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“La pandemia nos demostró que vivimos en un país injusto y que la calidad de vida incide fuertemente en el riesgo de contagio”. Alberto Fernández
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Nacionales - 23-05-2020 / 09:05
MÁS QUE NUNCA, ALBERTO FERNÁNDEZ TENDRÁ QUE RESPONDER AL TÍTULO DE "PILOTO DE TORMENTAS"

El país está en un estrecho desfiladero con dos picos letales y antagónicos: el de la epidemia y el de la economía parada

El país está en un estrecho desfiladero con dos picos letales y antagónicos: el de la epidemia y el de la economía parada
La historia tiene muchos ejemplos de pilotos de tormentas en épocas de crisis. Son hombres que saben combinar las ideas con la práctica y los propósitos con los hechos. Hombres de iniciativas, proyectos, obras, horizontes. No se trata de iluminados, sino simplemente de hombres de coraje cívico y con iniciativa para superar la crisis que afectan a la sociedad. La sociedad los percibe y los respeta.
Como en las viejas imágenes del navío que atraviesa las columnas de Hércules en un mar tormentoso, Argentina enfila hacía dos picos letales y antagónicos: el punto más alto de la epidemia, por lo menos en el ámbito de la zona metropolitana de Capital y Conurbano y el punto de inflexión de una economía parada, después del cual será más difícil recomponerse.
 
Para Alberto Fernández, más que nunca vale la figura del piloto de tormentas que se aplica para los políticos en momentos decisivos. El país se introduce por un estrecho con el mar embravecido. Un toque leve para un lado o para el otro puede llevar la embarcación hacía los arrecifes.
 
En el pico de la infección, resulta muy difícil abrir la cuarentena. A pesar de la fuerte presión de sectores del poder económico, una apertura indiscriminada echaría por la borda el esfuerzo con resultados altamente positivos que implicaron estos días de cuarentena.
 
Y al mismo tiempo hay cientos de negocios y empresas al borde de la quiebra a pesar de la ayuda del gobierno. Muchos de los que empiecen a cerrar en este tramo ya no volverán a abrir o demorarán mucho en hacerlo con la consecuente pérdida de fuentes de trabajo.
 
Jair Bolsonaro, Boris Johnson al principio y Donald Trump la hicieron más fácil. Estrellaron el barco contra la epidemia y que se salve el que sepa nadar, los demás son descartables. El barco escoró por la epidemia y se fue a estrellar con la economía. Y así convirtieron a sus ciudades en paisajes dantescos con decenas de miles de muertos. Las fosas comunes en el Central Park es una postal del infierno que quedará en la retina de los norteamericanos por muchos años.
 
Argentina evitó esas situaciones y se introdujo en un embudo flanqueado por los escollos de la epidemia y la economía y está llegando al pasaje más estrecho donde la muñeca del timonel-político deberá esmerarse hasta el mínimo detalle. La caída de once puntos del PBI es la boya de alarma.
 

 
Desde el otro lado se avizoran las luces rojas cuando el país ya cuenta con unos diez mil infectados y casi 500 muertos, 400 de ellos en la zona metropolitana y del conurbano. Son cifras bastante menos alarmantes que las de la mayoría de los países de la región y de muchos del resto del planeta. Los especialistas infieren de esas cifras que estaría próximo el pico de la epidemia.
 
Es un momento crítico porque si bien el esfuerzo es respaldado por la gran mayoría de la sociedad, también está llegando a un punto de fatiga por el confinamiento y la falta de trabajo. Es extremado y milimétrico el cálculo que se debe aplicar. Se lanza el subsidio para los salarios de las empresas y aparecen cobrándolo ejecutivos de corporaciones como Vicentin y Techint, que se ha enriquecido con préstamos del Estado que no van a devolver, en el primer caso, o que ya ha ordenado despidos masivos, la otra.
 
Para complicar un panorama ya complicado, el mismo Grupo Clarín que quiso favorecerse con este Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción lanzó una campaña contra esos mismos subsidios. "Ayuda oficial: El gobierno lleva gastado por la cuarentena, 20 mil millones de dólares, la mitad del préstamo del FMI", fue uno de los titulares esta semana. Piden la plata y cuando la reciben, critican que se la den.
 
El título es mentiroso, porque se trata de pesos argentinos y no dólares, no tiene que ver con ninguna deuda y además va al bolsillo de los trabajadores y no a cuentas offshore de amigos del gobierno, como sucedió durante el macrismo. Critican con mala fe pero se anotan en los beneficios.
 
Alberto Fernández recibió en Olivos a representantes del movimiento Garganta Poderosa y después de escucharlos les agradeció porque los datos que le hacían llegar sobre las villas en la CABA eran diferentes. El Presidente trata de no partidizar la problemática, pero tampoco quiere cargar con responsabilidades de las autoridades de aplicación en cada distrito.
 
Un ejemplo: Si una persona se infecta en un barrio de clase media, es trasladada en ambulancia. En la villa ya bautizaron "coronabús" al ómnibus donde trasladan a la gente infectada junto con su entorno, convirtiéndolo en otro foco infeccioso. Fueron algunos de los detalles que escuchó el presidente. Una de las consecuencias fue que se empezaron a instalar dos centros de aislamiento cerca de la villa Padre Mujica para evitar la gira en coronabús.
 
Los debates se intensifican. Desde 2001, cuando comenzaron a distribuirse los planes Trabajar para los desocupados, hubo un gran revuelo mediático para criticar que se les diera plata. Se exigió una contraprestación a los trabajadores desocupados que eran favorecidos. Ahora, la mayoría de los planes son para cooperativas de trabajo que llevan implícita esa contraprestación.
 
Por su parte la diputada del Frente de Todos Fernanda Vallejos propuso que en vez de subsidiar a las grandes empresas, el gobierno compre parte de sus acciones. O sea que el subsidio no sea gratis, sino a cambio de acciones, como sucede en varios países de Europa que han comenzado el salvataje de empresas.
 
La propuesta armó tremendo revuelo. Lo más probable es que salga antes el aporte extraordinario de las grandes fortunas, cuya discusión está más avanzada. Pero resulta interesante que los que exigieron una contraprestación a los trabajadores desocupados que reciben subsidios, sean los mismos que exijan que los subsidios a las grandes empresas no la tengan.
 
En ese canto de sirenas apareció la denuncia de un Centro Simón Wiesenthal cada vez más desprestigiado por el uso politiquero de la sigla que ganó prestigio con la captura internacional de criminales nazis.
 
La política de salud durante el gobierno de Mauricio Macri se basó en el ajuste permanente, en desfinanciar programas, suspender acciones, abandonar hospitales y reducir la salud pública al mínimo posible. Alberto Fernández representa la idea contraria y debe afrontar una epidemia con la salud pública que heredó de un gobierno contrario a la salud pública.
 
La lucha contra la epidemia revalorizó ante la sociedad a la salud pública, lo cual implica un demérito para el gobierno pasado. Si existe un símbolo indiscutido de la salud pública es el sanitarista Ramón Carrillo.
 
La denuncia contra este símbolo de la medicina social y salud como derecho, hecha sin documentos, ni pruebas que la sostengan, resultó funcional a la necesidad de la derecha de esmerilar esa idea de salud pública. Lo quisieron ensuciar antes como "corrupto", pero Carrillo, que manejó una caja inmensa durante el peronismo, murió pobre en Brasil.
 
Carrillo salvó la vida de decenas de miles de argentinos. No solamente merece estar en un billete, sino que tendría que haber plazas y monumentos con su nombre. La denuncia provino de la sede para América Latina del Wiesenthal a cargo del argentino Ariel Gelblung, relacionado en la colectividad judía con el sector de Rubén Beraja, acusado del encubrimiento del atentado contra la AMIA. En ese sector participan el ex ministro Claudio Avruj y el diputado ultramacrista Waldo Wolff.
 
El periodista Horacio Lutzky, que investigó el atentado a la AMIA, lo relaciona con el negocio del tráfico de armas que se realizaba desde Argentina. En su libro La explosión, menciona a Gelblung como directivo de la empresa Terminal Portuaria Intefema, "dedicada exclusivamente a facilitar el contrabando de armas". Este personaje es el que denunció a Carrillo.
 
La nave va.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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28-05-2020 / 11:05
Hay dos cosas seguras si Mauricio Macri está en el gobierno: la aplicación sin piedad del nefasto modelo neoliberal y las operaciones de espionaje a gran escala. Ahí están sus gestiones como jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y como presidente de la Nación para corroborarlo.
 
Si algún día fuera ungido nuevamente como gobernante -posibilidad que hoy aparece como muy remota pero que no debería descartarse definitivamente si se tiene en cuenta el caudal de votos que obtuvo el año pasado tras cuatro años de gestión calamitosa- podemos estar seguros de que esas dos facetas volverán a brillar en todo su esplendor.
 
Es imposible concebir a Macri, el que mandó a espiar a su hermana y su cuñado, sin tales atributos. La concentración de la riqueza -y su consecuencia directa: la multiplicación de la pobreza- y el espionaje como instrumento de coerción forman parte del ADN macrista por encima de cualquier otro rasgo.
 
"Te escuchaban los teléfonos, te leían los mails, te apretaban con la AFIP. Tenían un aparato del Estado, que pagábamos nosotros, para perseguir a los que pensaban distinto o a los propios que pudieran descarriarse. #SiSePuede", disparó el conductor televisivo Marcelo Tinelli, desde su cuenta en Twitter. No se salvaba nadie.
 
Ayer, la Comisión Bicameral de Inteligencia abrió un sumario para investigar delitos en la Agencia, una trama de espías, arrepentidos y amenazas en la AFI macrista. El plenario de la Comisión acordó investigar el caso revelado por un narco arrepentido, quien contó que actuó como sicario contratado por la Agencia Federal de Inteligencia en 2018. 
 

27-05-2020 / 12:05
27-05-2020 / 11:05
Como se sabe, los ricos no piden permiso. La conductora ultra macrista se encontraba realizando la cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires, y según trascendió, el sábado, Susana Giménez violó el aislamiento social preventivo y obligatorio al viajar en un avión privado hacia la ciudad uruguaya de Montevideo. La propia Susana lo confirmó y hasta se quejó por los trámites. "Llené más papeles que si hubiera viajado a Rusia durante el comunismo", lamentó.
 
La decisión de Susana generó fuerte malestar en la gente, algo similar a lo ocurrido con el empresario millonario Nicky Caputo, que se fue con toda su familia a Estados Unidos en medio de la pandemia. Partió en un vuelo privado hacia Fort Lauderdale, en Florida. Para hacerlo, alegó la necesidad de repatriarse en Estados Unidos. Mauricio Macri se quedó sin su "hermano del alma".
 
Después de rajarse a Uruguay, la millonaria conductora se mostró muy preocupada porque sus perros no la reconocieron."Yo me sé cuidar sola, no preciso que me encierren en mi casa con llave, yo me cuido sola y sé muy bien lo que tengo que hacer", exclamó Giménez en declaraciones televisivas, y añadió: "Los presos están en la calle ¿nosotros vamos a estar presos? Es el año más espantoso que estamos viviendo, y el gobierno no sabe bien qué hacer", subestimando el poder legal constituido para intentar justificarse.
 
Luego, Susana 
tiró mierda pa' todos lados con una serie de definiciones insólitas en la que no solo comparó a Argentina con Venezuela, sino que también atacó "al populismo". Además, lanzó todo tipo de fake news, como que "había doctoras que decían que si te inyectás  vitamnias endovenosas te podés curár". Por otro lado, dijo: "Hoy escuché que si mezclas dos antibióticos van muy bien". Todas estas mentiras ante la pasividad de los periodistas que no le repreguntaron nada.



26-05-2020 / 11:05
26-05-2020 / 11:05
La militancia anticuarentena, que lidera el Grupo Clarín con sus diarios, radios y canales de televisión, seguido por La Nación, el Grupo América e Infobae, es tan irresponsable socialmente como mezquina en términos políticos e ignorante de la cuestión económica. Desprecian el destino sanitario de las personas mayores y de los grupos socioeconómicos vulnerables.
 
La controversia con la militancia social y periodística anticuarentena se parece a las discusiones delirantes con grupos terraplanistas y antivacunas. Con fake news y apelando a la angustia personal por la cuarentena, lo que hacen es una provocación abierta a una parte de la sociedad, atrapada por el cansancio, el miedo económico y la confusión.
 
Trabajan para que la mayoría de la sociedad acepte que los adultos mayores y pobres se mueran por coronavirus. Esto es lo que ha sucedido en Suecia, Italia, España, que han dejado morir a las personas mayores contagiadas porque sus respectivos sistemas sanitarios han colapsado; o en Estados Unidos y en Brasil, donde el coronavirus se concentra en pobres e inmigrantes.
 
El resultado sanitario de la opción anticuarentena es un desastre humanitario, fosas comunes, cementerios desbordados y, además, derrumbe económico. La sociedad argentina posee una larga historia de movilizaciones y resistencias social y política que no soportaría cantidades de contagiados y muertes como se anotan diariamente en Brasil, Chile, Perú, Italia, España, Gran Bretaña o Estados Unidos.
 
El objetivo político de los militantes anticuarentena es erosionar la elevada aceptación social y política que hoy tiene el gobierno de Alberto Fernández. La campaña la lideran grupos conservadores porque les irrita que Cristina y el kirchnerismo tengan un papel destacado en la alianza de gobierno.
 

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