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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 11-01-2020 / 08:01
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

“Todo será peor”: El nuevo discurso macrista apocalíptico para sembrar desesperación

“Todo será peor”: El nuevo discurso macrista apocalíptico para sembrar desesperación
En sintonía con la nueva estrategia opositora macrista “a la venezolana”, el periodista de Clarín, Jorge Lanata, volvió con su rabioso discurso antiperonista, criticó a la vicepresidenta y a Alberto Fernández. Lanata fue apocalíptico: “A mí me encantaría decir que el plan económico -supongamos que lo tienen- va a funcionar. Pero no veo nada que vaya a funcionar en este momento. Y veo que estos amagues lo único que hacen es alejar las posibles inversiones en la Argentina. Por eso, si vos me preguntás cómo puede estar todo en marzo, y no es porque quiero ser tremendista, yo te digo que va a estar todo peor", cerró.
En un mes apenas el cuco de Cristina quedó anacrónico; igual que "el Albertítere"; la muerte de Nisman ya es algo vetusto; como el "se robaron todo", cada vez más descalificado, al igual que los economistas neoliberales. El núcleo del discurso conservador se pinchó a pesar de que los mediáticos opositores o macristas lo repiten sin poder correrse del eje argumental que los alimentó la década pasada. Lo único que les queda es esperar que en marzo "todo sea peor".
 
La escena de los 20 o 30 manifestantes macristas, frente a la Casa Rosada, que pedían la renuncia presidencial, fue tan patética que bastó la reacción de un solo pibe para enmudecerlos, sin capacidad de reacción. El muchacho estaba haciendo tiempo en Plaza de Mayo para tomarse el tren. Ni siquiera estaba allí para manifestar nada. Vio la escena, pidió permiso a los policías, y se puso a improvisar consignas a favor de Cristina y de Alberto. "Te vas a morir", le dijeron los macristas y emprendieron una lastimosa retirada.
 
El discurso laboriosamente construido por los propagandistas del macrismo todavía circula pero perdió fuerza de choque, se convirtió en algo para repetir, pero no encuentra a quién golpear. Fue un discurso elaborado para otro mundo. La realidad cambió y el discurso no. Son trompadas al aire.
 
Ese cambio, más la repetición desprendida de su contexto, destruye su credibilidad. Los monstruos se humanizan, los fiscales se convierten en acusados y queda al descubierto una red monstruosa de espionaje creada por los que acusaban a los demás de autoritarios o corruptos y se presentaban como "defensores de las instituciones y la República".
 
Son cientos de espías contratados por el gobierno de Mauricio Macri para perseguir opositores, en complicidad con periodistas más algunos jueces y fiscales. La estructura que dejó el macrismo en la AFI, ex SIDE, junto con el esquema de lawfare y periodismo de guerra, constituye la maquinaria represiva más relevante desde la dictadura.
 
El 60 por ciento de los espías de la AFI --más de 800 agentes-- fue contratado por el gobierno macrista. En cuatro años, Macri contrató más espías que todos los gobiernos democráticos de los últimos 37 años de democracia.
 
La contratación masiva de efectivos de inteligencia da cuenta de la prioridad que le asignaba el macrismo en su estrategia. El discurso acusaba al kirchnerismo de autoritario, pero al mismo tiempo montaban un aparato paraestatal con gastos reservados para espiar y perseguir opositores. Acusaban a los demás de lo que ellos hacían.
 
Esa maquinaria represiva y antidemocrática no es una abstracción cuya existencia pueda ser discutible. No es una elucubración ideológica K. Es una realidad muy concreta que expresa un concepto de sociedad, de gobierno y de práctica política. Está allí, es lo que construyó el macrismo, y las consecuencias son conocidas.

 
Hay presos políticos como consecuencia de ese aparato. Personas que fueron encarceladas como resultado de procesos muy discutibles, todos opositores al gobierno macrista, humillados en una feroz campaña mediática al estilo de las ejecuciones públicas del feudalismo.
 
No se trataba de justicia ni de regodeo en la violencia, sino de destruir un partido político, un proyecto, una ideología, una experiencia histórica que el macrismo pretendía borrar o distorsionar con esas campañas.
 
Todos esos presos tienen ese común denominador. No se puede desarmar la maquinaria de espionaje y persecución judicial, sin revisar a fondo los procesos en los que estuvo involucrada. El dispositivo mediático no es estatal, aunque fue alimentado por la pauta oficial macrista.
 
Alberto Fernández ya dijo que cortará esa vía de financiamiento a periodistas individuales. También criticó la estructura judicial que se prestó al juego antidemocrático y anunció que habrá una reestructuración de los organismos de inteligencia y que terminará con los gastos reservados. Es una forma de desmontar la maquinaria de persecución que montó el macrismo y la consecuencia lógica tendrá que ser revisar la situación de sus víctimas.
 
El argumento del maquiavelismo de Cristina Kirchner tampoco tuvo nada, ni un síntoma, que lo alimentara. Todos los movimientos de la ex presidenta han sido a la luz del día. La dinámica con Alberto Fernández responde a la lógica de la política y la influencia de cada uno no excede ni se desfasa de su representatividad y de sus responsabilidades y ambos protagonistas se han preocupado por dejar en claro esos roles.
 
La mayoría de la sociedad no percibe nada misterioso ni amenazante en esa relación. Ve su desarrollo. Puede criticarlo y festejarlo, pero no ponerlo bajo sospecha porque está todo a la vista.
 
Parecía que el documental de Netflix iba a actualizar el nismanismo. Pero la tragedia del avión ucraniano reemplazó a la muerte de Alberto Nisman. El final del polémico fiscal en Argentina no puede competir en la construcción del enemigo iraní, con la caída de un avión con 176 personas en Teherán.
 
El debilitamiento de este discurso produjo el desplazamiento de algunos periodistas. Perdieron audiencia. Tras ver el documental de Netflix, uno de ellos declaró indignado en la radio: "Un fiscal aparece muerto después de anunciar que presentará pruebas contra el gobierno. No hay nada que dudar, lo mataron".
 
Resulta llamativo que coincida con Mohsen Rabbani, el religioso iraní acusado de ser el autor intelectual del atentado a la AMIA. Entrevistado por otra radio, Rabbani coincidió: "A mí me parece que lo mataron porque no tenía las pruebas que había prometido, nunca apareció nada. O pueden haberlo inducido a suicidarse".
 
Las pruebas no aparecieron porque no existían. Se las prometieron pero no existían. Otra munición mojada, que terminará de pincharse cuando se analice el peritaje forzado de Gendarmería.
 
El desastre de la alianza Cambiemos en el plano económico --porque eso es lo que percibe la sociedad-- hizo un agujero en el corazón del discurso hegemónico neoliberal. El rotundo fracaso de Federico Sturzenegger dejó sin economista estrella a la derecha. No hay más Alfonso Prat Gay ni Nicolás Dujovne, ni Luis Caputo "que juega en las grandes ligas", como dijeron. Ese discurso se pinchó.
 
La derecha tendrá que diseñar un discurso nuevo para enfrentar a una realidad nueva. Y lo único nuevo, hasta ahora, ha sido anunciar que "todo va a estar peor en marzo".
 
Las transformaciones en ese mundo simbólico remodelan también las alianzas y nuevos referentes. Habrá quienes se queden con el viejo discurso y habrá los que busquen otro rumbo. Son tendencias que se vislumbran en el interior de la oposición, donde a Macri le resultará difícil convalidar el liderazgo porque representa lo viejo que ya fracasó.
 
El Frente de Todos sintonizó más rápido con el cambio de frecuencia. Eso fue lo que expresó la fórmula que proclamó Cristina Kirchner, quizás la primera que entendió esos cambios. Y fue la fórmula que ganó, muy impulsada por el desastre macrista en la economía.
 
De todas formas, al revés de lo que hizo Cambiemos cuando ganó en 2015, el Frente de Todos está más preocupado de lo que pasa en sus filas que en mirar los cambios que se producen en la oposición.
 
Eso le impide diseñar estrategias que faciliten su relación con la oposición, que mantiene una presencia importante en los parlamentos nacional y provinciales. El discurso del macrismo es endeble, no puede llegar más allá de su núcleo duro y no tiene liderazgo claro. En cambio, la mayoría de la sociedad tiene expectativas en el gobierno de Alberto Fernández.
 
En las últimas encuestas, la imagen positiva de Fernández había pasado los 60 puntos. Es un fenómeno que acompaña a la mayoría de los nuevos gobiernos y que la oposición se resiste a aceptar. Hasta ahora, el Gobierno no aprovechó a fondo esa situación que lo favorece.
 
Al revés de lo que hizo Cambiemos en 2015, el Gobierno está más enfocado en los problemas de la gestión que en la oposición. Pero las dos cosas van de la mano, como demostró el debate por la ley impositiva en la provincia de Buenos Aires.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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