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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Nacionales - 31-05-2020 / 09:05

Peligro de llamar “infectadura” a nuestra querida democracia

Peligro de llamar “infectadura” a nuestra querida democracia
En medio del aislamiento preventivo y obligatorio, hay quienes descreen hasta de la existencia del virus y salen a protestar en las calles sin barbijos ni cuidados. La peligrosa prédica de quienes hablan de una “infectadura” y extrañamente reclamar Libertad, es un peligro para el conjunto de la sociedad. En la imagen: Alberto Fernández saluda con el codo a Jorge Macri, intendente de Vicente López.
La toma de decisiones en función del conocimiento científico -con todas las limitaciones que tiene este último- es un logro y no una concesión de la democracia. No significa transformarla en una "infectadura" sino enriquecerla con bases más sólidas y racionales.
 
En los países de Trump y Bolsonaro se humilla a los científicos. Es difícil entender para un demócrata cuando, en nombre de la democracia, se coquetea con esas alternativas. Pero las diferencias con los Estados Unidos no terminan allí. La posición de Donald Trump acentuó las ya extremas diferencias entre el Presidente y la oposición, que fue agredida sistemáticamente por él.
 
Los demócratas y los científicos pasaron a formar parte de un "complot comunista" para desplazarlo del poder. En los momentos de mayor tensión Trump amenazó incluso con cerrar el Congreso. Casi idéntica situación se vive en Brasil.
 
Nada de eso ocurrió en la Argentina. Al contrario, aquí se transformó en algo habitual que Alberto Fernández, Horacio Rodriguez Larreta y Axel Kicillof, coordinen y discutan políticas, y las presenten conjuntamente ante la sociedad, en sucesivas conferencias de prensa, donde nadie se queda sin preguntar, un método que era una de las deudas de la democracia argentina.
 
Fernández se ha sacado fotos amigables con Gerardo Morales, un enemigo del sector dominante de su Gobierno, intercambiado saludos de codo con Jorge Macri, poseedor de un apellido muy emblemático. La idea antidemocrática según la cual quien pertenece a otro espacio es un enemigo despreciable fue abandonada, al menos mientras dure la pandemia.
 
Aunque la democracia exista plenamente, la peligrosa prédica de quienes creen que se transformó en una "infectadura" puede crecer en tiempos tan duros y debilitarla en lo político, en lo económico y en lo sanitario.
 

 
El 29 de marzo, cuando los Estados Unidos habían sufrido apenas tres mil muertes por el coronavirus, el premio Nobel de Economía, Paul Krugman se preguntaba por qué su país empezaba a sufrir más que el resto del mundo. La nota fue publicada en The New York Times y se llamaba "This Land of Denial and Death". La tierra de la negación y la muerte.
 
Krugman, un economista muy respetado por propios y ajenos, se negaba a aceptar que la tragedia inminente se debiera exclusivamente a un error o a un problema de personalidad de Donald Trump.
 
Entre los elementos que incluía para explicar lo que estaba sucediendo, señalaba los largos años de conflicto entre el poder político conservador de su país y el conocimiento científico.
 
"Mientras la negación del cambio climático es un fenómeno mundial, su epicentro se ubica acá en los Estados Unidos. Los republicanos son el único partido mundial que está oficialmente a favor de la negación del cambio climático. Pero no es lo único que rechazan. No hay un solo candidato republicano que se atreva a respaldar la teoría de la evolución de Charles Darwin".
 
Como se sabe, el enfoque que primó en la Argentina respecto del coronavirus fue exactamente opuesto al norteamericano. Cuando casi no había sufrido pérdidas humanas, la Argentina entró en cuarentena, y lo hizo guiada por un grupo de destacados hombres de ciencia.
 
Los resultados de esa decisión son hasta aquí abrumadores. Los Estados Unidos tienen 313 muertos por millón de habitantes. La Argentina 11. En Estados Unidos murieron 105 mil personas. En la Argentina 528.
 
Una de las diferencias sustanciales entre las democracias y las dictaduras es que en las primeras se intenta cuidar la vida de las personas.
 
En ese sentido, el camino elegido hasta aquí por nuestro país ha sido más congruente con ese precepto -el de cuidar la vida- que el de naciones más poderosas de la región como Estados Unidos, Brasil o México.
 
Miles de personas hubieran muerto si las opciones hubieran sido otras. No es -o no debería ser- un componente pequeño para evaluar la gestión de un problema. Cuando la democracia cuida la vida, en vez de estar en riesgo, se fortalece mucho.
 
El segundo punto que distancia a la estrategia argentina y norteamericana es la manera en que se apoyó en el conocimiento científico. En los Estados Unidos existe una personalidad fascinante que se llama Anthony Fauci. Probablemente sea el epidemiólogo más prestigioso del mundo.
 
El 12 de marzo, Fauci advirtió que si no se tomaban medidas extremas se infectarían o morirían "millones, muchos millones". A medida que moría más gente, Fauci escaló las objeciones a la política oficial.
 
Donald Trump desató entonces una campaña en su contra y en contra de los científicos. Ese proceso derivó en las últimas horas en una decisión que sacudió al mundo sanitario: la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud.
 
A diferencia de lo sucedido allí, el Gobierno argentino se apoyó en un grupo destacado de científicos. Pero no solo en los argentinos. Los científicos de todo el mundo se consultan permanentemente sobre los distintos pasos para afrontar la crisis.
 
Eso hace que, casi en tiempo real, en la Argentina se conozcan las marchas y contramarchas, y los resultados de las decisiones que se toman en Corea, Italia, Israel o Wuhan.
 
El funcionamiento pleno de la democracia se manifestó en la riqueza del debate que se produjo estos meses trágicos. Los gobiernos discutieron en público si la ciudad debía o no habilitar el comercio, o si las salidas recreativas se debían permitir.
 
Ignacio Levy, el líder de La Poderosa, acusó a gritos a Horacio Rodríguez Larreta por las primeras muertes en la villa 31. Hubo debates durísimos por el destrato a jubilados aquel viernes terrible de las colas en los bancos, por la compra con sobreprecios de alimentos en el gobierno nacional, por los alquileres de hoteles y compras de barbijos en la ciudad, por el vergonzoso intento oficial de enviar a Ricardo Jaime a su domicilio, por el apoyo oficial indiscriminado a la prisión domiciliaria. ¿No fue esta sociedad desde sus balcones la que frenó a Alberto Fernández en ese momento?
 
Los periodistas expusimos, además, la desesperante situación de los varados en el exterior o las demoras para cobrar el modestísimo IFE o la incapacidad para llegar a los trabajadores en blanco por medio de créditos bancarios o las erratas en las filminas. Una reacción fuerte de personas mayores de 70 obligó a retroceder al gobierno porteño respecto del permiso que debían pedir para salir de sus casas.
 
Todo esto describe la manera en que funcionó la vital democracia argentina aun frente a un desafío extremo en lo económico y lo sanitario.
 
En este punto, el manejo de la crisis sanitaria enfrenta nuevos desafíos. El primero de ellos es que continúe el acatamiento a las medidas sanitarias dispuestas por el Gobierno. Los números de las encuestas sugieren que el apoyo a la cuarentena se mantiene alto.
 
Pero el movimiento de las calles de Buenos Aires anima a pensar algo muy distinto. Y si ese movimiento es una medida del descontento, parece alumbrar una decisión social que va a contramano de las recomendaciones oficiales.
 
El segundo desafío es inherente a la democracia. La discusión empezó, y de manera muy fuerte. Algunas personas relevantes han sostenido que la defensa de una política restrictiva sobre el coronavirus es producto del fanatismo religioso o intenta construir un discurso único donde no se puede discutir nada.
 
Se habla de la "democracia" de los científicos, se postula, sin datos, que "morirá más gente por la cuarentena que por el coronavirus". "Devuelvan nuestros derechos", dicen algunas personas por televisión. Otras llaman a una "rebelión social" o comparan una medida sanitaria con "el gueto de Varsovia".
 
La líder del principal partido de oposición ha calificado como "terrorista" a un prestigioso infectólogo. Algunas personas han comenzado a expresar estas ideas en las calles, aun a riesgo de contagiarse y contagiar a otros de una enfermedad que puede ser mortal.
 
El tercer elemento que amenaza en estos días la estrategia argentina son algunos comportamientos de las autoridades. Las fotos del presidente Alberto Fernández, sin barbijo, rodeado de simpatizantes es un ejemplo que mucha gente está siguiendo en las calles.
 
Esos actos son típicos de Trump y de Bolsonaro: ¿cómo se le puede exigir a la gente que acepte restricciones que el mismo Presidente vulnera? Si él puede estar a los abrazos sin el más mínimo cuidado, ¿por qué Rudy Ulloa no, o Susana Giménez no, o el surfer de Necochea, o los judíos ortodoxos que bailaban en un casamiento, o los jóvenes que celebraban un baby shower o quien sea?
 
La democracia argentina ha superado pruebas tremendas en estos 36 años. Ha sido la epopeya de una generación. Basta mirar lo que ocurre en Brasil, Estados Unidos, Venezuela, Bolivia, Nicaragua o Ecuador para entender las proporciones de lo que se está diciendo.
 
Naturalmente, la vida en cuarentena restringe la libertad de reunión, de trabajo o de movimiento. Es un problema mundial. La humanidad ha enfrentado siempre muchos dilemas, pocos tan terribles como el actual: cuántas vidas está dispuesto a sacrificar cada país para recuperar esas libertades.
 
Todos los gobernantes del mundo tienen dudas. "Nuestras proyecciones se derrumbaron como un castillo de naipes", dijo el ministro de Salud de Chile, Jaime Mañalich, al anunciar el jueves que modificaban la estrategia de cuarentena selectiva por un cierre total de Santiago. "Hay que ser estrictos con el aislamiento social. Es nuestra única esperanza". ¿En Chile también hay una "infectadura"?
 
En ese contexto angustiante, cien mil muertos después de la columna con que arranca esta nota, Krugman cerró su último artículo con una frase certera: "La principal obligación de un líder consiste en mantener a su gente con vida".
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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06-01-2026 / 12:01
Efecto motosierra. Denuncian que el Ejecutivo despidió a los especialistas que coordinan el plan a nivel nacional. Unos 7.000 bebés nacen con malformaciones cardíacas cada año. El cruel gobierno anarco capitalista de Javier "el Loco" Milei vació el Programa de Cardiopatías Congénitas y miles de niños luchan por sus vidas. En 2023, el desquiciado Milei había votado en contra de la ley.
 
Un repentino recorte en el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) encendió las alarmas en el sector de salud en toda la Argentina. Sin aviso previo, el Gobierno de Milei instrumentó un fuerte ajuste sobre el plan, que cada año asiste a unos 7.000 bebés que nacen con malformaciones en el corazón, y despidió al equipo de especialistas que coordina el proyecto en el país. Médicos advierten por la "situación crítica" en el área.
 
En los últimos días, el Gobierno libertario ordenó el desmantelamiento del PNCC a través de una medida imprevista como parte de los recortes en la órbita del Ministerio de Salud. El Programa fue creado en 2008 y ayudó a reducir drásticamente la mortalidad por causas de cardiopatías congénitas, según informó la Federación Argentina de Cardiología (FAC) luego de que se diera a conocer la resolución.
 
En concreto, Milei autorizó la desvinculación de los profesionales especializados que conducen el plan a nivel nacional. En un comunicado publicado por la Asociación Argentina de Salud Pública, médicos y personal de salud denunciaron que "se procedió al despido de integrantes fundamentales para el sostén de las actividades" del área, lo que "desencadenó la dimisión del resto del equipo coordinador".
 
Dada esa situación, el PNCC quedó diezmado y ahora crece la preocupación por el futuro del Programa que ayuda a tratar tanto a niños como a adultos en todo el país. Cabe destacar que, en 2023, cuando todavía era diputado, Milei votó en contra de la Ley de Cardiopatías Congénitas ya que "implicaba más presencia del Estado" y "más gastos", y, principalmente, el proyecto "interfería en la vida de los individuos". Una ridiculez.
 
Organizaciones científicas, asociaciones médicas y organizaciones de familias se encuentran promoviendo acciones de divulgación y plan de lucha para revertir esta inhumana decisión del miserable Gobierno de Milei que una vez más afecta a los más débiles.
 
La Opinión Popular
 

05-01-2026 / 11:01
El Congreso de Estados Unidos planteó reparos al swap de 20 mil millones de dólares que la administración de Donald Trump le otorgó al gobierno argentino. Los congresistas estadounidenses advirtieron que la gestión de Javier Milei aún no puede garantizar la sostenibilidad de sus reformas, el pago de la deuda a tiempo ni la relevancia como socio comercial.
 
Estos planteos fueron plasmados por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS) estadounidense en un informe. El mismo se centró en la asistencia financiera del gobierno de Estados Unidos a Argentina, y expone que el principal obstáculo para la política económica argentina es la limitada disponibilidad de divisas.
 
En este sentido, el documento destacó que el swap se implementó en un contexto de presión sobre el valor del peso y creciente oposición en el Congreso argentino. Además, advirtió que dicho instrumento financiero es la principal fuente de divisas de Argentina, ya que el país "no cuenta con un superávit comercial sólido".
 
Dicho esto, el análisis alertó que "con el peso cerca del techo de la banda y pagos de deuda en aumento para los próximos tres años, el Gobierno podría enfrentar nuevos obstáculos para profundizar las reformas".
 
Asimismo, proyectó que "si el Gobierno queda sin fondos suficientes para los pagos de deuda y para sostener la política cambiaria, podría enfrentar decisiones difíciles, como un décimo default o permitir una mayor flexibilidad en el valor del peso".
 
En ese escenario, señaló que "el gobierno podría buscar apoyo adicional de Estados Unidos, el FMI (Fondo Monetario Internacional) u otros organismos", al remarcar que "las perspectivas de obtener ese apoyo no son claras, dadas las dudas sobre la disposición del FMI para ampliar la asistencia, considerando su alta exposición a Argentina en comparación con otros países miembros".
 
Al mismo tiempo, el informe sostuvo que "también existen dudas sobre la importancia de Argentina como socio comercial para Estados Unidos, ya que sus crisis previas no han tenido efectos de contagio significativos para la economía estadounidense ni global".
 
El CRS repasó la "larga historia de turbulencia económica" argentina y lo calificó como un país con una alta dependencia del FMI e historial de defaults. Asimismo, si bien destacó las reformas implementadas por la gestión de Milei, señaló que se vienen dando resultados ambiguos.
 
El escrito también exhibe las críticas de algunos congresistas estadounidenses sobre el swap. Los mismos señalan que desfavorece a los exportadores estadounidenses que compiten con Argentina, que utiliza dinero de los contribuyentes para financiar a un país con un historial de incumplimiento de pagos, y que podría ejercer una influencia indebida en las elecciones democráticas extranjeras o beneficiar a inversores privados.
 
El CRS concluye que el futuro de la estabilidad económica y el pago de la deuda argentina sigue envuelto en un manto de "duda", y aún está por verse hasta qué punto el Congreso estadounidense apoyará las medidas de asistencia económica de Trump.
 
La Opinión Popular
 

04-01-2026 / 17:01
La doctrina "Donroe" (Donald + Monroe) arrasa con la prevención que tuvo hasta George W. Bush para no ser confundido con la ilegalidad de los setenta en América Latina. Al amigo narco de Honduras, todo; al dictador "comunista" de Venezuela, ni justicia. Sin épica, ni coherencia, ni discurso; prima la violencia de los hechos. Milei se recluye en el papel que se asignó: rabia y goce.
 
Aunque Trump gaste algunas palabras sin convicción, no promete la victoria de la libertad frente al totalitarismo como en la Guerra Fría, ni la primacía de la razón en el choque de civilizaciones desatado tras la caída del Muro de Berlín. Vocifera la guerra contra el comunismo, un enemigo casi inexistente. En rigor, el magnate no dedica mucha energía al engaño: quiere asegurar(se) negocios.
 
Ayer se cumplió un mes del indulto de Trump a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado por narcotráfico a 45 años de prisión por un tribunal federal de Nueva York. Testimonios tomados en cuenta por el jurado indican que Hernández recibió al menos USD 1 millón del Chapo Guzmán y que se vanagloriaba de "meter la droga a los gringos en sus narices".
 
El fallo del jurado fue unánime, pero, como Hernández es derechista y su delegado en la elección reciente de Honduras, Nasry Asfura, promete seguir la agenda ultra, Trump lo dejó en libertad. Maduro será trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico en los próximos días. Probablemente le tocará el mismo tribunal que juzgó a Hernández, pero éste lo mirará desde alguna finca de lujo entre Florida o Tegucigalpa.
 
Tampoco hay que prestar atención a los versículos sobre el amor por la democracia y contra los crímenes de lesa humanidad. Ello no está en la agenda real de Trump ni de Milei. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene pedido de captura de la Corte Penal Internacional por sus supuestos crímenes de lesa humanidad, mientras Israel como Estado es juzgado por genocidio en la Corte Internacional de Justicia.
 
Son procesos que se rigen por el derecho internacional, con acusaciones, testigos, expertos y defensas garantizados por la ley. El presidente estadounidense no sólo desconoce esos procesos, sino que activa sanciones abusivas contra investigadores, jueces y fiscales que los llevan a cabo.
 
Maduro se transformó en un dictador y está acusado de delitos contra la humanidad, pero nadie puede sospechar que un mandatario, Trump, que dispara misiles contra barcazas y coquetea con supremacistas de su país tiene alguna intención real de combatir el narcotráfico ni los abusos de los derechos humanos. Qué decir de Milei, gozador patológico con los apaleamientos a jubilados y familiares de discapacitados, y negacionista del terrorismo de Estado.
 
El Presidente y los suyos entraron en éxtasis ayer por la mañana. Agustín Romo, presidente del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y uno de los fieles de mayor peso de gurú Santiago Caputo, se sintió poseído por un protagonismo hollywoodense para explicar la razón real del ataque de Trump a Venezuela.
 
"Why? Because we fucking can. And if we can, we do" ("¿Por qué? Porque podemos, carajo. Y si podemos, lo hacemos"). Su segundo mensaje fue contra Axel Kicillof. "Sos un zurdo hijo de puta que defiende dictadores, asesinos y narcotraficantes. No metas a los bonaerenses en tu mierda, forro", posteó el jefe de la oposición de la principal provincia argentina ante la condena del gobernador de Buenos Aires a la intervención armada yanqui.
 
No se trató de un arrebato circunscripto a un integrista católico enardecido como Romo. Pablo Quirno, veterano del JP Morgan, ahora ocupa el cargo de canciller. También se dirigió a Kicillof a través de un reposteo. "Ya que les gusta tanto el derecho, empezá por cerrar bien el orto, enano comunista". La brutalidad de la época avergüenza, pero la historia demostró que no concluye en sus destellos más revulsivos.
 

02-01-2026 / 10:01
El 26 de abril de 1933, en Alemania, Hermann Göring establece la policía secreta nazi Gestapo. Fue la policía secreta oficial de la Alemania nazi. En los juicios de Núremberg, la Gestapo fue considerada una organización criminal. La función de la Gestapo era la de investigar y combatir todas las tendencias peligrosas para el Gobierno. Tenía autoridad para investigar los casos de traición, espionaje y sabotaje, además de los casos de ataques al Partido oficial y al Gobierno.

La norma de 1936 que regulaba su actuación le otorgó carta blanca y la situó por encima de la ley al excluirla de cualquier forma de control judicial. El poder de la Gestapo que más le permitía abusar era la Schutzhaft o custodia preventiva, un eufemismo para designar los encarcelamientos sin procedimientos legales, típicamente en campos de concentración. La persona encarcelada incluso tenía que firmar su propio Schutzhaftbefehl (documento donde declaraba su deseo de ser encarcelada). Esto se lograba sometiéndola a tortura.

El demente argentino que nos preside, copiando al demente alemán que perdió la Segunda Guerra Mundial, creó su propia Gestapo, una SIDE que puede detener, desde este viernes, a cualquier ciudadano en base a una reforma del sistema nacional de inteligencia impuesta por la vía unilateral e inconstitucional del decreto de necesidad y urgencia (DNU). 
Además, a la SIDE se la ha sumado un cuantioso presupuesto de gastos reservados, sin rendición de cuentas, para sobornar, legisladores, jueces y periodistas.


Tal vez por las dificultades que el Gobierno vislumbra en el futuro cercano, acaso por los efectos políticos y sociales que podría tener un brutal ajuste que no puede dejar de replicarse, posiblemente por su creciente tendencia a la política de hecho y el autoritarismo o por una combinación de todos esos factores, el Gobierno arranca el año con el DNU 941/2025, publicado este viernes en el Boletín Oficial.

Es nefasto que una reforma sobre una materia tan delicada y de contenido tan controvertido haya trascendido primero, durante el feriado de Año Nuevo, en medios y círculos políticos, y su articulado circuló ampliamente en las redes sociales. ¿Pero cómo no habría de ser así cuando en la Argentina gobernada por la extrema derecha los servicios de inteligencia contarán con autoridad para arrestar gente en contextos diversos, potestad que evoca las vigentes en la última dictadura?

Milei esperó a que se terminaran las sesiones extraordinarias del Congreso para firmar un DNU que produce una reforma total del sistema de inteligencia. La recientemente resucitada Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) incrementará su poder y su opacidad. Todas las actividades de la central de espías pasarán a ser "encubiertas".
 
Los agentes podrán aprehender personas y el Señor Cinco podrá convocar a las Fuerzas Armadas para que hagan tareas de inteligencia interior. Fuerza Patria, el socialismo, la Coalición Cívica y el FIT coinciden en señalar que el espionaje político estará a la orden del día. "Es una reforma muy regresiva y peligrosa", denunció Paula Litvachky, directora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
 
Hay cinco puntos especialmente graves: la posibilidad de detener sin orden judicial; que las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad van a poder hacer tareas de inteligencia interior cuando la SIDE lo requiera; que los militares van a negociar el presupuesto y los recursos con el jefe de la SIDE; la eliminación de la DNIEM, que profundiza la politización de la defensa militar; y la contrainteligencia que investigará las fugas de información, en lo que será una maniobra para perseguir al periodismo crítico.
 
La Opinión Popular
 

 

01-01-2026 / 21:01
Primero, el gobierno para los ricos de Javier Milei arremete contra el poder adquisitivo de sectores medios pisando salarios, destruyendo empleos de calidad y con políticas que alteran los precios relativos en detrimento de la demanda a través la liberalización brusca de precios en rubros de gastos insustituibles que aumentan considerablemente más que la medición oficial de inflación (como en salud, tarifas de servicios públicos, combustibles y alquileres).
 
De esa forma, consiguieron neutralizar el boom del consumo en rubros distintivos del paisaje urbano nacional, como en este caso del sector gastronómico, asimilando progresivamente el perfil local de consumo al común de las ciudades latinoamericanas que carecen de sectores de ingresos medios nutridos.
 
Sus sociedades son mucho menos integradas, es habitual la existencia de circuitos exclusivos para la clase alta y otros para la clase baja y casi no hay espacios comunes, como los que están depredándose hoy en Argentina. Liquidados estos negocios por el derrumbe de las ventas, las propiedades pueden ser compradas con menor dificultad. Es un primer obstáculo eliminado en favor del negocio inmobiliario.
 
Un segundo paso necesario para alcanzar los objetivos del gobierno de Milei es exhibir un desconocimiento absoluto del problema distributivo negando terminantemente sus efectos e inclusive, para intentar validar su relato, manipulando las estadísticas oficiales. Desde el oficialismo, repiten hasta el hartazgo que el consumo no cae y atacan a todo aquel que lo insinúe. Ricardo Darín puede dar fe.
 
Los medios de comunicación más influyentes tampoco hacen eco del drama de la gran mayoría de los comercios. No sólo de gastronomía. Es muy difícil encontrar un rubro en los dos últimos años, no vinculado al negocio financiero, de extracción de recursos naturales o de energía, que hoy se salve de la depresión.
 
Con un estilo más sofisticado que el de Guillermo Moreno, mejor tecnología y blindaje mediático operan sobre el Indec. Lo principal no radica en una medición subestimada de la inflación que, por caso, entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025 arrojó 18,5 puntos porcentuales menos de aumentos de precios que el IPC de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí no está el grueso del ocultamiento del deterioro de los ingresos.
 
El gobierno se concentra en aplicar cambios metodológicos en áreas de impacto en los grandes números de la economía, pero donde, al mismo tiempo, existen dificultades de medición rigurosa. De esa forma, evitan que surjan estudios frecuentes y consistentes que puedan contradecirlos de forma contundente.
 
Sin embargo, los cambios metodológicos en el cálculo de la evolución de los salarios de los trabajadores informales derivan en resultados grotescos. Esconden el drama social de disminución del consumo e inciden de forma determinante en una virtual disminución de la pobreza.
 
Según los datos oficiales, la informalidad laboral alcanzó el 43,3% en el tercer trimestre de 2025. No obstante, en base a la medición salarial del Indec, el crecimiento de la informalidad debería entenderse como algo natural y que inclusive debería haber sido considerablemente mayor (en el cuarto trimestre de 2023 era de 41,4%).
 
Esos trabajadores, según las mediciones oficiales, a lo largo de los dos últimos años consiguieron vencer por goleada a la inflación y lograron también aumentos salariales muy superiores a los obtenidos por los trabajadores registrados, tanto del sector público como del privado. Todo eso a pesar de haber tenido que soportar una crisis que incluyó en diciembre de 2023 la segunda mayor devaluación en 35 años y picos históricos de inflación.
 

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