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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 19-01-2020 / 11:01
HAY QUE SALIR DEL INFIERNO QUE DEJÓ EL MACRISMO

De Trump al FMI: Un mundo hostil a la Argentina de Alberto Fernández

De Trump al FMI: Un mundo hostil a la Argentina de Alberto Fernández
La Argentina pide tiempo para cumplir con el FMI, oferta un calendario sensato para evitar una nueva catástrofe. Unos años de oxígeno pueden operar un nuevo modelo de relación entre el Fondo y los estados deudores. En un lugar del horizonte podría insinuarse una salida interesante, en la que el sacrificio de los argentinos seguirá siendo clave.
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

 
El Fondo reside en Washington y tiene terminal en la Casa Blanca. Donald Trump, "el magnate" a quien nadie llama dictador o criminal, busca su reelección. El devenir económico y los antecedentes históricos lo favorecen: el hombre está en pole position.
 
La política internacional, explican analistas reconocidos, es un eje de campaña. Ejecutar a Qasem Soleimani es una jugada, entre tantas. Se orejea la opinión pública, se leen las encuestas, si no funciona se lanza otro globo de ensayo.
 
La exhibición posterior del crimen duplica la impudicia del imperio. Trump repite el show montado por su antecesor, el premio Nobel de la Paz Barack Obama, cuando mandó asesinar a Osama Bin Laden.
 
 
El florido eje del mal:
 
Gurúes criollos predican que la Argentina debe alinearse automáticamente en cada momento. Una sucesión de reflejos que los dirigentes estadounidenses complican. Obama reestableció relaciones con Cuba tras décadas de bloqueo: "el mundo" festejó dicho rapto de lucidez. Trump lo derrumba de un puñetazo, ahora dicen que hay que celebrar de nuevo. Gorilas al fin, las derechas globales promueven alineamientos simiescos.
 
Las miradas expertas coinciden; el mitológico Eje del mal Cuba-Venezuela-Bolivia constituye un guiño al lobby cubano, que talla fuerte en el estado de Florida. Hace poquito, George W, Bush debió matufiar el resultado en esa comarca para acceder su primer mandato. La Corte Suprema validó el fraude, con velocidad de rayo... en cualquier otra latitud habría sobrevenido un escándalo. Allá solo sirvió de insumo para el argumento de la serie Scandal.
 
Verticalismo Gurúes criollos predican que la Argentina debe alinearse automáticamente en cada momento. Una sucesión de reflejos que los dirigentes estadounidenses complican.
 
Rebobinemos, sinceremos: la real politik impera en las Relaciones Exteriores. Un país relativamente débil como la Argentina, inmerso en tratativas difíciles, debe conceder, tolerar-practicar un grado de cinismo como condición de supervivencia. Pero un Estado y sus autoridades obedecen también a valores innegociables.
 
Una de las mejores, pioneras, acciones del presidente Fernández fue garantizar el viaje del presidente Evo Morales hacía México. Peligraba su vida, nadie puede asegurar lo contrario. Bolivia es gobernada por una cohorte de impresentables sin frenos inhibitorios. El apenas posterior magnicidio en Irak demuestra qué poco vale la vida ajena en el mercado internacional.
 
Las autoridades argentinas saben que haber reconocido status de refugiado a Evo puede irrogar un costo en las tratativas por la deuda y asumió hacerse cargo. Decisión que la enaltece y que las contrapartes le facturan al contado.
 
Morales acordó con el presidente argentino no trasladarse hacia la zona fronteriza, lo que fue informado hace semanas en esta columna aunque otros medios aseveraron falsamente lo contrario. Un gesto de convivencia, una mano al gobierno que lo cobijó. En la semana que termina hoy, el líder indígena convocó a formar milicias populares, con la consiguiente repercusión.
 
Funcionarios locales le explicaron a Evo que se había excedido, le pidieron templanza. En prudente off the record, aseguran que "Evo entendió" y por eso se retractó. Con sobresaltos, Argentina prolonga sus mejores tradiciones y carga con las consecuencias de sus actos de dignidad.
 
 
Cuanto más rústico, mejor:
 
La retórica de los ejes del mal peca por binaria, esquemática, pueril, quizá... pero no por ingenua. El diseño panfletario hace juego con la ideología imperial.
 
La muerte violenta y dudosa del fiscal Alberto Nisman funciona parecido. El cóctel entre iraníes, populistas autóctonos, protagonistas como Luis D'Elía (peronista, negro, conurbano, estridente), una (im)pericia de Gendarmería que podría haber imaginado Roberto Fontanarrosa, surten efecto.
 
Raúl Kollmann desmenuza pruebas, estudia los expedientes. La fiscal Viviana Fein (heroína civil de la serie de Nextflix) enseña que un expediente se construye con pruebas y no con expectativas. Se trata de personas concienzudas que honran sus respectivas profesiones.
 
En la trinchera de enfrente, el periodismo, los Tribunales y las dirigencias políticas de guerra pintan en blanco y negro, fabulan. Mienten y mienten que algo queda.
 
 
La ley del más fuerte:
 
La Argentina, sospechosa de ser el Jaimito de la región, queda sometida a un chantaje permanente, insaciable. "Niño Alberto Fernández repita conmigo: Venezuela es una dictadura, Evo Morales renunció tras un trámite impoluto. Calle respecto de los crímenes cotidianos perpetrados por los Gobiernos de Colombia y Chile".
 
Nada saciará las demandas del Norte, nada garantiza que la obediencia debida servirá para una reestructuración exitosa de la deuda con el FMI.
 
Como buen peronista, Fernández adapta su programa a las circunstancias. Ahorra estrépito, "centrea", dialoga, participa en un sinfín de reportajes. El ministro de Economía Martín Guzmán funge, comentan colegas del Gabinete, como su alter ego: mezcla rara de heterodoxia y ortodoxia. A diferencia del presidente cultiva el enigma, se comunica con los acreedores por canales tan permanentes cuan sigilosos.
 
Un riesgo acecha a los negociadores oficiales: los inversores institucionales están liberados de mostrarse ante la sociedad civil. Traman, tramoyan, ocultan datos, manipulan si es menester. Los representantes del pueblo tienen obligación de comunicar en el Agora, en el Congreso, en los medios. Otra disparidad en la pulseada, otro poder invisible que pugna contra el político.
 
El tiempo fluye, la primera meta oficial era llegar a un acuerdo con los bonistas privados a fines de marzo, como prólogo del acuerdo con el FMI cuando empiece el invierno, día más, semana menos. Transcurrido algo más de un mes desde la asunción la cuenta regresiva presiona. El oficialismo no ha terminado de completar los elencos de funcionarios, hay ministerios con vacantes cruciales sin cubrir.
 
Guzmán, cuentan quienes comparten largos cónclaves con él, no se auto percibe como el ministro-negociador de deuda con plazo fijo de vencimiento sino como el propulsor de un reordenamiento virtuoso de la economía. Para eso se preparó, alega conocer la Argentina. Su capacidad política es un interrogante, que se develará haciendo camino.
 
Fernández lo rodea de un equipo profesional. El embajador argentino ante Estados Unidos, Jorge Argüello, comanda y coordina a funcionarios que actúan en organismos internacionales políticos (ONU, Organización de Estados Americanos) y financieros (FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo). Un organigrama novedoso, dotado de expertise, se entusiasman en la Casa Rosada y en el Palacio San Martín. Un sostén técnico y político con millaje recorrido para el ministro inesperado del presidente inesperado.
 
 
Suma algebraica y horizontes:
 
La política exterior tramita apelando a la suma algebraica, traduciendo online los criterios de las contrapartes. Para esa contabilidad auto excluirse del nefasto Grupo de Lima resta, la crítica a un atropello del presidente venezolano Nicolás Maduro suma. También el viaje pionero de Alberto Fernández hacia Israel. Son acciones correctas, coherentes con las ideas fuerza del Gobierno.
 
La renegociación exitosa con el FMI es prerrequisito del programa de desarrollo. Voluntaristas o potenciando "lo que hay" los funcionarios sobrevaloran un encuentro entre Kristalina Georgieva (la titular del FMI) y Guzmán en la Santa Sede. Los allegados del Papa Francisco, peronista al fin, cotizan alto sus intervenciones, quizá venden fantasías.
 
Las proyecciones del FMI para la nueva década dan fatal. Sugerimos un consuelo y una crítica. El consuelo: sus predicciones, de ordinario, fallan. La crítica: en la prospectiva no ponderan la generosa contribución de los organismos financieros a la crisis generalizada.
 
La Argentina pide tiempo para cumplir, oferta un calendario sensato para evitar una nueva catástrofe. Unos años de oxígeno pueden operar un nuevo modelo de relación entre el Fondo y los estados deudores. En un lugar del horizonte podría insinuarse una salida interesante, en la que el sacrificio de los argentinos seguirá siendo clave.
 
En el borde, aunque nadie lo mencione en voz alta ni lo anhele, late la perspectiva de presiones insoportables, exigencias tradicionales de los acreedores. Atávicas, podría decirse. Un trance en que pactar equivaldría a desamparar al pueblo argentino, quebrando la línea de la propia dignidad. De eso no se habla aunque es uno de los desenlaces posibles si los dueños del planeta, fieles a su idiosincrasia, extreman las exigencias o patean la mesa.
 
 
Síntomas de verano:
 
¿Hay unos manguitos más, tal como entrevió el gobernador Axel Kicillof? La buena temporada en centros masivos de veraneo estimula un sensato optimismo en la Casa Rosada y zonas de influencia. El refuerzo en los bolsillos de los argentinos con menores recursos incita su comprobada tendencia a consumir. Plata a los que gastan pronto, en artículos de primera necesidad, dinamización de la actividad, comercio en pesos. Un incipiente keynesianismo de vecindad, improvisa el cronista.
 
El oficialismo espera, en sintonía con la gente común, que ir al super no depare sorpresas, que Precios Cuidados cumpla su cometido, que las regulaciones impacten en la vida cotidiana. Labor que movilizará a la Infantería estatal: funcionarios conscientes, capacitados, dispuestos a recorrer negocios de todo porte, a laburar duro... una cultura anti reposera, pongalé.
 
La jerga oficialista incorporó la palabra "solidaridad" que azuza la polémicas en charlas de café, asaditos incipientes y quinchos. La sociedad y las autoridades esperan que estos meses consoliden la vigencia de otro vocablo; el "alivio", la sensación colectiva causada por la candidatura de Alberto Fernández. Ansia que en otras coyunturas hubiera parecido modesta, tan cercana a la consigna del fallecido presidente Néstor Kirchner: hay que llegar al Purgatorio, salir pasito a paso del infierno que dejó el macrismo.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
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02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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