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Internacionales - 16-01-2020 / 19:01
EFEMÉRIDES POPULARES

En España surge el partido político Podemos

En España surge el partido político Podemos
Podemos es un partido político español de izquierda, fundado el 17 de enero de 2014 y liderado por Pablo Iglesias Turrión. Cuatro meses después de su formación, Podemos participó en las elecciones europeas de 2014, logrando 5 escaños (de 54) con el 7,98 % de los votos, lo que lo convirtió en el cuarto partido más votado de España. En la imagen: Pablo Iglesias Turrión de Podemos.
 
Podemos es un partido político español de izquierda, fundado el 17 de enero de 2014 y liderado por Pablo Iglesias Turrión. Cuatro meses después de su formación, Podemos participó en las elecciones europeas de 2014, logrando 5 escaños (de 54) con el 7,98 % de los votos, lo que lo convirtió en el cuarto partido más votado de España.
 
Las ideas transmitidas por los líderes de Podemos podían concretarse en la lucha por la hegemonía, de Gramsci; la razón y la mística del populismo, de Laclau; algo de Lenin y mucho de Carl Schmitt.
 
El igualitarismo o la defensa de la igualdad de oportunidades y del reparto de la riqueza como forma de atajar las graves desigualdades sociales derivadas del capitalismo y de la crisis económica, el comunismo, la socialdemocracia, la democracia participativa o el republicanismo, han sido otros rasgos de la ideología del partido.
 
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En su surgimiento y en los primeros veinte días que permitió la inscripción, reunió más de 100.000 miembros, convirtiéndose en el tercer partido en número de afiliados y en octubre ostentaban ya el segundo lugar, con más de 200.000. También llegó a aparecer como el primer partido del país en intención directa de voto, según las encuestas.
 
En las elecciones generales celebradas el 20 de diciembre de 2015, las listas presentadas por Podemos para el Congreso de los Diputados, en solitario o en coalición con otras formaciones políticas, obtuvieron el 20,68 % de los votos y 69 diputados en el conjunto del Estado.
 
 
Rasgos ideológicos
 
La irrupción del partido Podemos y sus buenos resultados en las elecciones europeas de 2014 llevaron a analistas políticos y medios de comunicación a tratar de comprender y definir las que serían señas de identidad ideológica del nuevo partido.
 
En este sentido, Santos Juliá, catedrático de Historia Social y del Pensamiento Político en la UNED, afirmó que las ideas transmitidas por los líderes de Podemos podían concretarse en «la lucha por la hegemonía, de Gramsci; la razón y la mística del populismo, de Laclau; algo de Lenin y mucho de Carl Schmitt».
 
El igualitarismo o la defensa de la igualdad de oportunidades y del reparto de la riqueza como forma de atajar las graves desigualdades sociales derivadas del capitalismo y de la crisis económica, el comunismo, la socialdemocracia, la democracia participativa o el republicanismo, han sido otros rasgos de la ideología del partido destacados por los analistas políticos.
 
También la firme determinación de atender a demandas «compartidas ampliamente por la ciudadanía [como] la restitución del decoro ético y social del Estado a través de un paquete de reformas legislativas, constitucionales, que reprima los desmanes y omisiones de partidos e instituciones y fuerce un cambio en el funcionamiento ordinario del poder político», contrastando con «demandas maximalistas (de muy fantasioso cumplimiento)», en expresión del ensayista y escritor Jordi Gracia García publicada en el diario El País.
 
Por razones semejantes, el igualitarismo defendido por el partido, ha sido calificado como utópico por Salvador Aragonés, quien encontraba sus raíces «en Marx y Lenin y un populismo imitando a la Venezuela de Chaves [sic] y al peronismo argentino», para concluir que podría terminar en una «dictadura cerrada» al primar la igualdad sobre la libertad.
 
 
Controversia sobre populismo
 
Para Antonio Elorza, catedrático de Ciencias políticas de la Universidad Complutense de Madrid, Podemos daría «prioridad a necesidades bien reales (desahucios, pensiones, corrupción)», pero prescindiendo de una estimación de sus costes y con «mentalidad chavista» disuelta en el extenso programa del partido, por lo que «es justa la calificación de populismo».
 
En el mismo sentido, se expresa José Ramón Montero, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, quien opina sobre Podemos que «combinan en mayores o menores dosis recetas extraordinariamente simplificadas de neopopulismo, antieuropeísmo, anti-partidismo y antisistema, así como un izquierdismo maximalista aplicado sin muchos matices a todas las causas, todos los líderes, todos los países».
 
El director del Departamento de Sociología y Ciencia Política de la Universidad de La Coruña, Santiago Míguez, los profesores de Economía José Ignacio Conde-Ruiz y Juan Rubio-Ramírez, o Mauricio Rojas, profesor adjunto de Historia Económica en la Universidad de Lund, mencionan como componentes populistas del partido el fuerte liderazgo, con rasgos mesiánicos y anti-establishment, y un programa atractivo para «la gran masa de descontentos», que de ejecutarse podría comportar más inconvenientes que beneficios.
 
En sentido contrario, José Luis Villacañas, catedrático de Filosofía en la Complutense, señaló en un artículo publicado en El Confidencial que Podemos no parece una mera formación populista «porque ha dado señales claras de querer ser también una organización de oferta, y no un grupo que sólo parasita y recoge las demandas populares» y añade que su apuesta teórica no se identifica con un líder, sino con la formación de un colectivo.
 
La aceptación por parte de Podemos del sistema representativo y de participación, a diferencia de los populismos de izquierdas, construidos en torno a la personalidad de un líder carismático so pretexto de combatir a las oligarquías, junto con su renuncia a representar a la totalidad de la sociedad, para dirigir su discurso a un determinado sector del espectro social, alejarían al partido de los populismos latinoamericanos y del modelo venezolano, según Norbert Bilbeny, catedrático de Ética en la Universidad de Barcelona, y Àngel Casals, profesor de Historia Moderna en la misma universidad.
 
Juan Carlos Cuevas, profesor de la Complutense, e Ignacio Sánchez-Cuenca, director del Instituto Carlos III-Juan March y profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III, entre otros analistas, rechazan la utilización del término populismo en relación con Podemos, por entender que se trata de «un recurso manido y perezoso ante cualquier propuesta que amenace el statu quo», como ocurriría con las novedosas respuestas de Podemos a las demandas ciudadanas.
 
Desde el propio partido, Ariel Jerez, profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense, lamentó que el término «populismo» tenga una carga negativa que atribuyó a la acción de los grandes medios de comunicación, y opinó que Podemos «tiene un componente populista autoasumido, incluso dentro de un debate», y que tal debate es un avance.
 
En la misma línea, el jefe de campaña de Podemos, Íñigo Errejón, manifestó que «existen condiciones para que un discurso populista de izquierdas, que no se ubique en el reparto simbólico de posiciones del régimen sino que busque crear otra dicotomía, articule una voluntad política nueva con posibilidad de ser mayoritaria».
 
Fuente: Wikipedia

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12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 19:03
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