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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 06-03-2020 / 08:03
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Inflación: Debates del día después entre vivos y bobos

Inflación: Debates del día después entre vivos y bobos
El presidente Alberto Fernández, en su discurso sobre el Estado de la República en la inauguración del período ordinario de sesiones, se dijo molesto por los precios que suben pese a los beneficios en la suspensión de aumentos de costos como tarifas y bajas de tasas de interés. En especial el precio de los alimentos. Él habló de una "batalla contra la inflación" para evitar que los precios de los alimentos sigan creciendo.
Veinticuatro horas antes de que Alberto Fernández los retara desde el atril del salón Versalles del hotel Alvear por lo que subió los alimentos durante el verano, los popes de la Unión Industrial recibieron a Axel Kicillof en la sede de la central fabril.
 
Todavía estaban dolidos por la alusión del Presidente a los "vivos que se enriquecen a costa de los pobres bobos que estamos condenados a pagar por lo que consumimos", como definió el domingo en el Congreso a los formadores de precios. Ignoraban que al día siguiente doblaría la apuesta.
 
La conversación con el gobernador, contra lo que habría prejuzgado cualquiera de los comensales, fue mucho más amable que el tenso cruce entre Matías Kulfas y el enviado de la familia Blaquier al almuerzo del Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICyP), Eduardo Nougués.
 
Lógico: si el azúcar subió 15% en enero después de haber duplicado su precio en 2019 ya no es responsabilidad de Kicillof sino del ministro de Desarrollo Productivo, uno de sus críticos internos más severos durante aquel último kirchnerismo.
 
-La energía tiene que estar barata para que ustedes puedan producir en pesos a precios competitivos y para que también exporten y generen dólares -dijo en un momento Kicillof.
 
Lo escuchaban el dueño de casa, Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza) y los vices Daniel Funes de Rioja (COPAL) y José Urtubey (Celulosa), junto al resto del Comité Ejecutivo. Lo interrumpió el lobista en jefe de Techint, Luis Betnaza.
 
-El problema de la energía barata es cómo atraer inversiones ¿no? Nosotros veníamos liderando un proceso de inversión en Vaca Muerta que no tiene precedentes, y que hizo bajar mucho el precio del gas por lo que aumentó la producción -dijo Betnaza.
 
Se refería a los pozos que perforó Tecpetrol, el brazo hidrocarburífero del conglomerado ítalo-argentino-luxemburgués que conduce Paolo Rocca. Sobre todo durante 2018, antes de que Nicolás Dujovne decidiera cortar las subvenciones que embolsaba la empresa.
 
-Mirá, Luis, ese puente que se dio para que ustedes bajaran el precio del gas como lo hicieron lo construí yo. Lo subsidiamos nosotros. La idea era que a un costo alto de la energía se produjeran esas inversiones, que aumentara la producción y que dejara de ser necesario el subsidio. Después ustedes tuvieron problemas con Macri, pero eso es otra cosa -replicó Kicillof.

 
Cortocircuitos
  
A la misma hora pero en su despacho, a diez cuadras de donde los industriales comían con el gobernador, el secretario de Energía conversaba sobre lo mismo con el dueño de Aluar, Javier Madanes Quintanilla. El precio de la electricidad es la variable clave para la ecuación económica del único fabricante nacional de aluminio, un insumo básico energointensivo.
 
Pero Madanes no había pedido la reunión para reclamar rebajas sino para advertir que las cooperativas provinciales no van a poder pagar nunca las deudas que acumulan con CAMMESA, la compañía que administra el mercado mayorista eléctrico. Lo que teme es que eso arrastre a su propia central hidroeléctrica, Futaleufú, y que afecte también a las turbinas de ciclo combinado con las que se autoabastece y cuyo excedente vende a la red de alta tensión.
 
Son avatares de un congelamiento de emergencia que sobrevino al tarifazo más empinado de la historia y que mantiene en vilo a los hombres de negocios que empiezan a pensar en el día después de la renegociación de la deuda.
 
Del mismo modo que muchas grandes empresas industriales priorizaron a sus gerentes de finanzas frente a sus ingenieros durante la era de la bicicleta financiera, cuando una colocación oportuna de LEBACs era mucho más rentable que la elección de una máquina nueva, algunos industriales empezaron a comportarse más como barones de la energía que como dueños de fábricas.
 
El mismo Betnaza, en el almuerzo con Kicillof, no dijo nada sobre los 20 meses de caída consecutiva que acumula la producción metalúrgica ni sobre el 19,6% que se desplomó la siderúrgica en enero. Sí saltó por Tecpetrol, el gran negocio de su jefe durante la era Macri.
 
Antes de asumir, Sergio Lanziani tenía la idea de abaratar la energía mediante incentivos para la nuclear (su especialidad) y la hidroeléctrica. Pero aunque lo visitan y también lo reciben, el secretario de Energía no resulta ninguna garantía para nadie.
 
Tanto quienes quieren energía barata como quienes pujan por una suba de los precios saben que Kulfas lo desprecia y que escucha mucho más a Nicolás Arceo, el consultor que comparte con Kicillof y que se ganó de a poco el respeto del mundillo petrolero.
 
El subsecretario de Hidrocarburos, Juan José Carbajales, le responde a Arceo. Y los dos únicos funcionarios que le habían dejado nombrar a Lanziani renunciaron insólitamente en enero, a poco de asumir.
 
¿Quiere decir eso que el congelamiento de naftas, gas y luz se extenderá después de junio? No necesariamente, porque Martín Guzmán no piensa soltar un peso para subvencionar nada. Más allá de su prédica contra la austeridad en recesión, el ministro de Economía sabe que eso nublaría su conveniente alianza coyuntural con Kristalina Georgieva.
 
Arceo y Kicillof tampoco quieren chocar otra vez contra la misma piedra con la que se topó en 2013 el ayer verborrágico Julio De Vido, cuya manía por subsidiar infló como nunca el déficit comercial en dólares. "El problema no son los 550 petroleros de Guillermo Pereyra que se quedan sin laburo. Es la balanza comercial de 2021", advierten cerca suyo.
 
 
La lección griega
  
Son discusiones estructurales, pesadas, hoy supeditadas a lo que logre Martín Guzmán de los bonistas durante el próximo mes y postergadas -como casi todo- por esa restructuración. El ministro dejó trascender que los enviados de Gramercy, BlackRock, Pimco y Ashmore no se fueron contentos de las primeras reuniones que mantuvieron con él, después de haberles acercado propuestas de todo tipo a su secretario de Finanzas, Diego Bastourre.
 
Pero en la City dicen que si Guzmán eligió a Lazard, al Bank of America y al HSBC para gestionar la renegociación, es porque quiere un final feliz.
 
"El HSBC no puede quedar mal con el resto de Wall Street. Menos después de haber estado tan pegado al macrismo como estuvo el Pájaro (Gabriel) Martino. Y no lo va a hacer por 60 millones de dólares", arriesgó un banquero ante BAE Negocios en el almuerzo del CICyP de anteayer.
 
El HSBC, de hecho, reemplazó a Martino por un nuevo CEO, Juan Marotta, apenas cuatro días después que Macri perdiera las elecciones. Martino se fue a vivir a Londres.
 
El artífice de la reconciliación fue un vecino de Alberto de Puerto Madero: Juan Nápoli, presidente del Banco de Valores y portador de uno de los apellidos más tradicionales de las 20 manzanas. "Vos andá a verlo a Gerry Mato. Acordate de ese nombre", le dijo en un ascensor del River View cuando el entonces presidente electo bajaba a pasear a Dylan. A la semana supo que había tomado nota: a su amigo en el HSBC de Nueva York lo habían ido a ver Sergio Massa y José Luis Manzano.
 
Esta semana, Mato aterrizó en Buenos Aires para hacerse cargo de la tarea que le encomendó Guzmán al HSBC. También vino el mexicano David Martínez, siempre solícito, para escuchar en nombre de su fondo Fintech las generalidades que le soltó Guzmán antes de formalizar la oferta de reestructuración.
 
El ministro, sin levantar jamás el tono, advierte que el FMI está de su lado y que su oferta podrá no gustarles a los acreedores pero les va a convenir más que un default. "Los que quieren ver a un Varoufakis argentino se van a llevar un chasco. Eso seguro", dicen en su entorno. Se mofan así del ministro del premier izquierdista Alexis Tsipras que amagó en plena crisis con sacar a su país del euro pero terminó desautorizado por su propio partido.
 
Con todo paralizado, tanto los vivos como los bobos aguardan alguna definición. Si Varoufakis chocó de frente con Christine Lagarde, a Guzmán le tocó una jefa del Fondo algo más comprensiva. Pero el partido, lamentablemente, no es con ella. Es con los fondos de inversión que se adueñaron del capitalismo durante las últimas dos décadas y que hundieron en sus más recientes crisis a países mucho más poderosos que Grecia. Como Estados Unidos.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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