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Sociedad e Interés General - 08-01-2020 / 18:01
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 09 DE ENERO DE 1927 NACÍA WALSH, QUIEN SE ENCUENTRA DESAPARECIDO POR LA DICTADURA MILITAR DESDE EL 25 DE MARZO DE 1977

Rodolfo Walsh, un luchador contra la dictadura genocida

Rodolfo Walsh, un luchador contra la dictadura genocida
Magnífico escritor y brillante periodista, entre sus obras podemos citar: Diez cuentos policiales argentinos (1953); Variaciones en rojo (1953, Premio Municipal de Literatura de Buenos Aires); Antología del cuento extraño (1956); Operación masacre, un proceso que no ha sido clausurado (1958); ¿Quién mató a Rosendo? (1959); La batalla (1964, teatro); La granada (1965, segundo premio del certamen La Comedia); Los oficios terrestres (1966); Un kilo de oro (1967); Crónica de Cuba (1969); Caso Satanowsky (1973); Un oscuro día de justicia (1973) y Carta abierta de un escritor a la Junta Militar (1977). Rodolfo Walsh fue de todo, pero antes que nada un militante comprometido y revolucionario, incansable defensor de la libertad, la democracia y justicia social.
Rodolfo Walsh nació en Río Negro, el 09 de enero de 1927. Fue un magnífico escritor y brillante periodista, pero ante todo un enorme militante y comprometido luchador por la justicia social. Fundó en Cuba la agencia de noticias Prensa Latina, en 1959, por indicación del "Che" Guevara.
 
De regreso a la Argentina, durante la dictadura de Onganía, fundó el semanario de la CGT de los Argentinos que dirigió entre 1968 y 1970, y que luego de la detención de Raimundo Ongaro y el allanamiento en 1969 a la CGTA se publicó en forma clandestina.
 
Relacionado con el Peronismo de Base, brazo político de las Fuerzas Armadas Peronistas, cuando estas se fusionan con Montoneros en 1973, se integró a dicha organización. En 1976 creó la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA). Fue secuestrado y asesinado en Buenos Aires, el 25 de marzo de 1977, por un Grupo de Tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
 
Pocos documentos políticos tienen la fuerza y la claridad para explicar con simpleza e impactante crudeza una época histórica como lo hizo la carta que Walsh dirigió a la dictadura el día antes de que lo asesinen los militares genocidas. Cualquiera que desee comprender lo que sucedió durante la dictadura militar no puede dejar de leerla.
 
Fechada el 24 de marzo de 1977, a un año del comienzo de la dictadura, esta "Carta abierta a la Junta Militar" de Rodolfo Walsh es, ciertamente, un texto histórico. Ampliamente conocida, la ponemos a disposición de quienes  aún no la hayan leído. Su repaso y estudio es una tarea militante para todo argentino bien nacido.
 
Por Carlos Morales



El 24 de marzo al cumplirse un año de la dictadura, Walsh envió su famosa Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar a las redacciones de los diarios. Nadie la publicó. El 25 de marzo, entre las 13.30 y las 16.00, Walsh fue secuestrado por un grupo de Tareas de la ESMA, comandado por el oficial de Inteligencia García Velasco.
 
Sobrevivientes de la ESMA le acercaron a su hija Patricia Walsh una versión de lo sucedido. Según esa versión Rodolfo debía ser tackleado por el oficial de Marina y ex rugbier Alfredo Astiz, quien falló en su intento.
 
Esto generó una momentánea confusión que permitió a Rodolfo gatillar el revólver calibre 22 que guardaba en la entrepierna. Así hirió a uno de sus agresores, que quedó rengo. A fines del '77 ese hombre fue galardonado con una medalla en una ceremonia secreta de la ESMA.
 
El 25 de marzo de 1977 asesinaron al hombre que decidió para siempre ser "fiel al compromiso de dar testimonios en tiempos difíciles".
 
 
Carta Abierta a la Junta Militar
 
Esta Carta abierta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh es, ciertamente, un texto histórico. Ampliamente conocida, la ponemos a disposición de los jóvenes que aún no la hayan leído. Su lectura y estudio es una tarea militante para todo ciudadano argentino:
 
 
"1-La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
 
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
 
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
 
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
 
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
 
2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
 
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.
 
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
 
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.

La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2
 
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
 
3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.

Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
 
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
 
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
 
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.
 
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
 
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.
 
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
 
4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.
 
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
 
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.
 
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
 
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.
 
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.
 
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
 
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
 
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".1
 
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
 
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
 
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.
 
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan.
 
Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
 
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
 
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
 
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
 
Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
 
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".
 
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
 
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.
 
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
 
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
 
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
 
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977"

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Rodolfo Walsh, un luchador contra la dictadura genocida
Rodolfo Walsh. De narrador de cuentos policiales a investigador y periodista comprometido. Su mejor arma, la máquina de escribir.
27-01-2020 / 20:01
La revolución, el periodismo y las mujeres. Tres pasiones conjugadas en un argentino que defendió fervorosamente el sueño independentista del siglo XIX: Bernardo de Monteagudo. Los aires de la Revolución Francesa le llegaron desde su nacimiento, el 20 de agosto de 1789, un mes después de la Toma de la Bastilla.
 
Ni la cárcel pudo frenar a este abogado graduado en 1808 en la Universidad de Chuquisaca (actual Bolivia). La corte de esta ciudad lo encerró por el "abominable delito de deslealtad a la causa del rey", ya que fue uno de los promotores de la rebelión de 1809 contra la administración del virrey.
 
Decidido a no perder tiempo de lucha engrillado, arguyó "tener una merienda con unas damas" en el jardín lindante a la prisión para obtener la llave de la libertad. Una vez afuera, se dirigió a Potosí para unirse al ejército comandado por Juan José Castelli, que lo nombró su secretario.
 
Además de haber dirigido La Gazeta de Buenos Aires, fundó en 1812 su propio periódico, el Mártir o Libre, en el que resaltaba la necesidad urgente de proclamar la independencia. Ese año, Monteagudo comandó la Sociedad Patriótica, un grupo opositor al Primer Triunvirato que unió sus fuerzas con la Logia Lautaro de José de San Martín para derrocar el régimen. Una vez instalado el Segundo Triunvirato, Monteagudo participó como diputado por Mendoza en el Congreso Constituyente, conocido como Asamblea del Año XIII.
 
En 1815, el polémico periodista tuvo que exiliarse en Europa cuando cayó el directorio de Carlos María de Alvear, a quien apoyaba en el periódico El Independiente. Después de vivir en Londres y en París, pudo volver al país en 1817. A su regreso, Monteagudo va a reunirse con San Martín. A pesar de la anterior complicidad con su rival Alvear, El Libertador depositó su confianza en las condiciones del tucumano y lo nombró auditor del Ejército de los Andes, como Teniente Coronel.
 
Monteagudo redacta el acta de la independencia de Chile que firmó Bernardo de O'Higgins en enero de 1818. Y participó muy cerca de San Martín en la preparación de la campaña libertadora al Perú. En Lima, el general lo nombró ministro de Guerra y Marina y, más adelante, de Gobierno y Relaciones Exteriores. Vivía en Quito cuando Simón Bolívar ya le había confiado la preparación del Congreso de Panamá para establecer una confederación que incorporara a todos los estados de América.
 
La noche del 28 de enero de 1825, cuando salía a ver a Juanita Salguero, su amante en Lima, fue apuñalado. Bolívar, ni bien se enteró del magnicidio, dijo: ¡Monteagudo! Serás vengado.

La Opinión Popular



27-01-2020 / 20:01
El 28 de enero de 2014, murió el compañero Jorge Alberto "el Turco" Obeid, uno de los referentes históricos del Partido Justicialista en Santa Fe. Fue ingeniero químico, docente y político peronista. De extensa trayectoria política, fue concejal e intendente de la ciudad de Santa Fe, gobernador de la provincia de Santa Fe en dos oportunidades y también dos veces diputado nacional, además de haber ejercido diversos cargos en el Partido Justicialista (PJ), en el que militaba desde el año 1972.
 
Obeid nació en Diamante, Entre Ríos, y a los 17 años de edad se mudó a la ciudad de Santa Fe con el objetivo de cursar sus estudios universitarios. En la Universidad Nacional del Litoral, empezó a militar en la Juventud Peronista, llegando a ser jefe de la Regional II de esa organización hasta que renunció a su cargo en 1974, por diferencias con la conducción militarista y foquista de Montoneros.
 
"Yo no acordaba con la idea de confrontar con Perón y aceptaba a Perón como conductor del Peronismo. Yo era de los que pensaba que con el regreso de Perón, no se justifica más la lucha armada. Lo que había que hacer era trabajar junto a él para reconstruir el país", afirmó en un reportaje, recordando esos tiempos.
 
A partir del golpe de Estado que instaló en el poder a la dictadura cívico-militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional tuvo que exiliarse en Perú durante dos años, al cabo de los que decidió visitar su pueblo natal. Durante esa visita fue detenido.
 
Vuelta la democracia, en 1987 fue electo concejal municipal de la ciudad de Santa Fe, banca que ocupó hasta el vencimiento de su mandato en el año 1991. Asumió entonces el cargo partidario de secretario general del Partido Justicialista en Santa Fe. En 1989 fue intendente interino de la capital santafecina tras la destitución de Carlos Aurelio Martínez, siendo luego confirmado por el voto popular.
 
Fue electo gobernador de la Provincia de Santa Fe con el 47,80%10 de los votos y ejerció como vicepresidente del Partido Justicialista de la provincia entre los años 1995 y 1996. Al finalizar su mandato, fue electo diputado nacional en el año 1999 y fue nuevamente electo para ocupar la Casa Gris provincial en 2003 con el 50,95% de los votos.
 
Al no estar contemplada en la Constitución Provincial la reelección consecutiva para gobernadores y vicegobernadores, no pudo presentarse a las elecciones del año 2007 y fue sucedido en el cargo por Hermes Binner, candidato del Partido Socialista. Obeid fue entonces electo como diputado nacional en esas elecciones.
 
Su relación con el kirchnerismo fue ambivalente. La crisis con el campo en el 2009 marcó un punto de inflexión y Obeid decidió alejarse del modelo K. El apartamiento le valió la crítica de los sectores cristinistas más duros. Diferencias que fueron zanjadas cuando Cristina lo eligió para pelear sus últimas elecciones. En 2013, volvió a ser elegido diputado nacional por el Frente para la Victoria.
 
Su muerte produjo un hondo pesar en el seno del Peronismo y de todos quienes fuimos compañeros de militancia y amigos.
 
Por Blas García


27-01-2020 / 07:01
Producido el golpe oligárquico que derrocó a Juan Perón en septiembre de 1955, este decide marcharse al Paraguay, pero el dictador Alfredo Stroessner le advirtió que dejara el país, debido a que no podría garantizar su seguridad en caso de posibles atentados contra su vida. Stroessner le dio un salvoconducto para dirigirse a Nicaragua, donde fue recibido por Anastasio Somoza.
 
Luego partió a Panamá, y se alojó en el Hotel Washington, de la ciudad de Colón -en el extremo caribeño del Canal- donde pensaba concluir el libro que había empezado a escribir en Asunción: "La fuerza es el derecho de las bestias". Pero debió abandonar Panamá debido a que se iba a realizar una conferencia panamericana con la asistencia del presidente yanqui Dwight Eisenhower.
 
Marchó nuevamente a Nicaragua por un periodo corto, y en agosto de 1956 decidió con su entorno ir a Venezuela, que estaba gobernada por Marcos Pérez Jiménez; durante su estadía Caracas, el dictador venezolano nunca recibió al expresidente argentino, que no era de su agrado por diferencias políticas.
 
Sin embargo, tras el derrocamiento de Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958, Perón tuvo que refugiarse en la embajada de la República Dominicana y de allí salió rumbo a ese país, donde fue recibido por el Rafael Leónidas Trujillo. Dos años después, el 27 de enero de 1960, Perón abandona la República Dominicana y se traslada a España. Se radicó en Madrid, en el barrio residencial de Puerta de Hierro.
 
El 17 de noviembre de 1972, Juan Perón volvió al país tras 17 años de injusto exilio y proscripción, como consecuencia de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, por masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad de los monopolios imperialistas, del "partido militar" y de sus aliados políticos.
 
Por Blas García 



27-01-2020 / 06:01
27-01-2020 / 06:01
Nacido en 1918. Rosarino. Obrero. Peronista. Dirigente del gremio de la Sanidad de larga militancia en la recuperación de las organizaciones de los trabajadores que estaban en manos de los militares gorilas, luchó tanto contra los gobiernos antidemocráticos como contra las dirigencias sindicales claudicantes.
 
Después de 1955 fue preso político, residió en Caseros, Rawson y Bahía Blanca, a lo largo de 1956; al año siguiente estuvo en la Penitenciaría Nacional; en 1959 visitaría otra vez este edificio. Luego fue confinado a Caseros, una vez, en 1960 -debido a su oposición a Frondizi- y nuevamente fue encarcelado en Rosario, en 1960, por haber participado en la asonada del general peronista Miguel Ángel Iñiguez.
 
Secretario de la Federación Argentina de Trabajadores de la Sanidad, creador de la histórica "62 Organizaciones" gremiales peronistas, impulsor del congreso de La Falda, principal animador de la corriente combativa integrada, entre otros, por Raimundo Ongaro, Agustín Tosco, Jorge Di Pasquale, Julio Guillán, Lorenzo Pepe, Benito Romano, Atilio Santillán, su temprana desaparición privó al sindicalismo argentino de uno de sus más lúcidos dirigentes.
 
Falleció el 27 de enero de 1968 en un extraño accidente automovilístico en Villa María, Córdoba, mientras militantes universitarios integralistas, humanistas y peronistas de todo el país lo aguardábamos en Rosario, en un campamento estudiantil de formación política, para que nos hablara ese mismo día, junto a los dirigentes sindicales Julio Guillán y Lorenzo Pepe.
 
Su muerte ha de ser lamentada por mucho tiempo y por mucha gente -escribió entonces John William Cooke-, porque en un medio de venalidad y cobardía, Amado mantuvo las manos limpias y el pensamiento claro. Porque luchó en medio de la contaminación sin sucumbir a ella. Eso lo saben todos los que actuaron en la lucha de estos años, de ahí la autoridad moral que Olmos conservó frente a las bases obreras y peronistas y aún frente a los que no participaron de su misma actitud política.

 Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista 
Por Blas García



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