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Nacionales - 10-05-2020 / 11:05

Nueva etapa de la cuarentena: Ruidos y furia de la derecha

Nueva etapa de la cuarentena: Ruidos y furia de la derecha
El Gobierno respeta las libertades expresivas, recibe diatribas y agresiones que se le ahorraron a Macri o al fallecido presidente Fernando de la Rúa. Los causantes de los default son premiados por el establishment en proporción directa al daño que infligen a casi todos los compatriotas.
Mauricio Macri anunció el acuerdo con el FMI solito como Robinson Crusoe sin siquiera su compañero Viernes. Evitó convocar al Congreso que, en aquella época, habilitaba para sesiones presenciales. Cuchicheó pocas palabras mal enhebradas, enfiló con el Titanic hacia el conocido iceberg.
 
La derecha macrista no capacita para dar lecciones sobre la República, su historia reciente la condena. Se hace cómplice de los temores que engendra la covid-19, los atiza. Un elenco de indignados repite mensajes en cadena. "Un embole la cuarentena", emite el ex senador Miguel Pichetto, un editorialista de Clarín calca sus palabras. Embolante lo que atienda a la vida y la salud. En fin.
 
El tono calmo y explicativo armoniza los estilos bien diversos de Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof. Los expositores del viernes pasado arguyen, relatan, difunden datos. Justifican cada una de sus medidas. Nada de eso las hace indiscutibles. El que razona facilita la controversia. Sólo desde un anacronismo o una derecha militantes se puede menoscabar su esencia democrática.
 
La Vulgata acusa a Alberto Fernández de dividir a la oposición. Las divergencias, empero, las causa la división del trabajo. Quienes gestionan atienden urgencias, necesidades. Mejor o peor pero habitan un mundo real, cercado por acechanzas atroces. El Gobierno nacional multiplica créditos, programas de ingresos. Prohíbe los despidos por dos meses, el presidente insinuó que serán prorrogados tanto como el congelamiento de tarifas de servicios públicos.
 
Las concesionarias de servicios calculan a ojito el consumo y facturan cifras exorbitantes. El ENRE debe frenar su bulimia insolidaria. Las grandes corporaciones se empeñan en mantener super ganancias. Los créditos para las empresas tropiezan con la oposición activa de la banca privada. Son opositores al gobierno, acaso enemigos objetivos de la sociedad civil.
 

 
El viernes 8 de mayo podrá quedar como una jornada histórica, inédita.
 
* Se anunció el comienzo de la cuarta fase de la cuarentena en 22 de las 24 provincias.
 
* Cerró la primera etapa del canje de deuda nominada en dólares y sujeta a jurisdicción extranjera.
 
* Se conmemoró, de modo silencioso, el segundo aniversario del acuerdo entre el gobierno de Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Dos crisis colosales se conjugan y realimentan, suscitadas por la pandemia y por la herencia macrista. Una es global, consecuencia de factores ajenos a los argentinos. La otra la incubó un irresponsable y sectario gobierno de clase, de derecha. Conviene recordarlo mientras se afrontan ambas.
 
La conferencia de prensa en Olivos comunicó bien por varios motivos. Uno, porque la escenografía se corresponde con los hechos. El presidente, el Jefe de Gobierno porteño y el gobernador bonaerense articulan políticas, conversan cotidianamente, enfrentan problemas similares desde espacios diferentes.
 
Los especialistas Pedro Cahn y Mirta Roses no están pintados. Asesoran cotidianamente, son escuchados. Peregrinan por los medios con estoicismo y capacidad didáctica infrecuentes.
 
Segundo porque Alberto Fernández evitó los errores cometidos dos semanas atrás. Explicó mejor la generalidad, compartió el espacio con Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof. Dejó claro que hay parámetros que fija el Gobierno nacional y un conjunto de decisiones territoriales a cargo de gobernadores e intendentes.
 
Un país federal, vastísimo y multicolor, es azotado por el coronavirus de modo dispar. Diferentes son las respuestas, con toda lógica. Las provincias o regiones con menos contagios retoman la actividad, con muchísimos cuidados, factor común entre gobernantes de variopinta pertenencia.
 
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Similares pero diferentes
 
Rodríguez Larreta abre cautelosamente la economía citadina. Prioriza al comercio porque la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) alberga relativamente pocas industrias. Kicillof repara más en las industrias, claves en el empleo y el desarrollo de la provincia.
 
Todos temen focos de contagio. El transporte público, clave en la dinámica metropolitana, se transformó en un peligro. Debe ser controlado, minimizado. Las villas y barrios más humildes se encuentran jaqueados, vulnerables... realidad preexistente y acentuada.
 
El virus vino desde el Norte, lo portaron viajeros usualmente de estrados medios o altos. Se propagó multiplicando la desigualdad, mestizada con la lesividad de la covid-19: los pobres y los adultos mayores son los principales grupos de riesgo.
 
Tienta pensar un contrafactual: ¿qué hubiera sucedido con una peste traída por migrantes de países vecinos o por sectores desprotegidos de la clase trabajadora? Lo dejamos para la asociación libre de les lectores y volvemos al núcleo.
 
El encierro prolongado impacta en la economía tanto como en la psiquis y emocionalidad de los argentinos. Los mandatarios captan que la progresiva relajación de la cuarentena expresa un reclamo. Sería necio enfrentar dicha tendencia social.
 
La base del cumplimiento de la cuarentena es el consenso, no la represión ni los autos retenidos, ni la persecución a los contados infractores. Las normas se derogan de varios modos, una es el desapego colectivo. "Desuetudo" se llama desde el derecho romano a la pérdida de vigencia de las leyes por el rechazo o el desdén masivos.
 
Mejor encauzar la demanda que negarla, siempre minimizando daños. Rodríguez Larreta asume que la movilidad se multiplicó casi por tres desde fines de marzo. Sensato frenarla en ese punto, poniendo coto severo al uso del transporte público, permitiendo el uso de bicicletas.
 
El intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro (PRO), ensaya una experiencia piloto tras semanas de malaria en una gran ciudad devastada que redujo sensiblemente los nuevos contagios. Abre los comercios, habilita los paseos.
 
Lo conversa con el presidente. Un intercambio racional, práctico -formateado por los condicionamientos, no ritual ni tampoco mecánico. De modo escalonado, se replica entre provincias, municipios, representaciones sectoriales. Sólo desde un anacronismo o una derecha militantes se puede menoscabar su esencia democrática.
 
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Aliados, rivales, enemigos
 
Las teleconferencias entre mandatarios se vuelven costumbre, abordan cuestiones sustantivas. Los anuncios de Olivos se pactaron en encuentros de cuerpo presente, varios. "Fueron muy buenos", coinciden la Casa Rosada y la Jefatura de Gobierno.
 
Se amplía por otro mes el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). La operatoria, urdida en semanas, falló en parte. Todavía no se completó la mitad de los pagos. La gigantesca cantidad de trabajadores informales o no bancarizados dificulta la cobranza.
 
También se registran carencias en la gestión. Fernández adelantó se unificarán las dos mensualidades para quienes no cobraron: recibirán en mayo veinte mil pesos. Convierte la autocrítica en acción. Fernanda Raverta, titular de la Agencia Nacional de Seguridad Social (ANSES) hará el anuncio mañana y dará detalles.
 
El Gobierno respeta las libertades expresivas, recibe diatribas y agresiones que se le ahorraron a Macri o al fallecido presidente Fernando de la Rúa. Los causantes de los default son premiados por el establishment en proporción directa al daño que infligen a casi todos los compatriotas.
 
La democracia funciona de un modo particular durante la pandemia. Los presidentes Jair Bolsonaro y Donald Trump escogen, en Estados Unidos y Brasil, otra política sanitaria, otro modo de relación con los mandatarios sub estatales, otro estilo para polemizar. El modelo de crisis argentino, peronista en la conducción, con aliados transversales luce sensato. De cualquier forma persiste la incertidumbre sobre el futuro.
 
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Cuidados colectivos
 
Las aperturas en numerosas provincias habilitan moderado optimismo de la voluntad. El Gobierno pondera que podrían levantar sus ventanas más de mil fábricas sujetas a los exigentes requisitos sanitarios. Cumplir los protocolos de protección a los laburantes, indumentaria, distancia social, jabón y alcohol en gel en cantidad. No congestionar el transporte público que queda reservado a quienes practican actividades esenciales. Esto es, que las empresas provean el transporte a sus empleados.
 
Un discurso común emparenta a gobernantes de diferentes rangos y partidos. Hay que cuidar lo conseguido, no se debe echar por la borda. La conducta social es la clave de los indicadores comparativamente bajos en contagios, en cantidad absoluta de fallecimientos y en su porcentaje respecto del total de la población.
 
Los avances para recuperar la posibilidad de trabajar y producir quedan subordinados a cómo evolucionan esos indicadores. La conducta ciudadana será clave al respecto. La sociedad civil es custodia de la salud pública. De todos depende el futuro común... he ahí una de las tantas imposiciones o enseñanzas de la peste.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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