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Nacionales - 27-03-2020 / 10:03
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

El acreedor del día después: debates de cuarentena sobre dinero y poder

El acreedor del día después: debates de cuarentena sobre dinero y poder
¿Quién va a financiar la expansión del gasto que van a demandar el paquete anti-crisis y las partidas extraordinarias para Salud?
¿Quién va a financiar la expansión del gasto que van a demandar el paquete anti-crisis y las partidas extraordinarias para Salud? En principio, Miguel Pesce dispuso prender al máximo la maquinita del Banco Central, sin miedo a fogonear la inflación porque esos pesos irán a compensar el derrumbe de la demanda de los sectores que dejan de percibir ingresos. El ministro Martín Guzmán coincide.  ¿Cómo quedará el mundo de las finanzas después de esta cuarentena y la crisis económica que inducirá? Son preguntas que parecen secundarias mientras se montan camas de emergencia hasta en los estacionamientos de clínicas privadas como Los Arcos.

 

 
Con todos sus tanques para almacenar combustible llenos a tope, un poderoso petrolero le advirtió anteayer por teléfono a Matías Kulfas que la semana próxima puede verse obligado a cerrar su mayor refinería. Y que el riesgo no solo es el corte de la cadena de pagos que podría afectar a sus decenas de proveedores sino el altísimo costo de reencenderla cuando vuelva algo parecido a la normalidad.
 
El ministro de Producción también se sobresaltó por el dato que le llegó desde YPF el mismo día: desde el viernes pasado, cuando empezó la cuarentena obligatoria, la venta de nafta cayó al 15% de lo habitual y la de nafta premium, al 10%. La de gasoil cayó a la mitad.
 
Uno de los consultores más cotizados de la City, que aterrizó en Ezeiza en el último vuelo desde Nueva York y que aún guarda aislamiento estricto, se tomó el trabajo de preguntarles por mail a sus clientes cuánto había caído la demanda de sus productos y servicios.
 
Un 40% estimó el desplome entre el 25 y el 50% y cerca de un tercio le respondió que había caído a menos de la mitad. Desde su casa, bajo condición de no citarlo, compartió sus miedos y sus cálculos con BAE Negocios: "¿Vos te das cuenta de que al lado de esto, 2001-2002 va a ser un poroto?", preguntó.
 
La pregunta era retórica, claro. Pero la comparación con el año de la mayor crisis social, económica y política de la historia argentina resuena en todos los despachos oficiales.
 
Fundamentalmente por dos razones: la espada de Damocles de la deuda, que sigue ahí como entonces, increíblemente, y la olla a presión que representa la cuarentena en los barrios más pobres, donde el #YoMeQuedoEnCasa es solo eso, un hashtag de redes sociales. No porque los sectores desfavorecidos no quieran respetar la consigna oficial sino porque sencillamente en sus casas no entran.
 
"Tenemos que encontrar una solución argentina a este virus, porque el aislamiento puede haber funcionado en Asia o en Europa pero ellos no tienen los conurbanos de Latinoamérica. Pedirle que se aísle totalmente al 10% de la población que sufre hacinamiento y otras necesidades insatisfechas es una utopía", dijo a este diario uno de los más estrechos colaboradores de Alberto Fernández, ocupante de un despacho en el primer piso de la Rosada al que no cree que vuelva a ir al menos hasta fin de mes.
 
Si bien no los va a hacer inmunes al COVID-19 ni les va a permitir aislarse preventivamente con el confort de las familias de clase media y alta, esa especial vulnerabilidad fue lo que convenció a Fernández de implementar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de $10 mil.
 
La directora nacional de Economía y Género, Mercedes DAlessandro, le elevó primero el proyecto al viceministro de Economía, Haroldo Montagu, mientras el Gobierno disponía la exención de cargas patronales para las Pymes y los bonos para jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales. Montagu lo conversó de inmediato con Martín Guzmán y el ministro se lo propuso al Presidente.
 
La población objetivo -empleados en negro, empleadas domésticas y monotributistas- era la que se había quedado afuera de las primeras medidas. Y la iniciativa partió de DAlessandro precisamente porque las mujeres son mayoría en ese universo.
 
Daniel Arroyo aportó un dato sociodemográfico: la multitudinaria prevalencia de parejas de empleadas domésticas y albañiles en la base de la pirámide. Ambos, en su mayoría, trabajan en la informalidad. Y se quedaban afuera del paquete inicial de asistencia.
 
 
Poniendo estaba la gansa
  
¿Quién va a financiar la expansión del gasto que van a demandar el paquete anti-crisis y las partidas extraordinarias para Salud? En principio, Miguel Pesce dispuso prender al máximo la maquinita del Banco Central, sin miedo a fogonear la inflación porque esos pesos irán a compensar el derrumbe de la demanda de los sectores que dejan de percibir ingresos. Guzmán coincide. Pero no es solo una cuestión de heterodoxos. El ultramonetarista Carlos Rodríguez, adalid de la dolarización en 2001 y exviceministro de Carlos Menem, sorprendió esta semana con su recomendación: "No queda otra que emitir, y rápido".
 
Es como decía Milton Friedman, padre fundador del neoliberalismo y profesor de Rodríguez en la Universidad de Chicago. Las grandes crisis dan lugar a grandes cambios y esos cambios toman las ideas que flotan en la época.
 
En este caso, flotaba el debate sobre el ingreso universal y apareció el IFE. Lo que cabría preguntarle a Rodríguez tras su capitulación teórica es qué podría hacer ahora el Gobierno si la sociedad le hubiera hecho caso a su consejo. ¿Cómo podría reaccionar ante la corona-crisis un Alberto Fernández dolarizado, además de pedirle a la población que rece, como hizo Jeanine Áñez?
 
Lo que todavía no hizo el Central fue exigirle una contribución decisiva a un sector de la economía que nunca dejó de ganar dinero. Y aún así, los banqueros sienten que ya colaboraron.
 
Dos lobistas de sendos grandes bancos nacionales protestaron ayer ante directores de la autoridad monetaria porque Pesce los obligó a financiar a las Pymes al 24% anual (o sea, a tasa negativa) para que puedan pagar los sueldos de este mes.
 
Pidieron que el beneficio solo rija para las Pymes sin fondos en sus cuentas o con problemas de mora, de tal modo que aquellas que no los tengan no aprovechen para financiarse barato a costa de las entidades financieras.
 
La realidad es que mientras al Tesoro, a las empresas y a los particulares les faltan pesos, a los bancos les sobran. La liquidez amplia de los bancos (un indicador que incluye el efectivo, los depósitos en cuenta corriente en el BCRA, los pases netos y las LELIQs que mantienen en sus tesoros en relación a los depósitos totales) está en un récord histórico.
 
Del 37% en octubre de 2017 saltó al 60% en enero último. ¿Y si el directorio del Central dispone colocarles a los bancos una letra a cambio de esos pesos ociosos? ¿No lo amerita la emergencia?
 
 
Mala fe
  
En medio del sálvese quien pueda de la pandemia y la implosión del multilateralismo, la ayuda difícilmente llegue del extranjero. Pero Guzmán sigue abocado a la renegociación de la deuda casi como si nada hubiera pasado.
 
Y según fuentes que participan directamente en la negociación, la oferta oficial a los acreedores privados se pospuso pero se hará igual en los próximos días.
 
"La verdad que es ridículo hablar de esto en medio de una catástrofe humanitaria mundial, pero hasta que Loretta Preska no nos habilite a no pagar, tenemos el riesgo de que se nos vengan los juicios", admitió una de esas fuentes. Preska es jueza federal del Distrito Sur de Manhattan, como lo era el difunto Thomas Griesa.
 
La nota técnica que publicó el FMI el viernes pasado, justo mientras empezaba la cuarentena, fue un espaldarazo inédito para la fuerte quita que prevé proponer Guzmán. Un mazazo inesperado para tipos como Larry Fink o Hans Humes, jefes de los grandes fondos acreedores que deben subir o bajar el pulgar a la oferta.
 
En Hacienda destacan dos consecuencias de esa publicación, más allá de que Fidelity, PIMCO, Greylock y Blackrock no tienen por qué someterse a lo que diga el Fondo:
 
-Los acreedores no van a poder argumentar que el Gobierno negocia de "mala fe".
-Tampoco van a poder pedirle al FMI que "discipline" a la Argentina.
 
Además del lobby de Jorge Argüello y Gustavo Béliz sobre el Tesoro estadounidense y las gestiones de Guzmán ante Kristalina Georgieva, lo que movió al directorio del Fondo a publicar esa nota técnica (que recomienda una quita de hasta U$S 85.000 millones en diez años) fue el apoyo explícito de Alemania.
 
En eso coinciden los negociadores en Washington y en Plaza de Mayo: "Merkel se enamoró de Alberto o sus empresas en Argentina la convencieron de que sin esto explotamos. Si no, no se explica".
 
Pero el Fondo también juega en el tablero geopolítico internacional. Y juega fuerte, y juega para Occidente. El pedido de moratoria de pagos de las deudas bilaterales para los 76 países más pobres del mundo (entre los que no figura Argentina) fue un tiro por elevación contra China, la potencia que dio vuelta el relato del coronavirus y se muestra como el líder global que Estados Unidos parece haber renunciado a ser.
 
China es el FMI de los países africanos, por ejemplo. Y a fuerza de "swaps" de monedas también amaga con convertirse en el de Latinoamérica.
 
¿Podrá Fernández hacer equilibrio entre viejos y nuevos acreedores? ¿Cómo quedará el mundo de las finanzas después de esta cuarentena y la crisis económica que inducirá? Son preguntas que parecen secundarias mientras se montan camas de emergencia hasta en los estacionamientos de clínicas como Los Arcos. Pero que también vale la pena hacerse. Y cuyas respuestas también pueden costar vidas.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
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02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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