La Opinión Popular
                  14:05  |  Martes 07 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 21-01-2020 / 20:01
EFEMÉRIDES POPULARES. UN AMOR QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

Cuando Eva conoció a Juan

Cuando Eva conoció a Juan
Eva Duarte, con 24 años, conoció a Juan Perón, de casi 50 años, el 22 de enero de 1944, en un acto realizado en el estadio Luna Park por la Secretaría de Trabajo y Previsión con el fin de condecorar a las actrices que más fondos habían recaudado en la colecta de solidaridad con las víctimas del terremoto que asoló la ciudad de San Juan.
Eva Duarte, con 24 años, conoció a Juan Perón, de casi 50 años, el 22 de enero de 1944, en un acto realizado en el estadio Luna Park por la Secretaría de Trabajo y Previsión con el fin de condecorar a las actrices que más fondos habían recaudado en la colecta de solidaridad con las víctimas del terremoto que asoló la ciudad de San Juan.
 
Tal vez se cruzaron antes de ese día, sí, en la Secretaría de Trabajo y Previsión, porque Eva, lejos de ser una pobre muchachita que llegó a la cumbre gracias a Perón, ya era presidenta de la Asociación de Artistas de Radio, tenía programas de radio y era actriz de cine.
 
Pero lo cierto es que la verdadera historia empezó ese día. Después del festival fueron a comer juntos... y ya no volvieron a separarse. ¿Quién "levantó" a quién? ¿Perón a Eva, o viceversa? Fue mutuo. Se gustaron, y punto.
 
¿Cómo cayó esa relación en el mundo militar? Mal. Muchos camaradas de Perón le dijeron que Eva no era la mujer adecuada. ¿Cuál fue su respuesta? ¡Los sacó corriendo! Por ese motivo, Perón sostendría luego que "la decisión del casamiento con Eva fue el primer acto revolucionario que produjo el justicialismo".
 
Fue un amor que cambió la historia argentina.
 
La Opinión Popular



Cuando Eva conoció a Juan
Un amor que marcó a fuego la política argentina del siglo XX: el encuentro entre Juan Domingo Perón y María Eva Duarte.
 
Perón cuenta: "Eva entró en mi vida como el destino. Fue un trágico terremoto que sacudió la provincia de San Juan, en la cordillera, y destruyó casi enteramente la ciudad, el que me hizo encontrar mi mujer. En aquella época yo era ministro de Trabajo y Asistencia Social. La tragedia de San Juan era una calamidad nacional. Para socorrer a la población movilicé al país entero; llamé a hombres y mujeres a fin de que todos tendiesen la mano a aquella pobre gente de aquella provincia remota. Entre los tantos que en aquellos días pasaron por mi despacho, había una joven dama de aspecto frágil, pero de voz resuelta, con los cabellos rubios y largos cayéndoles a la espalda, los ojos encendidos como por la fiebre. Dijo llamarse Eva Duarte, ser una actriz de teatro y de la radio y querer concurrir, a toda costa, a la obra de socorro para la infeliz población de San Juan".
 
"Hablaba de manera vivaz, tenía ideas claras y precisas e insistía en que se le confiara un cargo. Yo la miraba y sentía que sus palabras me conquistaban; estaba casi subyugado por el calor de su voz y de su mirada. Eva estaba pálida pero mientras hablaba su rostro se encendía. Tenía las manos escuálidas y los dedos ahuesados; era un manojo de nervios. Discutimos largo rato. Era la época en que en mí se abría camino la idea de dar vida a un movimiento político que transformase radicalmente la vida de la Argentina", prosigue.
 
"Vi en Eva una mujer excepcional, una auténtica «pasionaria» animada de una voluntad y de una fe que se podía parangonar con la de los primeros creyentes. Eva debía hacer algo más que ayudar a la gente de San Juan; debía trabajar por los desheredados argentinos. Decidí, por lo tanto, que Eva Duarte se quedase en el ministerio mío y abandonase sus actividades teatrales", recuerda Perón. Había nacido una relación que tan sólo la muerte pudo interrumpir y que marcó un antes y un después en la historia argentina.

Agreganos como amigo a Facebook
Cuando Eva conoció a Juan
Eva también dio su versión, algunos años después, del encuentro: "No sé cómo me animé a hacerlo. El impulso lo hizo todo. Vi el sillón vacío y corrí hacia él. Sin pensar si correspondía o no. Me vi de pronto al lado de Perón que me miraba con aire un tanto asombrado. Y empecé a hablarle. De cualquier cosa. De la fiesta, de la necesidad de colaborar, qué sé yo. Cuando terminó el acto Perón me invitó a comer algo por ahí. Acepté y fuimos. Quedé marcada a muerte. Fue, como dije tantas veces, mi día maravilloso".
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
02-03-2026 / 19:03
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar