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"No se puede pretender que las deudas sean pagadas con sacrificios insoportables para los pueblos". Papa Francisco
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Nacionales - 06-02-2020 / 07:02
PIDIÓ "REDUCCIÓN" DE LA DEUDA

Ante el FMI, el Papa Francisco le dio un espaldarazo notable al gobierno de Alberto Fernández

Ante el FMI, el Papa Francisco le dio un espaldarazo notable al gobierno de Alberto Fernández
El Papa Francisco intercedió por los países endeudados ante la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y pidió dar "alivio a las naciones endeudas". Sin nombrar el caso argentino, la presencia del ministro Martín Guzmán y de la directora del organismo económico hizo que el mensaje apuntara hacia nuestras tierras.
Los pro y los contra de la actual economía mundial que ha agrandado la brecha entre ricos y pobres, el futuro de los países endeudados y el qué hacer ante esos desafíos fueron algunos de los temas debatidos este miércoles en el Vaticano en la conferencia organizada por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y titulada "Nuevas formas de solidaridad, inclusión e integración".
 
El debate en el Vaticano tuvo como principales animadores a Kristalina Georgieva, Joseph Stiglitz y el ministro de Economía, Martín Guzmán, pero tuvo el plus de la visita, fuera de programa, del Papa Francisco. Hubo fuertes condenas al fundamentalismo de mercado y a sus consecuencias de desigualdad social.
 
Aunque sin mencionar explícitamente el caso argentino, el Papa Francisco le dio un espaldarazo importante al presidente, Alberto Fernández, en su proceso de renegociación de la deuda. "No se puede pretender que las deudas sean pagadas con sacrificios insoportables", dijo el Sumo Pontífice en una disertación.
 
Así, el Papa dio ayer su apoyo a la estrategia del gobierno de Fernández para reestructurar su deuda externa al pedir ante las máximas autoridades del Fondo Monetario Internacional que no se le exija a los países que salden sus pasivos con "sacrificios insoportables" para sus pueblos. Además, dijo que la deuda puede dañar el tejido social cuando se orienta a la especulación.
 
Francisco disertó en un seminario organizado por el Vaticano, del que participaron Guzmán y Georgieva. Allí citó a Juan Pablo II: "Es justo el principio de que las deudas deben ser pagadas. No es lícito en cambio exigir su pago cuando este vendría a imponer de hecho opciones políticas tales que llevaran al hambre y a la desesperación a poblaciones enteras. No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables. Es necesario encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso".
 
Por su parte, la directora gerenta del FMI, Kristalina Georgieva, habló en el seminario económico y dijo que Argentina tiene que avanzar a una reestructuración de la deuda con "sustentabilidad e inclusión". Además, apuntó a que el mundo tiene que avanzar hacia una "economía al servicio de las personas". El martes, Guzmán y Georgieva tuvieron su primer encuentro en Roma.
 
A principios de semana, el presidente argentino había sido recibido en el Vaticano por el Papa. Luego, Alberto recibió los apoyos explícitos de sus pares Ángela Merkel (Alemania), Pedro Sánchez (España) y Emmanuel Macron (Francia).
 
La Opinión Popular

 
MARTÍN GUZMÁN LE RECLAMÓ EN ROMA AL CLUB DE PARÍS BAJAR LAS TASAS QUE LE COBRA A ARGENTINA
 
FMI: "El capitalismo hoy está haciendo más mal que bien"
 
La imagen de Martín Guzmán, ministro de Economía argentino, sentado entre Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, y Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, dialogando con uno y otro y, por momentos, en conversaciones de las que participaban los tres, hubiera sido suficiente motivo de atención periodística en la Conferencia sobre Nuevas Formas de Solidaridad, Inclusión e Integración que tuvo lugar este miércoles en los salones del Vaticano.
 
Pero a esa imagen se le sumó la presencia, fuera de programa, del Papa Francisco y el breve discurso que brindó reclamando a los "líderes financieros y expertos económicos del mundo" a asumir una activa participación en la identificación de "las injusticias de nuestra economía actual y ponernos a trabajar juntos para poner fin a la desigualdad global".
 
Y las referencias de Georgieva a "un capitalismo que hoy está haciendo más mal que bien en el mundo", de Stiglitz referidas a "una agenda neoliberal que ha dominado por cuatro décadas y ha fracasado" y, finalmente, la participación de Guzmán que incluyó una advertencia "a algunos miembros del Club de París aquí presentes", recordándoles que "Argentina les está pagando una tasa de interés del 9% este año y el próximo, este también es un problema del que nos tenemos que ocupar, que no sólo es insostenible sino que marca un mal antecedente frente al resto de acreedores".
 
La deuda con el Club de París, vale recordar, es la deuda directa entre gobiernos. A esos gobiernos miembros estuvo destinado el mensaje.
 
Guzmán, que en la noche del martes mantuvo en Roma una reunión "muy productiva" con la directora del FMI para hablar de la deuda argentina, volvió sobre este tema ante la conferencia. "Hemos tenido una discusión constructiva, de entendimiento, tratando de evitar los errores del pasado. Pero tenemos poco tiempo, la deuda es insostenible", advirtió. Y si no se resuelve, Argentina corre el riesgo de que se prolongue la recesión.
 
Refiriéndose a la deuda con el Club de París, Guzmán señaló "aquí hay países que son miembros, ese también es un problema del que nos tenemos que ocupar. Argentina va a pagar un 9% de tasas de interés en la deuda de 2020 y 2021 al Club de París, y eso no sólo es insostenible sino que marca un mal antecedente con resto de los acreedores; definitivamente no es un trato igualitario".
 
"Podemos entender la complejidad del Club de París, pero vamos a hacer las cosas bien necesitamos cooperación ahí así como necesitamos la cooperación de los bonistas".
 
Lo hecho hasta ahora "no es suficiente, necesitamos más"- subrayó el ministro- "de forma ordenada, paso a paso, el tiempo es esencial" pero también dijo que hay que decirle No al síndrome del "demasiado tarde" y a la "austeridad". "Una solución para la deuda argentina traería estabilidad a la región", agregó refiriéndose a los países latinoamericanos, últimamente conmocionados por las grandes diferencias sociales.
 
En un cierto sentido, al ministro argentino le habían dado su marco de referencia tanto el Papa que se refirió también a la deuda citando a san Juan Pablo II, como el Premio Nobel Stiglitz, del que Guzmán fue discípulo y colaborador en la Universidad de Columbia, donde trabajó como investigador hasta ser convocado para asumir como titular de Economía.
 
Stiglitz, interrogado por Página 12, dijo que "para Argentina, sería un buena idea un ajuste de la tasa de interés que facilitaría la situación para acreedores y deudores. Para ambos, parte de la solución es también restablecer el crecimiento y esto va a necesitar tiempo. Cualquier restructuración de la deuda tiene que reconocer que la mejor forma es que Argentina vuelva a crecer".
 
 
"Capitalismo en crisis"
  
Siglitz había hablado además de que el actual capitalismo "debe ser reformado". "El capitalismo está en crisis", crisis del clima, crisis de desigualdades, crisis de confianza en las instituciones, crisis de deuda como la que vive Argentina, crisis moral, de la economía y de la política. "El crecimiento de las desigualdades, la destrucción del ambiente, la polarización de nuestras sociedades y el permanente descontento no pueden ser negados", subrayó.
 
"Una economía distorsionada, distorsiona la política y la sociedad", advirtió, indicando un camino, el del "capitalismo progresista" que aspiraría a crear un mejor equilibro, reconociendo entre otras cosas que es posible hacer cosas "colectivamente" que no se pueden hacer individualmente, mediante cooperativas y organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro.
 
"El fundamentalismo de mercado, la agenda neoliberal, ha dominado por cuatro décadas y ha fracasado", dijo. ¿Qué tenemos que hacer entonces? "Tenemos necesidad de un nuevo contrato social, que difunda solidaridad en nuestras sociedades y a través de las generaciones. Esto significa un rol diferente para los gobiernos, menos ayuda para las empresas y más ayuda para los ciudadanos que lo necesitan, impuestos progresivas y sobre todo, reescribir las reglas de la economía".
 
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, reconoció que "el capitalismo está haciendo más mal que bien" ultimamente y para mejorar la situación sugirió, entre otras cosas, ayudar a los países a crear una "cultura de la solidaridad" y "promover la globalización de la esperanza".
 
Pero también habló de mejorar los sistemas globales del comercio, de controlar los flujos de capitales por los daños que pueden ocasionar y de la sostenibilidad de la deuda. "El mundo tiene una tremenda deuda global. Esto nos lleva a estar expuestos a la inestabilidad", dijo.
 
Refiriéndose a América Latina en particular indicó que las revueltas recientes en distintos países "son debidas a la desigualdad, no a la pobreza". "No es casual que las revueltas hayan nacido donde la brecha social es más pronunciada", dijo.
 
"América Latina tendría que alentar una cultura de la solidaridad concentrándose en un aspecto importante: las desigualdad de oportunidades. Investigaciones hechas hasta ahora demuestran que cuando las desigualdades disminuyen, aumenta el crecimiento y la estabilidad económica y en eso ayuda la solidaridad". Por eso, concluyó, América Latina tiene que concentrarse en la creación de empleos, en luchar contra al corrupción que daña la solidaridad, y en destinar fondos a las inversiones.
 
"Las políticas tienen que ser inclusivas para que todos tengan los mismos derechos", concluyó.
 
Por Elena Llorente
 
Fuente: Página12
 

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24-02-2020 / 07:02
De aquel descarte que le aplicara la gestión de la alianza Cambiemos en 2018 por decreto de Mauricio Macri, la Paritaria Nacional Docente (PND) regresó con su histórico y principal desafío: achicar la diferencia salarial entre las provincias.
 
"Los salarios le van a ganar a la inflación", apostó y reitera Nicolás Trotta, ministro de Educación nacional, quien el miércoles encabezará el segundo encuentro entre las partes.
 
Casi a nivel "spoiler" para el arco gremial la mejora 2020 llegará en rango de suma fija y remunerativa, según confiaron a este medio referentes sindicales.
 
Empero, el reto fijado por la Casa Rosada no parece sencillo, ya que la desigualdad de sueldo de bolsillo entre las jurisdicciones asciende al 246% en los casos extremos.
 
En el horizonte también está la barrera de la pobreza, un límite que los gremios esperan superar para bien de los maestros y profesores de todo el país. Aseveración en sintonía con los datos del Indec respecto a que una familia necesitó $40.373 para no ser pobre.
 
Los cinco sindicatos nacionales, Ctera, UDA, Sadop, AMET y CEA, vuelven pasado mañana al Palacio Sarmiento para el segundo capítulo de la negociación salarial federal.
 
Antes se desarrolló la reunión protocolar del 30 de enero y la apertura de oficio en la primera reunión del Consejo Federal Educativo de hace semanas.
 
La energía en espalda que tiene el Gobierno cada vez se desdibuja más. No solo por los tiempos, ya el mismo 26 vuelven a las aulas en Mendoza y Chubut (esta última con conflicto) sino también por la diferencia de sueldos entre las jurisdicciones.
 
La disparidad en el salario básico (el componente más otras cifras remunerativas que van directo a la jubilación) trepa al 576% si se toman los $4.188 que cobran en Tierra del Fuego con los $24.142 de los maestros pampeanos.
 
Hoy el salario mínimo nacional de un maestro (si se contabiliza un solo cargo) está en $20.250. A la fecha son tres las provincias que se encuentran por debajo de ese piso: Chaco, San Juan y Formosa, esta última, según datos que desde Sadop revelaron, es donde el sueldo de bolsillo es el más bajo: $16.500. Contracara de la zona sur, Chubut, donde trepa a más de 40.000 pesos.

24-02-2020 / 07:02
En los últimos días trascendió la posibilidad que los servicios de luz, gas, agua y transporte podrían volver a sufrir una suba, para los sectores de mayores ingresos. Se trata de un asunto sensible para el Frente de Todos, que desde 2017 -en la campaña para las elecciones legislativas de ese año- cuestionó el desmesurando aumento de los servicios de luz y gas.
 
En búsqueda del equilibrio entre la disciplina fiscal y la necesidad de atender la emergencia social que valoró positivamente el FMI en su evaluación de la gestión de Alberto Fernández, la regulación de las tarifas de los servicios públicos -especialmente la energía eléctrica- juega un rol central.
 
En lo que pareció un globo de ensayo para "ir preparando el terreno", el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, recordó que el congelamiento de tarifas fue definido hasta junio y afirmó que se estaba preparando un nuevo cuadro tarifario que contemplaría una tarifa social que alcanzaría a los más humildes.
 
Sin embargo, en una charla con el Presidente, Cristina le pidió que haga pública y de manera explícita la intención del Gobierno de mantener esos valores sin cambios, por lo menos, hasta diciembre próximo. No está en los planes de la ex presidenta permitirle mayores ingresos a empresas como Edesur y Edenor, a las que acusa directamente de haberse beneficiado de las políticas económicas de Mauricio Macri.
 
La reacción negativa, que generaron las declaraciones de Cafiero, determinó que el presidente saliera el día siguiente a desmentir a su propio ministro. Aseguró que un posible aumento de tarifas a aplicarse a mediados de año "no está en carpeta".
 
"Que nadie se apure. No sé si en junio vamos a estar en condiciones" de incrementar las tarifas, sostuvo Alberto Fernández, en declaraciones a la radio AM 750. Para el Presidente, el ajuste tarifario "es objeto de estudio y revisión para saber quién ganó, cuándo ganó y cuánto pagamos los argentinos. Y después veremos lo que hay que hacer".
 
El asunto es delicado y cualquier decisión que tome el Gobierno tendrá un costado negativo. Una política tarifaria, al mejor estilo del macrista Aranguren, ahogaría cualquier posibilidad de recuperación de la actividad económica, pero la extensión indefinida del congelamiento conllevaría un atraso tarifario de creciente costo fiscal, un "lujo" que se pudo dar Cristina pero que claramente Alberto no estaría en condiciones de afrontar.
 
La Opinión Popular

23-02-2020 / 10:02
El domingo próximo, el presidente Alberto Fernández hablará por segunda vez ante la Asamblea Legislativa. Ratificará rumbo y medidas, hará un repaso de la gestión que lleva menos de tres meses, remarcará la magnitud del descalabro dejado por el ex presidente Mauricio Macri. Anunciará proyectos de ley (varios anticipados en el día de la jura) y subrayará los avances referidos a la renegociación de la deuda externa.
 
El mandatario comenzará a redactar el borrador mañana, los ministerios (es habitual) le hacen llegar informes y sugerencias. Para el período ordinario de Sesiones, el Ejecutivo impulsará las siguientes leyes.
 
· Reforma judicial.
· Creación de un Consejo para la Calidad Institucional del Poder Judicial.
· Consejo Económico Social.
· Aborto libre, legal y gratuito.
 
Se anticipan conflictos referidos a la interrupción del embarazo. Otras iniciativas del Gobierno levantarán vientos de fronda: el aumento de las retenciones a la soja y la ley que reforma a la baja las jubilaciones de privilegio que ya se está tratando.
 
El paquete de normas que propondrá el mandatario no contiene leyes mordaza o restrictivas de libertad de prensa. Tampoco un proyecto para sancionar el negacionismo del terrorismo de Estado. Fernández dijo en París que estudiaría dicha idea pero la desechó para prevenir acechanzas contra la libertad de expresión.
 
Lo actual y lo posible: Los primeros resultados del Plan contra el Hambre entusiasman al Presidente que maneja al dedillo los datos de Concordia, la ciudad entrerriana en la que primero se aplicó. Miles de tarjetas usadas sabiamente por las jefas de familia se traducen en consumo local, ganancias para pequeños comercios, mejoras palpables en la alimentación de los pibes.
 
En otra provincia, Santa Fe, el gobernador Omar Perotti se entusiasma, refiere el presidente, con el dinamismo impreso por el nuevo derecho social. Los dos ejemplos, desde ya, son micro. Para que pudieran potenciarse será necesario aliviar a la Argentina de los pagos de deuda externa en los próximos años.
 
Miles de millones de dólares que reactivarían en el corto plazo, durante los seis-siete-ocho últimos meses de 2020. "Obra pública, el Plan de Viviendas que está atrasado", proyecta Fernández. Actividades clásicas, mano de obra intensivas, para masas de trabajadores desocupados o que changuean hoy en día.
 
"Keynes corazón", cantaría la hinchada aunque es consabido que dichos resurgimientos no serán suficientes. Habrá que promover subsidios o incentivos que permitan el nacimiento de industrias con potencial exportador o la resurrección de la capacidad ociosa tras el industricidio macrista.

22-02-2020 / 10:02
La centralidad de la deuda en la coyuntura actual es de tal magnitud que cualquier decisión del gobierno queda relegada a un segundo plano y condicionada por esa centralidad, que es económica y política a la vez. El ministro Martín Guzmán expuso con claridad en la Cámara de Diputados la suerte de círculo vicioso en que está la cuestión de la deuda pública nacional: "Hay voluntad firme de pagar la deuda. El problema es que no hay capacidad para hacerlo. Para poder pagar Argentina tiene que crecer y para poder crecer se tiene que sacar de encima el peso de una deuda que asfixia".
 
Este círculo, en el que intervienen jugadores con peso e intereses propios, es el centro del debate. El gobierno caracteriza a la deuda como impagable, pero al mismo tiempo la reconoce y legitima, por lo tanto necesita de una "reestructuración profunda": estiramiento de plazos, quita de capital y reducción de intereses.
 
El FMI estaría dispuesto a posponer los vencimientos a cambio de garantías de la sustentabilidad de los mismos, léase superávit fiscal primario suficiente para hacer frente a los vencimientos, al mismo tiempo que presiona para que los privados acepten quitas de capital, que no está dispuesto a hacer con sus propias acreencias. Los bonistas exigen más pagos ahora, un plan económico y el aval del Fondo de que la deuda total es sustentable para luego acordar.
 
El ministro agregó que en su esquema el equilibrio fiscal recién se obtendría para el 2023 -lo que significa que pedirá como mínimo 4 años de gracia- la economía entonces podría crecer al 2% a partir del año próximo. Los analistas consideran que ese crecimiento es bajo para generar los excedentes necesarios para afrontar los vencimientos.
 
La realidad es que las reservas no alcanzan para afrontar las deudas en dólares mientras que para los vencimientos en pesos -suman hasta junio la friolera de 850.000 millones- no es aconsejable emitir, a riesgo de que la inflación se desmadre del todo, por algo se suspenden la indexación jubilatoria y salarial. Así el margen de maniobras es reducidísimo, sino nulo.
 
Pero ¿qué garantiza que haciendo lo de siempre tengamos resultados diferentes? ¿Dónde está la virtud de seguir honrando una deuda que amenaza con continuar por varios años más el estancamiento de la economía? ¿Dónde está escrito que si hay una reestructuración "exitosa" se abrirán los mercados y habrá nuevo financiamiento? ¿Por qué vendrían inversiones productivas que hace tiempo no vienen? ¿Qué garantiza que dentro de 5 años no haya una nueva crisis de deuda?
 
La figura del default se recorta cada vez más nítidamente en el horizonte, el tema es si lo imponen los mercados y entonces la salida será caótica y muy gravosa para los sectores populares, o bien es producto de una decisión política. Entonces la salida no será un campo de rosas, pero será ordenada -deberá ir acompañada de medidas complementarias, como mayor intervención estatal en la banca y el comercio exterior entre otras- y abrirá un futuro diferente a la mediocridad actual. No hay que dejarse amedrentar por el terrorismo mediático de los medios al servicio de los fondos de inversión.

22-02-2020 / 08:02
Está la sensación de que el gobierno de Alberto Fernández llegó hace mucho a pesar de que apenas pasaron dos meses y días desde que asumió. Hay un clima de rutina sin sorpresa. Que en buen castellano también puede definirse como alivio.
 
Es un problema, porque es más fácil convertir en costumbre al alivio que a la tragedia. No es que el nuevo gobierno haya tomado muchas o pocas decisiones. En este fenómeno tiene más que ver el desastre como terminó la gestión de Mauricio Macri, la incertidumbre ante un gobierno paralizado por una crisis creada por ellos mismos y que todos los días arrojaba resultados nefastos sin que pudieran frenarla.
 
Es fácil acostumbrarse al alivio y olvidarse de la tragedia. Es fácil, pero peligroso. El macrista que odia al peronismo, que se hundía pero no quería dar el brazo a torcer ni reconocerlo, y que a pesar de su situación personal en franca picada volvió a votar a Macri, sintió alivio por la derrota. Nadie podrá decir que facilitó el triunfo del peronismo, su conciencia estará tranquila y, gracias a la derrota de su candidato, el bolsillo también.
 
El primer macrista en reconocerlo ha sido el Fondo Monetario Internacional. El organismo decidió prestarle a Macri 56 mil millones de dólares --el 62 por ciento de su capacidad de préstamo-- para que gane las elecciones. Y el tipo habilitó la fuga del 90 por ciento de esa fortuna y encima perdió las elecciones. La primera línea del Fondo, en especial la que baja de Washington y habilitó esa jugada ultramacrista, apostó a perdedor y llevó las finanzas del organismo al borde de la bancarrota.
 
Ahora resulta que el equipo técnico del organismo que, transgrediendo sus propios estatutos, respaldó a Macri contra el actual gobierno, reconoce que la deuda argentina es "insostenible".
 
O sea: reconoce que el préstamo fue un error, que prestaron una fortuna que no se podría devolver. Antes de pedir al Fondo, el gobierno de Macri se había endeudado con particulares en cien mil millones de dólares, en apenas año y medio. Rompió todos los récords, de los planetarios y de la historia. Cuando el Fondo les prestó, los prestamistas particulares ya no querían hacerlo porque veían el borde del precipicio.
 
Deuda "insostenible" en criollo quiere decir que fue una barrabasada. El Fondo está diciendo que la política neoliberal de Cambiemos fue un desatino que destruyó el aparato productivo y creó adicción y dependencia del endeudamiento.
 
Y no fue ejecutada por cuatros de copa sino por las estrellas locales del neoliberalismo, por los economistas que siempre hablaban por la tele, los preferidos por la mayoría de los empresarios, los Ceos campeones del capitalismo. Si el Fondo Monetario reconoce que la deuda es "insostenible", está diciendo que esa gente hizo un desastre.

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