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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 22-02-2020 / 08:02
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Se fue Macri: un alivio hasta para los macristas, empezando por el FMI

Se fue Macri: un alivio hasta para los macristas, empezando por el FMI
El macrista que odia al peronismo, que se hundía pero no quería dar el brazo a torcer ni reconocerlo, y que a pesar de su situación personal en franca picada volvió a votar a Macri, sintió alivio por la derrota. Nadie podrá decir que facilitó el triunfo del peronismo, su conciencia estará tranquila y, gracias a la derrota de su candidato, el bolsillo también. El primer macrista en reconocerlo ha sido el Fondo Monetario Internacional. El organismo decidió prestarle a Macri 56 mil millones de dólares --el 62 por ciento de su capacidad de préstamo-- para que gane las elecciones.
Está la sensación de que el gobierno de Alberto Fernández llegó hace mucho a pesar de que apenas pasaron dos meses y días desde que asumió. Hay un clima de rutina sin sorpresa. Que en buen castellano también puede definirse como alivio.
 
Es un problema, porque es más fácil convertir en costumbre al alivio que a la tragedia. No es que el nuevo gobierno haya tomado muchas o pocas decisiones. En este fenómeno tiene más que ver el desastre como terminó la gestión de Mauricio Macri, la incertidumbre ante un gobierno paralizado por una crisis creada por ellos mismos y que todos los días arrojaba resultados nefastos sin que pudieran frenarla.
 
Es fácil acostumbrarse al alivio y olvidarse de la tragedia. Es fácil, pero peligroso. El macrista que odia al peronismo, que se hundía pero no quería dar el brazo a torcer ni reconocerlo, y que a pesar de su situación personal en franca picada volvió a votar a Macri, sintió alivio por la derrota. Nadie podrá decir que facilitó el triunfo del peronismo, su conciencia estará tranquila y, gracias a la derrota de su candidato, el bolsillo también.
 
El primer macrista en reconocerlo ha sido el Fondo Monetario Internacional. El organismo decidió prestarle a Macri 56 mil millones de dólares --el 62 por ciento de su capacidad de préstamo-- para que gane las elecciones. Y el tipo habilitó la fuga del 90 por ciento de esa fortuna y encima perdió las elecciones. La primera línea del Fondo, en especial la que baja de Washington y habilitó esa jugada ultramacrista, apostó a perdedor y llevó las finanzas del organismo al borde de la bancarrota.
 
Ahora resulta que el equipo técnico del organismo que, transgrediendo sus propios estatutos, respaldó a Macri contra el actual gobierno, reconoce que la deuda argentina es "insostenible".
 
O sea: reconoce que el préstamo fue un error, que prestaron una fortuna que no se podría devolver. Antes de pedir al Fondo, el gobierno de Macri se había endeudado con particulares en cien mil millones de dólares, en apenas año y medio. Rompió todos los récords, de los planetarios y de la historia. Cuando el Fondo les prestó, los prestamistas particulares ya no querían hacerlo porque veían el borde del precipicio.
 
Deuda "insostenible" en criollo quiere decir que fue una barrabasada. El Fondo está diciendo que la política neoliberal de Cambiemos fue un desatino que destruyó el aparato productivo y creó adicción y dependencia del endeudamiento.
 
Y no fue ejecutada por cuatros de copa sino por las estrellas locales del neoliberalismo, por los economistas que siempre hablaban por la tele, los preferidos por la mayoría de los empresarios, los Ceos campeones del capitalismo. Si el Fondo Monetario reconoce que la deuda es "insostenible", está diciendo que esa gente hizo un desastre.

 
Los responsables de la tragedia
  
La sociedad se acostumbra rápidamente al alivio y se olvida de la tragedia que fue la misma y casi con los mismos protagonistas que la del 2001-2002. Y Mauricio Macri ya está retomando la conducción política de la alianza y hay radicales que quieren repetir la historia y la corporación de medios: tapa, oculta, miente y promueve nuevamente a los responsables de la tragedia como si fueran los salvadores de la patria.
 
La herramienta de crecimiento y madurez de las personas y las sociedades, su cimiento, ha sido la experiencia. Es la historia de la humanidad. La experiencia reciente ha castigado a los argentinos con crisis de deuda y empobrecimiento. Dos veces en quince años.
 
Es entendible la existencia de corrientes políticas discordantes. Pero resulta inexplicable que haya argentinos que puedan seguir creyendo en aquellos que está claro que si llegaran otra vez al gobierno, los conducirán a la misma tragedia por tercera vez en poco tiempo.
 
Lo virtual doblega a lo real. Es un fenómeno ya no tan nuevo pero difícil de contrarrestar. Y muy tóxico porque bloquea el aprendizaje que produce la experiencia. Bloquea la posibilidad de mejorar.
 
Hubo una crisis fenomenal por esas políticas neoliberales, por ese discurso y por esos dirigentes. El FMI, que es la mayor expresión simbólica de esos valores, reconoce que esa gestión fue un desastre. Y todavía se los presenta como una opción viable y hay argentinos que lo aceptan.
 
Es difícil de contrarrestar, pero la insistencia de la derecha en ese rumbo, exacerbándolo, incluso, sin cambiarle un nombre ni una coma, también pone en evidencia su dogmatismo y que no tiene otra cosa para ofrecer. Lo lógico sería que la misma derecha buscara una nueva propuesta, o que por lo menos disfrazara la que fracasó.
 
A pesar del esfuerzo de la corporación de medios que apoya al macrismo, detrás de ese discurso aplanador, se remueve la memoria de lo real, del desastre. La memoria, otra vez, como antes, como siempre, se convierte en resistencia.
 
 
Un aparato estatal sembrado de minas
  
Porque no son las únicas señales del desastre. En estos dos meses y días, el gobierno de Alberto Fernández tomó medidas que mostraron un cambio de rumbo. Pero fue moroso y lleno de obstáculos el proceso de poner en funcionamiento a pleno el aparato estatal sembrado de minas explosivas por el gobierno saliente.
 
Se habló de protestas de algunos gobernadores y algunos intendentes por la parálisis en la obra pública y fue muy lento el reemplazo de los funcionarios de segundas y terceras líneas, con lo cual en muchas áreas había funcionarios gestionando pero sin firma ni salario. En realidad es casi milagroso que pudiera haber hecho lo que hizo.
 
El cambio de un gobierno por otro de signo diferente es complejo porque los funcionarios políticos responden a concepciones diferentes. El que asume cambiará la lógica de funcionamiento.
 
Y lo estimado y decoroso sería que los funcionarios que ocupan niveles de decisión política presenten su renuncia, como hicieron los del gobierno kirchnerista cuando asumió Mauricio Macri. No fue el caso de gran cantidad de funcionarios de Cambiemos a nivel gerencial que, insólitamente, pretendieron aferrarse a sus cargos o que les paguen doble indemnización.
 
 
Macristas en la trinchera
 
Muchas de esas situaciones se han ido resolviendo lentamente. Pero, tal como publicó este diario, en el PAMI había 60 gerentes con salario por arriba de los 200 mil pesos que se negaban a renunciar. Casi todos los 25 gerentes de Aerolíneas tenían menos de uno o dos años de antigüedad y gerenciaron una política de desguace de la aerolínea de bandera. En el grupo Banco Nación, con el macrismo pasaron de 230 a 600 puestos gerenciales. Y así en muchas otras dependencias públicas.
 
Durante la gestión de Macri, en Vialidad pasaron de 49 gerentes, a 134. Obviamente que la obra pública estuvo atorada mientras se mantenía esa línea de funcionarios políticos. No podían asumir los nuevos y no se podían aprobar los presupuestos ni los trabajos porque los nuevos no estaban oficializados y no tenían firma. Miles de trabajadores de la construcción estuvieron sin trabajo.
 
En otros casos, para obstaculizar al nuevo gobierno, la gestión macrista incorporó a planta por decreto a cientos de personas que habían ingresado durante el macrismo. Aníbal Fernández tuvo que anular esa medida para más de 400 personas que unos días antes del cambio de gobierno habían sido pasadas a planta permanente en Yacimientos Carboníferos Fiscales por las autoridades macristas.
 
Y en otros casos, cada nuevo funcionario que asumió después de que se retiraran los macristas, --muchos de los cuales hicieron juicio para que se los indemnice-- antes de firmar nada, tenían que investigar cada contrato, cada obra y proyecto.
 
De lo contrario corrían el riesgo de ensartarse en un negociado del tipo acostumbrado durante el macrismo, para favorecer a las empresas de las cuales provenían y a las que regresan tras su paso por la administración pública. No es una fantasía: en Aerolíneas descubrieron una venta mayorista de millajes al Banco de Galicia por la cual la aerolínea estatal perdió más de nueve millones de dólares. Es una pequeña muestra.
 
En estos dos meses y días que pasaron desde el 10 de diciembre de 2019, el gobierno tenía que afrontar la solución de problemas graves y acuciantes de hambre, de pobreza, la deuda y la destrucción del aparato económico y al mismo tiempo que iba recuperando el espacio de gestión sin el cual no podía tomar decisiones. Dos meses y días es muy poco para olvidarse de la ruina que dejó el gobierno de Macri.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

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