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Sociedad e Interés General - 23-03-2020 / 08:03
EFEMÉRIDES POPULARES

Kirchner le restituye su grado militar y asciende a general al coronel Juan Jaime Cesio

Kirchner le restituye su grado militar y asciende a general al coronel Juan Jaime Cesio
El 23 de marzo de 2006, en Buenos Aires, el entonces presidente Néstor Kirchner le restituye su grado militar y asciende a general al coronel Juan Jaime Cesio, a quien la dictadura cívico-militar (1976-1983) había condenado deshonrosamente en 1983 por haber denunciado las desapariciones.
El 23 de marzo de 2006, en Buenos Aires, el entonces presidente Néstor Kirchner le restituye su grado militar y asciende a general al coronel Juan Jaime Cesio, a quien la dictadura cívico-militar (1976-1983) había condenado deshonrosamente en 1983 por haber denunciado las desapariciones.
 
El 30 de noviembre de 1983, un tribunal militar liderado por el genocida Cristino Nicolaides condena al coronel Juan Jaime Cesio por denunciar las desapariciones («Bandas integradas por militares han usurpado el Gobierno, y -con el falso propósito de combatir la "subversión"- cometieron delitos aberrantes, como el secuestro, la tortura y el asesinato de miles de personas»).
 
Cesio apoyó a organismos de Derechos Humanos durante la dictadura, en una época donde la casi totalidad de los militares se hicieron cómplices por acción u omisión. Por ello fue perseguido y degradado. Recién en 2006, el presidente Kirchner le restituirá el grado militar y lo ascenderá a general. Es fundador del CEMIDA (Centro de Militares para la Democracia Argentina).
 
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En 1973, el coronel Cesio fue secretario general del Ejército, durante el comando del teniente general Jorge Raúl Carcagno, aquel que en la décima Conferencia de los Ejércitos Americanos denunciara la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional instaurada por Estados Unidos en Latinoamérica.
 
Luego del golpe militar del 24 de marzo de 1976, el coronel Cesio acompañó a las Madres de Plaza de Mayo en una de sus marchas y declaró durante la dictadura que, "bandas integradas por militares habían usurpado el gobierno [y con] el mendaz propósito de combatir la subversión, cometieron delitos aberrantes, como el secuestro, la tortura y el asesinato de miles de personas".
 
Esas declaraciones le valieron el inicio de un sumario por "deshonor e indecoro militar". Se pidieron para el coronel Cesio seis años de prisión mayor, pero el juicio terminó con el sobreseimiento del acusado. Aunque de inmediato fue enjuiciado nuevamente por otro fuero, con lo que se violó el principio de cosa juzgada.
 
Finalmente, el llamado Superior Tribunal de Honor del Ejército le impuso, el 7 de noviembre de 1983, la más grave de las sanciones previstas: "Descalificación por falta gravísima al honor, con la accesoria de privación de su grado, título y uniforme". Fue condenado durante la dictadura de Reynaldo Bignone, apenas un mes antes de que Raúl Alfonsín asumiera la presidencia.
 
La condena está firmada por el teniente general Cristino Nicolaides, un colaboracionista del crimen, del secuestro y la desaparición, en el decreto 3146 del 30 de noviembre de 1983. El Tribunal Militar, para condenarlo, sostuvo que, "el coronel Cesio con esa actitud intelectual privilegia equivocadamente su condición de ciudadano sobre la militar".
 
Esa condena siguió firme durante veintitrés años, ya que ni Alfonsín, ni Menem, ni De la Rúa, ni Duhalde regularizaron su situación. El senador Hipólito Solari Yrigoyen y el diputado Alfredo Bravo presentaron proyectos para la rehabilitación de Cesio que no fueron ni siquiera tratados por las comisiones respectivas. El propio Cesio le envió una carta al entonces presidente Carlos Menem, que no obtuvo respuesta.
 
Recién en 2006 le fueron respuestos plenamente sus cargos y honores. El presidente Néstor Kirchner le restituyó el grado militar junto al coronel Martín Rico, asesinado por integrantes de la Triple A, a quienes estaba investigando. También fue ascendido a general de brigada, nombramiento que había sido boicoteado por José López Rega antes del golpe de estado de marzo de 1976.
 
Fuente: El Ortiba

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
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