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Nacionales - 28-01-2020 / 08:01
LA UCR CRUZÓ AL EX PRESIDENTE

Macri atacó a los radicales y culpó a sus asesores del fracaso: "Yo siempre decía... nos vamos a ir a la mierda"

Macri atacó a los radicales y culpó a sus asesores del fracaso:
"Yo, argentino" es un modismo propio de la región, con un significado cercano al de “yo no tengo nada que ver”, o “yo no me hago responsable”, expresando un sentimiento equivalente al del lavado de manos de Poncio Pilato. Es lo que hizo el ex presidente Mauricio Macri cuando, muy suelto de cuerpo, le echó la culpa del problema a sus subordinados, en lo que vendría a ser una insólita inversión del principio de obediencia debida. Además, acusó a los radicales de no permitirle bajar las asignaciones familiares de La Matanza.
El ex presidente Mauricio Macri reapareció en medio de sus prolongadas vacaciones y sorprendió a todos con sus declaraciones sobre la brutal deuda externa que se contrajo bajo su gestión. En una reunión de acólitos, y muy suelto de cuerpo, le echó la culpa del problema a sus subordinados, en lo que vendría a ser una insólita inversión del principio de obediencia debida.

Además, Macri sorprendió a los radicales con una crítica por un supuesto freno que hicieron a un intento de igualar para abajo las asignaciones familiares de La Matanza con la Patagonia. "No sobreviví ni al radicalismo. El radicalismo mandó un proyecto al Congreso para decir que por ley no se podía tocar eso. A mí me parecía que era lo lógico, que un chico de La Matanza tiene que cobrar lo mismo que un chico del sur de La Pampa, pero no", amplió.
 
El vicepresidente de la UCR, Federico Storani, criticó los dichos y afirmó que Macri "fue incapaz de combatir la inflación, a pesar de que dijo que era sencillo", y reprochó la falta de anticipación que tuvo el ex mandatario ante la crisis socio-económica:"Si hay un estadista de verdad, tiene que anticiparse a esos escenarios, no esperar a que todo se incendie".
 
Por otro lado, el presidente de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia, lanzó: "Macri no tiene idea de lo que habla. No tiene espíritu autocrítico. Dejó una inflación suprema y una deuda monstruosa". En ese sentido, profundizó: "El gobierno de Macri fue incapaz. No me sorprenden las tonterías del ex presidente. Nos prometió pobreza cero y los resultados están a la vista".
 
La distancia entre los hechos y las palabras nunca había sido tan grande hasta la llegada del macrismo. Basta con cotejar sus promesas y sus resultados. El gobierno que llegó con anuncios rimbombantes de "pobreza cero" y "bajar la inflación" se fue con récords de pobres y de alza de precios, por no hablar de tantos otros ejemplos similares.
 
Solo quien se sabe protegido por los medios de comunicación más grandes del país (Clarín, La Nación e Infobae) puede permitirse semejante agravio a la inteligencia de los argentinos. Cuando Macri afirma que advertía el peligro por el desmesurado crecimiento de la deuda pero que sus funcionarios le decían que se quedara "tranquilo", es evidente que está tratando de esquivar su responsabilidad primordial en la materia y descargarla en sus subordinados.
 
Esta reacción no es muy diferente a aquel enojo que mostró Macri cuando perdió las PASO del 11 de agosto y salió a repartir culpas a dos manos: los mercados, los votantes, Vidal, etc. Asumir las responsabilidades de los actos propios no es el fuerte del ex presidente. Hoy, otra vez, volvió a mostrar que es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
 
La Opinión Popular

 
La UCR cruzó a Mauricio Macri por culpar a sus asesores por la deuda y la crisis
 
Mauricio Macri reapareció en medio de sus vacaciones, pero sus polémicos dichos no ayudan a que pueda mantenerse como uno de los líderes de esa alianza. Tras desentenderse por la responsabilidad de la crisis que dejó, dos dirigentes de la Unión Cívica Radical lo cruzaron.
 
El vicepresidente de la UCR, Federico Storani, criticó los dichos del exPresidente y afirmó que, en los últimos cuatro años, "se gobernó de una forma completamente sectaria y cerrada", y le sugirió al ex mandatario que "lo primero que tiene que hacer es una auto-crítica".
 
En diálogo con El Destape Radio, Storani aseguró que Macri "fue incapaz de combatir la inflación, a pesar de que dijo que era sencillo", y criticó la falta de anticipación que tuvo el ex mandatario ante la crisis socio-económica:"Si hay un estadista de verdad, tiene que anticiparse a esos escenarios, no esperar a que todo se incendie".
 
Otro aspecto que resaltó Storani de forma negativa fue la ambigüedad en la posición que tuvo Macri con respecto al golpe de estado en Bolivia.
 
Por otro lado, el dirigente de la UCR realizó una autocrítica y sostuvo que, durante los primeros años de la gestión de Cambiemos, algunos miembros del radicalismo "fueron extremadamente complacientes". "Hicieron un seguimiento acrítico a pesar de que éramos muchos los que reclamábamos una posición más firme del partido respecto a su historia", añadió.
 
Por otro lado, aunque en la misma sintonía, el presidente de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia, lanzó: "Macri no tiene idea de lo que habla. No tiene espíritu autocrítico. Dejó una inflación suprema y una deuda monstruosa". En ese sentido, profundizó: "El gobierno de Macri fue incapaz. No me sorprenden las tonterías del ex presidente. Nos prometió pobreza 0 y los resultados están a la vista".
 
En declaraciones a El Destape Radio, el ex ministro de Trabajo de la provincia de Córdoba opinó sobre el futuro del radicalismo: "Cambiemos murió el 27 de octubre. Ya no tiene sentido seguir hablando de Cambiemos, no existe más. Tenemos que sacar al Comité Nacional de ese ámbito". No obstante, Sappia aseveró: "la dirigencia radical no tiene voluntad de que esto cambie".
 
Por último, el dirigente radical se desligó del gobierno anterior: "El radicalismo no fue parte del gobierno de Cambiemos. El Comité Nacional del radicalismo apoyó al gobierno de Macri a cambio de nada. La UCR no fue objeto de consulta y la dirigencia radical se prestó a una sumisión silenciosa".
 
En ese tono, Sappia argumentó: "El radicalismo no tiene nada que ver con estos derechosos y conservadores que gobernaron el país durante los últimos cuatro años". 
 
Fuente: El Destape
 

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01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
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