un par de acólitos.
 
El gobernador aspiraba a otro tipo de salida. Jamás la venta a conglomerados extranjeros. Pero sí una "alternativa superadora" (nueva expresión clave) a la expropiación.
 
Las variantes manejadas son que el Estado santafesino integre el nuevo diseño comandado por YPF-Agro. O que se sumen cooperativas a la nueva empresa. O confiar en un nuevo emprendedor privado: un virtual comprador argentino dispuesto a honrar las deudas y seguir adelante.
 
Levantar un muerto colosal, hacerse cargo. Justo lo que no asume Nardelli quien, explican asistentes a esa cita en Olivos, "quiere seguir adelante sin hacerse cargo de las consecuencias". Finge demencia o amnesia por lo menos.
 
Hasta ahora se puede apodar Magoya a ese comprador ejemplar. Magoya no existía en el siglo pasado, ya lo cantaba María Elena Walsh. A esta altura del siglo XXI tampoco se deja ver.
 
Pese a ello (o por eso) la cúpula de Vicentin se empaca en su oferta inviable en Olivos o ante el interventor Gabriel Delgado y el ministro de Agricultura Ganadería y Pesca Luis Basterra que serán sus interlocutores en el futuro.
 
Antes Fernández conversó para abrir espacios de diálogo y probar que no hay ningún ánimo persecutorio personal.
 
La intervención y la expropiación siguen transitando un camino de cornisa sembrado con clavos miguelitos. Los obstáculos surgirán en el Parlamento, en los medios hegemónicos, en los tribunales.
 
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La opo predecible y sacada
 
Nada más previsible que las reacciones de Juntos por el Cambio. Los legisladores opositores claman por debatir en el Congreso salvo que el oficialismo promueva leyes importantes. La palabra "Venezuela" es de uso obligatorio.
 
Un columnista Monsanto friendly de Clarín pierde la chaveta: escribe que la "soberanía alimentaria" es una "pelotudez". La derecha se ne frega de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)... no extraña entonces que injurie un concepto acuñado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) mucho tiempo atrás.
 
Las crónicas y entrevistas de los grandes diarios sobre los dueños de Vicentin los describen con ternura, como un conjunto de gente común. Granjeros apacibles y frugales como los Ingalls. O como los Campanelli con mejor posición económica.
 
Dicha gente linda está bajo sospecha de haber fugado divisas, entre otros delitos, lo que explica la presentación de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) en el expediente penal que tramita ante el juez federal Julián Ercolini. Los créditos otorgados en los estertores de la gestión de Javier González Fraga al frente del BNA son injustificables y posiblemente ilícitos.
 
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El mercado opaco
 
En una entrevista difundida en Radio Nacional Folklórica el economista Fernando Porta explicó que el mercado agroexportador es muy opaco pese a lo que afirma la narrativa de las grandes corporaciones "del campo". Se conocen --detalló-- los precios de las transacciones pero no su cantidad.
 
Una parte apreciable del comercio de granos y aceites (desde luego jamás medida) se oculta tras una madeja de subfacturaciones y ventas clandestinas. Con nuestras palabras, el primer objetivo es evadir retenciones. La mercadería gravada se lleva por tierra a Brasil o Paraguay tras atravesar el NEA. A veces el contrabando se traslada en barcaza. Se cobra en negro sin dejar rastro.
 
Las divisas sustraídas al Fisco pueden quedarse en el exterior, configurando fuga. O retornar a suelo patrio por vía de lavado porque esa plata debe "blanquearse". La UIF tiene como labor pre y post Vicentin descubrir esos manejos. Las cuentas off shore informadas por la OCDE que investiga la AFIP pueden sumar datos.
 
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Santa Fe, mitos y política
 
La militancia balconera del macrismo porteño cacerolea contra lo que venga, una agenda por semana. Antaño para que "los políticos se bajen el sueldo". Tras cartón contra las inexistentes liberaciones masivas de presos. Ahora "todos somos Vicentin" lo que no debe leerse como un compromiso conjunto de pagar sus faraónicas deudas.
 
Los movimientos vecinales en Avellaneda y Reconquista (Santa Fe) son genuinos, los protagonizan personas que saben de qué se trata. Suponer que expresan a toda la población de la provincia simplifica, distorsiona. Los trabajadores de Vicentin acompañan la decisión del Gobierno. Tal vez quienes integran su administración, "de cuello blanco" muy cercanos física y familiarmente a la cúpula de la empresa, tengan otra posición.
 
Carece de rigor identificar tamaña empresa con los gringos que trabajan la tierra de sol a sol. Los acopiadores y exportadores integran el mismo circuito productivo pero son otra clase social, facturan distinto. Los acreedores en el juicio concursal son productores, algunos pequeños, otros medianos... a todos los curraron.
 
Perotti demarcó su perspectiva al elogiar la tradición de su provincia, "el arraigo" de los productores. Afronta un escenario político complejo.
 
El socialismo santafesino perdió el año pasado la única provincia que gobernó en su historia. Prosperó allá mientras perdía peso o acaso existencia como fuerza nacional. Muchos de sus dirigentes encuentran oportunidad de reposicionarse.
 
La fracción más numerosa cuestiona a Alberto Fernández. El ex gobernador Miguel Lifschitz es el jefe de la bancada de diputados provinciales, los conduce, despotrica.
 
La ex ministra de la producción Alicia Ciciliani recorre tópicos federales contra el centralismo porteño en un tuit flamígero: "no todo se compra. No todo se vende. Hay pertenencia y dignidad. Con DNU en la CABA no". Llama dignidad a dejar un tendal de perjudicados en la provincia, no en la CABA.
 
Lifschitz conserva fuertes lazos con la crema del empresariado local. En su momento intentó, sin éxito, prorrogar hasta el año 2057 la concesión de Vicentin en el puerto de Rosario que recién vencía en el 2023. El grueso de los intendentes y presidentes comunales del socialismo gobiernan en zonas chacareras de la provincia.
 
Otro ex gobernador socialista, Antonio Bonfatti, encabeza el ala más transigente. Tramitó diferencias con Lifschitz ya durante el gobierno macrista.
 
La figura interna más díscola del peronismo local es el ministro de Producción Daniel Costamagna, ex dirigente ruralista, de CRA. Amenazó con renunciar, hizo declaraciones críticas.
 
Los senadores provinciales peronistas se encolumnan con la movida presidencial y con su gobernador. Representan a toda la geografía provincial porque se los elige por circunscripciones uninominales. No lista única, sino una por cada departamento.
 
Los colegas santafesinos Diego Rubinzal y Gustavo Castro aportaron información para este párrafo. Se agradece. Las opiniones y los eventuales errores corren por cuenta de este cronista.
 
El concurso preventivo tramita en Reconquista. El jurista pampeano Gustavo Arballo alerta, con fino olfato, "el sistema concursal es el Far West del derecho, lo podemos romantizar y hasta 'civilizar' pero de movida es un peligro tanto para lugareños como para forasteros". Peor para forasteros, piensa este escriba y pasa a explicarse.
 
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La cancha inclinada
 
En la Argentina real a nadie se le niega un faso o la judicialización de cualquier medida política. En los tribunales siempre tiene ventaja deportiva quien quiere empiojar o demorar.
 
En los juzgados comerciales, los penales económicos y los contenciosos administrativos las grandes empresas casi siempre juegan de local. En convocatorias de acreedores se acrecienta, casi siempre, la ventaja de los deudores morosos. El VAR a menudo es manipulado por jueces-camaristas más cercanos a ellos que de los acreedores.
 
Para empezar es enorme la asimetría de recursos entre los juzgados y los grandes estudios jurídico contables. Personal, "fierros" informáticos, tiempo disponible. La plata que puede abrir puertas o seducir voluntades. La padecen funcionarios y magistrados honestos, consustanciados con su deber... quienes no lo son las invocan como atenuante.
 
Las distancias crecen en un juzgado de una localidad pequeña o mediana. El poder local influye. El intendente, los medios, los referentes sociales gravitan y se hacen sentir.
 
La magnitud del concurso es descomunal. Cuesta encontrar precedentes en la historia nacional pese a que es generosa en chanchullos, millonarios escapistas y bancarrotas.
 
Un punto de comparación posible, lejano en el calendario, es Sasetru, importante empresa alimenticia creada durante el primer peronismo. Uno de sus dueños, Jorge Salimei, llegó a ser ministro de Economía del dictador Juan Carlos Onganía.
 
Caída en desgracia con la ulterior dictadura se desmoronó, terminando en una quiebra gigantesca. Se prolongo durante años, solo se recuperó parte de lo adeudado. La empresa fue desguazada, algunas unidades de negocios se vendieron, muchas fábricas de Sasetru cerraron para siempre, se consumaron despidos a granel. Ese era uno de los porvenires factibles para Vicentin el lunes a las tres de la tarde.
 
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Omisiones y puteadas
 
Llegan tarde quienes objetan que el Estado no debe comprometer la plata de los argentinos en empresas privadas. La deuda total que se reclama a Vicentin en el concurso ronda los 200.000 millones de pesos. Al BNA le corresponden 18.182 millones. Si se suma la AFIP superan el 25 por ciento del total.
 
Productores y proveedores de servicios tienen créditos superiores a los 28.000 millones. Difícil que se embanderen con la cerealera salvo que sean masoquistas o los aqueje el síndrome de Estocolmo.
 
"Fuerte rechazo de entidades empresarias mientras en la UIA hay divisiones" titula el diario Clarín. Un marciano supondría que la UIA es una ONG de librepensadores dedicada a la filatelia o al cuidado de los yaguaretés. Mas no, es la Unión Industrial Argentina cuyos popes discutieron propiamente a las puteadas. Las entidades empresarias PyME apoyan la iniciativa gubernamental.
 
La decisión está tomada, en defensa del patrimonio colectivo, de las fuentes de trabajo. Están bajo la lupa posibles delitos habituales entre los grandes jugadores de la economía doméstica que suelen quedar impunes. De nuevo: usualmente los jueces comerciales llevan la camiseta de las corporaciones. Baqueanos del Foro apodan "Penal cómico" al Fuero Penal Económico.
 
Concretar la expropiación enfrenta rivales de fuste con mucho más poder que escrúpulos. Ningún cambio se consigue sin vencer resistencia del establishment.
 
Por último; la expropiación está prevista en la Constitución que defiende a ultranza la propiedad privada. Y acusar de traidores a la Patria a quienes cuestionan el statu quo es una vieja costumbre de la derecha. Aquella que contrajo una deuda impagable con el Fondo Monetario Internacional y se encolumna simiescamente detrás de "la Embajada".
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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