La Opinión Popular
                  14:07  |  Sábado 11 de Julio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"Vine a terminar con los odiadores seriales y a abrir los brazos para que todos nos unamos". Alberto Fernández
Recomendar Imprimir
Nacionales - 05-06-2020 / 12:06
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Amores y odios empresariales en la Argentina Unida Pero Ajustada

Amores y odios empresariales en la Argentina Unida Pero Ajustada
Con reservas menguantes pese a que el control de cambios es cada vez más severo, el Gobierno optó por el racionamiento para no convalidar una devaluación que -todos coinciden- generaría inflación.
Miguel Acevedo le sonrió todo lo que pudo a la camarita de su laptop. Estaba en su casa pero de saco y corbata, igual que el resto de los directivos de la Unión Industrial. -El milagro de la pandemia es que la AFIP sea la buena de la película. ¡Hay que agradecer!
 
Fue el martes a la tarde y Mercedes Marcó del Pont le acababa de dar dos buenas noticias en medio de la caída libre que atraviesa la economía: que la recaudación cayó un poco menos en mayo que en abril, tal como se oficializó al día siguiente, y que la semana que viene se deposita la parte de los sueldos que paga el Estado a los empleados cuyos patrones solicitaron la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).
 
Con el malo de la película le tocó hablar anoche. El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, le prometió -también por videoconferencia- que no complicará el acceso a dólares de las industrias que quieran importar.
 
La inquietud de todo el empresariado apareció el viernes pasado, cuando Pesce estableció que las empresas que posean dólares declarados en el exterior deberán usarlos para pagar las importaciones que quieran hacer. Y que recién cuando los hayan gastado podrán acceder a más en el mercado oficial.
 
Acevedo ya había protestado diplomáticamente contra esa resolución anteayer, cuando Alberto Fernández lo recibió en Olivos junto a una docena de CEOs de grandes empresas, como Javier Madanes (Aluar), Luis Pagani (Arcor), Sergio Kaufman (Accenture), Luis Perez Companc (Molinos) y Daniel Herrero (Toyota).
 
El Presidente lo miró a Matías Kulfas. "Es algo temporario", aclaró el ministro de Producción. "Y además, con los insumos para la industria no deberían tener problema", agregó.
 

 
Rápidos de reflejos, los empresarios interpretaron la frase al revés: quienes no importen esos insumos para las fábricas sí van a tener problemas para hacerse de dólares mientras sigan escaseando. No fue casual que la Cámara de Comercio (CAC) haya decidido quejarse anoche por escrito por la resolución 7030 del Central. Casi una semana después, como si hubieran aguardado hasta saber a quién apuntaba la medida.
 
La realidad es que, con reservas menguantes pese a que el control de cambios es cada vez más severo, el Gobierno optó por el racionamiento para no convalidar una devaluación que -todos coinciden- generaría inflación. No ayudó, por supuesto, haber dilatado tanto la renegociación de la deuda con los acreedores privados. Es un milhojas de crisis: la estructural, la heredada de Macri, la derivada de errores propios y la que generó la pandemia.
 
El torniquete de Pesce cumplió su rol, porque ayer el Central compró U$S 65 millones y en una semana recuperó más de U$S 500 millones. Pero los técnicos de la UIA que acompañaron a Acevedo a la videoconferencia de ayer le advirtieron otro riesgo: que si alguna empresa termina pagando importaciones al precio del contado con liqui (el mecanismo vía bonos que les permite comprar sin límites), habrá "contaminación cruzada" de tipos de cambio. Es decir, precios que sigan a ese dólar paralelo, que hoy ronda los $110. Algo que en 2015 no pasaba, como confirmó la devaluación del oficial con la que debutaron Alfonso Prat-Gay y Federico Sturzenegger.
 
 
Criterios
  
Los buenos y los malos a los ojos de los dueños de las fábricas, en realidad, vienen trabajando sigilosa y coordinadamente para cerrar las rendijas por las cuales se filtran divisas en medio de la cuarentena. El 12 de mayo, Marcó del Pont envió a la directora de Aduanas, Silvia Traverso, a una reunión con el vice del Central, Sergio Woyecheszen. También acudió el secretario de Industria, Ariel Schale, en representación de Kulfas. Ahí empezaron a definirse las últimas restricciones.
 
Del cruce de los datos de la Aduana y el Central salió el informe que convenció a Alberto de endurecer el cepo: entre abril y mayo se pagaron importaciones por 30% más del volumen realmente importado. En otros términos, se importó por U$S 5.800 millones y los importadores accedieron a divisas por U$S 7.500 millones. La diferencia la explica una práctica habitual de las épocas de controles de cambios: la sobrefacturación de importaciones. Es la contracara de la subfacturación de exportaciones, que también drena reservas del Central. ¿El resultado? Del superávit comercial de U$S 1.411 millones que registró el INDEC para abril, al país no entró ni un dólar.
 
Hubo otro dato de ese paper que sorprendió al Presidente. De los 24.000 CUITs que registran operaciones de comercio exterior habitualmente, casi 9.000 quedaron en la mira como sospechosos de haber sobrefacturado compras al exterior durante la cuarentena. No necesariamente habrá sanciones, pero el dato llegó a todos los escritorios que importan. Y Kulfas confirmó algo más: que algunos de esos agentes compraron dólares vía bolsa, los ingresaron al país, los cambiaron por pesos y después compraron en el mercado oficial más barato. Como el "puré" que hace la clase media con los 200 dólares mensuales para embolsar la diferencia con el blue, pero a gran escala.
 
Aunque retribuye las sonrisas de Acevedo, Marcó del Pont se muestra tan partidaria como Pesce y Kulfas de reforzar los controles. El mes pasado repuso los precios mínimos y de referencia fijados por la Aduana para las exportaciones. Durante el gobierno de Macri se había reducido un 20% la cantidad de productos regidos por esos valores criterio, de 24.000 a unos 19.000.
 
 
Desinflación y valor
  
La esperanza a la que se aferra el Gobierno es a que la inflación siga en descenso. Hoy el Central difundirá su Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que por primera vez indica que las consultoras privadas proyectan menos del 40% de inflación para 2020. El promedio dio 38%, pero hay algunas de las 10 líderes que ya prevén un 30%. Algo impensable a principios de año y muy sorprendente para los economistas ortodoxos, porque se da en paralelo al mayor pico de emisión monetaria de los últimos 30 años.
 
Los precios siguen congelados hasta el 30 de junio, con la excepción de frescos y estacionales. Ante Comercio Interior no hay reclamos masivos para actualizarlos. Tampoco presiones mayores a las habituales. Lo que sí irrita a algunos empresarios es el rol de Martín Guzmán. No tanto por sus políticas sino porque en privado les dice lo mismo que en público. "Para volver a escucharlo hablar sobre consistencia macroeconómica y sustentabilidad ni me tomo el trabajo de abrir un Zoom otra vez", le dijo a BAE Negocios uno de los que lo vio en persona esta semana.
 
Esos precios, sin embargo, están planchados no tanto por el congelamiento como por la recesión rampante que disimula el aislamiento social obligatorio. Y nada está barato para quienes dejaron de cobrar el sueldo completo, que son muchos más que los que admite el Ministerio de Trabajo.
 
Pasó en todas las fábricas de cerámicos y azulejos, por ejemplo, porque los empresarios pagaron solo el 75% de los sueldos escudados en el acuerdo entre la CGT y la UIA aun cuando no había sido avalado por el gremio de ceramistas. Claudio Moroni, el ministro nacional, no intimó a ninguna a pagar el 100% del sueldo, aunque habría correspondido que lo hiciera. Sí lo hizo Mara Ruiz Malec, la ministra de Trabajo bonaerense, en las plantas ubicadas bajo su jurisdicción.
 
En Ceramica Cormela, una planta de Campana, la diferencia de criterios entre Nación y provincia se hizo sentir físicamente. Anteayer, los empleados solo habían cobrado los $33.750 del programa ATP y unos pocos pesos más. Se instalaron en la reja "amigablemente" para que no saquen mercadería. La respuesta del dueño fue enviar a una escribana que llegó escoltada por gendarmes. Es decir, efectivos de una fuerza federal. Como la Guardia Nacional que procura desplegar Donald Trump contra la voluntad de algunos gobernadores estadoundenses.
 
La pregunta crucial, más que cuánto dura la cuarentena, es cómo planea el Gobierno reactivar la producción y el empleo una vez que haya pasado la pandemia. ¿Planea hacerlo con los sueldos de 2019, un 20% inferiores a los de 2015 en términos reales? ¿Acaso con salarios todavía peores, si Moroni sigue dilatando esta ronda de paritarias y tolerando rebajas ilegales? ¿Será el gasto público la única locomotora de la actividad, con las exportaciones en jaque por la parálisis global del comercio? ¿Y cuando haya que salir a aspirar parte de los pesos que imprimió Pesce para financiar el rescate?
 
"Locomotora no hay ninguna. Va a haber que inventarla", respondió anoche a este diario uno de los ministros del área económica. El Presidente, mientras tanto, estiraba otra vez el aislamiento.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

Agreganos como amigo a Facebook
11-07-2020 / 09:07
El diputado Fernando Iglesias y la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fueron denunciados por "incitación a la violencia" y "daño agravado" por ser convocantes de las manifestaciones virulentas realizadas el 9 de julio con epicentro en el Obelisco.
 
La denuncia, presentada por el abogado José Luis Ferrari,  acusa a la presidenta del PRO y al diputado de ser responsables de los hechos violentos en la movilización y de fomentar la violación de la cuarentena obligatoria.
 
¿De qué manera se puede definir al sector de la dirigencia macrista más gurka que convocó a la población a desafiar la cuarentena social y salir a las calles a protestar este 9 de julio con un claro sentimiento de oposición al gobierno nacional? ¿No queda claro que fue una incitación a la violencia?
 
Sus consignas, sus gestos, hasta sus actos de violencia contra sus adversarios, son evidentes. Los que salieron a la calle no hicieron más que multiplicar aquellos gestos, volverlo masivo y traducirlo en un acto de barbarie contra un grupo de comunicadores al que identificaron como "oficialistas". Y después, la ausencia de autocrítica seria sobre estos desbordes violentos.
 
El presidente Alberto Fernández, en su discurso por la fecha patria, hizo una clara convocatoria a la unidad nacional: "Vine acá para terminar con los odiadores seriales y para que todos nos unamos. No vengo a instalar un discurso único. Sé que hay diversidad, la celebro y propicio", expresó.
 
Al día siguiente el diario ultra macrista Clarín le dedicó dos títulos en su tapa: "Fernández, duro en el discurso del 9 de julio. 'Voy a terminar con los odiadores'"; y un poco más abajo: "Alberto cae en la trampa de la política extrema".
 
No hace falta demasiada astucia para reconocer la matriz derechista de semejante interpretación -y distorsión- de las palabras del presidente. Es bien sabido que ese diario fue uno de los principales fogoneros de la movilización y que su línea editorial es favorable al macrismo kamikase, que es la fuerza que representa como ninguna otra a la derecha argentina.
 

11-07-2020 / 08:07
Los actos anticuarentena como el del 9 de Julio pasado convocan pelajes de todos los colores, algunos con protestas más legítimas que otros, pero todos con el mismo común denominador de odio y violencia.
 
No se trata de un pequeño sector que no representa a la mayoría de los que asisten porque la violencia es generalizada, está en el tono de las consignas que gritan, en los carteles que llevan y en la actitud de los manifestantes.
 
No puede ser de otra forma porque la convocatoria es en términos violentos y porque sus referentes se expresan en forma violenta. Los manifestantes acatan los términos como fueron convocados y reproducen las actuaciones de sus referentes.
 
Hay una responsabilidad política por este tipo de manifestaciones que llevan a su punto más crítico la posibilidad de convivencia con la mayoría de las personas que piensa de otra forma.
 
Cada golpeador y agresor tiene una responsabilidad, pero la alianza Juntos por el Cambio y el grupo de periodistas afines al macrismo deberían asumir la responsabilidad principal de este fenómeno que atenta contra la posibilidad de vivir en paz y en democracia.
 
No hay un reclamo puntual, como puede ser una marcha por aumento salarial o en defensa de las jubilaciones. Los planteos que se escuchan ni siquiera están en relación con la consigna de la convocatoria, que se convierte en una excusa.
 
El odio está puesto en el otro. Odian al gobierno que no es el que ellos quieren. No conciben que tendrán oportunidad de volver a votar. Si no es el gobierno que ellos quieren, hasta ahí llega el concepto que tienen de democracia.
 
Convertir a la cuarentena por la peste en una dictadura stalinista es de un silogismo tan simplón que no resiste la inteligencia de un mono. 
 

10-07-2020 / 13:07
"En los últimos meses surgió un virus nuevo, no hay motivo para el pánico."
"El miedo y el pánico te hacen tomar decisiones extremas que después resultan estúpidas y muy destructivas."
 
Parece una única frase de un único autor. Pero son dos, con diferentes emisores. La primera pertenece al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. La segunda, a Mauricio Macri.
 
No son lo mismo. En realidad, a favor de Bolsonaro, hay que decir que su frase es del 6 de marzo de este año, cuando no había ningún muerto y apenas 9 contagiados de coronavirus en Brasil. Ese día, en Argentina había 8 contagiados y 1 muerto.
 
La de Macri es de la noche del 8 de julio, cuando los contagiados en Brasil llegaban a 1.716.196 y los muertos a 68.055. En la Argentina, los contagiados sumaban 87.030 y los muertos 1.694.
 
Ya se hizo costumbre preguntarse qué hubiera pasado en Argentina si las elecciones de 2019 las hubiese ganado Macri. Por suerte, nunca lo sabremos. Y las especulaciones contrafácticas no tiene mayor sentido.
 
Pero sí resulta relevante conocer qué opina la principal figura de la oposición sobre la amenaza del coronavirus y cuáles son las políticas que impulsa para enfrentarla. Para ello, las definiciones que dejó en la entrevista que difundió este miércoles resultan reveladoras.
  
Lo primero que hace Macri es destacar la frase que inicia esta nota. Considera que el mundo "tomó decisiones extremas y estúpidas" para enfrentar la pandemia. Y sorprende con la confesión de que hace poco leyó un libro, y "lo volví a releer" asegura orgulloso, donde el médico sueco Hans Rosling sostiene que para tomar estas decisiones no hay que guiarse por "el miedo o la intuición" sino "por los datos".
 
Resulta difícil descubrir a qué datos se refiere Macri, que en el curso de la entrevista acusa a la Organización Mundial de la Salud de haber "confundido" al mundo con sus instrucciones equivocadas, en línea con lo afirmado con Donald Trump.
 
Para hacerlo, elige el ejemplo extraordinario de una clave fundamental que él descubrió, y que se le había pasado por alto a los epidemiólogos de todo el mundo: "en esta globalización no se tuvo en cuenta que mientras hay unos que están en verano hay otros que están en invierno".
 
En realidad, como lo demostró en su gobierno dinamitando a los sistemas: científico y de salud pública, no solo rebajándolos de ministerios a secretarías sino desfinanciando hasta la asfixia a cada una de sus partes, ni Macri ni sus más leales seguidores están pensando en datos científicos.
 
Por eso crearon el término de "Infectadura", para burlarse de que se tome en cuenta la opinión de los infectólogos a la hora de tomar decisiones sobre cómo combatir la pandemia.
 

10-07-2020 / 11:07
Nuevo "banderazo" anti cuarentena con las consignas de siempre. La protesta porteña se concentró en el obelisco, aunque hubo grupos también en Belgrano y frente a la quinta de Olivos. Las demostraciones de a pie no fueron muy importantes, unos cientos de personas terminaron frente a la Casa Rosada, pero algunos miles se manifestaron desde sus lujosos autos en contra el gobierno. Hubo protestas en varias ciudades del interior.
 
En el centro porteño, una turba de manifestantes exaltados se acercaron al móvil de C5N y en medio de insultos y gritos golpearon la camioneta de los trabajadores de prensa que realizaban la cobertura periodística de la manifestación en el lugar. El SiPreBA (sindicato de prensa) repudió la brutal agresión.
 
El ataque ocurrió dentro del contexto de manifestaciones en distintos puntos del país referidas como "anticuarentena" o "por las libertades y la República". Las mismas son supuestamente auto convocadas desde las redes sociales, pero es visible la manipulación y el aliento dado por sectores políticos de la oposición de derecha macrista.

En la concentración en el Obelisco algunos de los manifestantes impidieron realizar el trabajo a periodistas y el equipo de C5N, mediante golpes al móvil, a sus ventanillas, insultos y gritos de amenaza a los trabajadores. El móvil terminó siendo expulsado del lugar a los empujones. Luego, persiguieron y golpearon en patota al periodista Ezequiel Guazzora y los de Crónica TV también tuvieron que soportar amenazas de los manifestantes. Repudiable. 

Indudablemente que no es todo el macrismo, sino grupos minoritarios y violentos, odiadores seriales porque fueron derrotados en las urnas en las últimas elecciones. Un macrismo residual cada vez más agresivo, profundamente anti democrático. Quieren imponer un clima de violencia política porque no conciben una sociedad democrática e igualitaria. Una sociedad que pueda pensar en el bien común de la mayoría de los argentinos.
 

09-07-2020 / 13:07
Los ex jefes de la Agencia Federal de Inteligencia durante el gobierno de Mauricio Macri,  Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, fueron imputados por la venta irregular y a precio irrisorio de armamento a funcionarios y agentes en actividad. La medida fue tomada por el fiscal federal Ramiro González, quien además le solicitó al juez federal Daniel Rafecas una serie de medidas de prueba para iniciar la investigación.
 
La cúpula de la AFI macrista ya está siendo investigada por espionaje ilegal a políticos oficialistas y opositores, dirigentes sociales, periodistas y empresarios, entre otros. En este caso, se trata de una causa iniciada a partir de una denuncia de la actual interventora de la AFI, Cristina Caamaño, quien detectó que la Agencia hizo una venta ilegal de 296 armas propias, de distinto calibre, entre 73 espías y funcionarios a precios que eran un 20 por ciento de su valor real, y con mínimos requisitos.
 
Ahora, el fiscal imputó tanto a Arribas como a Majdalani, y también al ex titular de la Dirección de Seguridad de la AFI, cuyo nombre se mantiene en reserva en virtud de la ley de inteligencia.
 
Entre las primeras medidas, el fiscal González solicitó que se realice una tasación del armamento cuestionado y que se le consulte a la Agencia Nacional de Materiales Controlados si los organismos estatales están facultados a comercializar sus armas entre funcionarios y agentes.
 
De acuerdo con la denuncia, el ilícito se basó en dos resoluciones dictadas por Arribas en 2017 y 2018, que habilitaron esta suerte de mercado de armas en la AFI: primero se declaró al armamento en condiciones de "rezago" "por no resultar económicamente rentable ni factible su recuperación" y, en función de eso, se autorizó su venta "a los agentes pertenecientes a la Agencia que posean credencial de legítimo usuario". El procedimiento de venta que aprobaba consistía en el descuento del valor establecido a través del pago de haberes. 
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar