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“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 11-01-2020 / 08:01
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

“Todo será peor”: El nuevo discurso macrista apocalíptico para sembrar desesperación

“Todo será peor”: El nuevo discurso macrista apocalíptico para sembrar desesperación
En sintonía con la nueva estrategia opositora macrista “a la venezolana”, el periodista de Clarín, Jorge Lanata, volvió con su rabioso discurso antiperonista, criticó a la vicepresidenta y a Alberto Fernández. Lanata fue apocalíptico: “A mí me encantaría decir que el plan económico -supongamos que lo tienen- va a funcionar. Pero no veo nada que vaya a funcionar en este momento. Y veo que estos amagues lo único que hacen es alejar las posibles inversiones en la Argentina. Por eso, si vos me preguntás cómo puede estar todo en marzo, y no es porque quiero ser tremendista, yo te digo que va a estar todo peor", cerró.
En un mes apenas el cuco de Cristina quedó anacrónico; igual que "el Albertítere"; la muerte de Nisman ya es algo vetusto; como el "se robaron todo", cada vez más descalificado, al igual que los economistas neoliberales. El núcleo del discurso conservador se pinchó a pesar de que los mediáticos opositores o macristas lo repiten sin poder correrse del eje argumental que los alimentó la década pasada. Lo único que les queda es esperar que en marzo "todo sea peor".
 
La escena de los 20 o 30 manifestantes macristas, frente a la Casa Rosada, que pedían la renuncia presidencial, fue tan patética que bastó la reacción de un solo pibe para enmudecerlos, sin capacidad de reacción. El muchacho estaba haciendo tiempo en Plaza de Mayo para tomarse el tren. Ni siquiera estaba allí para manifestar nada. Vio la escena, pidió permiso a los policías, y se puso a improvisar consignas a favor de Cristina y de Alberto. "Te vas a morir", le dijeron los macristas y emprendieron una lastimosa retirada.
 
El discurso laboriosamente construido por los propagandistas del macrismo todavía circula pero perdió fuerza de choque, se convirtió en algo para repetir, pero no encuentra a quién golpear. Fue un discurso elaborado para otro mundo. La realidad cambió y el discurso no. Son trompadas al aire.
 
Ese cambio, más la repetición desprendida de su contexto, destruye su credibilidad. Los monstruos se humanizan, los fiscales se convierten en acusados y queda al descubierto una red monstruosa de espionaje creada por los que acusaban a los demás de autoritarios o corruptos y se presentaban como "defensores de las instituciones y la República".
 
Son cientos de espías contratados por el gobierno de Mauricio Macri para perseguir opositores, en complicidad con periodistas más algunos jueces y fiscales. La estructura que dejó el macrismo en la AFI, ex SIDE, junto con el esquema de lawfare y periodismo de guerra, constituye la maquinaria represiva más relevante desde la dictadura.
 
El 60 por ciento de los espías de la AFI --más de 800 agentes-- fue contratado por el gobierno macrista. En cuatro años, Macri contrató más espías que todos los gobiernos democráticos de los últimos 37 años de democracia.
 
La contratación masiva de efectivos de inteligencia da cuenta de la prioridad que le asignaba el macrismo en su estrategia. El discurso acusaba al kirchnerismo de autoritario, pero al mismo tiempo montaban un aparato paraestatal con gastos reservados para espiar y perseguir opositores. Acusaban a los demás de lo que ellos hacían.
 
Esa maquinaria represiva y antidemocrática no es una abstracción cuya existencia pueda ser discutible. No es una elucubración ideológica K. Es una realidad muy concreta que expresa un concepto de sociedad, de gobierno y de práctica política. Está allí, es lo que construyó el macrismo, y las consecuencias son conocidas.

 
Hay presos políticos como consecuencia de ese aparato. Personas que fueron encarceladas como resultado de procesos muy discutibles, todos opositores al gobierno macrista, humillados en una feroz campaña mediática al estilo de las ejecuciones públicas del feudalismo.
 
No se trataba de justicia ni de regodeo en la violencia, sino de destruir un partido político, un proyecto, una ideología, una experiencia histórica que el macrismo pretendía borrar o distorsionar con esas campañas.
 
Todos esos presos tienen ese común denominador. No se puede desarmar la maquinaria de espionaje y persecución judicial, sin revisar a fondo los procesos en los que estuvo involucrada. El dispositivo mediático no es estatal, aunque fue alimentado por la pauta oficial macrista.
 
Alberto Fernández ya dijo que cortará esa vía de financiamiento a periodistas individuales. También criticó la estructura judicial que se prestó al juego antidemocrático y anunció que habrá una reestructuración de los organismos de inteligencia y que terminará con los gastos reservados. Es una forma de desmontar la maquinaria de persecución que montó el macrismo y la consecuencia lógica tendrá que ser revisar la situación de sus víctimas.
 
El argumento del maquiavelismo de Cristina Kirchner tampoco tuvo nada, ni un síntoma, que lo alimentara. Todos los movimientos de la ex presidenta han sido a la luz del día. La dinámica con Alberto Fernández responde a la lógica de la política y la influencia de cada uno no excede ni se desfasa de su representatividad y de sus responsabilidades y ambos protagonistas se han preocupado por dejar en claro esos roles.
 
La mayoría de la sociedad no percibe nada misterioso ni amenazante en esa relación. Ve su desarrollo. Puede criticarlo y festejarlo, pero no ponerlo bajo sospecha porque está todo a la vista.
 
Parecía que el documental de Netflix iba a actualizar el nismanismo. Pero la tragedia del avión ucraniano reemplazó a la muerte de Alberto Nisman. El final del polémico fiscal en Argentina no puede competir en la construcción del enemigo iraní, con la caída de un avión con 176 personas en Teherán.
 
El debilitamiento de este discurso produjo el desplazamiento de algunos periodistas. Perdieron audiencia. Tras ver el documental de Netflix, uno de ellos declaró indignado en la radio: "Un fiscal aparece muerto después de anunciar que presentará pruebas contra el gobierno. No hay nada que dudar, lo mataron".
 
Resulta llamativo que coincida con Mohsen Rabbani, el religioso iraní acusado de ser el autor intelectual del atentado a la AMIA. Entrevistado por otra radio, Rabbani coincidió: "A mí me parece que lo mataron porque no tenía las pruebas que había prometido, nunca apareció nada. O pueden haberlo inducido a suicidarse".
 
Las pruebas no aparecieron porque no existían. Se las prometieron pero no existían. Otra munición mojada, que terminará de pincharse cuando se analice el peritaje forzado de Gendarmería.
 
El desastre de la alianza Cambiemos en el plano económico --porque eso es lo que percibe la sociedad-- hizo un agujero en el corazón del discurso hegemónico neoliberal. El rotundo fracaso de Federico Sturzenegger dejó sin economista estrella a la derecha. No hay más Alfonso Prat Gay ni Nicolás Dujovne, ni Luis Caputo "que juega en las grandes ligas", como dijeron. Ese discurso se pinchó.
 
La derecha tendrá que diseñar un discurso nuevo para enfrentar a una realidad nueva. Y lo único nuevo, hasta ahora, ha sido anunciar que "todo va a estar peor en marzo".
 
Las transformaciones en ese mundo simbólico remodelan también las alianzas y nuevos referentes. Habrá quienes se queden con el viejo discurso y habrá los que busquen otro rumbo. Son tendencias que se vislumbran en el interior de la oposición, donde a Macri le resultará difícil convalidar el liderazgo porque representa lo viejo que ya fracasó.
 
El Frente de Todos sintonizó más rápido con el cambio de frecuencia. Eso fue lo que expresó la fórmula que proclamó Cristina Kirchner, quizás la primera que entendió esos cambios. Y fue la fórmula que ganó, muy impulsada por el desastre macrista en la economía.
 
De todas formas, al revés de lo que hizo Cambiemos cuando ganó en 2015, el Frente de Todos está más preocupado de lo que pasa en sus filas que en mirar los cambios que se producen en la oposición.
 
Eso le impide diseñar estrategias que faciliten su relación con la oposición, que mantiene una presencia importante en los parlamentos nacional y provinciales. El discurso del macrismo es endeble, no puede llegar más allá de su núcleo duro y no tiene liderazgo claro. En cambio, la mayoría de la sociedad tiene expectativas en el gobierno de Alberto Fernández.
 
En las últimas encuestas, la imagen positiva de Fernández había pasado los 60 puntos. Es un fenómeno que acompaña a la mayoría de los nuevos gobiernos y que la oposición se resiste a aceptar. Hasta ahora, el Gobierno no aprovechó a fondo esa situación que lo favorece.
 
Al revés de lo que hizo Cambiemos en 2015, el Gobierno está más enfocado en los problemas de la gestión que en la oposición. Pero las dos cosas van de la mano, como demostró el debate por la ley impositiva en la provincia de Buenos Aires.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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27-01-2020 / 08:01
A un mes de la partida del macrismo, una serie de episodios entrelazados que salen a la luz permiten pintar con más precisión la actuación de la alianza antiperonista cuyo paso por la administración pública prometía ser la reivindicación misma de la República.
 
El caso del fajo de diez mil dólares que se halló en la oficina blindada y encriptada de Rodrigo Sbarrra, un funcionario de segunda línea del Ministerio de la Producción macrista impactó de lleno en ese discurso donde se daba como una verdad revelada que los funcionarios macristas, por ser ricos, no robaban ni se dejaban tentar por coimas.
 
Sbarrra es rico, lo es porque tiene 30 millones de patrimonio, pero no lo era en 2015 cuando ingresó con Macri y su neoliberalismo. En su paso como funcionario de Macri, en solo cuatro años pasó de tener menos de un millón de pesos de patrimonio a tener más de 30 millones. Este evidente enriquecimiento está hoy en el ojo de la Justicia, pero no entusiasma a los medios como Clarín, La Nación e Infobae, que antes deliraban con casos similares que insinuaban corrupción K.
 
Su caso se agrega a la historia de los fajos y bolsos de dinero que los políticos en funciones suelen dejar caer. El más recordado fue el de la ex ministra K de Economía, Felisa Micceli, que fue condenada en 2014 por administración fraudulenta. O sea, fue descubierta, juzgada y condenada en la era K del que era funcionaria de alto rango.
 
Mejor suerte corrió la ex vicepresidenta Gabriela Michetti, que zafó de la Justicia luego que se le hallaran decenas de miles de dólares no declarados en la AFIP en un paquete en su casa. La Justicia macrista le creyó sus argumentos, que pasaron de un préstamo para pagar estudios de su hijo en el extranjero (como si las universidades cobraran al contado) a que se trataba de fondos de su fundación.
 
Pero el más sonado fue, sin dudas el de José López, atrapado in fraganti con bolsos de dinero en un caso que fue explotado mediáticamente para validar la frase "se robaron todo" que desde la Alianza se descargó sobre el peronismo. Curiosamente, cuando fue llevado a juicio y condenado, López no fue indagado sobre el origen de esos billetes, que habrían llevado a una ruta certera hacia el origen de la coima, empresarios macristas de la obra pública.
 
Ahora, los periodistas especialistas en paquetes, bolsos y dólares perdidos por funcionarios, que tanta pasión, tapas de diarios, minutos de informativos y cabeceras de sitios digitales les destinaban, no parecen en lo más mínimo interesados en rastrear el origen y el destino de este sugestivo fajo macrista de dólares.
 
Y no se trata de un hecho aislado. Seguramente sabremos mucho más de Cambiemos si se investiga la brutal deuda que contrajeron, si se averigua el origen de los fondos utilizados por el PRO en las elecciones, las relaciones del macrismo con las empresas de peaje, con los parques eólicos, con el dinero fugado del país hacia guaridas fiscales...
 
La Opinión Popular

26-01-2020 / 11:01
El expresidente Mauricio Macri se reunió este viernes con dirigentes del PRO en Villa La Angostura. Allí realizó un balance de su gestión. Con un grado de cinismo imposible de tragar, el que estuvo al frente del Poder Ejecutivo y que durante toda su gestión se jactó de "trabajar en equipo", ahora dice que la culpa de la crisis, sería responsabilidad de quienes conformaron su "equipazo" económico.
 
"Yo les decía, cuidado que yo conozco los mercados. Un día no te prestan más plata y nos vamos a ir a la mierda. Ellos me decían 'no, seguí'", sostiene en un fragmento de su exposición, culpando a sus asesores del fracaso, lo que puede escucharse claramente en un video que se compartió en redes sociales.
 
Luego de desligarse de responsabilidades por haber hipotecado y hundido al país, decide victimizarse y sostiene que las marchas del Sí se puede le levantaron el ánimo. "La verdad, los últimos treinta días, después del último año y medio y de estar destruido anímicamente, fue una experiencia increíble", dijo.
 
Macri no la ha pasado mal un solo minuto con el agravamiento de la crisis. Siguió gozando de privilegio, lujos y tomándose vacaciones frecuentemente. Lejos estuvo de sentir en su vida cotidiana las consecuencias de la política que él mismo impulsaba y de las decisiones que tomaba.
 
Después de terminar su mandato y de otras buenas vacaciones, reaparece y, lejos de la autocrítica, le da la cara para justificarse y no hacerse cargo de la miseria a la que condenó con el endeudamiento a generaciones enteras. Además, los que le decían "seguí" son sus amigos, como Luis Caputo, ministro de Finanzas cuando se emitió un bono a cien años.
 
Por otro lado, si tanto conocía a los mercados, ¿por qué actuó como actuó y consintió lo que consintió? El pulso no le tembló para hacer valer su rol como presidente y así procedió con las leyes favorables al pueblo trabajador que votó el Congreso, como la ley antidespidos y la ley para limitar los tarifazos. Ahora resulta que para otras decisiones clave para el futuro de la economía y de las grandes mayorías populares, el ex presidente no era capaz de usar su propio conocimiento y criterio. Sencillamente increíble.
 
Los pretextos de Macri, al mejor estilo Poncio Pilatos, son imposibles de creer. Sus declaraciones se inscriben en el marco de su regreso a la actividad política y como un primer gesto de cuál será su ubicación como opositor. Claramente, intentará despegarse del desastre de su gestión y de las consecuencias de la crisis que tanto profundizó, con argumentos de manual marketinero berreta macrista.
 
La Opinión Popular

25-01-2020 / 09:01
El titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), Mariano Federici, fue denunciado penalmente por haber encubierto presuntas maniobras de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. La acusación fue presentada por el diputado nacional Rodolfo Tailhade. Se hallaron al menos dos casos en que la UIF evitó sancionar a Gabriel Martino, banquero amigo de Mauricio Macri y, hasta hace poco, presidente del HSBC, al no haber informado maniobras sospechosas de lavado de activos.
 
El legislador sostuvo que su hipótesis es que "Federici y Talerico tenían fuertes lazos con el HSBC y por eso se hicieron los tontos frente al delito de lavado del que era partícipe el banco". Aseguró que los episodios denunciados "tienen que ver con el narcotráfico: había uno de Mi Sangre y otro de una banda colombiana, que fue el hecho donde estuvo involucrado Chicho Serna y allanaron el Café de los Angelitos. Federici advertía a Martino sobre las causas para que Martino pueda emprolijar las cosas".
 
Puntualmente, en el primero de los casos planteados ante la Justicia, detalló Tailhade, tanto Federici como María Eugenia Talerico, su número dos y exabogada del banco en cuestión, hicieron un dictamen liberatorio para el HSBC en el caso "Mi Sangre".
 
La entidad estaba acusada por las múltiples operaciones financieras llevadas a cabo por Marcelo Oscar Chirizola, presunto testaferro del narcotraficante colombiano, Henry de Jesús López Londoño (conocido como Mi Sangre), quien había sido detenido en Argentina y extraditado a Estados Unidos, donde fue condenado.
 
El Consejo Asesor de la UIF rechazó por unanimidad esta decisión, pero Federici decidió la absolución del banco pese a que, en el juzgado en lo Criminal y Correccional Federal 2, cursaba un proceso penal por lavado de dinero contra Chirizola y otras personas que, aparentemente, conformaban un "equipo" de lavado de dinero proveniente del narcotráfico.
 
En el segundo episodio denunciado, funcionarios de la UIF le avisaron a Martino, en noviembre de 2016, que el narcotraficante colombiano José Bayron Piedrahita Ceballos y su testaferro local, Mateo Corvo Dolcet, estaban siendo investigados por la justicia argentina.
 
Corvo Dolcet realizó múltiples operaciones con el HSBC y los funcionarios de Federici le avisaron al expresidente de la entidad financiera que no informar la existencia de operaciones vinculadas al narcotráfico implicaba un serio riesgo para él - Martino - y el banco. Para ello, denunció el diputado, le dieron tiempo para que "limpiara" las pruebas incriminatorias.
 
Desde el gobierno de Mauricio Macri se llenaron la boca hablando de la lucha contra el narcotráfico, pero no hicieron nada por cortar el eslabón más importante: el del blanqueo del dinero proveniente de ilícitos. En lugar de eso, encubrieron a los lavadores.
 
La Opinión Popular

25-01-2020 / 08:01
Metida en la sobremesa de familias y amigos y en las pesadillas de los ciudadanos, la deuda externa ya forma parte de las tradiciones argentinas como el Pombero o el Lobizón. Tiene creyentes y sacerdotes. Para los primeros es como una religión. En cambio para los sacerdotes siempre ha sido un buen negocio.
 
El gobierno de Mauricio Macri reunió a los obispos del endeudamiento y rompió todas las marcas mundiales en cantidad y velocidad para endeudarse. Y también rompió el récord del Fondo Monetario Internacional que cedió el préstamo más grande de su historia.
 
Cosas de la política: ahora es otra administración la que tratará de pagar sin ajuste. Y los que endeudaron al país van a juzgar si es correcto lo que hará el nuevo gobierno.
 
La deuda creció con dictaduras militares y gobiernos neoliberales siempre de la mano del ajuste y la crisis. Y fueron gobiernos populares los que tuvieron que lidiar con esa herencia, desde Dorrego, hasta Perón, Kirchner y Cristina y ahora Alberto Fernández.
 
El martes el gobierno envió al Congreso el proyecto de ley de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda y entró en la recta decisiva y más política para zambullirse de cabeza en el desastre que dejó el macrismo.
 
Deuda y contradeuda es un contrapunto que se prolonga en el tiempo y que en forma cíclica ocupa el centro pese a que siempre fue nada más que un negocio para los prestamistas. Nunca los promotores del endeudamiento han podido exhibir un saldo de provecho que haya dejado alguna de las deudas históricas.
 
Desde Rivadavia hasta el presente nadie puede decir: "esto fue gracias a la deuda". No hay hospitales ni escuelas, ni rutas ni puertos ni fábricas. Miles de millones de dólares a lo largo de la historia que no dejaron nada más que una fabulosa ganancia para los prestamistas, dependencia económica y pobreza.
 
Después del fracaso de la deuda en el 2001, tan cercano, todavía hay economistas, periodistas y medios que defienden ese entramado de ideas del endeudamiento. Después de esa experiencia histórica tan fuerte, es difícil explicar esa insistencia. Pero es cierto que el país se arruinó aunque hubo una elite que se favoreció materialmente con la desgracia general.
 
El gobierno envió al Congreso su proyecto de ley sobre la deuda. Al igual que en los gobiernos K, el criterio es respaldar las negociaciones con el Congreso. El macrismo, en cambio se negó hace apenas dos años a que el préstamo gigante del FMI tuviera tratamiento parlamentario. Son concepciones diferentes con relación a la deuda externa y la democracia.

24-01-2020 / 07:01
El escándalo del Banco Nación en la gestión de Mauricio Macri suma un nuevo capítulo. Tras conocerse que la entidad le otorgó un préstamo millonario a Vicentín, empresa "amiga" del anterior gobierno, ahora se conoció que la aceitera fue la mayor aportante privada de la campaña de Juntos por el Cambio, al menos hasta las PASO. Se endeudó con el Banco Nación por 350 millones de dólares, nunca pagó y se declaró en default el 6 de diciembre.
 
Según publicó La Política Online, la entidad pública le prestó a la empresa que entró en default más de $18.370 millones durante la gestión de Javier González Fraga. En diciembre del año pasado, la empresa entró en quiebra y comenzó la polémica contra el funcionario macrista, por ignorar los análisis de riesgo crediticio y ampliar el préstamo a la firma que suspendió pagos por "estrés financiero".
 
Pero el nuevo dato que complica a la gestión macrista es que la agroexportadora Vicentín fue la mayor aportante privada de la campaña de Juntos por el Cambio. De acuerdo a los registros en la página de la Cámara Nacional Electoral, Vicentín aportó a través de tres de sus empresas: Algodonera Avellaneda, FRIAR S.A y Oleaginosa San Lorenzo. Las tres pertenecen al holding agroexportador Vicentín.
 
Cada una de las compañías aportó para la campaña de Juntos por el Cambio la suma exacta de $4.500.000, dando un total de $13.500.000. Con esa suma, aparecen como uno de los principales aportantes privados a la campaña de Macri, que fue quien más recibió. Lo hicieron algunos días antes de las PASO, entre el 6 y el 8 de agosto de acuerdo a los registros.
 
Cabe destacar que fue el ex presidente Macri el que impulsó en 2019 una ley exprés para permitir que las empresas privadas pudieran realizar aportes para la campaña electoral. Dicha práctica se encontraba prohibida por la reforma electoral que impulsó en 2009 el entonces gobierno de Cristina Fernández. Y aún no fueron publicados los registros de aportes para la segunda etapa de la campaña.
 
El Banco Nación abrió una investigación sobre los créditos irregulares que la entidad otorgó a la exportadora de granos Vicentín. La empresa se declaró en cesación de pagos cuatro días antes de que Cambiemos terminara su gobierno. Macri favoreció a una empresa "amiga" y dejó al Banco Nación en jaque.
 
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