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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 13-03-2020 / 08:03
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Alberto Fernández y las diez plagas de Olivos

Alberto Fernández y las diez plagas de Olivos
Antes de cumplir los primeros 100 días, el Gobierno ya parece transitar las últimas de sus diez plagas bíblicas. Lo que se pregunta el establishment es si Alberto Fernández tendrá bajo la manga algún truco tan hábil como el de Moisés en el Mar Muerto. Lo de atravesar un desierto, después de dos años de recesión fiera con inflación récord en 30 años, ya no asusta a nadie.
Primero fueron las exigencias del Fondo Monetario. La gira presidencial por Europa y el lobby que desplegaron Jorge Argüello, Gustavo Béliz y Martín Guzmán ante la Casa Blanca consiguieron postergarlas. Después llegaron el dengue y el sarampión, cuyos rebrotes pudieron adjudicarse sin exagerar demasiado al evidente descuido de la salud pública por parte de Mauricio Macri.
 
Más tarde arreció la presión de los acreedores privados, que al principio se entusiasmaron con la "salida uruguaya" -sin quita nominal- pero que ahora amenazan con patear el tablero. En el medio hubo que navegar el ajuste a los jubilados que ganan más que la mínima y estallaron la pelea con los jueces y la interna por los "presos políticos", que todavía sangra.
 
Luego el ala más ideologizada del agronegocio macrista le impuso al resto de los productores un lockout sin gran impacto económico pero con un desgaste político innecesario. Finalmente llegaron la corona-crisis y el desplome del precio del petróleo, dos vendavales totalmente inesperados y de consecuencias todavía imprevisibles.
 
Antes de cumplir los primeros 100 días, el Gobierno ya parece transitar las últimas de sus diez plagas bíblicas. Lo que se pregunta el establishment es si Alberto Fernández tendrá bajo la manga algún truco tan hábil como el de Moisés en el Mar Muerto. Lo de atravesar un desierto, después de dos años de recesión fiera con inflación récord en 30 años, ya no asusta a nadie.
 
La oferta de Guzmán a los acreedores se conocerá en las próximas horas. No lo verá en vivo y en directo su mentor, el premio Nobel Joe Stiglitz, quien debió postergar sin fecha una conferencia que tenía prevista para el próximo viernes en el CCK. La CEPAL, que organizaba el seminario, decidió extremar las precauciones antes de que la obligación de guardar cuarentena para todos frustrara definitivamente el evento.
 
Es una ausencia que el ministro lamentó en la intimidad, porque entrevé por delante semanas de mucha presión, con pocas voces amigas en el escenario internacional.
 
La oferta, según dijeron tres fuentes del equipo económico, va a ser bastante más agresiva de lo que esperaba el mercado en un principio. Y aunque el desplome de los bonos de las últimas dos semanas haga aparecer la quita como algo menos doloroso, la debacle global no ayuda a embellecer los números.
 
Al fin y al cabo, los títulos de deuda de otros países latinoamericanos también pasaron a rendir menos que antes del virus. Y esos países no se balancean hacia una cesación de pagos.

 
Contagio
  
Aunque no tengan ejércitos, los fondos de inversión que tienen que subir o bajarle el pulgar a lo que ofrezca Guzmán son más poderosos que los gobiernos del G-7 a los que el Presidente convenció de apoyar a la Argentina en el directorio del FMI. "Son los mismos tipos a los que llaman para manguearles guita los ministros y secretarios de Finanzas con los que nos reunimos hasta ahora", graficó una de las fuentes.
 
Con los puentes aéreos cortados, el ministro prevé mantener videoconferencias con los jefes de todos esos fondos desde hoy hasta entrada la semana que viene. "Vamos a gastar el Skype", bromeó el informante.
 
Una vez presentada la oferta, Fernández siente que podría declarar la cesación de pagos sin el costo político que habría tenido hacerlo el 10 de diciembre. Y en su mesa chica, el crac global amplificó la voz de los defolteadores frente a los negociadores. "Cada dólar que pagamos de deuda es un dólar que no vamos a crecer. Esto no se puede estirar más, pero no porque no queramos sino porque se acaban los dólares", opinó la segunda fuente, más identificada con el primer bando.
 
Es una opinión cada vez más contagiosa, porque la promesa de encender la economía fue una de las centrales de la campaña del Frente de Todos y sigue lejos de cumplirse. Es lo que obsesiona por ejemplo al presidente del Banco Central, Miguel Pesce, cuyo directorio interrumpió ayer la sostenida rebaja de tasas de interés que venía impulsando, del 63% al 38% en apenas dos meses. Pero que prevé retomar la senda bajista apenas pueda. En principio, la semana que viene.
 
En el Central celebraron que la inflación de febrero haya sido del 2% y aseguran que deja espacio para rebajas adicionales en la tasa de referencia. En un escenario de recesión global como el que se avecina, dicen, es lo aconsejable para que los bancos ofrezcan más crédito y refinancien los que vienen ahogando a las empresas desde el macrismo. Algunos bancos respondieron bien al estímulo, como el Macro. Otros, como el Santander y el HSBC, están en la mira de los técnicos de la calle Reconquista por no haber trasladado la rebaja a sus clientes, en especial Pymes.
 
La contracara de la rebaja de tasas, que es haber vuelto a encender la "maquinita", no generó la inflación que vaticinaban los economistas de la City. En el Central lo adjudican a que el circulante se había reducido a un mínimo histórico. Y a que la expansión no fue a financiar gasto público con contrapartida de mayor consumo sino pagos de deuda en pesos.
 
¿Puede haber fogoneado esa emisión de pesos la suba de los dólares paralelos, como el blue o el contado con liqui? No es algo que preocupe a Pesce. "Están saliendo capitales de todos los países, y acá como hay control de cambios salen vía contado con liqui. Nada sorprendente", dicen cerca suyo.
 
 
Epidemia
  
En el mundo de la energía, el crac de la OPEP dejó todo patas para arriba. La ruptura entre Rusia y Arabia Saudita y el derretimiento del precio del barril llegó en pleno congelamiento de tarifas y combustible pero gatilló reclamos inmediatos en todo el sector. A todos les cambió todo: desde los petroleros de Guillermo Pereyra hasta el dueño de Panamerican Energy, Alejandro Bulgheroni, quien compartió mesa la semana pasada con Alberto en el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICyP).
 
El Gobierno ya definió una salida, aun cuando no se formalizará hasta la semana del 23 de marzo. Es el viejo barril criollo, un precio sostén para los petroleros que procurará mantener la actividad en los pozos al costo de sacrificar una potencial rebaja del precio de los combustibles que podría ayudar a cumplir con aquella promesa de encender la economía. Estará entre 42 y 52 dólares, bien por arriba de los 33 donde terminó ayer el Brent.
 
El problema no es que se queden sin trabajo los 8 o 10 mil petroleros que pueden prender fuego la Patagonia. Para los consumidores sería incluso más barato pagarles el sueldo y mandarlos a la casa que sostener un precio artificialmente alto para el barril extraído del suelo local. La razón es otra, según la tercera de las fuentes consultadas en el equipo económico. "Lo que pasa es que sin barril criollo, YPF se funde", graficó.
 
En rigor, a nadie en el sector le conviene abrir la importación y apagar los pozos. A las petroleras integradas (PAE e YPF), porque producen acá. A las refinadoras puras (Trafigura y Raizen), porque tienen más rentabilidad en sus refinerías locales que en las del exterior. Por eso prefieren trabajar a full. Mucho menos a los gobernadores, que necesitan cobrar regalías. Son ellos los que le pidieron a Matías Kulfas un barril criollo más caro, del orden de los 52 dólares.
 
Aunque pueda servir para hacer equilibrio entre mantener planchado el precio de los combustibles y sostener la actividad en los pozos tradicionales, el barril criollo es solo un parche. El crac petrolero trajo otro problema: enterró a Vaca Muerta en la inviabilidad total y absoluta. Y de ahí pensaba Alberto sacar parte de los dólares que les va a prometer a los bonistas. Otra razón para el endurecimiento de Guzmán.
 
¿Y las tarifas de gas y luz? En el Ministerio de Desarrollo Productivo dicen que alcanza con subirlas un 25% en junio. Bastante menos que la inflación esperada para este año, pero bastante más que cero. Al fin y al cabo, la compañía mayorista eléctrica CAMMESA paga 62 dolares por megawatt de generación y los consumidores le pagan 46 dólares a las distribuidoras. Lo que hay en el medio es la cuenta de subsidios, que llegó a USD3.000 millones en 2019 y que alcanzaría USD4.700 millones este año de no mediar aumentos.
 
En términos reales, si se diera ese escenario, las tarifas se abaratarían. Pero en pesos subirían otra vez, con la economía todavía sin encenderse. Todo un desafío para quien puede haber sobrevivido a las diez plagas pero todavía no atisba la marea baja del Mar Muerto.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
La Opinión Popular
 

 

28-01-2026 / 09:01
El Gran Incendio de Roma ocurrió en julio del año 64 d.C. bajo el reinado del loco Nerón, durando días y destruyendo gran parte de la ciudad. Nerón tocó la lira y cantó mientras la ciudad ardía. 2.000 años después, el loco Milei continuó con el "Tour de la Gratitud" por Mar del Plata donde, en modo rockstar, visitó a Fátima Florez en el teatro, cantó y bailó con ella en el escenario, mientras se incendiaba la Patagonia. Decisiones de Milei agravaron los incendios en el sur: desfinanció Parques Nacionales a niveles históricos y puso al frente del organismo a un arquitecto sin experiencia en conservación de áreas naturales.

A pesar del desastre al que está llevando a la Argentina, ya trabaja por su reelección con los recursos de siempre: la fiesta de la rabia, la política como espectáculo, el regreso a la grosería. La llegada de Javier "el Loco" Milei a Mar del Plata estuvo marcada no sólo por los vitoreos de los fans libertarios sino también por las fuertes protestas. Se manifestaron jubilados, como lo hacen cada miércoles; y también La Asamblea de vecinos Playas del Sur de Mar del Plata. Los operadores turísticos, por su parte, también manifestaron su descontento con los malos números de la temporada. El país se incendia y la población está en serio riesgo, pero Milei estuvo de joda en Mar del Plata, como si nada ocurriera.

Bolsitas con cacona volando, insultos, repudio y un operativo de seguridad descomunal. Esa fue la antesala de Milei rumbo al teatro marplatense. La escena fue tan literal como política: cuando la calle protesta, el presidente acelera; cuando hay escenario, se detiene. El mandatario salió custodiado, casi a la carrera, para no perderse la función de su expareja. Afuera, bronca ciudadana. Adentro, abrazo cómplice, flashes y aplausos. La postal del poder eligiendo circo mientras el conflicto queda del otro lado de la puerta.
 
El contraste no pudo ser más obsceno. Mientras Milei se acomodaba en la butaca del Roxy, la Patagonia lleva semanas incendiándose, con miles de hectáreas arrasadas, evacuados, pérdidas ambientales irreversibles y brigadistas desbordados. Los gobernadores del sur ya pidieron formalmente al Congreso que declare la emergencia ígnea, ante la falta de recursos y respuesta nacional.

Pero en la agenda presidencial no hubo lugar para el fuego real. Sí para el show. Llegó a las 20:52, saludó, se sacó fotos y recibió ovaciones, como si el teatro fuera una Argentina paralela donde los incendios no existen y la crisis se apaga con aplausos. La función avanzó con imitaciones y guiños políticos. Cuando Fátima Florez encarnó a Cristina Fernández, el público facho abucheó con entusiasmo. Catarsis dirigida, indignación selectiva. Afuera, la protesta seguía; en el sur, el fuego avanzaba; en la Casa Rosada, silencio total.


La seguridad de Milei tuvo que sacarlo del teatro bajo los gritos e insultos de la gente que lo esperaba afuera. Cerca de la medianoche, habló frente a un auditorio que no estuvo colmado: habían anunciado que esperaban ocho mil personas por hubo, como mucho, unas dos mil. La capacidad del predio estuvo lejos de llenarse, pese a que las entradas eran gratuitas. Entre orador y orador, un guitarrista y un baterista tocaban temas de ACDC y de los Guns and Roses para amenizar la espera del presidente. Una vez arriba del escenario, dijo: "Se les está viniendo la noche a los zurdos".


La Derecha Fest tuvo poco de fiesta. Fue una seguidilla, por más de dos horas, de discursos con temas inconexos entre sí. En la coctelera entraron: Donald Trump, Maduro, los iraníes, los montoneros, los mapuches, la selección, los Simpson, Nisman, Chuwaca, los ex combatientes de Malvinas, cánticos contra el Chiqui Tapia, homenajes a perros policías, entre otros. La pregunta ya no es estética ni anecdótica. Es política. ¿Qué Presidente corre más rápido: el que huye del descontento o el que llega temprano al espectáculo? En Mar del Plata quedó claro: para Milei, el telón del show importa más que las llamas de los incendios.

La Opinión Popular


27-01-2026 / 10:01
La visita del presidente Javier Milei a Mar del Plata dejó una postal muy distinta a la que solía mostrar en anteriores desembarcos en la ciudad. Lejos de las multitudes que supieron acompañarlo durante la campaña y en los primeros meses de gestión, su llegada este lunes estuvo marcada por una convocatoria reducida que apenas superó el centenar de personas, un dato que no pasó inadvertido y que refleja un notorio desgaste de su imagen pública. Milei tuvo que enfrentar una importante manifestación opositora conformada por turistas y vecinos que se autoconvocaron en el centro para repudiar su agenda "vacacional" y su participación en la fascista "La Derecha Fest".
 
Milei arribó a la ciudad en el marco de lo que su entorno denomina el "Tour de la Gratitud", una gira de carácter político-partidario destinada a reencontrarse con simpatizantes y agradecer el apoyo electoral. También formó parte de actividades vinculadas a "La Derecha Fest" y realizó una breve recorrida por la zona de Güemes, en un intento de mostrarse cercano a vecinos y turistas. Sin embargo, el impacto real de la visita fue mucho menor al esperado.
 
Según pudo observarse en el lugar, la presencia de militantes rentdis y fanáticos fue escasa, con un operativo de seguridad que contrastó con la reducida cantidad de personas que aguardaban al presidente. Las imágenes difundidas evidenciaron un acompañamiento magro, muy lejos de las convocatorias masivas que Milei lograba reunir en Mar del Plata durante 2023, cuando su figura despertaba entusiasmo y curiosidad en amplios sectores de la sociedad.
 
Este marcado descenso en la convocatoria expone un cambio de clima político. Las medidas de ajuste, el deterioro del poder adquisitivo y los conflictos sociales comienzan a pasarle factura a un presidente que basó gran parte de su capital político en la conexión directa con "la gente".
 
La postal marplatense parece confirmar que ese vínculo ya no genera el mismo fervor. Así, la visita de Milei a Mar del Plata terminó funcionando más como un termómetro de su presente político que como un gesto de fortaleza. Con un operativo de seguridad nuevamente defectuoso, el Jefe de Estado intentó de manera infructuosa una caravana como parte de su tour de agradecimiento por los resultados de las elecciones de octubre de 2025.
 
El Presidente continúa su recorrida nacional, que no incluye zonas urgentes como las incendiadas en Chubut, pero sí abre terreno propicio para abogar por la nefasta reforma laboral. La escasa recepción, comparada con sus anteriores pasos por la ciudad, deja en evidencia una caída en su nivel de popularidad y abre interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para sostener el respaldo social en un contexto cada vez más adverso.
 
La confianza en el Gobierno volvió a mostrar señales de retroceso en el arranque de 2026. En enero, el Índice de Confianza en el Gobierno cayó 2,8 por ciento frente a diciembre y se ubicó en 2,40 puntos sobre un máximo de 5, de acuerdo al relevamiento mensual que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.
 
Lejos de la gestión, Milei tiene planificado seguir con los paseos y recorridas por distintas ciudades y evalúa continuar, además, con sus shows en distintas fiestas regionales que tanto criticó. Sin embargo, no tiene en los planes, por ejemplo, visitar la Patagonia que por estos momentos se consume bajo el fuego.
 
La Opinión Popular
 

26-01-2026 / 11:01
La noticia no tuvo titulares catastróficos, ni paneles que la debatieran, ni fue motivo de charla en el café, el asado o la juntada. Como el embarazo de la nena, o el hijo con discapacidad que se ocultaba en la sociedad careta del siglo pasado, la pavorosa noticia del aumento imparable de la morosidad de las familias que volvió a crecer en noviembre, pasa como si no pasara.

La morosidad familiar, o sea, la deuda que toman las familias que antes no se endeudaban para pagar alquiler, comida, vestimenta, salud o educación se triplicó en sólo un año y pasó del 2,6% en noviembre de 2024 al 8,8% en el mismo mes del año pasado.

Desde 2010 que no se veían cifras así, con la "pequeña" diferencia que en aquel año una parte no menor de esa deuda tenía que ver con la compra de viviendas, automóviles o viajes y hoy es por atender las necesidades básicas insatisfechas en familias que venían bien cuando "estábamos mal" y había que votar un "cambio".
 
Y el voto hizo el cambio. En el mismo mes del infierno endeudador de las familias, hubo otros derrumbes de actividades que eran florecientes cuando estábamos mal: la industria manufacturera cayó -8,2%, el comercio -6,4% para no hablar de la pesca que se sumergió (valga la expresión acuática) un -25%, convirtiéndose en el sector de mayor desplome.
 
Lo único que crece es lo que está ligado al gran capital: petróleo y minería, el agro y la llamada "intermediación financiera", esto es, los hijos y nietos de los ganadores de la siniestra Argentina de Martínez de Hoz con su ley de entidades financieras prohijados por la dictadura de Videla, Massera, Agosti y sus civiles cómplices que dejaron 30 mil desaparecidos, cientos de bebés apropiados y la economía destruida.
 
¿De qué viviremos los argentinos en este país que así se destruye? Días atrás estimamos que al proyecto de país libertario le sobran 25 millones de argentinos. Con los nuevos datos, el cálculo parece optimista.
 
La receta gorila para ocultar las verdaderas causas de esta destrucción es la de siempre: reforma laboral porque la culpa la tienen los trabajadores y los derechos que el peronismo les regaló. El "costo argentino" le llaman estos atorrantes.
 
La verdad, aunque no se informe, ni se debata, ni se charle o se discuta, es que, con estos niveles de consumo en picada, a la industria, al comercio, a los servicios, le falta demanda. Con este nivel de actividad, no necesitan más empleados, ni baratos ni caros, ni con derechos o sin derechos.
 
El último índice de salarios difundido por el Indec volvió a dejar en evidencia que el poder de compra de los trabajadores no logra recuperarse frente al avance de los precios. En paralelo, la Unión Industrial Argentina advirtió una nueva caída de la actividad fabril, con impacto directo en el empleo y el consumo. Al país libertario le sobran empleados, le sobran familias y por eso tiene más de seis millones de planes AUH y Tarjetas Alimentar que son grupos familiares barridos bajo la alfombra.

El problema no son los laburantes y sus familias, es el proyecto libertario de endeudamiento para ocultar el fracaso. Su deuda en dólares se paga con más deuda y con emisión de pesos que luego se absorbe a tasas altísimas dándole ganancias a sus amigos especuladores de la patria financiera y con las que se destruye la inversión productiva. No son los trabajadores el problema... es la patria financiera... y para esa antipatria que pide reforma laboral, la única solución argentina es una reforma financiera que le corte sus garras a los buitres.

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