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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 13-03-2020 / 08:03
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Alberto Fernández y las diez plagas de Olivos

Alberto Fernández y las diez plagas de Olivos
Antes de cumplir los primeros 100 días, el Gobierno ya parece transitar las últimas de sus diez plagas bíblicas. Lo que se pregunta el establishment es si Alberto Fernández tendrá bajo la manga algún truco tan hábil como el de Moisés en el Mar Muerto. Lo de atravesar un desierto, después de dos años de recesión fiera con inflación récord en 30 años, ya no asusta a nadie.
Primero fueron las exigencias del Fondo Monetario. La gira presidencial por Europa y el lobby que desplegaron Jorge Argüello, Gustavo Béliz y Martín Guzmán ante la Casa Blanca consiguieron postergarlas. Después llegaron el dengue y el sarampión, cuyos rebrotes pudieron adjudicarse sin exagerar demasiado al evidente descuido de la salud pública por parte de Mauricio Macri.
 
Más tarde arreció la presión de los acreedores privados, que al principio se entusiasmaron con la "salida uruguaya" -sin quita nominal- pero que ahora amenazan con patear el tablero. En el medio hubo que navegar el ajuste a los jubilados que ganan más que la mínima y estallaron la pelea con los jueces y la interna por los "presos políticos", que todavía sangra.
 
Luego el ala más ideologizada del agronegocio macrista le impuso al resto de los productores un lockout sin gran impacto económico pero con un desgaste político innecesario. Finalmente llegaron la corona-crisis y el desplome del precio del petróleo, dos vendavales totalmente inesperados y de consecuencias todavía imprevisibles.
 
Antes de cumplir los primeros 100 días, el Gobierno ya parece transitar las últimas de sus diez plagas bíblicas. Lo que se pregunta el establishment es si Alberto Fernández tendrá bajo la manga algún truco tan hábil como el de Moisés en el Mar Muerto. Lo de atravesar un desierto, después de dos años de recesión fiera con inflación récord en 30 años, ya no asusta a nadie.
 
La oferta de Guzmán a los acreedores se conocerá en las próximas horas. No lo verá en vivo y en directo su mentor, el premio Nobel Joe Stiglitz, quien debió postergar sin fecha una conferencia que tenía prevista para el próximo viernes en el CCK. La CEPAL, que organizaba el seminario, decidió extremar las precauciones antes de que la obligación de guardar cuarentena para todos frustrara definitivamente el evento.
 
Es una ausencia que el ministro lamentó en la intimidad, porque entrevé por delante semanas de mucha presión, con pocas voces amigas en el escenario internacional.
 
La oferta, según dijeron tres fuentes del equipo económico, va a ser bastante más agresiva de lo que esperaba el mercado en un principio. Y aunque el desplome de los bonos de las últimas dos semanas haga aparecer la quita como algo menos doloroso, la debacle global no ayuda a embellecer los números.
 
Al fin y al cabo, los títulos de deuda de otros países latinoamericanos también pasaron a rendir menos que antes del virus. Y esos países no se balancean hacia una cesación de pagos.

 
Contagio
  
Aunque no tengan ejércitos, los fondos de inversión que tienen que subir o bajarle el pulgar a lo que ofrezca Guzmán son más poderosos que los gobiernos del G-7 a los que el Presidente convenció de apoyar a la Argentina en el directorio del FMI. "Son los mismos tipos a los que llaman para manguearles guita los ministros y secretarios de Finanzas con los que nos reunimos hasta ahora", graficó una de las fuentes.
 
Con los puentes aéreos cortados, el ministro prevé mantener videoconferencias con los jefes de todos esos fondos desde hoy hasta entrada la semana que viene. "Vamos a gastar el Skype", bromeó el informante.
 
Una vez presentada la oferta, Fernández siente que podría declarar la cesación de pagos sin el costo político que habría tenido hacerlo el 10 de diciembre. Y en su mesa chica, el crac global amplificó la voz de los defolteadores frente a los negociadores. "Cada dólar que pagamos de deuda es un dólar que no vamos a crecer. Esto no se puede estirar más, pero no porque no queramos sino porque se acaban los dólares", opinó la segunda fuente, más identificada con el primer bando.
 
Es una opinión cada vez más contagiosa, porque la promesa de encender la economía fue una de las centrales de la campaña del Frente de Todos y sigue lejos de cumplirse. Es lo que obsesiona por ejemplo al presidente del Banco Central, Miguel Pesce, cuyo directorio interrumpió ayer la sostenida rebaja de tasas de interés que venía impulsando, del 63% al 38% en apenas dos meses. Pero que prevé retomar la senda bajista apenas pueda. En principio, la semana que viene.
 
En el Central celebraron que la inflación de febrero haya sido del 2% y aseguran que deja espacio para rebajas adicionales en la tasa de referencia. En un escenario de recesión global como el que se avecina, dicen, es lo aconsejable para que los bancos ofrezcan más crédito y refinancien los que vienen ahogando a las empresas desde el macrismo. Algunos bancos respondieron bien al estímulo, como el Macro. Otros, como el Santander y el HSBC, están en la mira de los técnicos de la calle Reconquista por no haber trasladado la rebaja a sus clientes, en especial Pymes.
 
La contracara de la rebaja de tasas, que es haber vuelto a encender la "maquinita", no generó la inflación que vaticinaban los economistas de la City. En el Central lo adjudican a que el circulante se había reducido a un mínimo histórico. Y a que la expansión no fue a financiar gasto público con contrapartida de mayor consumo sino pagos de deuda en pesos.
 
¿Puede haber fogoneado esa emisión de pesos la suba de los dólares paralelos, como el blue o el contado con liqui? No es algo que preocupe a Pesce. "Están saliendo capitales de todos los países, y acá como hay control de cambios salen vía contado con liqui. Nada sorprendente", dicen cerca suyo.
 
 
Epidemia
  
En el mundo de la energía, el crac de la OPEP dejó todo patas para arriba. La ruptura entre Rusia y Arabia Saudita y el derretimiento del precio del barril llegó en pleno congelamiento de tarifas y combustible pero gatilló reclamos inmediatos en todo el sector. A todos les cambió todo: desde los petroleros de Guillermo Pereyra hasta el dueño de Panamerican Energy, Alejandro Bulgheroni, quien compartió mesa la semana pasada con Alberto en el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICyP).
 
El Gobierno ya definió una salida, aun cuando no se formalizará hasta la semana del 23 de marzo. Es el viejo barril criollo, un precio sostén para los petroleros que procurará mantener la actividad en los pozos al costo de sacrificar una potencial rebaja del precio de los combustibles que podría ayudar a cumplir con aquella promesa de encender la economía. Estará entre 42 y 52 dólares, bien por arriba de los 33 donde terminó ayer el Brent.
 
El problema no es que se queden sin trabajo los 8 o 10 mil petroleros que pueden prender fuego la Patagonia. Para los consumidores sería incluso más barato pagarles el sueldo y mandarlos a la casa que sostener un precio artificialmente alto para el barril extraído del suelo local. La razón es otra, según la tercera de las fuentes consultadas en el equipo económico. "Lo que pasa es que sin barril criollo, YPF se funde", graficó.
 
En rigor, a nadie en el sector le conviene abrir la importación y apagar los pozos. A las petroleras integradas (PAE e YPF), porque producen acá. A las refinadoras puras (Trafigura y Raizen), porque tienen más rentabilidad en sus refinerías locales que en las del exterior. Por eso prefieren trabajar a full. Mucho menos a los gobernadores, que necesitan cobrar regalías. Son ellos los que le pidieron a Matías Kulfas un barril criollo más caro, del orden de los 52 dólares.
 
Aunque pueda servir para hacer equilibrio entre mantener planchado el precio de los combustibles y sostener la actividad en los pozos tradicionales, el barril criollo es solo un parche. El crac petrolero trajo otro problema: enterró a Vaca Muerta en la inviabilidad total y absoluta. Y de ahí pensaba Alberto sacar parte de los dólares que les va a prometer a los bonistas. Otra razón para el endurecimiento de Guzmán.
 
¿Y las tarifas de gas y luz? En el Ministerio de Desarrollo Productivo dicen que alcanza con subirlas un 25% en junio. Bastante menos que la inflación esperada para este año, pero bastante más que cero. Al fin y al cabo, la compañía mayorista eléctrica CAMMESA paga 62 dolares por megawatt de generación y los consumidores le pagan 46 dólares a las distribuidoras. Lo que hay en el medio es la cuenta de subsidios, que llegó a USD3.000 millones en 2019 y que alcanzaría USD4.700 millones este año de no mediar aumentos.
 
En términos reales, si se diera ese escenario, las tarifas se abaratarían. Pero en pesos subirían otra vez, con la economía todavía sin encenderse. Todo un desafío para quien puede haber sobrevivido a las diez plagas pero todavía no atisba la marea baja del Mar Muerto.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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13-02-2026 / 10:02
Con un discurso que es música para los oídos de los ricos empresarios, el gobierno ultra derechista de Javier "el Loco" Milei aprobó en la Cámara Alta el proyecto de Reforma Laboral esclavista que es la continuidad de la Motosierra aplicada desde su asunción. Empezó con el DNU 70/2023, siguió con la Ley Bases y otros engendros como el desfinanciamiento en Educación y en Discapacidad; y ahora remata con el recorte y hasta la eliminación de conquistas históricas de justicia social obtenidas tras décadas de lucha obrera y resistencia popular, que costó muchas vidas.
 
La reforma laboral del Gobierno ultra derechista de Milei destruye el derecho de las y los trabajadores por tres grandes vías. Ataca el contrato individual -con la creación del banco de horas, el fraccionamiento de las vacaciones o el recorte a las licencias por enfermedad-, debilita la acción sindical -con los límites al derecho a huelga, o la prohibición de las asambleas- y por último, también ataca a la justicia laboral -con, por ejemplo, el traspaso a los tribunales a la Ciudad de Buenos Aires-.
 
Una encerrona a la que la administración del fascista Milei pretende llevar a los empleados formales, pero también a los informales, a los que deja tanto o más desprotegidos de lo que estaban hasta ahora. Ni trabajadores de aplicaciones ni monotributistas, el proyecto libertario no tiene beneficiarios entre la masa trabajadora.
 
"Si te lastimaste jugando al fútbol, tu jefe no tiene nada que ver". La frase del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, resume el argumento libertario para romper con un derecho histórico: las licencias por enfermedad. Si la ley se sanciona, aquella persona que tenga una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de las tareas laborales cobrará solo el 50 por ciento del sueldo que percibía al momento del accidente durante 3 meses o 6 si tiene personas a cargo.
 
Los libertarios fueron un poco más generosos con aquellos que padezcan "enfermedades no voluntarias", es decir, que no sean consecuencia de actividades voluntarias riesgosas. En ese caso, el empleado tendrá derecho a percibir el 75 por ciento del salario. Una situación a la que la senadora de Fuerza Patria Cristina López calificó como "esclavitud laboral". "Si te enfermás, perdés. Si tu cuerpo no da más perdés, igual que en el siglo XIX", dijo.
 
El proyecto que Bullrich logró sancionar en el Senado habla de una "negociación dinámica" del salario, es decir, que los gremios o los trabajadores particulares pueden acordar con las empresas extras como bonos o compensaciones que estén vinculados a niveles de productividad o de objetivos. También habilita el "banco de horas", que hace que el empleado sume las extras y acumule una especie de saldo para después canjear por días libres o jornadas de trabajo reducidas.
 
Es decir, pone a trabajadores y empresarios en igualdad de condiciones para poder negociar en una relación que es desigual, en la que las fuerzas son distintas. Para el presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas, Matías Cremonte, "la ley lo que hace es volver a desequilibrar la balanza en favor de los empresarios". Al modificar la Ley de Contrato de Trabajo, el Gobierno busca que las vacaciones se fraccionen por un mínimo de 7 días (antes eran por 15) y que el trabajador tenga, al menos, un período de vacaciones en verano cada 3 años. Una complicación a la hora de combinar con el ritmo escolar en los casos de quienes tienen hijos.
 
Su aprobación es una dura derrota para el movimiento obrero y los trabajadores precarizados, no se crearán más puestos de trabajo, sino que habrá más precarización laboral y superexplotación, generando más riquezas para los empresarios y más penurias para quienes no tienen más que su fuerza de trabajo.
 
La Opinión Popular
 

12-02-2026 / 10:02
El aire pica, arde, lastima la garganta. No se puede respirar. Lágrimas y ojos rojos. Corridas. Un rato antes de las cuatro de la tarde, la calma tensa de la Plaza del Congreso estalló en pedazos. A mansalva, el pelotón de gendarmes dispara sus escopetas desde la avenida Entre Ríos mientras los camiones hidrantes escupen agua para despejar lo que la política no pudo convencer. Llueven las bombas lacrimógenas sobre una plaza que, apenas una hora antes, era un hervidero de trabajadores protestando contra una reforma laboral que se dice moderna pero es esclavista y decimonónica: un viaje sin escalas al siglo XIX.
 
Otra vez el panic show mileísta: un despliegue de detenciones y balas de goma para vaciar la calle mientras adentro, en el palacio legislativo de mármol, se ejecuta el remate de la dignidad de los laburantes. La jornada había comenzado con un blanco nuclear. No era el sol de la justicia, sino el resplandor de una subasta que no admite ofertas en pesos, solo se liquida con el lomo del que labura. Obreros, docentes, judiciales, bancarios, jubilados...
 
A las dos de la tarde, las columnas de los gremios empezaron a ganar la calle, y para las tres, la Plaza ya era un mar de banderas y espanto bajo un sol tremendo. Los gendarmes, alineados con una simetría maníaca, exhiben botas con un brillo obsceno, casi un espejo donde podés peinarte antes de que te partan el alma. Estaban agazapados tras las vallas, custodiando un Congreso enjaulado como pajarera de lujo.
 
En el corralito antes del Palacio, el ingenio popular intentó ganarle al cinismo: un cartel gritaba "Saluden a las horas extras que se van", mientras otro advertía: "Con el banco de horas despedite de tu familia". Hay carteles más directos que se agitan sobre las cabezas: "Quitar derechos laborales viola la Constitución Nacional".
 
Bajo un celeste furioso, los paraguas de los ferroviarios servían para taparse del sol mientras una señora repartía estampitas de la Virgen de Luján "para que nos salve". Luis, operario metalúrgico de Quilmes, buscaba un resto de sombra bajo un ombú: "Si te pueden pagar el sueldo con fideos o fraccionarte las vacaciones, lo único que liberan es la mano del patrón para apretarnos más fuerte". Gabriel Espósito, delegado de ATE en Atucha, miraba las vallas con preocupación: "Estamos peleando para tirar atrás esta reforma que nos regresa cien años en el tiempo. Es un capítulo más de un proyecto que quiere ver a los sectores populares de rodillas".
 
Mientras en la calle se ponía el cuerpo, en los pasillos del Senado se pulía el desguace. El clan Caputo y los Menem cerraron el canje de Ganancias por la Reforma Laboral. La perversión es quirúrgica: se derogan estatutos y se liquida la indemnización plena. Pablo Luna, jubilado de YPF, no lo podía creer: "Se están pasando el 14 bis por las pelotas. ¡Qué futuro les espera a los chicos!".
 
Antes de que el gas lo cubriera todo, un solo grito unificaba las columnas: "¡Paro, paro, paro... paro general!". Era el reclamo de la calle que el Parlamento se negaba a escuchar. Pasadas las cuatro, el escenario mutó en pesadilla. Un grupo de encapuchados protagonizó incidentes contra el vallado, la excusa perfecta para que la represión se volviera cacería. El avance de la Gendarmería y de los cosacos de la Ciudad convirtió la Plaza en un territorio ocupado. El "modelo Milei" consiguió su victoria de papel entre nubes de tóxicos.
 
En el asfalto caliente, donde todavía flota el ácido del gas pimienta, el aire se volvió irrespirable. Adentro del Congreso brinda la casta mileísta; afuera, el pueblo mastica el polvo de una traición. La patria no se vende, se defiende, y esta tarde la defensa se escribió con el cuero aguantando el fuego del amo. Pero no seremos su esclavo: sean eternos los derechos que supimos conseguir.
 
La Opinión Popular
 

11-02-2026 / 11:02
La crisis policial volvió a estallar en Santa Fé, continúa también en la Federal y amenaza con extenderse a otras provincias y otras fuerzas. Se viene alertando sobre la situación desde hace 10 días. La base excluyente es la cuestión salarial -suboficiales que cobran 850.000 pesos-, pero deriva en un feroz endeudamiento y, casi de inmediato, en problemas psiquiátricos.
 
Los mayores dramas terminan en una oleada de suicidios, 2 en los últimos 8 días en Rosario. A esto se agregan los malos tratos y la corrupción. En Santa Fé, la mayoría de los policías son del norte provincial y deben viajar entre 200 y 600 kilómetros para prestar servicio en Rosario.
 
Para eso les ponen micros en estado deplorable y las travesías suelen tardar 8 horas. Los bajos salarios derivaron en que casi no se reclutan hombres y la mayoría de los policías son mujeres, que tienen que recorrer esas distancias para ver a sus hijos. La protesta masiva y explosiva era previsible. Este diario recibió una nueva denuncia judicial sobre las increíbles maniobras de los jefes de una Unidad Operativa de la Federal.
 
Los llaman "la corona" y esos superiores se quedan con dinero de las horas adicionales, informan de efectivos que no existen, "rodean una zona con un policía" (sic), desarman investigaciones para concentrarse en narcomenudeo y hacer estadísticas para conformar al Ministerio de Seguridad y hasta liberan vastas zonas en acuerdo con un jefe narco regional. "Sólo hay plata para los proyectiles antidisturbios", dicen los rebeldes.
 
Durante la semana pasada se produjo el encadenamiento a la reja de la Casa Rosada del cabo Miguel Ángel Montiel, de la Policía Federal. El efectivo reclamaba por la situación salarial y también por la corrupción en la Superintendencia de Transporte, que integran los policías que custodian el ferrocarril. Los jefes de la Federal filtraron que Montiel estuvo con carpeta psiquiátrica y que por eso realizaba la protesta.
 
Página/12 relató la trastienda de la crisis policial, con la cuestión salarial como punto clave -lo que le sucede a todos los estatales-, pero con tramas de ribetes escandalosos: destinos fantasmas, es decir jefes que les dan horas extras a unos y no a otros, efectivos que ni siquiera concurren y comparten lo que cobran con los superiores; brutales acosos a las mujeres y groseras trampas para no realizar investigaciones de narcotráfico.
 
La crisis policial se expandía de manera silenciosa en la Federal y en otras fuerzas. En Santa Fé se vio algo inédito: ya no protestaron las familias y los retirados, sino efectivos en actividad, con los patrulleros, las sirenas, las motos y hasta los micros. El movimiento en Santa Fé desnuda una situación que no se ve a simple vista. Los que protestan son policías de calle y de las comisarías, con sus patrulleros. Es decir, los que están en la seguridad cotidiana de los vecinos.
 
Del otro lado, los que mayoritariamente respondieron al gobierno de Pullaro fueron los cuerpos especiales, Operaciones Especiales, Asalto Táctico, Infantería, que reciben bonos y adicionales de manera masiva. Ellos constituyen la estructura más orientada a la represión de los jubilados o cualquier otra protesta. Eso va en línea con lo que señala una de las denuncias: "para lo único que hay dinero es para los proyectiles antidisturbios".
 

10-02-2026 / 11:02
El Senado tratará el miércoles el proyecto de reforma laboral del gobierno de Javier "el Loco" Milei, cuestionado por sectores opositores por su avanzada brutal contra los derechos de los trabajadores. Pero los focos no solo estarán puestos en el Congreso: afuera, múltiples sectores, encabezados por la Confederación General del Trabajo (CGT), protestarán con el objetivo de que su voz sea escuchada.
 
La semana pasada, el Consejo Directivo de la CGT convocó a marchar contra la reforma laboral, que ya tiene dictamen desde fin del año pasado y que podría tener media sanción el miércoles. "El Gobierno nacional impulsa una reforma laboral que no moderniza: transfiere recursos del Estado a los sectores privados más concentrados, ataca el sistema de jubilaciones y recorta ingresos que corresponden a las provincias. Es una reforma que se hace a costa de las y los trabajadores: menos derechos, más precarización y salarios a la baja", indicó la CGT en redes sociales.
 
La principal central obrera citó a las 14.30 en Yrigoyen y Solís, frente al edificio en el que los senadores comenzarán a definir el camino legislativo de la iniciativa. "Es una reforma que se hace a costa de las y los trabajadores: menos derechos, más precarización y salarios a la baja. No es modernización: es ajuste sobre las y los trabajadores. No es libertad: es pérdida de derechos. La CGT convoca a movilizarse para decir basta. Porque el trabajo no se negocia. Porque las jubilaciones se defienden. Porque las provincias no se entregan. Porque los derechos se conquistan y se defienden en la calle", agregó el comunicado.
 
El plan de lucha de la CGT tuvo cuestionamientos de algunos sectores sindicales, como el de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), cuyo secretario general, Rodolfo Aguiar, criticó que la marcha no esté acompañada de un paro general. "El miércoles todos los trabajadores tienen que parar igual. Aunque la CGT no convoque, tienen cobertura legal", advirtió Aguiar y ratificó el paro nacional de estatales para el miércoles.
 
"Todos los trabajadores del sector público y de las distintas ramas de la actividad privada están amparados porque las CTA tienen personería jurídica. Sería un error grave frente a una reforma laboral demoledora para los trabajadores privarlos de ejercer el derecho de huelga. Tenemos que paralizar todas las actividades para este miércoles impedir los sobornos en el Senado y ponerle fin a la especulación de los gobernadores".
 
Mientras crece la bronca por abajo, Patricia Bullrich negocia la reforma laboral esclavista con gobernadores y senadores "dialoguistas" que cada vez se parecen más a los libertarios. Este lunes la ex ministra se reunión con senadores y senadoras de los bloques cómplices. Buscan acordar algunos artículos mientras mantienen lo esencial de los ataques contra la clase trabajadora. Cedería con Ganancias y conformaría así a los gobernadores y a los legisladores que responden a las provincias. En proteger alguno de los derechos de los trabajadores que correrán riesgo a partir de la probable sanción, eso sí, nadie gastó saliva.
 
La Reforma laboral esclavista del gobierno para los ricos de Milei es para profundizar esta política de transferencia masiva de recursos económicos y políticos de los trabajadores a los empresarios, que busca además debilitar la organización sindical y el poder de los trabajadores. Trabajar más y con menos derechos, en beneficios de las patronales. Son los millonarios o loe trabajadores. El miércoles 11 de febrero, sumate a la lucha por tus derechos y las futuras generaciones.
 
La Opinión Popular
 

09-02-2026 / 09:02
Karina Milei quiere concretar cambios en la cúpula del poder para tener el "control total" de lo que ocurre en el gobierno. La hermana presidencial, influenciada por los Menem, busca desalojar del sistema de decisión libertario a Santiago Caputo, a más tardar en marzo.
 
Pero no está fácil. El asesor tiene acceso directo al presidente Milei, que valora sus aportes. De hecho, en las últimas semanas, lejos de perder poder lo acrecentó. Se quedó con el control total de la agencia recaudadora (ARCA) y amplió las competencias de la SIDE, luego de desplazar al empleado infiel Sergio Neiffert y ubicar en su lugar a su contador, Cristian Aguadra.
 
Santiago Caputo incluso estaría aumentando su influencia sobre los aparatos militares y de seguridad. En las últimas semanas afianzó su relación con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva y de Defensa, Carlos Presti.
 
"Santiago está emocionado con todo lo militar: gestos simbólicos, Plan Bandera, los F16, los tanques, los granaderos, el nuevo Iosfa, son todas piezas de un plan para sacarle a Villarruel el voto de los militares", explicó un funcionario libertario.
 
Esta situación enardece a los Menem e impacta en el ánimo de Karina Milei, que tiene dificultades para entender que la idea del "control total" de un funcionario no votado como ella, no sintoniza con el espíritu democrático.
 
La molestia de la hermana presidencial quedó en evidencia este domingo: le avisó a su hermano que no lo acompañara a otro viaje más de subordinación trumpista. El presidente tenía pensado viajar este lunes a la cumbre de un supuesto trumpismo latino en Mar-a-Lago.
 
Karina le avisó a su hermano que no cuente con ella y Milei anunció que cancelaba su participación. "Javier no puede viajar sin la hermana", exageran en la Casa Rosada. Acaso más exacto sea que la hermana no quiera someterse a otro papelón como la última vez que fueron al club de la Florida de Trump, que suele alquilar su salón a distintos aventureros.
 
 De paso, no se confirmó aún su asistencia el 18 de febrero a la nueva "presentación oficial" del Board of Peace de Trump en Washington. El republicano se vio forzado a repetir el evento luego del fiasco de su lanzamiento en Davos, que juntó a Milei con una serie de "plutócratas afines a Putin", según el prestigioso diario inglés Financial Times.
 
La decisión de Karina Milei se suma a un dato muy interesante que publicó Perfil este domingo: en diciembre pasado la hermana del presidente no visitó Olivos.
 
"Ella está presionando a fondo para que le de el control total", sintetizó un dirigente libertario que conoce de cerca a los Milei. El asesor rehúye la pelea con la hermana y prefiere mantener la tensión a nivel de los Menem.
 
Karina no oculta su entusiasmo por la obediencia absoluta. La semana que pasó envió un mensaje claro a las bases libertarias. Su hombre en la provincia de Buenos Aires, el diputado Sebastián Pareja, dijo en un encuentro con militantes en Mar del Plata: "No hay mucha vuelta. Nosotros trabajamos bajo la lógica de un partido político que tiene sus autoridades y tiene su manual disciplinario. El que ventile sus diferencias, está fuera del espacio".
 

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