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Nacionales - 13-02-2020 / 08:02
LOS BONISTAS CARGARÁN CON EL COSTO DE UNA MALA APUESTA

La propuesta del Gobierno nacional es salir sin ajuste y apostar fuerte al crecimiento

La propuesta del Gobierno nacional es salir sin ajuste y apostar fuerte al crecimiento
El ministro de Economía, Martín Guzmán, habló ante diputados en una jornada de marchas y protestas por la llegada de una delegación del FMI. La propuesta de Guzmán no le deja margen al ajuste y apuesta fuerte al crecimiento. El FMI es responsable y los bonistas deberán cargar con el costo de una mala apuesta. El ministro le advirtió a los bonistas que “sufrirán frustraciones” y destacó la independencia del plan económico. Ante los principales referentes de la industria y el sindicalismo resaltó que la negociación con los acreedores debe ser razonable para que Argentina pueda volver a crecer.
"Va a ser muy duro", dijo Martín Guzmán preparando a su audiencia para lo que venía: la definición de los escenarios en los que se planteará la reestructuración de la deuda. "En 2020 no es realista ni sostenible que haya una reducción del déficit fiscal", dijo sin cambiar el tono e hizo saltar las especulaciones sobre un ajuste encubierto.
 
"No se apunta hacia eso, las medidas tomadas buscan restablecer una secuencia que vaya creando un espacio para las políticas expansivas que necesitamos". El Plan Alimentar, la política contra la pobreza, los planes de auxilio a las pymes y a los jubilados que cobran la mínima emergieron en el primer plano.
 
"Si no se hiciese nada, si mantenemos la inercia del mismo modelo de estos años, recién en 2026 alcanzaríamos el equilibrio fiscal, convergiendo hacia un superávit muy bajo recién para 2030. En ese caso, no estaríamos resolviendo nada (en lo interno, en lo social) ni habría acuerdo posible (en lo externo, frente a la deuda)". No lo dijo, pero se refería al modelo neoliberal de Nicolás Dujovne y Cambiemos: no resolver nada y seguir endeudándose.
 
"Un escenario más realista, factible, que implica un trabajo (correcciones) que ya venimos haciendo, posibilitaría alcanzar el equilibrio fiscal en 2023, y avanzar a un superavit fiscal primario unos años después del 0,6 al 0,8 del PBI". Es decir, ningún resto para un acuerdo de pago de la deuda.
 
"Un proceso complejo, con mucho dinero en juego y gente que está jugando muy fuerte", describió el ministro en su discurso, "Varias partes involucradas y todos son responsables: el Fondo Monetario es responsable por la crisis de deuda y la crisis económica que Argentina está viviendo hoy, es importante entenderlo y no olvidarse, porque es importante tener memoria", apuntó sin cambiar el volumen de su voz.
 
Recordó que "cuando la situación estaba bien caliente, hubo un cambio de conducción en el FMI que ha sido refrescante", aunque aclaró que todavía queda "un largo trayecto por recorrer" en esa relación. Sobre los bonistas externos, tras volver a advertir que no van a condicionar la política económica argentina, remarcó que "apostaron a un modelo que fracasó, aunque cubriéndose con tasas de interés altas por ese riesgo". En una negociación "realista y sostenible, van a sufrir frustraciones". Un modo elegante de invitarlos a ceder.
 
Guzmán puso sus cartas sobre la mesa, e invitó con respeto a todos a definir de qué lado de la mesa se ponen. El cuadro de situación que describió es grave, el sendero a recorrer es un camino de cornisa y encima los tiempos apremian. Con respaldo de la oposición o sin ella, con dirigentes empresarios y sindicales comprometidos o no, en los próximos días empieza esta batalla.
 
La Opinión Popular

 
EL FUNCIONARIO ASEGURÓ QUE ARGENTINA NO ADMITE CONDICIONALIDADES
 
Guzmán dio detalles de la negociación por la deuda ante los diputados
 
Duro en el diagnóstico, prolijo en el discurso y sin mostrar todos los naipes. El ministro de Economía, Martín Guzmán, expuso durante poco más de una hora ante los diputados. Si bien no dio detalles sobre la estrategia de negociación con ninguno de los acreedores les advirtió a "los bonistas que se sentirán frustrados" y señaló que no aceptará ninguna negociación que no dé como resultado una posibilidad cierta de sostenibilidad de los compromisos.
 
El bloque de Juntos por el Cambio, preso de sus propias internas, escuchó, guardó silencio y descargó su batería de lugares comunes en una conferencia de prensa que se realizó después que el titular de Economía abandonara el Palacio Legislativo.
 
Ante la atenta mirada de los legisladores, que en ningún momento abandonaron sus bancas, y de los principales referentes de la industria y el sindicalismo que seguían el debate desde las galerías Guzmán aseguró que todas "las medidas están pensadas y forman parte de un plan".
 
Cómo era lógico el ministro no dio detalles precisos de la negociación pero si marcó límites claros respecto de lo que está dispuesta a ceder la Argentina. Luego de detallar tres escenarios posibles y dejar en claro que en el mejor de los casos el equilibrio fiscal se alcanzará en 2022 y que recién una año más tarde Argentina podría mostrar superavit remarcó: "Para poner fin al endeudamiento recurrente tenemos que poner objetivos que podamos cumplir. Está claro que con estos números va a haber frustración por parte de los bonistas pero nos tenemos que sentar en la mesa con la realidad".
 
En ese marco y en referencia a las distintas especulaciones que se hacen sobre cuál será el tono que el equipo económico elegirá para llevar a cabo la parte final de la negociación, tanto con el FMI como con los tenedores privados, el funcionario sentenció: "No será ni amigable ni agresiva, será sostenible".
 
A lo largo de su discurso, Guzmán remarcó en varias oportunidades, para dejarlo en claro puertas adentro y puertas afuera, que no se admitirán condicionamientos ni del Fondo Monetario Internacional ni del resto de los acreedores.
 
"Nosotros no vamos a permitir que fondos de inversión extranjeros marquen la pauta de la política macroeconómica", enfatizó el ministro en el medio de su ajustada exposición y luego, al finalizar, reiteró: "Lo que hacemos lo hacemos porque nosotros queremos. Nosotros tenemos el control. Argentina no permite que haya condicionalidades al programa económico. No tengan duda de que este equipo de gobierno defenderá los intereses del pueblo argentino".
 
Guzmán cumplió con el pedido de Juntos por el Cambio. Evitó las chicanas y no mencionó a ninguno de los funcionarios del gobierno que encabezó Mauricio Macri. Eso no lo privó de comenzar su informe con un crudo diagnóstico del legado cambiemita.
 
El ministro repasó los números de pobreza, desocupación e inflación y enfatizó el crecimiento de la deuda en dólares. También embistió contra el modelo monetarista y de metas de inflación incumplida. En base a ese detalle justificó el cambio de modelo.
 
Más allá del diagnóstico el ministro también señaló responsables. "Esta es una crisis en la que todas las partes tienen responsabilidad: Argentina; los bonistas --que decidieron apostar cubriéndose de riesgo y cobrando tasas altas por si la cuestión iba mal--; y el FMI, que realizó el préstamo más grande de su historia, que no se utilizó en absoluto para aumentar la capacidad productiva del país, por el contrario, se utilizó para pagar deuda en una situación insostenible, y para financiar la salida de capitales". El FMI es responsable", enfatizó.
 
A la hora de puntualizar la responsabilidad del gobierno anterior detalló: "El país tiene una carga de deuda insostenible. Esto es la consecuencia de un esquema económico que estuvo muy lejos de ser exitoso. Argentina accedió al mercado de crédito internacional en 2016 y vendió esta idea de la lluvia de inversiones y la realidad está a la vista: nada de esto ocurrió. Vino deuda pero nunca llegó la inversión productiva".
 
A lo largo de la su informe el funcionario agradeció en más de una oportunidad a Juntos por el Cambio y al resto de los bloques opositores por el apoyo en la sanción de la ley de renegociación de la sostenibilidad de la deuda externa.
 
En ese contexto, con tono conciliador y la mirada puesta en el futuro afirmó: "Es hora de dar vuelta la página y decirle nunca más a los ciclos de endeudamiento. Hay que acabar con esto para vivir en una Argentina tranquila y con oportunidades. Nunca más a los ciclos de sobreendeudamiento. Nunca más a ciclos que destruyen oportunidades".
 
Antes de finalizar su informe ante los legisladores el ministro volvió a cargar sobre el FMI. "No se cumplieron los objetivos del programa con el FMI: no ayudó a estabilizar. Pero sí se cumplieron las premisas. El gobierno anterior hizo todo lo que pedía el Fondo", explicó y agregó: "Tenemos que tomar compromisos que sí se puedan cumplir, con senderos fiscales y comerciales que sí podemos cumplir. La sociedad Argentina está primero".
 
Por Agustín Álvarez Rey
Por Raúl Dellatorre
 
Fuente: Página12
 

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04-08-2020 / 10:08
04-08-2020 / 09:08
El Gobierno de Alberto Fernández y los acreedores extranjeros confirmaron el entendimiento para reestructurar la deuda de 66 mil millones de dólares. Se extiende el plazo de la oferta hasta el 24 de agosto para definir los nuevos contratos de bonos.
 
El acuerdo por sí solo no reactiva pero elimina escenarios apocalípticos. El cierre del arreglo permitirá descomprimir las presiones que desde los grandes medios macristas porteños y el establishment agudizan la crisis que sacude la economía argentina, golpeada por el descalabro que produjo Mauricio Macri y la pandemia.
 
En el equipo económico plantearon desde el inicio de las negociaciones que la prioridad de la Argentina es lograr una reestructuración que cuide la sustentabilidad financiera. Esto implica que los acreedores no pierdan con este canje sino que moderen su tasa de rentabilidad.
 
El arreglo de la deuda con ley extranjera no tendrá un impacto extraordinario en la economía y el bolsillo de la gente. Al menos no respecto a la realidad que se vivió durante los últimos cuatro meses. Pero sí implicará un cambio importante en las expectativas. Y más en concreto: en lo que se podría haber vivido si el arreglo no ocurría.
 
Para los próximos meses se espera una baja en los dólares paralelos, lo que implicará un alivio temporal en la devaluación e inflación esperadas. Eso redundará en que el Banco Central deje de perder reservas. El Gobierno todavía deberá enfrentar los desafíos macro que dejará la herencia macrista y la pandemia.
 

03-08-2020 / 18:08
03-08-2020 / 12:08
La tarea principal del gobierno de Alberto Fernández es la reducción de daños, el apoyo a los sectores populares en la dura cuarentena y el mantenimiento de la paz social. Para eso tuvo que preservar fuentes de trabajo y derechos laborales. Inversiones sociales enormes, salvatajes a empresas, prohibición de despidos, doble indemnización. Coherentes con la historia social del peronismo, afrontando resistencias de grandes empresarios y medios opositores.
 
En el orden provincial, la salud y la atención a los sectores más necesitados es prioridad para la administración de Gustavo Bordet, como también lo es la reactivación de la economía que sufrió el impacto negativo del coronavirus.
 
Para colaborar en las reactivaciones provinciales, Alberto prepara un proyecto de obras públicas para todo el país que apuntale la economía. Entre Ríos estará en agenda con el avance de dos tramos de la ruta nacional 18 (Paraná - Concordia) y obras hídricas en La Paz y Paraná. En el listado de las obras públicas a comenzar este año, tras la pandemia y luego del arreglo por la deuda externa, para Entre Ríos figuran cuatro obras por un monto de 466 millones de pesos.
 
Puntualmente serían dos tramos de la ruta nacional Nº 18 que unirá Paraná y Concordia, la ampliación de una planta de potabilización en La Paz y otra en la capital entrerriana. El plan implicará una inversión en todo el territorio nacional de unos 4700 millones de pesos. Hasta aquí la relación Alberto-Bordet suena como un violín afinado.
 
En la Rosada, Bordet firmó un convenio con el ministro del Interior de la Nación, Wado De Pedro, para habilitar el llamado a licitación de la obra de pavimentación de la ruta 23 entre Pronunciamiento y Villa Elisa por 1.640 millones de pesos.
 
Además, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, recibió a Bordet en el Congreso, con el objetivo puesto en la recuperación pospandemia. Dialogaron sobre el excedente de la Planta Hidroeléctrica de Salto Grande y la automaticidad para el desarrollo productivo entrerriano; obras de agua para el Gran Paraná -"importante para el desarrollo y calidad de vida de la región más poblada de esa provincia"- y la ampliación de la Moratoria 2020, que alcanzaría a más de 14 mil comercios, Pymes y productores entrerrianos.
 
El crédito para micro emprendimientos y Pymes, la inversión en obra pública y el apuntalamiento de las distintas actividades que componen el sector productivo entrerriano ocuparán un lugar central en las políticas diseñadas por el gobierno de Bordet para transitar el duro camino hacia la nueva normalidad.
 
Para dejar atrás la pesada herencia macrista y el covid-19, el objetivo es apuntalar el proceso de reactivación que sigue a la progresiva liberación de actividades económicas, que habían quedado paralizadas por la pandemia, y que fue logrado gracias al accionar del sistema de salud en el combate contra el avance del virus.
 
La Opinión Popular
 
03-08-2020 / 11:08
Después de varias marchas anticuarentena en las que transgredían las normas de distanciamiento social y hasta agredieron a periodistas y móviles sin que apareciera ni un efectivo de la policía de la Ciudad de Buenos Aires, el sábado vimos la represión a familiares y organismos que pedían justicia por Santiago Maldonado y Facundo Astudillo Castro. Permiso para manifestarse para unos, represión para otros. Macristas, se nota mucho.
 
Mientras en el Obelisco se manifestaba libremente un grupo de personas anticuarentena, a pocas cuadras otro grupo de manifestantes era reprimido de forma brutal por la policía macrista de la Ciudad de Buenos Aires por pedir justicia a tres años de la desaparición de Maldonado en el marco de un operativo de la Gendarmería Nacional y por reclamar la aparición con vida de Astudillo Castro, de quién no se sabe nada hace tres meses.
 
Pasó lo mismo que el año pasado, la policía agredió a los manifestantes cuando estaban desconcentrando. Parece que la represión no tiene cuarentena. Los organismos de Derechos Humanos lanzaron un comunicado repudiando lo sucedido.
 
El hecho también fue repudiado por el ministro del Interior, Eduardo 'Wado' de Pedro, quien exigió a "las autoridades de la ciudad que investiguen lo sucedido, y fijen criterios objetivos en el accionar policial para garantizar a todos y todas su derecho a expresarse, más allá de simpatías".
 
El Gobierno macrista de CABA permitió agredir periodistas en una marcha y en otra reprimió a los que piensan distinto a él. Repudiamos esta utilización arbitraria y selectiva de las fuerzas de seguridad y reclamamos además de libertad, igualdad, y una policía que cuide a todos.
 
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