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Internacionales - 08-04-2020 / 18:04
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 9 DE ABRIL DE 1948 ES ULTIMADO EL DIRIGENTE POPULAR JORGE ELIÉCER GAITÁN

El asesinato de Gaitán y el estallido popular del Bogotazo

El asesinato de Gaitán y el estallido popular del Bogotazo
Afiche de Jorge Eliécer Gaitán.
 
El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, en Bogotá, por parte de un sicario que fue linchado inmediatamente, produjo enormes protestas populares conocidas como El Bogotazo, un episodio de insurrección, violencia, saqueos, incendios, desórdenes y represión en el centro de Bogotá, la capital de Colombia, el 09 de abril de 1948.
 
Jorge Eliécer Gaitán Ayala, un político y abogado colombiano, fue alcalde de Bogotá en 1936, ministro (Educación 1940 - Trabajo 1943), congresista (varios periodos desde 1929 - 1948) y candidato disidente del partido liberal a la Presidencia de la República para el periodo 1950-1954, con altas probabilidades de ser electo gracias al apoyo popular, en particular de la clase media y baja.

Paralelamente a estos hechos, se estaba realizando en Bogotá un Congreso Latinoamericano de Estudiantes con el fin de protestar contra el intervencionismo yanqui en América. El Congreso fue ideado y promovido por un estudiante en Leyes cubano de nombre Fidel Castro, financiado por el gobierno argentino de Juan Perón y convocaba estudiantes de varios países latinoamericanos, en particular Panamá, Costa Rica, México, Venezuela y Cuba.

Posteriormente La Violencia se extendió por buena parte del país. El asesinato de Gaitán se convirtió en un suceso desequilibrador, que transformó la historia de Colombia, después del cual no ha sido posible recuperar la estabilidad política en el país.

Por Carlos Morales

 

El Primer Triunvirato prohibía la introducción de esclavos en territorio argentino
El lider Gaitán gravemente herido (9-4-1948)
 
Vida y Obra

El año de nacimiento de Jorge Eliécer Gaitán, así como otros datos de su vida, son difíciles de establecer con absoluta precisión. Aunque existe una partida de nacimiento del 23 de enero de 1898 y una partida de bautismo del 26 de enero del mismo año, otros documentos personales como pasaportes, cédula, al igual que su diploma de la Real Universidad de Roma, datan el 26 de enero de 1903 como su fecha de nacimiento. Existen varias teorías de su lugar de nacimiento, en realidad hay controversia entre los municipios de Manta y Cucunubá ambos en Cundinamarca.

Hijo de la profesora Manuela Ayala y el librero Eliécer Gaitán Otálora, en 1920 inicia estudios superiores en la Universidad Nacional de Colombia donde se titula como Doctor en Derecho y Ciencias Políticas el 29 de octubre de 1924 con la tesis titulada "Las ideas socialistas en Colombia". Para 1926, con apoyo de su hermano Manuel José Gaitán, adelanta su doctorado en jurisprudencia en la Real Universidad de Roma y en 1927 su tesis "El criterio positivo de la premeditación", Magna Cum Laude, le significó graduarse con honores. Fue entonces elogiado y apreciado con el premio que llevaba el nombre de su profesor más cercano: Enrico Ferri.

Una vez en Colombia, lideró en el Congreso de la República un debate entre el 3 y el 6 de septiembre de 1929 por el asesinato de un número, aún no determinado, de trabajadores de la United Fruit Company en la región de Ciénaga, Magdalena. Los obreros exigían condiciones laborales (hasta entonces inexistentes) y un trato justo por parte de sus contratistas. La matanza de estas personas es conocida en la historia del país como la Masacre de las Bananeras y es citada en la obra de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad. Este gesto le valió a Gaitán el título de "Tribuno del Pueblo", con el que le honrarían los sectores populares.

En 1931 fue elegido presidente de la Cámara de Representantes y ejerció también como catedrático de Derecho Penal en la Universidad Nacional y en la Universidad Libre, siendo nombrado Rector de esta última. Su postura en contra del monopolio de la tierra le granjeó un amplio apoyo del campesinado

En 1933 fundó el movimiento político "Unión nacional Izquierdista Revolucionaria" (UNIR) y su órgano periodístico "El Unirismo", que poco tiempo después disolvió para vincularse al Partido Liberal, desde donde planteó la necesidad de una reforma agraria.

Seducido por los dirigentes tradicionales del Partido Liberal se posesionó como alcalde de Bogotá en 1936, adelantó reformas sociales, promovió la municipalización de los servicios públicos y trató de establecer los restaurantes o comedores escolares. Otras iniciativas suyas no gozaron de la aprobación popular como las de prohibir el uso de la ruana, las alpargatas, uniformar a los lustrabotas y a los conductores de taxis quienes con un paro y bloqueo de vías, presionaron por su renuncia.

En 1940 el presidente Eduardo Santos Montejo lo nombra Ministro de Educación, desde donde emprendió una campaña de alfabetización, implantó el zapato escolar gratuito, los restaurantes escolares, el cine educativo ambulante, la extensión cultural masiva e inició el Salón Nacional de Artistas de donde emergen figuras como Enrique Grau, Eduardo Ramírez Villamizar, Fernando Botero, Alejandro Obregón, Edgar Negret y Pedro Alcántara Quijano. En los años siguientes Gaitán continuó su intensa vida pública como jurista, político y caudillo. Su acción política se dirigió contra la oligarquía y por la "restauración moral" de la República.


Lucha por la Presidencia

Gaitán resurgió con nuevos ímpetus en las votaciones del 16 de marzo de 1947 para el Congreso, en donde logró una mayoría indiscutible en el Senado (73 senadores Liberales y 58 Conservadores) y en la Cámara (34 representantes Liberales y 29 para Conservadores). El 24 de octubre Gaitán fue proclamado jefe único del Partido Liberal. A inicios de 1948 al saberse la noticia de la masacre de varios liberales en varios pueblos del país a manos de conservadores y viceversa, Gaitán organiza varias marchas entre las que se conocen como la "marcha de las antorchas" y sobre todo la "Marcha del Silencio" donde eleva una plegaria al Presidente Ospina para que ayudara a cesar La Violencia y donde eleva unas horas del silencio donde solo se oían banderas y pancartas movidas por el viento.

En abril 1 de 1948 recibió el título de doctor honoris causa en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Libre. El 8 de abril de 1948 presentó su último caso legal:la absolución del teniente conservador Jesús Cortés; un militar acusado de la muerte del Periodista Eudoro Galarza Osa.


Asesinato: Bogotazo

Luego de haber defendido al teniente Cortés, Gaitán sale en compañía de varios amigos del Edificio Agustín Nieto (su sitio de trabajo) para almorzar en el Hotel Continental y a la espera de otras reuniones que tenía ese día. Un hombre que lo esperaba en la entrada del edificio le dispara con un revolver causándole heridas de gravedad. Gaitán es llevado a la Clínica Central donde a pesar de los esfuerzos médicos acompañado de amigos y de su esposa Amparo Jaramillo muere a las 2:05 de la tarde.

La trágica muerte de Gaitán, acaecida el 9 de abril de 1948, provocó una violenta reacción popular y represión gubernamental conocida como El Bogotazo que destruyó 142 edificaciones del centro de Bogotá. Pese a lo anterior, la violencia por el magnicidio no se concentró solo en la capital, por el contrario, los municipios y regiones gaitanistas reaccionaron en igual o mayor proporción y en casos como Barrancabermeja, la situación se extendió por más de un mes.

El aparente asesino, identificado posteriormente como Juan Roa Sierra, fue linchado y arrastrado por la Carrera Séptima hasta la Plaza de Bolívar. Desde ese momento la multitud creció en cuestión de minutos esperando las órdenes de los jefes liberales reunidos con el presidente Mariano Ospina Pérez. A medida que avanzaba la tarde, la turba fue armándose con herramientas y armas irrumpiendo en almacenes de ferretería y en estaciones de policía donde algunos oficiales entregaron sus armas.

La defensa del Palacio de la Carrera (en ese entonces residencia de los presidentes de Colombia) por la guardia presidencial y francotiradores no identificados, localizados en las edificaciones más altas cercanas a palacio, impidieron que la multitud entrara al lugar donde se hallaba el Presidente; una posible demora en entrar en acción por parte de quienes conducían los tanques de guerra, hubiera facilitado la entrada al Palacio de los manifestantes ya que a la Guardia se le estaba terminando la munición.

La multitud daba paso a los cinco tanques de guerra que fueron dirigidos al lugar pues creía que estaban apoyando su causa, y muy probablemente así fue hasta el momento en que fue muerto el Coronel que los comandaba poco antes de llegar al Palacio. Una vez en la plaza, los tanques giraron y dispararon a la multitud masacrando a unas 300 personas y de esta manera frustrando su plan. La multitud reaccionó replegándose en las calles y almacenes, destruyendo cualquier objeto o persona que simbolizara a los considerados culpables del asesinato del "Jefe": militantes del Partido Conservador, la Iglesia, la oligarquía, etc.


Legado 

A Gaitán no se le pudo hacer un funeral adecuado y sus familiares en gesto de protesta se negaron a llevarlo a un cementerio hasta que el gobierno de turno cayera. En la actualidad su cuerpo se encuentra en la que fuera su última residencia de la calle 42 No. 15-52 de Bogotá (Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán) un sitio de acceso público. Posteriormente, la violencia bipartidista se extendería a otras regiones durante la época conocida como La Violencia.

La figura de Gaitán se mantiene vigente en Colombia. Esto se puede ver en los monumentos que están a lo largo de las poblaciones colombianas, un municipio, Puerto Gaitán, fue llamado así en su honor, incluso el billete de $1.000 tiene imágenes y frases de Gaitán.

Fuente: De Wikipedia, la enciclopedia libre

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El asesinato de Gaitán y el estallido popular del Bogotazo
Jorge Eliécer Gaitán Ayala.
07-01-2026 / 20:01
07-01-2026 / 09:01
El Cartel de los Soles es una truchada. El propio Departamento de Justicia de EE.UU. reconoció en los hechos que no existe el "Cartel de los Soles", la organización "narcoterrorista" que supuestamente encabezaba Nicolás Maduro. No fue ni contra el narcotráfico ni por la democracia: Donald Trump atacó Venezuela por el petróleo. Se cayó la principal excusa del gobierno yanqui para bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente. El giro del Departamento de Justicia yanqui desnuda que el verdadero objetivo del ataque imperialista y el secuestro del presidente venezolano siempre fue el petróleo, no la falsa guerra contra las drogas. El papelón alcanza al alcahuete Javier "el Loco" Milei, que también declaró como terrorista al ficticio cartel para complacer a Trump.
 
El tan cacareado Cártel de los Soles resultó ser inexistente. Desde 2020 los Estados Unidos lo utilizó para acusar al presidente constitucional de Venezuela, Maduro, de ser el cabecilla. El creador de esta fábula fue el propio Trump en tiempos de su primer gobierno y la recuperó el año pasado para continuar con su asedio al celoso custodio de la mayor reserva petrolífera del planeta. Sin embargo, el lunes por la noche, esa fábula se desmoronó cuando se conoció que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, había reescrito la acusación contra Maduro y dejó de considerar a este cártel como una organización real. La impunidad del poderoso.
 
Este cambió poco le importó a Milei que decidió mantener a los Soles en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento. Tal vez lo hizo a la espera de que la mentira se convierta en verdad. Lo cierto es que seguir con esta fábula entre los delitos que se le endilgan a Maduro, iba a resultar contraproducente para la estrategia de la fiscalía. Sobre todo, porque el proceso judicial ya tiene un vicio de legalidad de origen: se inició porque antes se invadió y atacó un país extranjero, Venezuela, y se secuestró a su presidente, Maduro.
 
Según trascendió, ahora la acusación de la fiscalía contra Maduro se limita a responsabilizarlo de conducción de un supuesto "sistema clientelar" y desarrollar una "cultura de corrupción" que se nutrió de dinero del narcotráfico.
 
Una vez que Trump comenzó su segundo mandato, resucitó al Cártel de los Soles y la acusación contra Maduro del año 2020. En julio pasado, el Departamento del Tesoro copió textual esa acusación para incorporar al cártel como organización terrorista. Cuatro meses más tarde, el secretario de Estado y uno de los principales asesores en seguridad, Marco Rubio, hizo lo mismo. El relato para la campaña mediática contra Venezuela cerraba perfecto y era casi calcado a otras experiencias norteamericanas con países de Latino América, como fue el caso Panamá en 1989. O la farsa de las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, que justificaron su invasión.
 
Con franqueza imperial, Trump se encargó de despejar cualquier duda sobre las verdaderas motivaciones de la agresión. En una conferencia de prensa afirmó sin tapujos que su intención era "administrar" Venezuela para "recuperar" su petróleo, como si ese recurso natural perteneciera a Estados Unidos y no al pueblo venezolano. La frase, brutal en su sinceridad, pulverizó de un solo golpe el andamiaje discursivo con el que durante años se intentó justificar el hostigamiento contra los gobiernos bolivarianos.
 
Quedó así al desnudo que el problema de Washington con Maduro nunca fue el supuesto "fraude" en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, ni la acusación de ser una "dictadura", ni mucho menos la fantasía judicial del inexistente Cartel de los Soles. El verdadero conflicto es geopolítico y económico: Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo convencional del planeta y ha insistido, desde la Revolución Bolivariana, en ejercer soberanía sobre ellas. Para el imperialismo yanqui, ese pecado es imperdonable.
 
La Opinión Popular
 

07-01-2026 / 08:01
07-01-2026 / 08:01
06-01-2026 / 11:01
Si algo confirmó el ataque yanqui a Venezuela fue que Nicolás Maduro era el presidente legítimo de ese país. Terminó con la discusión de su elección y de las famosas actas. Si no fuera así, la oposición no habría presentado actas truchas y Washington no hubiera necesitado intervenir por la fuerza. Si la oposición tenía tanto respaldo como decían, el matón Donald Trump no los hubiera despreciado públicamente como hizo en la conferencia de prensa donde anunció el secuestro del mandatario venezolano y su esposa.
 
El mundo cambió, algunos dicen que no es cierto que Estados Unidos sea una potencia en decadencia. Y es al revés. Tiene que usar la fuerza para mantener su hegemonía porque su economía está en problemas y es difícil que pueda recuperarse. Pero es la primera potencia militar por lejos. La sigue Rusia y después China. Pero China y Rusia sumadas sobrepasan el poderío norteamericano, que tiene 18 bases militares fuera de su territorio, más sus aliados de la OTAN. Como las medidas económicas ya no tienen la fuerza necesaria, aplica la fuerza más importante que le queda, que es la militar.
 
Es obvio que a China y a Rusia no les gusta la intervención militar norteamericana, pero no moverán un soldado porque aceptan que América sea zona de influencia norteamericana. Si Latinoamérica es zona de influencia de Washington, es obvio que Ucrania resulta zona de influencia de Rusia y que Taiwán y sus alrededores es zona de influencia de China. Las potencias están demarcando sus zonas de influencia. Permitirán la presencia de otras economías mientras no crean que los amenaza.
 
Lo que no se resuelve por la política, se resuelve por la fuerza. Los argentinos sabemos esa máxima de la realidad. Y la lógica de la fuerza, no es progresiva porque la única forma de defenderse es tener más fuerza que el posible agresor. O sea: la regla será una nueva carrera armamentística con la proliferación de arsenales nucleares. Muy peligroso.
 
El tema principal con Venezuela no sería tanto la provisión de petróleo, porque le vende todo el que necesita y ha aclarado en repetidas oportunidades que no tienen intenciones de retacearlo. Tampoco sería el hecho de que le venda a China. El problema es que los tratos con Beijing no se realizan en dólares.
 
Y si el mundo abandona el dólar como moneda internacional, Estados Unidos sería aplastado por su enorme deuda y los problemas en sus cadenas de suministro internacionalizadas. El año próximo, por primera vez, los vencimientos de su deuda serían mayores que su enorme gasto militar. Por supuesto que la intención de máxima es tomar el control directo de las grandes reservas de petróleo venezolano.

En Argentina y en todas partes, pasa a ser más necesario que nunca que sus Fuerzas Armadas recuperen el sentido nacional que terminaron de perder durante la Guerra Fría. Es un mundo en el que prima la fuerza y las relaciones de dominación. Resignarse en este mundo es aceptar el sometimiento como ocurre con el gobierno actual. El camino para preservar los intereses propios está en fortalecerse en los organismos de integración regional y la diversificación de mercados en organismos como el de los BRICS.

La operación de comandos que secuestró a Maduro fue exitosa desde su punto de vista. Pero como Estados Unidos no puede arriesgar una invasión de infantería similar a la de Panamá el objetivo de máxima era de cambio de régimen. El secuestro de Maduro debía provocar saqueos, levantamientos de multitudes y en cascada, fracturas en las Fuerzas Armadas. La oposición de Corina Machado no podía garantizar ni un acto mínimo. La decepción de Trump fue evidente. En vez de reemplazar al régimen está obligado a negociar con él, aunque presione con la cárcel de Maduro
Trump utiliza la agresión a Venezuela para amenazar a los gobiernos de América que no se someten a EE.UU.

 

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