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Nacionales - 07-06-2020 / 10:06
TODO LO QUE ALBERTO FERNÁNDEZ SE JUEGA EN JUNIO

La nueva normalidad, esperanzas y riesgos

La nueva normalidad, esperanzas y riesgos
El 3-J Alberto Fernández recibió a capos del empresariado, en Olivos. Todos y todos; todos varones. Escenario machirulo en un día especialmente inadecuado. La descripción oficial: diálogo franco. La de los invitados y el off the record gubernamental: buenos modales, mangazos suaves y cero compromiso para aportar algo.
La legitimidad de ejercicio de Alberto Fernández  escaló gracias a su gestión en la crisis sanitaria: por la decisión temprana de la cuarentena y por el modo de construir decisiones. La renegociación de la deuda constituía un desafío inevitable. El resto de la agenda entró en hibernación o se lentificó, incluyendo la promesa de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
 
El gobierno de Fernández  duplica y prolonga inversiones sociales gigantescas: los ATP para pagar sueldos, el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para las personas con menos ingresos. Medidas encomiables que operan como remedios transitorios contra la malaria, no como vacuna.
 
El programa económico aspiracional consiste en llegar a un acuerdo sustentable con los bonistas de la deuda, liberar al Fisco de pagos en divisas por tres años. Sobre esa base podría formularse un presupuesto 2020 reactivador.
 
Mientras esa incógnita no se despeje las nuevas fases de la cuarentena impactarán de modo dispar. Velozmente harán más grata la vida cotidiana, familiar. La recuperación económica es más peliaguda porque la pandemia que castiga a todo el mundo encontró a la Argentina en un punto de partida deplorable, en el fondo del pozo, herencia de Mauricio Macri.
 
En un recomendable Informe de coyuntura, reseñado hace pocos días, la consultora PxQ del economista y ex funcionario Emmanuel Alvarez Agis alerta contra ilusiones prematuras sobre la economía y hasta sobre la salud.
 
Textual: "Levantar la cuarentena no parece ser un camino para reactivar la economía. Abrir no es vender, y vender no es cobrar. La oferta no genera su propia demanda, ni en condiciones normales y, menos, en cuarentena. Salir rápido y mal del ASPO más bien podría ser el camino para disparar un brote masivo de covid-19".
 

 
Los frentes de conflicto del Presidente
 
Néstor Kirchner era cuestionado o ensalzado al comienzo de su mandato presidencial porque abría muchos frentes de conflicto. Demasiados, contabilizaba la derecha nativa.
 
En general, contra los legados de la dictadura y del neoliberalismo. En particular, contra la Corte Suprema, los represores del terrorismo de Estado. En detalle, contra los acreedores externos a quienes no atacaba pero con los que negociaba con patriótica fiereza.
 
Alberto Fernández, Jefe de Gabinete todo el cuatrienio, jugó en Superliga por primera vez en aquel contexto.
 
Como presidente AF también se bate en varios frentes en circunstancias más desventajosas que las de Kirchner, quien tampoco amaneció en el Paraíso. El hombre contaba con baja legitimidad de origen a diferencia de Fernández. La oposición política estaba diezmada tras el horrible gobierno del presidente Fernando De la Rúa. Ahora conserva fuerza y juega en bloque con el establishment.
 
Las catastróficas consecuencias del default ya se habían producido y se contaba con el beneficio relativo de no tener que pagar deuda privada. La economía florecía, circunstancia que hoy provoca saudades. El decisionismo de Kirchner, piensa este cronista, acrecentó su popularidad tras el acné antipolítico (anti gobernantes, quizá) del "que se vayan todos".
 
El horizonte fugitivo de la nueva normalidad obsesiona al presidente. Lo activa una nueva hiperquinesis. Recorre provincias, pernocta en un par. Se interna en las fábricas que reabren.
 
Integrantes del Gabinete se dejan ver con cascos y barbijos, a veces remixando el mundo productivo y la política sanitaria como el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero y la secretaria de Acceso a la Salud Carla Vizzotti cuando enfilan a Chaco.
 
El ministro de Economía Martín Guzmán escapa un rato del insalubre microclima del canje de deuda y recorre algún establecimiento. El mensaje es claro: el Estado nacional está presente en todos los territorios, acompaña, coprotagoniza e incentiva la vuelta al trabajo.
 
Incursionando apenas en la psicología de los funcionarios, salir del contorno del AMBA cumple otra funcionalidad: los energiza, les carga las pilas.
 
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La Primera Enmienda
 
La República (que así suele nombrarse Argentina en la jerga del canje) presentará una enmienda a su oferta inicial ante la SEC estadounidense por ahí antes del viernes próximo. La burocracia financiera exige un Decreto de Necesidad y Urgencia más papelería frondosa plagada de números y tecnicismos políglotas para llevar a Nueva York. Recién entonces comenzarán a correr nuevos plazos, que se miden en días, semanas si hay viento a favor.
 
Se acercan posiciones con los bonistas privados aunque media un abismo de miles de millones de dólares y de diferencias en los plazos de gracia.
 
Los Fondos de Inversión matizan su lenguaje despectivo. El archi poderoso BlackRock cambia a su representante, movida en la que seguramente influyó una sugerencia-presión del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) comentada en este diario semanas atrás.
 
El enroque implicó, maquinan en Hacienda y la Casa Rosada, un mínimo gesto de distensión. Un lobbista del Grupo Clarín despide en su panorama empresario al ex enviado, haciendo pucheros.
 
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Invisibles y visibilizados
 
En los suburbios de la mesa-zoom de negociación el Gobierno articula con aliados invisibles. El aludido AMLO, el financista David Martínez que sabe comportarse como ami-enemigovio del Grupo Clarín.
 
A plena luz, Fernández convoca a un almuerzo para mostrar interlocución con el ex ministro Roberto Lavagna. Y a un cónclave de cuerpo presente con la crema del gran empresariado.
 
La relación con Lavagna se consolidó cuando cohabitaban en el Gabinete de Kirchner. Fernández quería ponerlo a la cabeza del nonato Consejo Económico Social, lo sondeó sin éxito "n" veces en la pre pandemia. Departen a menudo.
 
Guzmán conversa con su precursor con frecuencia, se costea eventualmente hasta la casa de Lavagna. En la semana que hoy termina, se divulgó un almuerzo entre los tres.
 
Lavagna aconseja llegar a un acuerdo sustentable, de cifras no se habla. Industrialista y crítico del sector financiero, el ex ministro y candidato presidencial comparte con Guzmán una valoración alta y prudente del tejido PyME argentino. Hay que fomentar ahí. Imaginar que es posible fundar un mercado de capitales en pesos se agrega a las coincidencias, lúcidas y voluntaristas a la vez.
 
El 3-J AF recibió a capos del empresariado, en Olivos. Todos y todos; todos varones. Escenario machirulo en un día especialmente inadecuado. En la dirigencia argentina son escasas las mujeres, las patronales encabezan la lista.
 
La descripción oficial: diálogo franco. La de los invitados y el off the record gubernamental: buenos modales, mangazos suaves y cero compromiso para aportar algo. Los grandes jugadores mostraron preocupación por medidas socializantes, en especial un proyecto de la diputada Fernanda Vallejos.
 
La propuesta, válida como iniciativa, no tiene estado parlamentario. En el Agora se sabe que AF no la apoya pero sus interlocutores transmiten pánico. Émulos de Mirtha Legrand avizoran que se viene el zurdaje. ¿Creen las patrañas que escriben asesores bien pagos, periodistas bien pautados?
 
Hipótesis de este cronista: más de cuatro creen en sus propias fabulaciones tal como les pasa a tantos psicópatas en la vida privada. Fernández quiso contenerlos, les habló de un porvenir con menos desigualdad. Difícil que el chancho chifle o que ingiera margaritas...
 
Como le sucedía a Kirchner, el presidente estrecha mejores lazos con gobernadores e intendentes. Según el santacruceño, los representantes con cargos ejecutivos entendían la política mejor que nadie. Manejar presupuestos, priorizar necesidades, estar expuestos al veredicto popular...
 
Kirchner desconfiaba de otras profesiones a las que AF es más afecto: científicos, intelectuales, anche periodistas. La pandemia acercó posiciones entre gobernantes de banderías surtidas, el presidente los ensalza en discursos o conferencias de prensa.
 
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Trazabilidad y fronteras
 
La peste escribió una agenda nueva, difundió un diccionario antes ignoto para profanos. Alcaldes o gobernadores estudian datos sobre la duplicación. La trazabilidad de los contagios, otra preocupación expandida. El gobernador santafesino Omar Perotti dispone apertura de restaurantes con protocolo celoso que abarca inscribir a comensales o parroquianos para eventualmente seguir la ruta del virus.
 
La pesquisa sobre el recorrido se aplica en cada comarca en la que resurgen contagios. A veces imprevisibles e inevitables. A veces auto infligidos por ciudadanos motivados por la sensación de estar exentos o por la ansiedad de volver a vivir como antes.
 
Desde el punto de vista sanitario las búsquedas son necesarias, comidilla de cualquier palique-zoom entre mandatarios. Cultural y políticamente conllevan un riesgo, típico de la etapa. Comprobar que la covid-19 llegó "desde afuera". Exterioridad que puede aludir a una provincia limítrofe o a una localidad lindante.
 
Los ejemplos se multiplican, son conocidos. Constituyen una anormalidad al interior de la nueva normalidad: las actividades se reanudan, el temor-odio al forastero y las murallas interiores se mantienen erectas, temibles.
 
El confinamiento ahonda problemas preexistentes. La violencia familiar, la machista, la institucional. El empoderamiento a fuerzas de seguridad es elogiado en exceso. En la mayoría de las provincias son pésimos sus antecedentes. Las respuestas veloces a delitos afrentosos en Tucumán o Chaco no resuelven el problema.
 
El macrismo incitó, ordenó o encubrió violaciones de derechos humanos, imposible empeorar sus desempeños. Recordarlos es tan necesario cuan insuficiente. Es deber estatal evitar las condiciones de posibilidad de "desbordes" policiales. No basta reaccionar contra los delitos consumados.
 
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Los idus de junio
 
El otoño transcurre con temperaturas templadas en casi toda la geografía nacional. Buena nueva frente a una variante de gripe. Llegarán el invierno y la fecha de pagos de los aguinaldos, seguro. Muy factiblemente se dilucidará la negociación de la deuda externa. Junio se insinúa como un mes decisivo.
 
"Lo peor no pasó" repiten en canon el presidente, el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Hablan de la covid-19, con aval pleno de especialistas y ministros de Salud.
 
En materia económica el Gobierno nacional prevé-anhela- procura apuntalar que sí pasó lo peor, el pico inverso: abril y mayo.
 
Si se despejara la presión de la deuda externa, la tendencia podría consolidarse. Alberto Fernández lo verbalizó en sus giras federales tal vez con intenso entusiasmo de la voluntad.
 
En la coyuntura asusta el conteo de contagios y fallecimientos. Gente común ansía salir a la calle, pasear, reunirse, correr. La evolución de la pandemia depende del acierto de los gobernantes y también del autocontrol ciudadano. Hasta ahora funcionaron bien, en promedio. El porvenir sigue siendo impredecible, prevalece la incertidumbre.
 
América del Sur es el epicentro de la peste. La contabilidad social, horrible en cualquier caso, arroja cifras comparativamente buenas para nuestro país. Todas estas historias continuarán.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar  
 

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05-07-2020 / 10:07
Se complica la situación de Daniel "Tano" Angelici, por las escuchas ilegales. El ex presidente de Boca fue un hombre muy cercano a Mauricio Macri y a Juan Sebastián De Stéfano, exdirector de asuntos jurídicos de la AFI. Su nombre late fuerte en torno a la causa del espionaje ilegal macrista.
 
Las declaraciones en el Congreso de dos altos funcionarios de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el gobierno de Macri indicaron que el área de Jurídicos, cuya tarea eran las relaciones con el Poder Judicial, se transformó en la más importante del organismo.
 
Estaba a cargo del "Enano" De Stéfano, un hombre de Angelici, uno de los operadores judiciales más afilados del macrismo. Esa área concentró desde visitas a jueces con causas que interesaban a las Casas Rosada y hasta las transcripciones de escuchas que terminaban en manos de medios y periodistas serviciales como Luis Majul.
 
Una de las dos personas que declararon en el Congreso fue detenida en el marco de la causa por espionaje ilegal masivo a dirigentes políticos. La otra fue citada como testigo. No son perejiles, sino todo lo contrario.
 
Se trata de Diego Dalmau Pereyra y Martín Coste, respectivamente, quienes ocuparon sucesivamente la Dirección de Contrainteligencia de la AFI. Uno de carrera militar, el otro con  casi dos décadas entre los espías, fueron parte del aparato de inteligencia macrista a la vez que, según relataron, tuvieron diferencias con Gustavo Arribas y Silvia Majdalani por el uso partidario de la agencia.
 
"Todo pasaba por Jurídicos", aseguró y repitió Dalmau Pereyra. "Fue la estructura más fuerte de la gestión Arribas-Majdalani", dijo Coste. Todo lo escucharon los diputados Leopoldo Moreau, Rodolfo Tailhade, Cristian Ritondo y el senador Martín Doñate, miembros de la Bicameral de Inteligencia. Eduardo Valdés también participó en el testimonio de Dalmau Pereyra.
 
A Angelici se le atribuye influencia sobre Juan Mahiques, ex viceministro de justicia y representante del Gobierno de Macri en el Consejo de la Magistratura, desde donde aseguran que presionaba a jueces por fallar en contra. Ahora es fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires.
 
La Opinión Popular
 

05-07-2020 / 08:07
04-07-2020 / 10:07
04-07-2020 / 09:07
Cuando la Cámara Federal rechazó la preventiva ilegal a dos empresarios perseguidos por Mauricio Macri, el macrismo la despedazó y tres de sus cuatro jueces, Eduardo Farah, Eduardo Freiler y Jorge Ballestero salieron expulsados por la ventana; los jueces Luis Arias y Martina Fons que detuvieron el aumento desmedido de tarifas fueron aniquilados por el macrismo; y los jueces laborales Mirta González Burbridge, Diana Cañal y Luis Raffaghelli, que reinstalaron trabajadores despedidos por el macrismo más los jueces Enrique Arias Gibert y Graciela Marino que se opusieron a los despidos en Telam, fueron todos denunciados por Cambiemos ante el Consejo de la Magistratura que ellos controlaban.
 
Hay mucho más. Esta sólo es la información que determinó la amonestación al gobierno macrista por parte del relator de la ONU para la independencia de los jueces, un récord internacional anti republicano de Cambiemos.
 
Con esa influencia determinante sobre tantos jueces y fiscales, durante cuatro años el macrismo se dedicó a perseguir a funcionarios y dirigentes de la gestión anterior, así como a empresarios acusados de haberla apoyado y a opositores, sindicalistas y dirigentes sociales.
 
Crearon causas tan absurdas como la de unos cuadernos que no existían. Se aceptaron fotocopias que fueron entregadas misteriosamente a un periodista del PRO del diario La Nación. Y aún así para conseguir la prueba tuvieron que aplicar la ley del arrepentido en forma extorsiva contra ex funcionarios y empresarios.
 
No hay un solo elemento sano en todo ese cuerpo probatorio, como tampoco lo hay en la mayoría de las causas fraguadas con el lawfare, con falsos peritos, excavaciones desopilantes en la Patagonia, show mediático del maltrato a detenidos y el festival de preventivas irregulares para contribuir al circo mediático. Si hubo o no corrupción durante los gobiernos K quedará en la incógnita porque, en la mayoría de las causas que abrieron, se ve la mano en la trampa. 
 

03-07-2020 / 12:07
En los últimos meses se han reportado 60 abominables hechos delictivos contra silobolsas con granos en campos de productores de diferentes provincias. Las pérdidas significan un perjuicio económico para el productor y los Estados nacional, provincial y municipal que dejan de recaudar a través de impuestos y tasas al no poderse vender. 
 
Ayer la cadena agroindustrial respaldó el proyecto de Ley de Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, para enfrentar al delito rural y pidió un rápido tratamiento en el Congreso. Mientras, sectores de la oposición política, mediática y económica mas gurka encontraron una nueva excusa para atacar al gobierno; esta vez pretenden responsabilizarlo por la perpetración de delitos penales en establecimientos agropecuarios como la rotura de silobolsas.
 
La desmesura de estos renovados ataques al gobierno fueron estimulados por los grandes medios de comunicación porteños. Algunos periodistas no dudaron en atribuir la comisión de esos delitos al kirchnerismo, aunque no se sintieron en la obligación de presentar una sola prueba pese a la gravedad de las imputaciones.
 
Es más, ya van varios días de esta campaña -a la que se sumaron algunas entidades agropecuarias, instituciones económicas, dirigentes políticos y rurales y medios de comunicación afines- sin que nadie pueda aportar evidencias para respaldar las acusaciones. A pesar de ello, nadie bajó el tono de los violentos discursos.
 
En el colmo del extravío, una de las entidades rurales llegó a acusar al presidente de la Nación por su "silencio cómplice", dando a entender que la máxima autoridad política del país está vinculado a los hechos. Una verdadera falta de prudencia y discernimiento.



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