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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 22-03-2020 / 11:03
EL FUTURO DE LA CUARENTENA POR EL CORONAVIRUS Y EL CANJE DE DEUDA

Alberto Fernández, en la alternativa de salvar al país del coronavirus y resucitar la economía

Alberto Fernández, en la alternativa de salvar al país del coronavirus y resucitar la economía
El presidente Alberto Fernández termina una semana crucial en su mandato. Lanzó un paquete económico keynesiano, dinamizador al mango. También decretó el aislamiento social hasta el 31 de marzo. Dos medidas contradictorias impuestas por la crisis económica y por el corona virus.
El presidente Alberto Fernández termina una semana crucial en su mandato. Lanzó un paquete económico keynesiano, dinamizador al mango. También decretó el aislamiento social hasta el 31 de marzo. Dos medidas contradictorias impuestas por la crisis económica y por el corona virus.
 
Tan contradictorias como necesarias, deberán compatibilizarse día tras día. "Entre la economía y la vida elijo la vida", expresa textualmente pero se ocupa de ambas porque el agravamiento de la recesión dista de ser inocuo.
 
Por lo pronto ya analiza qué hacer cuando llegue el 31 de marzo, primera fecha fijada para la cuarentena. "No podemos salir repentinamente", porque los expertos calculan que la agudización de la pandemia llegaría entre abril y mayo.
 
Por eso, va elaborando qué restricciones seguirían (reparticiones estatales no esenciales y bancos). Cuáles podrían flexibilizarse (pequeño comercio local, profesionales que trabajan en consultorios particulares). Todo expresado en potencial porque en la coyuntura cada día es una eternidad.
 
La economía signa parcialmente esas potenciales decisiones, el Presidente maneja otras variables: quedarse puertas adentro en casa es contraproducente o hasta imposible para las familias de los estratos sociales y los barrios más desvalidos.
 
La suspensión del ciclo lectivo será objeto de análisis de todo el Gabinete, cotidianamente. Se tiene como referencia el doble feriado de Semana Santa, que daría margen para mantener el cese de las clases.
 
Paradojas del nuevo escenario, el mayor optimismo de Fernández finca en el comunicado del Fondo Monetario Internacional (FMI), un apoyo impresionante.
 
Las perspectivas del canje con los bonistas privados entra en una nueva etapa, tras el espaldarazo de Kristalina Georgieva. Los fondos buitres tendrán menos chances de carroñear que en la época de Néstor Kirchner, profetiza y explica Fernández, de modo creíble.
 
El 31 de marzo es una fecha convencional: no se corresponde con el ciclo de la pandemia. Piloteados por el ministro de Salud Ginés González García, los especialistas auscultan la información diaria, nacional y de otros países. Sus proyecciones dan por hecha una agudización con posible pico entre abril y mayo. Nadie se anima a vaticinar cifras ni a confiar del todo en los plazos imaginados.

 
La peste y las respuestas
 
El aislamiento es imprescindible, ratifica. Monitorea la obediencia ciudadana, muy disímil en distintas provincias y ciudades. Interconsulta con mandatarios provinciales e intendentes. Valora y agradece la solidaridad de gobernadores y legisladores de la oposición.
 
Amesetar el contagio en la mayor proporción posible es la consigna. Así las cosas, la cuarentena deberá prorrogarse. En el mejor de los casos corregida de modo paulatino, conjugándola con otros factores.
 
Uno de ellos concentra condicionantes sociales, económicos y de calidad de vida. En zonas humildes con pésimas condiciones de hábitat y de servicios la convivencia bajo un mismo techo genera situaciones de violencia combinada con alto grado de desacato a las reglas de la cuarentena. En simultáneo, las personas más pobres, usualmente laburan (cuando pueden) en el sector informal, subsisten al día.
 
Las acciones que analiza el Gabinete Económico Social concilian la idea de "poner plata en el bolsillo" con la más preocupante de establecer mecanismos de prevención y control en las calles.
 
La ministra de Seguridad, Sabrina Frederic mencionó una entrevista radial la probabilidad remota de decretar el estado de sitio. Acción extrema, compleja, si se quisiera al mismo tiempo otorgar cierta libertad para moverse, buscar changas. Pero que aún expresada en potencial da cuenta de preocupaciones del gobierno nacional y del bonaerense.
 
 
Hospitales para reconstruir
 
El jueves Fernández exhortó a la ciudadanía a quedarse en su casa, como prevención. Él también se controla, comenta. "Dos vueltas a Olivos son cinco kilómetros, me cuido con las comidas, duermo bien. Las condiciones sanitarias en Olivos y la Casa Rosada son óptimas... se ocupan otros" se permite bromear.
 
Lo obsesiona ver con sus propios ojos "cómo está la gente", afán esquivo para protagonistas de su rango. Luego de anunciar la licencia para mayores de 60 años recorrió un poco la Ciudad Autónoma, manejando su auto.
 
También lo impresionó la recorrida en helicóptero sobre el Conurbano bonaerense junto al ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis. Le costaba entender, hasta creer, que el macrismo hubiera dejado sin inaugurar dos hospitales en La Matanza terminados durante el mandato de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
 
Katopodis le hizo ver que no estaban en condiciones, años de abandono los deterioraron. Para colmo se vandalizaron los edificios, se dañó estructura y fueron robados mobiliarios e instrumental.
 
"Puede haber 400 camas, que serán necesarias. Se reconstruirán trabajando todo el día, en turnos de ocho horas". Un caso atípico en el cual la lucha sanitaria hace sinergia con el rol dinamizador de la obra pública. Allegados del presidente cuentan que en el sobrevuelo lo impresionó ver la zona que contornea a los hospitales, su desoladora infraestructura.
 
Ayer, al cierre de esta nota, se subió al helicóptero para sobrevolar al AMBA y testear el cumplimento de la cuarentena.
 
 
El canje que no cesa
 
Quién lo hubiera dicho, la negociación de la deuda trajo las mejores nuevas en una semana tremenda. El comunicado del FMI apoyando la posición del Gobierno, sugiriendo una quita que cuantificó en hasta 85.000 millones de dólares parecen un invento, una suerte de Argentina año verde.
 
"Tuvimos suerte -cuela Fernández-en el reemplazo de Christine Lagarde por Georgieva. Ella comprende nuestras dificultades". El presidente le había mencionado dichas coincidencias al Papa Francisco a quien llamó días atrás para agradecerle su "ayuda a Argentina". Francisco le respondió que la funcionaria búlgara comprende qué es la pobreza, porque la vivió de cerca, en su propio país.
 
El presidente le repitió ese diálogo a Georgieva. Fue el viernes, durante la teleconferencia en la que participó Guzmán. Según Fernández, la funcionaria internacional (muy católica) se emocionó. Antes que eso había comandado personalmente la redacción del documento que reconoce escasos precedentes.
 
Los enviados del FMI a Buenos Aires habían anticipado a miembros del equipo económico la inminencia de un texto y su difusión en la semana que hoy termina. No así su contenido estricto que fue decisión de la máxima autoridad.
 
El presidente saludó la movida, sin privarse de subrayar nuevos objetivos: "Le ratifiqué que la política fiscal será más laxa, el déficit fiscal más elevado. Entendió perfectamente".
 
Fernández y Guzmán interpretan que se produjo un avance, acaso decisivo, en las tratativas con los acreedores privados. Incluso una traba a posibles maniobras de los fondos buitres.
 
"Cuando pleitearon en tribunales norteamericanos contra el Estado argentino, tras el canje que hicimos con Kirchner los Buitres alegaron haber sido tenedores de buena fe. No podrían argumentarlo ahora, después de las declaraciones del FMI. Virtualmente, el Fondo declaró el default sin que se viniera nada abajo".
 
Con los papeles devaluados, un bono con valor facial de 100 se cotiza hoy a 30. Una eventual oferta de 40 les daría una chance en medio de la economía mundial colapsada, calculan los negociadores argentinos que siguen guardando bajo siete llaves los términos de la propuesta. Se hará con pasable apego al cronograma inicial.
 
"Si llegáramos a un buen acuerdo, que nos aliviara de hacer pagos en divisas por cinco años, como dice el Fondo, dispondríamos de recursos para promover políticas activas, de reactivación".
 
Desde ya el horizonte, optimista aunque no alocado, reconoce la terrible valla del Covid-19. Mientras dure la peste, todas las medidas serán defensivas.
 
 
Cambiar para cumplir
 
Fernández propuso desde que asumió un programa económico sencillo, a la espera de resolver las tratativas por la deuda. Mejorar los ingresos de los más vulnerables, desacelerar la inflación para bajar del 55 anual por ciento a 30 o 35.
 
Dudosamente crecer. Mejora del gasto social y escasa inversión pública en otras áreas. Mucho cuidado con los equilibrios fiscales. Un diseño híbrido entre heterodoxia y ortodoxia, acaso demasiado sencillo para las estructuras social y productiva nacionales.
 
Se esperaba a los acuerdos con el FMI y los bonistas para entender con cuántos recursos se disponía. Recién entonces definir el programa económico y el Presupuesto 2020.
 
La caída de la economía mundial, los cierres de fronteras y mercados indujeron al presidente a cambiar los instrumentos para honrar el contrato electoral. Colocar miles de millones de pesos en obra pública, otras cantidades colosales para evitar despidos masivos, otras para dinamizar capacidad instalada ociosa. Imponer precios máximos.
 
Los próximos meses están supeditados a la temible evolución del coronavirus. Se sabe que lo peor no sucedió y su dimensión es impredecible.
 
En medio del temor, las acechanzas, el presidente aferra el timón y se coloca en el centro de la escena. La imagen de sus anuncios, flanqueado por dos gobernadores peronistas, uno radical y uno del PRO trasunta sensatez compartida de las fuerzas políticas votadas por la casi totalidad del padrón nacional.
 
Todos cumpliendo su rol y cooperando. El sistema político responde, la sociedad civil emite señales contradictorias pero mayormente positivas.
 
Es regla criticar a los presidentes que consideran su gestión como fundacional. Dejamos hoy entre paréntesis esa discusión. En el caso concreto de Alberto Fernández la crisis reconvierte su gestión, su modo de relacionarse con la sociedad, genera un formato de liderazgo necesario en la coyuntura que él no esperaba ni anhelaba meses atrás.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com
 

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02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
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