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Nacionales - 09-05-2020 / 11:05
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Manipulación de los jueces durante el gobierno de Macri

Manipulación de los jueces durante el gobierno de Macri
Juan Bautista Mahíques desmintió la acusación y afirmó en las redes que nunca se produjo esa reunión con la jueza Figueroa. Sin embargo, el diputado Martín Soria hizo una denuncia penal en el tribunal del juez Sebastián Ramos. Y un grupo de 19 legisladores del Frente de Todos presentó un pedido de investigación ante el juez Daniel Rafecas.
Con las revelaciones de la jueza Ana María Figueroa el Poder Judicial se enfrenta a una decisión que va más allá de una causa penal, porque estará decidiendo en esa investigación si los argentinos vivirán en democracia o en un simulacro intervenido por la manipulación de la Justicia.
 
Se mencionan como integrantes de la "mesa judicial" del macrismo desde el ex presidente Mauricio Macri, hasta Garavano y Mahíques, además del ex jefe de los espías Gustavo Arribas, los ex funcionarios José Torello y Pablo Clusellas, al ex Procurador del Tesoro de la Nación, Bernardo Saravia Frías y los abogados Fabián ("Pepín") Rodríguez Simón y Daniel Angelici.
 
Sería ingenuo ignorar que gobiernos anteriores se hayan manejado con jueces y fiscales amigos. Pero la composición conservadora y la estructura semifeudal del Poder Judicial en Argentina es más amigable con gobiernos neoliberales como el de Cambiemos. Y durante la gestión macrista esta práctica de presión y manipulación se institucionalizó en forma descarada.
 
Si la Justicia no investiga, enjuicia y condena la manipulación de los jueces durante el gobierno de Macri, como denunció la magistrada de la Cámara de Casación Penal Ana María Figueroa, será una señal de que consiente esa práctica que arrasa con el principio republicano de la independencia de poderes. Y estaría habilitando a todos los gobiernos de aquí en adelante para que formen su propia "mesa judicial" como tenía el macrismo junto a los seguidores de Elisa Carrió y los radicales PRO.
 

 
Cuando la oligarquía desplazó de su función constitucional a las Fuerzas Armadas para iniciar el ciclo de golpes militares en defensa de sus privilegios, los políticos tuvieron que diseñar sus propios contactos con generales colorados, azules, liberales, nasseristas, nacionalistas, corporativistas o integristas.
 
Desde el golpe contra Irigoyen en el año '30, los políticos debían aprenderse los nombres de generales y coroneles que revistaban en cada distrito. Era esencial para esa "democracia" que cada quien tuviera un militar amigo. Eso valió tanto para peronistas como para radicales, conservadores y hasta socialistas y comunistas. Se había naturalizado la intervención determinante de los militares en la política.
 
Las escuelas de oficiales y los barrios militares fueron aisladas de la vida civil. Las familias oligárquicas enviaron a sus hijos a los colegios militares para garantizar su control y las grandes empresas premiaban a los generales por los servicios prestados con un puesto en sus directorios cuando se retiraban.
 
La naturalización de esta participación antidemocrática en la política llevó a un punto en que las mismas Fuerzas Armadas se constituyeron en Partido militar en una espiral de violencia que culminó con el golpe del '76 y el genocidio de una generación que se había formado bajo ese mecanismo seudodemocrático contra el que se rebeló.
 
El gobierno de la Alianza Cambiemos se decía republicano. Pero representó un episodio más del viejo teorema: los liberales en economía no pueden ser republicanos ni democráticos. Por el contrario, los liberales en política, tienen necesariamente que intervenir en la economía desde el Estado. El liberal en lo económico no puede serlo en lo político porque favorece a una elite muy minoritaria y pierde elecciones. Entonces necesitó de los golpes militares.
 
Cuando los golpes militares quedaron en suspenso porque no garantizaban seguridad jurídica a inversiones y endeudamientos, el neoliberalismo optó por la cooptación de los partidos populares gracias a la fuerte hegemonía neoliberal en el proceso de globalización tras la caída de la URSS.
 
Así, el gobierno peronista de Carlos Menem y el radical de Fernando de la Rúa gobernaron con programas del neoliberalismo. Esos gobiernos desembocaron en la colosal crisis de la economía de 2001-2002.
 
Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, el neoliberalismo se reagrupó en la oposición detrás del enorme poder que estrenaban las grandes corporaciones multimediáticas asociado a un sector de la Justicia.
 
Así como los golpes militares caracterizaron un momento de la historia, y la corrupción ideológica de las corrientes políticas populares identificó a los años '90, esta asociación antidemocrática entre sectores de la Justicia y las corporaciones de medios se estudiará como la herramienta de intervención antidemocrática de estos años, equivalente a los golpes militares de antaño. Por supuesto existen grandes diferencias de formas, pero el objetivo de preservar privilegios es el mismo.
 
Y en vez de los nombres de los dictadores o de los presidentes fallidos de los '90 se mencionará a los jueces y fiscales que fueron sujetos activos de esta maquinaria. Cuanto más demore el Poder Judicial en cortar este funcionamiento, se hará más adictivo y hasta se naturalizará como sucedió con los golpes militares que impidieron la vida democrática durante décadas.
 
Fue concreta y esclarecedora la denuncia que hizo la jueza Ana María Figueroa en el programa radial de Mariano Martín, en la AM 750, sobre la presión que sufrió de parte de funcionarios del macrismo por la causa del memorándum en la que estaban acusados la ex presidenta Cristina Kirchner y el canciller Héctor Timerman.
 
Si bien la jueza no dio nombres, los periodistas hicieron referencia a quien era en ese momento funcionario del ministro Germán Garavano y representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura, Juan Bautista Mahíques. Y la jueza no lo desmintió.
 
Los Mahíques, padre e hijo, son reconocidos militantes del PRO. El juez Carlos Mahíques protagonizó uno de las operaciones más escandalosas en el Poder Judicial, al pasar de la Justicia porteña a uno de los tribunales federales más importantes, como es la Cámara Federal de Casación Penal.
 
Fue tan irregular esa designación para controlar Casación que fue tomada como ejemplo en el dictamen muy crítico del Relator de la ONU para la independencia de los jueces, Andrés García Sayán. Mahíques padre había sido ministro de Justicia bonaerense con María Eugenia Vidal.
 
La vicepresidenta Cristina Kirchner, que fue uno de los principales blancos de esa persecución, incorporó la denuncia de la jueza Figueroa a la causa que lleva ante la CIDH. "¿Qué pensamientos atravesarán la cabeza de Horacio Rodríguez Larreta, enterándose que Juan Bautista Mahiques, a quien propuso y designó como fiscal general del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires, aprieta a jueces y juezas para obtener fallos a la carta?", publicó en las redes.
 
Juan Bautista Mahíques desmintió la acusación y afirmó en las redes que nunca se produjo esa reunión con la jueza Figueroa.
 
Sin embargo, el diputado Martín Soria hizo una denuncia penal en el tribunal del juez Sebastián Ramos. Y un grupo de 19 legisladores del Frente de Todos presentó un pedido de investigación ante el juez Daniel Rafecas.
 
La misma prensa que respaldó a Mauricio Macri hablaba sin pudor de sus operadores judiciales entre los que siempre sobresalían el radical PRO Daniel Angelici y el macrista PRO Pepín Rodríguez Simón.
 
No se trata de un problema que afronta solamente Argentina. El lawfare, al igual que las dictaduras militares de los años '60 y '70, se convirtió en epidemia continental que sirvió para derrocar gobiernos legítimos. El juez provincial de primera instancia de Brasil, Sergio Moro, que contribuyó al derrocamiento de Dilma Rouseff y al encarcelamiento de Lula da Silva, se convirtió después en el ministro de Justicia del gobierno derechista de Jair Bolsonaro que resultó favorecido por esa campaña de persecución judicial.
 
En los '60 y '70 era muy difícil hablar contra los gobernantes militares pese a que constituían claramente poderes de facto. Había un sentido común instalado que llevaba a justificar a los dictadores. La situación es similar. Porque el lawfare se realizó a la vista de todos en distintos países y de manera similar. Las corporaciones de medios, que fueron cómplices de esa maniobra, instalaron un sentido común que niega una realidad evidente.
 
La causa que lleva el juez Alejo Ramos Padilla en Dolores involucra al fiscal Carlos Stornelli y al juez fallecido Claudio Bonadio en prácticas bochornosas de extorsión a empresarios para obtener declaraciones falsas en las causas contra opositores políticos y desgarra el velo de ese sentido común cómplice.
 
La denuncia de la jueza Figueroa es de una gravedad inusitada y es la primera vez que se produce un testimonio de este tipo, lo cual subraya el volumen del control sobre el Poder Judicial que aplicaba la mesa de operadores judiciales del macrismo. Nadie monta una estructura semejante --activa desde antes que Macri ganara las elecciones-- para dar cursos de derecho. Esa estructura confirma la gran cantidad de denuncias sobre manipulación de la Justicia.
 
La corporación de medios mantendrá la cortina de silencio pero estas denuncias empiezan a agujerearla. Y el Poder Judicial se enfrenta a una decisión que va más allá de una causa penal, porque estará decidiendo en esta investigación si los argentinos vivirán en democracia o en un simulacro intervenido por la manipulación de la Justicia.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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27-11-2020 / 11:11
27-11-2020 / 10:11
El fallecimiento de Diego Maradona conmovió a la Argentina y al mundo. Ayer la noticia estuvo presente en los diarios y en las cadenas televisivas de los cinco continentes. Quizás ese hecho nos ayude a comprender la verdadera dimensión que alcanzó este compatriota nacido en una villa del conurbano bonaerense.
 
No fueron solo los extraordinarios logros deportivos los que convirtieron al hombre en mito. Se equivoca y mucho quien piense que Maradona se ganó el corazón de tanta gente por la habilidad fuera de serie de su zurda, por los goles inolvidables a los ingleses, por la copa del mundo, por sus derroches de magia en los estadios.
 
Las lágrimas de millones de personas, las velas encendidas en miles de improvisados altares, la multitud y la cola interminable en la Casa Rosada para despedirlo tienen origen en otro tipo de agradecimiento. Uno que nace, es cierto, en el fervor futbolístico, pero que lo trasciende infinitamente para convertirse en una suerte devoción pagana por su figura de semidiós caído.
 
Fue, a diferencia de tantos otros tocados por el dedo de la fama, uno que nunca se olvidó ni renegó de su origen en la pobreza de Fiorito; uno que siempre se paró del lado de los humildes y nunca de los poderosos; uno que siempre abrazó como propias las mejores causas; uno que nunca se calló a pesar de que su silencio le hubiera reportado enormes beneficios personales y económicos. Siempre tuvo muy claro de qué lado de la raya ubicarse, y para qué lado había que poner el pecho.
 
Su amistad con Fidel Castro, su admiración por el Che Guevara, su cercanía con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, su presencia altiva en el "No al ALCA" junto a Chávez, Lula y Kirchner en Mar del Plata, su defensa de los futbolistas ante la prepotencia de la FIFA en el Mundial de México, sus solitarias denuncias contra la corrupción de la elite corporativa del fútbol global, su acompañamiento de los movimientos populares de todo el mundo y tantas otras cosas imposibles de mencionar aquí lo convirtieron en el mito que es hoy, cuando acaba de partir.

26-11-2020 / 10:11
Los funcionarios que rodean a Martín Guzmán no lo dirán en público, al menos por ahora. Pero el último dato del Indec, dando cuenta de la lenta aunque persistente recuperación de la actividad económica, llevó entusiasmo al equipo. Creen que, de cara al verano, la recuperación podría ser más visible. La clave para entender la posible dinámica positiva radica en lo que ya han tomado nota los principales mercados internacionales: la seguridad de contar con una vacuna para los próximos meses.
 
"El mundo financiero ya opera bajo el supuesto del final de la pandemia para el corto plazo. Que podamos evitar la segunda ola del Covid será lo más relevante que nos vaya a pasar frente a lo que viene", argumenta, auspiciosa, una fuente inobjetable del equipo económico. La confirmación de la llegada de la vacuna puede convertirse en la noticia que quiebre la tendencia negativa de la actividad económica, creen en Economía.
 
El hecho de que la actividad económica se encuentre "apenas" 7% por debajo de la prepandemia potenció las expectativas. Según el Indec, todavía hay varios sectores que se encuentran prácticamente frenados: "Hoteles y Restaurantes" está nada menos que 59,5% atrás del año pasado. Otro ejemplo: La "Construcción" se ubica 28% debajo de septiembre de 2019; y "Transporte" se encuentra 19% por debajo.
 
En la mirada de los funcionarios, esto significa que con la reapertura (aunque sea parcial) de esas actividades, la economía debería acelerar su recuperación. En el equipo económico esperan que tanto octubre, pero sobre todo noviembre, ya muestre números más cercanos a la recuperación total. Básicamente porque esos rubros que estaban totalmente clausurados hasta hace poco, ya se fueron reabriendo. Y lo harán seguramente con más decisión ya para el año que viene si -como se aguarda- llega la vacuna y se relajan las restricciones impuestas por la pandemia.
 

26-11-2020 / 09:11
Es probable que la muerte de Diego Armando Maradona sea uno de los pocos fenómenos capaces de barrer con la grieta en este país. Por unos días, la enorme mayoría de los cincuenta millones de argentinos estaremos aunados en la pena. Eso no significa que Maradona no haya tomado partido.
 
Por eso lo querían y lo odiaban. Lo odiaban porque tenía el valor que muchos no tienen de ser libre, de no ajustarse a lo que todos le reclamaban, de ser siempre él a un costo bestial. Porque estar arriba te convierte en un engranaje importante de la máquina, no podés no ser un ejemplo, no podés cagarte en ser el espejo en el que todos aspiremos a reflejarnos. Los millonarios y los famosos cumplen esas reglas de casta. Están para eso. Y Diego los mandó a pasear a todos.
 
Diego fue el chico más grande, tan grande que convirtió el futbol en un enorme campo de rebelión. Como cuando les ganó a los ingleses después de Malvinas con dos jugadas hermosas y cuando hizo que los napolitanos (los "cabecita negra" de Italia) ganaran el campeonato que era monopolio de los rubios del norte. Sacó al Napoli del fondo de la tabla y lo llevó hasta la punta. Y cuando hacía el gol se abrazaba a la tribuna haciéndoles sentir que lo habían hecho todos.
 
Nos metemos en política, que es un tema difícil de tocar con relación a esta cuestión. Diego vivió 5 años en Cuba, que sirvió de plataforma para su compromiso con los movimientos populares en América Latina durante las últimas dos décadas de su vida. Hugo Chávez, Lula Da Silva, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Evo Morales, Pepe Mujica, Rafael Correa, Nicolás Maduro, Alberto Fernández: todos tuvieron su abrazo y su foto con el 10.
 
Maradona hizo propia la causa popular con la misma intensidad que todo en su vida: sin marco teórico ni especulaciones, sin medir riesgos ni consecuencias. Desde redes sociales dejó claro su apoyo al Frente de Todos, primero, y al gobierno de Alberto Fernández después. Con el que nunca hubo acercamiento posible fue con Mauricio Macri.
 
Lo quisimos aún cuando anduvo perdido por la droga y rodeado de seres destestables que se aprovechaban de él. Por eso, la mayoría de los argentinos lo estamos llorando y más que nadie esa tribuna colmada que llamamos Pueblo. Es que el sistema quería que el astro Diego fuera un ex pobre domesticado, para que los pobres quisieran imitarlo. Y el espejo que hizo Diego reflejaba su esencia que es la del pibe de Villa Fiorito luchando con sus ángeles y sus demonios.
 
En ese espejo, el Pueblo se veía Pueblo. Es como el Peronismo: es como es. No como quisieran verlo o verse. Por eso en este país van de la mano. "Mi viejo fue peronista, mi vieja adoraba a Evita, y yo fui, soy, y seré siempre peronista. Y esto no debería ser un problema. El problema es la intolerancia que nos plantaron", sentenció el Diego en el último Día de la Lealtad.
 
La Opinión Popular
 

25-11-2020 / 13:11
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