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Nacionales - 21-03-2020 / 08:03
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

El coronavirus desnuda las diferencias entre Alberto y Macri

El coronavirus desnuda las diferencias entre Alberto y Macri
Con las arcas vacías y el sistema de salud desfinanciado que dejó Macri, Alberto Fernández tiene que arreglárselas para impedir que la epidemia se descontrole como en Italia. Trump, Johnson y Bolsonaro subestimaron el brote de coronavirus y lo desatienden. Macri hubiera hecho lo mismo, como hizo con el dengue.
El gobierno de Alberto Fernández debe afrontar la epidemia después de cuatro años en los que un gobierno neoliberal desfinanció y empobreció el sistema de salud pública. Y además debe hacerlo con una economía que el gobierno anterior sumió en una crisis aguda.
 
El neoliberalismo no dice que el Estado reniega de todo. Es más, asegura que el Estado debe hacerse cargo de la salud y la educación pública, la seguridad y la defensa. Pero ese pensamiento se asienta en el individualismo más egoísta y mete esas funciones en esa matriz.
 
El neoliberalismo concibe a la salud y la educación como instrumentos para fragmentar la sociedad. Para el neoliberalismo, la calidad de la educación y de la salud que recibe cada quien tiene que estar en consonancia con su capacidad económica.
 
La salud y educación pública son para los "intocables" en esa sociedad de castas, los "cabecitas negras", el pueblo. Aparte habrá educación y salud privada mediocre para la clase media, mejores para la clase media alta y la clase alta se va a estudiar al exterior.
 
El Estado macrista redujo el 23 por ciento el presupuesto de salud, casi el 40 por ciento menos para educación y el de ciencia y técnica bajó un 43 por ciento.
 
Pero no puede haber salud pública sin encuadres en políticas más generales. La excelencia en la salud pública forma parte de una idea de país, no es solamente una cuestión técnica. Tiene una cara técnica y otra cara política que son inseparables. Una concepción elitista, como la de muchos profesionales de la medicina, es la negación de lo público.
 
Y esos médicos se podrán quejar del populismo, pero sin la inmensa obra de Ramón Carrillo, este país sería diferente. En su momento también lo quisieron desmerecer, dijeron que era un despilfarro, que era corrupto, el "relato" del populismo.
 
No hay salud pública sin un pensamiento político que la integre como un todo. Por lo menos esa fue la experiencia argentina con el peronismo. En Gran Bretaña fue el laborismo, en Uruguay el batllismo y en Cuba, el castrismo.
 
Con las arcas vacías y el sistema de salud desfinanciado que dejó el gobierno neoliberal de Mauricio Macri, Alberto tiene que arreglárselas para impedir que el brote de la epidemia se descontrole como en Italia, que está pagando las consecuencias de décadas de gobiernos neoliberales y abandono de la salud pública.
 
Donald Trump en Estados Unidos, Boris Johnson en Inglaterra y Jair Bolsonaro en Brasil, subestimaron el brote epidémico. Macri hubiera hecho lo mismo, como hicieron con el dengue. Alberto Fernández fue lo opuesto y tomó medidas rápidas, a un costo que implica un sacrificio grande para una economía en crisis. Es la diferencia con el neoliberalismo.

 
Panorama Político
 
El coronavirus desnuda las diferencias entre Alberto Fernández y Mauricio Macri
 
La dispersión del coronavirus en el mundo casi en simultáneo, sin diferencia de color de piel ni riqueza, sin respetar las fronteras de países ni continentes, hizo que por primera vez la humanidad tome conciencia palpable, indiscutible, de que forma parte de un solo destino.
 
El virus se convirtió en el síntoma de la globalización como fenómeno que cambió el significado de la vida de un planeta donde las distancias o los accidentes geográficos ya no separan a las personas.
 
Los argentinos en cuarentena, encerrados en sus casas, intercambian en tiempo real con personas del otro lado del Atlántico, también aislados en sus casas por el mismo motivo. Y asisten al desarrollo de la pandemia en China o en Rusia y comentan lo que pasa en sus barrios como si todos fueran barrios del mismo país o de la misma ciudad.
 
La globalización llegó para quedarse desde los años '90. Pero para la mayoría de los seres humanos no dejó de ser una abstracción sobre circulación de mercaderías y capitales o de la información. La maldición del virus es el síntoma de algo más grande.
 
En Estados Unidos temen el contagio que vendrá de Europa, aunque Trump reniegue de los chinos. Las fronteras se cierran como los compartimentos de un submarino y hacen más conscientes a los pasajeros de que todos viajan en el mismo submarino.
 
Eso más grande que se revela es que la globalización no solamente afecta la economía sino también la vida cotidiana de personas que nunca saldrán quizás de la ciudad que habitan.
 
Pero esta globalización, que trajo la peste que concientiza sobre la interdependencia entre personas y naciones, se instaló con los paradigmas del libre mercado que acentúan los términos desiguales del intercambio y profundizan la desigualdad entre las naciones y dentro de ellas. Va en contra de lo que se necesita para combatir las pestes y no solamente la del coronavirus.
 
El mundo se convirtió en un tremendo escenario de esa contradicción. Estados Unidos, la principal economía del planeta y sustento de la globalización, bloquea a la pequeña isla de Cuba que aparece como su opuesto.
 
Sin embargo, la gran potencia puede tener problemas con el virus porque tiene un sistema de salud carísimo que deja fuera a la mayoría. En cambio, la pequeña economía bloqueada desarrolló medicinas para atenuar el efecto de la pandemia y las ofrece de manera gratuita, al tiempo que envía brigadas voluntarias de médicos a países como Italia donde la epidemia se descontroló.
 
El escenario se repite en Argentina en otros términos. El gobierno de Alberto Fernández debe afrontar la epidemia después de cuatro años en los que un gobierno neoliberal desfinanció y empobreció el sistema de salud pública. Y además debe hacerlo con una economía que el gobierno anterior sumió en una crisis aguda.
 
El neoliberalismo no dice que el Estado reniega de todo. Es más, asegura que el Estado debe hacerse cargo de la salud y la educación pública, la seguridad y la defensa. Pero ese pensamiento se asienta en el individualismo más egoísta y mete esas funciones en esa matriz.
 
Por lo tanto, la defensa le interesa siempre que los ejércitos le sirvan para expandirse --en el caso de economías centrales--, o para la represión interna como fue durante la aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional en la dictadura.
 
Si no puede reprimir no le interesa y desfinancia la Defensa, como hizo el macrismo. La expresión más clara de esa política fue el hundimiento del ARA San Juan cuando navegaba en condiciones precarias.
 
La seguridad le interesa porque usa a las fuerzas policiales, de gendarmería y prefectura, para la represión de la protesta social a la que visualiza como un atentado al derecho a la propiedad, que es la base angular de esa estructura ideológica. La única inversión fuerte del macrismo en alguno de esos cuatro rubros, fue para modernizar equipos para la represión.
 
Y concibe a la salud y la educación como instrumentos para fragmentar la sociedad. Para el neoliberalismo, la calidad de la educación y de la salud que recibe cada quien tiene que estar en consonancia con su capacidad económica.
 
La salud y educación pública son para los "intocables" en esa sociedad de castas, los "cabecitas", el pueblo. Aparte habrá educación y salud privada mediocre para la clase media, mejores para la clase media alta y la clase alta se va a estudiar al exterior.
 
El Estado macrista redujo el 23 por ciento el presupuesto de salud, casi el 40 por ciento menos para educación y el de ciencia y técnica bajó un 43,46 por ciento.
 
La ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, no quisieron construir más hospitales. Y algunos políticos porteños se han quejado porque los hospitales de la ciudad son desbordados por pacientes que vienen del conurbano.
 
Durante los gobiernos de Cristina Kirchner se construyeron trece hospitales, ocho de ellos en el Conurbano, que hubieran aliviado la asistencia en la Capital. Solamente faltaba el equipamiento. La gobernadora Vidal se negó a ponerlos en funcionamiento.
 
En la provincia de Buenos Aires hubo un brote de sarampión, con 80 casos declarados y faltantes de vacunas y al mismo tiempo se encontraron 162 mil dosis de vacunas que se habían vencido durante el macrismo porque las habían guardado sin respetar la cadena de frío.
 
El último hallazgo fueron equipos de cibersalud abandonados en un depósito del Correo, que habían sido adquiridos como parte de un programa para interconectar cerca de 400 centros de salud. Faltaba hacerlo con cien pero el macrismo abandonó los equipos que son del año 2014.
 
Con muy poco o casi ningún esfuerzo, la provincia tendría ocho nuevos hospitales, se podría haber completado la vacunación contra el sarampión para frenar el brote, y ahora estarían interconectados todos los centros de salud para colaborar contra el coronavirus.
 
El jueves hubo un aplauso generalizado a los trabajadores de la salud en todas las ciudades del país. Resultó impresionante en algunos barrios. El aplauso representó la prioridad que le asigna ahora la sociedad a la salud pública, a la que no se vincula con otras prioridades. Algunos, entre ellos muchos médicos que tienen una concepción elitista de su profesión, incluso la separan.
 
Pero no puede haber salud pública sin encuadres en políticas más generales. Muchos de esos médicos que trabajan en la salud pública votan políticas que son enemigas de la salud pública. La excelencia en la salud pública forma parte de una idea de país, no es solamente una cuestión técnica. Tiene una cara técnica y otra cara política que son inseparables. Una concepción elitista, como la de muchos profesionales de la medicina, es la negación de lo público.
 
Y esos médicos se podrán quejar del populismo, pero sin la inmensa obra de Ramón Carrillo, este país sería diferente. En su momento también lo quisieron desmerecer, dijeron que era un despilfarro, que era corrupto, el "relato" del populismo. No hay salud pública sin un pensamiento político que la integre como un todo. Por lo menos esa fue la experiencia argentina con el peronismo. En Gran Bretaña fue el laborismo, en Uruguay el batllismo y en Cuba, el comunismo.
 
Con las arcas vacías y el sistema de salud desfinanciado que dejó el gobierno neoliberal de Mauricio Macri, Alberto Fernández tiene que arreglárselas para impedir que el brote de la epidemia se descontrole como en Italia, que está pagando las consecuencias de décadas de gobiernos neoliberales y abandono de la salud pública.
 
Donald Trump en Estados Unidos, Boris Johnson en Inglaterra y Jair Bolsonaro en Brasil, subestimaron el brote epidémico. Macri hubiera hecho lo mismo, como hicieron con el dengue. Alberto Fernández fue lo opuesto y tomó medidas rápidas, a un costo que implica un sacrificio grande para una economía en crisis. Es la diferencia con el neoliberalismo.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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06-01-2026 / 12:01
Efecto motosierra. Denuncian que el Ejecutivo despidió a los especialistas que coordinan el plan a nivel nacional. Unos 7.000 bebés nacen con malformaciones cardíacas cada año. El cruel gobierno anarco capitalista de Javier "el Loco" Milei vació el Programa de Cardiopatías Congénitas y miles de niños luchan por sus vidas. En 2023, el desquiciado Milei había votado en contra de la ley.
 
Un repentino recorte en el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) encendió las alarmas en el sector de salud en toda la Argentina. Sin aviso previo, el Gobierno de Milei instrumentó un fuerte ajuste sobre el plan, que cada año asiste a unos 7.000 bebés que nacen con malformaciones en el corazón, y despidió al equipo de especialistas que coordina el proyecto en el país. Médicos advierten por la "situación crítica" en el área.
 
En los últimos días, el Gobierno libertario ordenó el desmantelamiento del PNCC a través de una medida imprevista como parte de los recortes en la órbita del Ministerio de Salud. El Programa fue creado en 2008 y ayudó a reducir drásticamente la mortalidad por causas de cardiopatías congénitas, según informó la Federación Argentina de Cardiología (FAC) luego de que se diera a conocer la resolución.
 
En concreto, Milei autorizó la desvinculación de los profesionales especializados que conducen el plan a nivel nacional. En un comunicado publicado por la Asociación Argentina de Salud Pública, médicos y personal de salud denunciaron que "se procedió al despido de integrantes fundamentales para el sostén de las actividades" del área, lo que "desencadenó la dimisión del resto del equipo coordinador".
 
Dada esa situación, el PNCC quedó diezmado y ahora crece la preocupación por el futuro del Programa que ayuda a tratar tanto a niños como a adultos en todo el país. Cabe destacar que, en 2023, cuando todavía era diputado, Milei votó en contra de la Ley de Cardiopatías Congénitas ya que "implicaba más presencia del Estado" y "más gastos", y, principalmente, el proyecto "interfería en la vida de los individuos". Una ridiculez.
 
Organizaciones científicas, asociaciones médicas y organizaciones de familias se encuentran promoviendo acciones de divulgación y plan de lucha para revertir esta inhumana decisión del miserable Gobierno de Milei que una vez más afecta a los más débiles.
 
La Opinión Popular
 

05-01-2026 / 11:01
El Congreso de Estados Unidos planteó reparos al swap de 20 mil millones de dólares que la administración de Donald Trump le otorgó al gobierno argentino. Los congresistas estadounidenses advirtieron que la gestión de Javier Milei aún no puede garantizar la sostenibilidad de sus reformas, el pago de la deuda a tiempo ni la relevancia como socio comercial.
 
Estos planteos fueron plasmados por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS) estadounidense en un informe. El mismo se centró en la asistencia financiera del gobierno de Estados Unidos a Argentina, y expone que el principal obstáculo para la política económica argentina es la limitada disponibilidad de divisas.
 
En este sentido, el documento destacó que el swap se implementó en un contexto de presión sobre el valor del peso y creciente oposición en el Congreso argentino. Además, advirtió que dicho instrumento financiero es la principal fuente de divisas de Argentina, ya que el país "no cuenta con un superávit comercial sólido".
 
Dicho esto, el análisis alertó que "con el peso cerca del techo de la banda y pagos de deuda en aumento para los próximos tres años, el Gobierno podría enfrentar nuevos obstáculos para profundizar las reformas".
 
Asimismo, proyectó que "si el Gobierno queda sin fondos suficientes para los pagos de deuda y para sostener la política cambiaria, podría enfrentar decisiones difíciles, como un décimo default o permitir una mayor flexibilidad en el valor del peso".
 
En ese escenario, señaló que "el gobierno podría buscar apoyo adicional de Estados Unidos, el FMI (Fondo Monetario Internacional) u otros organismos", al remarcar que "las perspectivas de obtener ese apoyo no son claras, dadas las dudas sobre la disposición del FMI para ampliar la asistencia, considerando su alta exposición a Argentina en comparación con otros países miembros".
 
Al mismo tiempo, el informe sostuvo que "también existen dudas sobre la importancia de Argentina como socio comercial para Estados Unidos, ya que sus crisis previas no han tenido efectos de contagio significativos para la economía estadounidense ni global".
 
El CRS repasó la "larga historia de turbulencia económica" argentina y lo calificó como un país con una alta dependencia del FMI e historial de defaults. Asimismo, si bien destacó las reformas implementadas por la gestión de Milei, señaló que se vienen dando resultados ambiguos.
 
El escrito también exhibe las críticas de algunos congresistas estadounidenses sobre el swap. Los mismos señalan que desfavorece a los exportadores estadounidenses que compiten con Argentina, que utiliza dinero de los contribuyentes para financiar a un país con un historial de incumplimiento de pagos, y que podría ejercer una influencia indebida en las elecciones democráticas extranjeras o beneficiar a inversores privados.
 
El CRS concluye que el futuro de la estabilidad económica y el pago de la deuda argentina sigue envuelto en un manto de "duda", y aún está por verse hasta qué punto el Congreso estadounidense apoyará las medidas de asistencia económica de Trump.
 
La Opinión Popular
 

04-01-2026 / 17:01
La doctrina "Donroe" (Donald + Monroe) arrasa con la prevención que tuvo hasta George W. Bush para no ser confundido con la ilegalidad de los setenta en América Latina. Al amigo narco de Honduras, todo; al dictador "comunista" de Venezuela, ni justicia. Sin épica, ni coherencia, ni discurso; prima la violencia de los hechos. Milei se recluye en el papel que se asignó: rabia y goce.
 
Aunque Trump gaste algunas palabras sin convicción, no promete la victoria de la libertad frente al totalitarismo como en la Guerra Fría, ni la primacía de la razón en el choque de civilizaciones desatado tras la caída del Muro de Berlín. Vocifera la guerra contra el comunismo, un enemigo casi inexistente. En rigor, el magnate no dedica mucha energía al engaño: quiere asegurar(se) negocios.
 
Ayer se cumplió un mes del indulto de Trump a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado por narcotráfico a 45 años de prisión por un tribunal federal de Nueva York. Testimonios tomados en cuenta por el jurado indican que Hernández recibió al menos USD 1 millón del Chapo Guzmán y que se vanagloriaba de "meter la droga a los gringos en sus narices".
 
El fallo del jurado fue unánime, pero, como Hernández es derechista y su delegado en la elección reciente de Honduras, Nasry Asfura, promete seguir la agenda ultra, Trump lo dejó en libertad. Maduro será trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico en los próximos días. Probablemente le tocará el mismo tribunal que juzgó a Hernández, pero éste lo mirará desde alguna finca de lujo entre Florida o Tegucigalpa.
 
Tampoco hay que prestar atención a los versículos sobre el amor por la democracia y contra los crímenes de lesa humanidad. Ello no está en la agenda real de Trump ni de Milei. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene pedido de captura de la Corte Penal Internacional por sus supuestos crímenes de lesa humanidad, mientras Israel como Estado es juzgado por genocidio en la Corte Internacional de Justicia.
 
Son procesos que se rigen por el derecho internacional, con acusaciones, testigos, expertos y defensas garantizados por la ley. El presidente estadounidense no sólo desconoce esos procesos, sino que activa sanciones abusivas contra investigadores, jueces y fiscales que los llevan a cabo.
 
Maduro se transformó en un dictador y está acusado de delitos contra la humanidad, pero nadie puede sospechar que un mandatario, Trump, que dispara misiles contra barcazas y coquetea con supremacistas de su país tiene alguna intención real de combatir el narcotráfico ni los abusos de los derechos humanos. Qué decir de Milei, gozador patológico con los apaleamientos a jubilados y familiares de discapacitados, y negacionista del terrorismo de Estado.
 
El Presidente y los suyos entraron en éxtasis ayer por la mañana. Agustín Romo, presidente del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y uno de los fieles de mayor peso de gurú Santiago Caputo, se sintió poseído por un protagonismo hollywoodense para explicar la razón real del ataque de Trump a Venezuela.
 
"Why? Because we fucking can. And if we can, we do" ("¿Por qué? Porque podemos, carajo. Y si podemos, lo hacemos"). Su segundo mensaje fue contra Axel Kicillof. "Sos un zurdo hijo de puta que defiende dictadores, asesinos y narcotraficantes. No metas a los bonaerenses en tu mierda, forro", posteó el jefe de la oposición de la principal provincia argentina ante la condena del gobernador de Buenos Aires a la intervención armada yanqui.
 
No se trató de un arrebato circunscripto a un integrista católico enardecido como Romo. Pablo Quirno, veterano del JP Morgan, ahora ocupa el cargo de canciller. También se dirigió a Kicillof a través de un reposteo. "Ya que les gusta tanto el derecho, empezá por cerrar bien el orto, enano comunista". La brutalidad de la época avergüenza, pero la historia demostró que no concluye en sus destellos más revulsivos.
 

02-01-2026 / 10:01
El 26 de abril de 1933, en Alemania, Hermann Göring establece la policía secreta nazi Gestapo. Fue la policía secreta oficial de la Alemania nazi. En los juicios de Núremberg, la Gestapo fue considerada una organización criminal. La función de la Gestapo era la de investigar y combatir todas las tendencias peligrosas para el Gobierno. Tenía autoridad para investigar los casos de traición, espionaje y sabotaje, además de los casos de ataques al Partido oficial y al Gobierno.

La norma de 1936 que regulaba su actuación le otorgó carta blanca y la situó por encima de la ley al excluirla de cualquier forma de control judicial. El poder de la Gestapo que más le permitía abusar era la Schutzhaft o custodia preventiva, un eufemismo para designar los encarcelamientos sin procedimientos legales, típicamente en campos de concentración. La persona encarcelada incluso tenía que firmar su propio Schutzhaftbefehl (documento donde declaraba su deseo de ser encarcelada). Esto se lograba sometiéndola a tortura.

El demente argentino que nos preside, copiando al demente alemán que perdió la Segunda Guerra Mundial, creó su propia Gestapo, una SIDE que puede detener, desde este viernes, a cualquier ciudadano en base a una reforma del sistema nacional de inteligencia impuesta por la vía unilateral e inconstitucional del decreto de necesidad y urgencia (DNU). 
Además, a la SIDE se la ha sumado un cuantioso presupuesto de gastos reservados, sin rendición de cuentas, para sobornar, legisladores, jueces y periodistas.


Tal vez por las dificultades que el Gobierno vislumbra en el futuro cercano, acaso por los efectos políticos y sociales que podría tener un brutal ajuste que no puede dejar de replicarse, posiblemente por su creciente tendencia a la política de hecho y el autoritarismo o por una combinación de todos esos factores, el Gobierno arranca el año con el DNU 941/2025, publicado este viernes en el Boletín Oficial.

Es nefasto que una reforma sobre una materia tan delicada y de contenido tan controvertido haya trascendido primero, durante el feriado de Año Nuevo, en medios y círculos políticos, y su articulado circuló ampliamente en las redes sociales. ¿Pero cómo no habría de ser así cuando en la Argentina gobernada por la extrema derecha los servicios de inteligencia contarán con autoridad para arrestar gente en contextos diversos, potestad que evoca las vigentes en la última dictadura?

Milei esperó a que se terminaran las sesiones extraordinarias del Congreso para firmar un DNU que produce una reforma total del sistema de inteligencia. La recientemente resucitada Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) incrementará su poder y su opacidad. Todas las actividades de la central de espías pasarán a ser "encubiertas".
 
Los agentes podrán aprehender personas y el Señor Cinco podrá convocar a las Fuerzas Armadas para que hagan tareas de inteligencia interior. Fuerza Patria, el socialismo, la Coalición Cívica y el FIT coinciden en señalar que el espionaje político estará a la orden del día. "Es una reforma muy regresiva y peligrosa", denunció Paula Litvachky, directora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
 
Hay cinco puntos especialmente graves: la posibilidad de detener sin orden judicial; que las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad van a poder hacer tareas de inteligencia interior cuando la SIDE lo requiera; que los militares van a negociar el presupuesto y los recursos con el jefe de la SIDE; la eliminación de la DNIEM, que profundiza la politización de la defensa militar; y la contrainteligencia que investigará las fugas de información, en lo que será una maniobra para perseguir al periodismo crítico.
 
La Opinión Popular
 

 

01-01-2026 / 21:01
Primero, el gobierno para los ricos de Javier Milei arremete contra el poder adquisitivo de sectores medios pisando salarios, destruyendo empleos de calidad y con políticas que alteran los precios relativos en detrimento de la demanda a través la liberalización brusca de precios en rubros de gastos insustituibles que aumentan considerablemente más que la medición oficial de inflación (como en salud, tarifas de servicios públicos, combustibles y alquileres).
 
De esa forma, consiguieron neutralizar el boom del consumo en rubros distintivos del paisaje urbano nacional, como en este caso del sector gastronómico, asimilando progresivamente el perfil local de consumo al común de las ciudades latinoamericanas que carecen de sectores de ingresos medios nutridos.
 
Sus sociedades son mucho menos integradas, es habitual la existencia de circuitos exclusivos para la clase alta y otros para la clase baja y casi no hay espacios comunes, como los que están depredándose hoy en Argentina. Liquidados estos negocios por el derrumbe de las ventas, las propiedades pueden ser compradas con menor dificultad. Es un primer obstáculo eliminado en favor del negocio inmobiliario.
 
Un segundo paso necesario para alcanzar los objetivos del gobierno de Milei es exhibir un desconocimiento absoluto del problema distributivo negando terminantemente sus efectos e inclusive, para intentar validar su relato, manipulando las estadísticas oficiales. Desde el oficialismo, repiten hasta el hartazgo que el consumo no cae y atacan a todo aquel que lo insinúe. Ricardo Darín puede dar fe.
 
Los medios de comunicación más influyentes tampoco hacen eco del drama de la gran mayoría de los comercios. No sólo de gastronomía. Es muy difícil encontrar un rubro en los dos últimos años, no vinculado al negocio financiero, de extracción de recursos naturales o de energía, que hoy se salve de la depresión.
 
Con un estilo más sofisticado que el de Guillermo Moreno, mejor tecnología y blindaje mediático operan sobre el Indec. Lo principal no radica en una medición subestimada de la inflación que, por caso, entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025 arrojó 18,5 puntos porcentuales menos de aumentos de precios que el IPC de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí no está el grueso del ocultamiento del deterioro de los ingresos.
 
El gobierno se concentra en aplicar cambios metodológicos en áreas de impacto en los grandes números de la economía, pero donde, al mismo tiempo, existen dificultades de medición rigurosa. De esa forma, evitan que surjan estudios frecuentes y consistentes que puedan contradecirlos de forma contundente.
 
Sin embargo, los cambios metodológicos en el cálculo de la evolución de los salarios de los trabajadores informales derivan en resultados grotescos. Esconden el drama social de disminución del consumo e inciden de forma determinante en una virtual disminución de la pobreza.
 
Según los datos oficiales, la informalidad laboral alcanzó el 43,3% en el tercer trimestre de 2025. No obstante, en base a la medición salarial del Indec, el crecimiento de la informalidad debería entenderse como algo natural y que inclusive debería haber sido considerablemente mayor (en el cuarto trimestre de 2023 era de 41,4%).
 
Esos trabajadores, según las mediciones oficiales, a lo largo de los dos últimos años consiguieron vencer por goleada a la inflación y lograron también aumentos salariales muy superiores a los obtenidos por los trabajadores registrados, tanto del sector público como del privado. Todo eso a pesar de haber tenido que soportar una crisis que incluyó en diciembre de 2023 la segunda mayor devaluación en 35 años y picos históricos de inflación.
 

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