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Nacionales - 14-03-2020 / 10:03
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Coronavirus, Moralesvirus y Macriviral

Coronavirus, Moralesvirus y Macriviral
En medio de la llegada del Covid-19 a la Argentina que arrasa en las noticias, el Senado debatió esta semana la posibilidad de intervenir el Poder Judicial de Jujuy y terminar con el virus moral que se propagó en esa provincia de la mano de Gerardo Morales. El gobernador y los radicales tratan de ocultar al resto del país los escándalos que se produjeron a raíz de la manipulación de la justicia jujeña.
En medio de la llegada del Covid-19 a la Argentina que arrasa en las noticias, el Senado debatió esta semana la posibilidad de intervenir el Poder Judicial de Jujuy y terminar con el virus moral que se propagó en esa provincia de la mano de Gerardo Morales. El gobernador y los radicales tratan de ocultar al resto del país los escándalos que se produjeron a raíz de la manipulación de la justicia jujeña.
 
La salud física, representada por el Covid-19, arrasó en las noticias con la salud moral de la república representada por el Moralesvirus antimilagro y el Macriviral de la deuda y el Correo. En una visita al supermercado del barrio, uno se entera por la cajera que ayer dos mujeres se pelearon por los últimos paquetes grandes de fideos y que entre las personas que acaban de pasar por la caja hay españoles que le dijeron que llegaron hace más de 20 días, pero la cajera asegura que en el pasaporte pudo ver que habían entrado el 2 de marzo. "Y encima, la mujer estaba tosiendo", enfatiza. El coronavirus, alias Covid-19, ha tomado por asalto el país y el imaginario del país. Resulta inevitable.
 
El gobierno de Mauricio Macri no le dio importancia a la salud pública y destruyó por la vía del desfinanciamiento y los ajustes los muros de contención fronterizos que habían desarrollado los llamados "gobiernos populistas". Esas defensas habían servido para contener el asedio del dengue que cuando las levantó el macrismo se expandió por la Ciudad de Buenos Aires con miles de infectados.
 
Para la concepción neoliberal, la salud pública de calidad le compete a los privados y que los demás se arreglen en hospitales desbordados y desprovistos. En cambio, el actual ministro de Salud, Ginés González García, que también fue ministro en los gobiernos kirchneristas, se preocupó en su momento por disponer controles en los puntos fronterizos con Brasil y Paraguay, donde el dengue es endémico. A pesar de la furiosa campaña de las corporaciones mediáticas --que después callaron el desastre macrista en la Ciudad de Buenos Aires--, pudo contener al dengue en unas pocas decenas de infectados.
 
La llegada de Cambiemos al gobierno nacional debilitó esos controles, al igual que desactivó a las decenas de cooperativistas que hacían el descacharreo en los barrios. Tras cuatro años de macrismo hay miles de infectados en la CABA en situación de riesgo de vida porque una nueva infección tomaría la forma de dengue hemorrágico que es letal.
 
Brasil y Paraguay conviven con el dengue, al igual que ahora la Argentina, pero si el dengue se hubiera extendido de la misma forma que el coronavirus en Asia, Norteamérica y Europa, hubiera provocado más muertes y una alerta mucho mayor que el Covid-19.
 
No es una cuestión de nombres ni de chapas académicas, --que el equipo de Ginés los tiene de sobra--, sino de políticas. Para el neoliberalismo siempre habrá pobres con enfermedades y ricos sanos. Es el mundo que representan. En cambio, un gobierno popular ubica entre sus prioridades a la salud pública porque la concibe como un derecho humano y no como una mercancía que la obtiene el que la puede pagar. "El que se quiera curar gratis, que se vaya a Cuba", dirían los locutores futboleros del macrismo.
 

 El desmantelamiento de los mecanismos de prevención y contención obligó ahora al ministro Ginés a retomar de cero el trabajo para contener la difusión del virus e impedir que se descontrole como sucedió en una Italia que viene siendo gobernada también por gobiernos neoliberales.
 
China está saliendo del pico de la peste y comenzó a descender la cantidad de infectados. El foco se ubicó ahora en Europa y empieza a crecer en Norteamérica. En Suramérica, sobre todo en el Cono Sur, es probable que se incremente con la llegada del frío. En Europa y Estados Unidos aumenta el número de infectados y para la magia de las calificadoras, el riesgo país aumenta, pero en Argentina. Para las calificadoras de riesgo, la crisis que provocó el virus en los países centrales hace crecer el riesgo de default en la deuda Argentina, que no necesita más virus porque ya fue totalmente infectada por el peor de todos, el macrivirus de la deuda


El virus moral o el Moralesvirus fue debatido el jueves en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado donde se estudia la posibilidad de intervenir al Poder Judicial de la provincia de Jujuy.
 
En el plano internacional, la calidad institucional de un país se mide por varios parámetros, entre los cuales el principal sería el respeto a determinados valores republicanos, como la independencia de poderes. Desde la salida de la dictadura, el país no fue tan interpelado, cuestionado y mal calificado en este aspecto como durante los cuatro años del gobierno de Cambiemos.
 
Tanto la OEA y la CIDH, como la ONU y el relator sobre la Independencia de los Magistrados, hicieron duros señalamientos al ex presidente Mauricio Macri y al gobernador de Jujuy, el radical Gerardo Morales. El proyecto de intervención a la justicia jujeña apunta a varios de los elementos que fueron planteados por estos organismos internacionales y que ubicaron a la Argentina como uno de los países con peor calidad institucional.
 
Apenas asumieron en diciembre de 2015, tanto Macri como Morales se preocuparon por copar la Corte. Macri trató de designar a dos nuevos supremos por decreto. Morales envió un proyecto a la Legislatura para incorporar cuatro nuevos jueces. El proyecto fue tratado entre gallos y medianoche y aprobado tras un debate agitado.
 
Dos horas después de la aprobación, dos de los legisladores radicales que habían intervenido en el debate se incorporaron a la Corte. Más otros dos también radicales, con lo cual Morales se aseguraba una mayoría automática en el alto tribunal. En un acto de obscenidad política, la vicepresidenta del bloque radical de Diputados, Clara Lange de Falcone, fue designada presidenta del Supremo Tribunal de Justicia, la que a su vez está relacionada a nivel familiar con varios de los jueces y fiscales que juzgaron a Milagro Sala por orden del gobernador.
 
Falcone fue desplazada después que dijera públicamente que impediría la libertad de Milagro Sala aunque ese beneficio le correspondiera por ley a la dirigente social. Asumió en su lugar el juez Pablo Baca, otro ex diputado radical designado por Morales.
 
No duró mucho, apenas poco más de un mes. El PJ presentó un pedido de juicio político en la Legislatura provincial y Baca tomó licencia luego de que se conocieran grabaciones donde reconocía que Milagro Sala está presa porque "el gobernador Morales se encaprichó" y que la creación del ministerio de Acusación "está floja de papeles".
 
La prepotencia con que Morales avasalló al Poder Judicial de su provincia tenía que desembocar en un escándalo como el que ya costó la cabeza de dos presidentes del Superior Tribunal de Justicia que controla. Son los dos diputados que votaron la ampliación de la Corte y dos horas después eran miembros de la misma. Tremendo papelón.
 
Para afirmar su control, Morales promovió el juicio político del fiscal general del Tribunal Superior de Justicia, Alejandro Ficoseco, y creó un ministerio de la Acusación, con el súperfiscal Sergio Lello Sánchez, que estaría por encima del Fiscal General, que según la Constitución es la jerarquía más alta. Los fiscales generales de las demás provincias criticaron duramente a Morales por esta medida a la que calificaron de inconstitucional.
 
El radicalismo trató de ocultar al resto del país la seguidilla de escándalos que se produjeron en la justicia jujeña a raíz de su manipulación por el gobernador Morales. El jueves varios diputados radicales concurrieron al Senado para tratar de evitar que se discutiera la posible intervención para normalizar un Poder Judicial tan desprestigiado.
 
La defensa corporativa de esos manejos da cuenta de la crisis moral en el radicalismo que siempre declamó su defensa de la independencia de poderes.
 
La única defensa de Morales es que se trata de una operación del kirchnerismo. Pero el senador que presentó el proyecto de intervención federal es jujeño, el justicialista Guillermo Snopek, que no es kirchnerista y que históricamente ha sido crítico del kirchnerismo. Snopek es además cuñado de Morales y se conocen bien. No hay operaciones, lo que hay es una olla podrida que se destapó y huele mal.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Pagina 12
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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