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Sociedad e Interés General - 10-05-2020 / 22:05
EFEMÉRIDES POPULARES. 11 DE MAYO DE 1974: CRIMEN DEL PADRE MUGICA

Es asesinado por la Triple A el sacerdote Carlos Mugica, un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción

Es asesinado por la Triple A el sacerdote Carlos Mugica, un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción
Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe.
 
Se cumplen hoy 46 años del asesinato del cura Carlos Mugica. Fue profesor de teología en las facultades de Economía, Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad del Salvador y capellán de la parroquia San Francisco Solano, en Villa Luro.
 
Clérigo católico vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y, como peronista, a las luchas populares de la Argentina de las décadas de 1960 y 1970. La mayor parte de su labor comunitaria tomó lugar en la Villa 31, que extraoficialmente lleva su nombre. Fue el fundador de la parroquia Cristo Obrero.
 
El 11 de mayo de 1974, a las 8:15, seria tiroteado por Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la siniestra Triple A, luego jefe de custodia de Manuel Fraga Iribarne, en España. Cinco disparos, de ametralladora le afectaron el abdomen y el pulmón. El tiro de gracia lo recibió en la espalda.
 
De la redacción de La Opinión Popular



Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930. Fue hijo de Adolfo Mugica -fundador del Partido Conservador por el cual fue diputado durante el período 1938-1942 y Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Arturo Frondizi en 1961- y de Carmen Echagüe -hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires- era uno de los siete hijos que tuvo el matrimonio.
 
En 1954 comenzó a trabajar fervientemente en la asistencia de familias empobrecidas desde la parroquia de Santa Rosa de Lima, en la ciudad de Buenos Aires, sintiéndose progresivamente cercano al movimiento político denominado peronismo y algunas ideas de Ernesto Che Guevara y de Mao Tse Tung.
 
 Es asesinado por la Triple A el sacerdote Carlos Mugica, un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción 

Militancia
 
Además de su tarea pastoral en la entonces llamada Villa del Puerto que entonces ocupaba los terrenos linderos al ferrocarril que rodeaban el edifico de depósito del Correo, en la década del 60 Mugica era asesor espiritual de la Juventud Estudiantil Católica del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Juventud Universitaria Católica de la Facultad de Medicina.
 
 En 1964 la JEC del Buenos Aires tomó fuerza con el ingreso de Carlos Gustavo Ramus, que llegó a ser su Presidente, incorporando a Mario Eduardo Firmenich entre otros.
 
Años más tarde, bajo la dirección de Fernando Abal Medina, éstos fundarían la célula primigenia de la organización armada Montoneros. Estos, a su vez, integraron a compañeros de la que luego sería promoción 1967, el "Tala" Ventura y Miguel Talento, que ya en la Universidad conducirían la Juventud Universitaria Peronista, rama universitaria de la Tendencia Revolucionaria de la Juventud Peronista, y la conducción de Montoneros.
 
Mugica formó a esos jóvenes en la cosmovisión de Pierre Teilhard de Chardin y en la doctrina del compromiso con el mundo de Emmanuel Mounier, Yves Congar y Michel Quoist, teólogos de cabecera de las nuevas generaciones.
 
Fiel a su concepción evangélica, Mugica jamás apoyó la lucha armada y siempre sostuvo arduas discusiones sobre ese punto con los jóvenes que orientaba. A diferencia de otros sacerdotes tercermundistas que dejaron la sotana por aquellos años y esbozaron una justificación teológica de la violencia revolucionaria pretendiendo asimilarla a un fenómeno natural e inevitable, Mugica quedó como una de las pocas voces que no se sumaron al coro de la guerrilla, entre ellos, el padre Carbone, asesor nacional de la JEC.
 
Prácticamente solo y consecuente con su militancia no violenta, Mugica acompañó a la gente de la villa del puerto en su éxodo a los complejos habitacionales que les cedieron para continuar con su tarea.
 
 
Su asesinato
 
Debido a su "opción por los pobres" concretada en una activa militancia social y por su independencia política recibió críticas de todos los sectores y varias amenazas de muerte y diversos ataques e intentos de matarlo.
 
El 11 de mayo de 1974 fue emboscado cuando se disponía a subir a su automóvil Renault 4 azul estacionado en la puerta de la iglesia de San Francisco Solano de la calle Zelada 4771 en el barrio porteño de Villa Luro donde acababa de celebrar misa.
 
Según algunas versiones de testigos, se le acercó un individuo con bigotes, quien se cree que era Rodolfo Eduardo Almirón, cabecilla de la Alianza Anticomunista Argentina (La Triple A), baleándolo con varios disparos con una ametralladora Ingram M-10 que le afectaron seriamente el abdomen y el tórax, falleciendo a los pocos minutos al ser trasladado a un hospital cercano. Ya moribundo, las últimas palabras que se le escucharon decir fueron: "¡Ahora más que nunca tenemos que estar junto al pueblo!".
 
Fue un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción, y de fortaleza en una fe que trabajaba constantemente instando a quienes le rodeaban a no claudicar e insistir en la oración y la entrega a Dios.
 
Actualmente la tumba del Padre Mugica se encuentra en la capilla Cristo Obrero de la Villa 31 de Retiro.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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Es asesinado por la Triple A el sacerdote Carlos Mugica, un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción
El 11 de mayo de 1974, el padre Carlos Mugica cumplió con algunas de sus rutinas habituales. A las ocho y cuarto de la noche, murió asesinado a balazos, inmediatamente después de celebrar misa en la iglesia de San Francisco Solano, en Villa Luro. El crimen se atribuyó a la organización de derecha conocida como Alianza Anticomunista Argentina, aunque judicialmente jamás fue esclarecido.
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Carlos Mugica habla, lo observa -entre otros- Julio Cortázar.
30-09-2020 / 20:09
29-09-2020 / 19:09
29-09-2020 / 19:09
 
Juan Manuel de Rosas fue un gobernante que enfrentó situaciones muy difíciles y tuvo que gobernar en circunstancias excepcionales. Su asunción al poder fue recibida con gran aprobación por la gente humilde, los peones, mulatos y orilleros, que lo querían porque lo consideraban su defensor contra los abusos de los comerciantes y hacendados.

Durante su gobierno tuvo que enfrentar siete conflictos bélicos: dos con Francia, uno con Inglaterra, otro con la Confederación Peruano-Boliviana, otro permanente con la Banda Oriental (ya independizada), dos con Brasil (Caseros fue parte de la guerra con el Imperio brasileño).

Sus enemigos lo acusaron de "tirano", pero los historiados revisionistas niegan esa calificación porque la suma del poder no corresponde a ninguna de las dos condiciones fundamentales que desde la antigüedad clásica define a la tiranía: la usurpación o la ilegitimidad del origen y el egoísmo en el ejercicio del poder. El primer supuesto estaría salvado pues su primer período fue legitimado por la Asamblea y el segundo por un plebiscito popular. Lo del egoísmo también pues nadie, ni aún sus enemigos, pueden negar que Rosas entró rico al gobierno y salió pobre.

Porque defendió el territorio nacional y la Soberanía Nacional enfrentando a las máximas potencias del mundo, José de San Martín le legó su legendario sable corvo "Como prueba de su satisfacción por la firmeza con que sostuvo el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla".

El 14 de marzo de 1877, muere don Juan Manuel y en su testamento manifiesta la voluntad de ser inhumado en el cementerio católico de Souhtampton, "hasta que en mi Patria se reconozca y acuerde, por el Gobierno, la justicia debida a mis servicios".

Recién el 30 de septiembre de 1989, luego de 137 años de exilio, llegaron al país los despojos mortales de Juan Manuel de Rosas, defensor de la Soberanía Nacional contra el colonialismo inglés. Sus restos retornaron al país en medio de expresiones populares, en justo desagravio y como reparación histórica.
 
Escribe: Blas García



28-09-2020 / 20:09
28-09-2020 / 20:09
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