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“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 07-01-2020 / 07:01
PARECEN TONTERÍAS, PERO LLEGAN A MUCHA GENTE, AUNQUE SEA PARA ENGAÑARLA

Susana Giménez sobre ricos y pobres: una lección de populismo desde Punta del Este

Susana Giménez sobre ricos y pobres: una lección de populismo desde Punta del Este
SUSANA ABRIÓ LA BOCA Y SE FUE AL PASTO... OTRA VEZ. Desde su millonaria chacra de Punta del Este, la diva planteó una manera con muy poco tacto para terminar con la pobreza en el país. "Quiero que le vaya bien a la Argentina, que dejen de hablar de la pobreza si hay mucha pobreza que vaya la gente al campo", sostuvo. Las críticas no tardaron en llegar.
Susana Giménez quiere hablar del 30 por ciento al dólar, pero frunce los labios y se pone bizca porque no quiere hablar de los pobres. Hablemos del 30 por ciento que tienen que pagar los argentinos que pasan sus vacaciones en Punta del Este. Si hay tantos pobres, hablemos del 30 por ciento que tiene que pagar Su para ir a La Mary, su mansión de Punta. A los pobres los mata el 30 por ciento.
 
"A los pobres hay que mandarlos al campo", dijo la mujer más rica de la Argentina, pero en el campo les cobran retenciones, qué problema que tienen los pobres. Hay que enseñarles a sembrar dice Su, con la voz de pito que pone cuando quiere decir cosas que sospecha inteligentes.
 
Quiere ser transgresora y decir lo que nadie dice de los pobres. Porque el populismo habla de los pobres nada más que por criticar a los ricos, piensa. Hay que decir las cosas como son y dar soluciones o no hablar de los pobres y dejar las cosas como están. Susana Giménez no tiene un pelo de tonta, aunque sea su papel preferido en la tele y en la vida.
 
Sabe que las palabras son el cascarón desechable de una idea. Y la idea está allí: El populismo es pura cháchara. Hasta una tonta a la que no le interesa nada el tema, una persona que tiene la vida armada en otro registro, puede ser propositiva y decir que a los pobres hay que enseñarles a sembrar, mientras el populismo habla de la pobreza nada más para sacarle plata a los ricos.
 
Si los pobres son más y los ricos son menos, hay que sacarle a los que son más, obvio. Si los ricos se hicieron trabajando y porque son vivos y los pobres se quedaron en la pobreza porque no les gusta el sacrificio y son ignorantes, porqué le van a sacar a los ricos, hay que ayudar a los pobres a dejar de serlo. A convertirse en rico, quizás, sembrando lechuga en el patio de su casa.
 
Parece gracioso. Pero sobre esas tonterías se construyó un sentido común que atrapó a amplios sectores de la clase media baja que es el público de Su. Ella ha sido una militante mediática de esa estafa de medio pelo, de cuento del tío y vendedora de buzones y falsos paraísos.
 
"Hay que sacarles a los pobres porque son más", suena estúpido si no fuera que es lo que hizo el gobierno de Mauricio Macri con su craneoteca de economistas neoliberales. Achicaron sueldos, aumentaron tarifas aumentaron el transporte, los peajes y la nafta.
 
Lo neoliberal es sacarle a los pobres y la clase media para dárselo a los ricos para que inviertan. Pero los ricos se la quedan y no ponen nada. La copa nunca derramó. Para aceitar este sistema perverso están los comunicadores cuya esforzada tarea es venderle a los pobres este mecanismo que los fulmina como si fuera el camino a la gloria.

 
Son los que venden "joya, nunca taxi" una batata que circuló diez años por los baches de la ciudad.
 
Ese trabajo de lavacoco del que se hace el bobina, en parte chistoso, en parte grotesco y elemental, deja mucho dinero. Y a cuanta más gente llega y convence, más gana. Pero una cosa es hacerse el tonto y otra es serlo. Los que saben llegar a mucha gente, aunque sea para engañarla, no tienen nada de tontos.
 
Saben sintonizar con la fantasía del egoísmo, el impulso de la envidia y otros componentes de la naturaleza de las personas, que por suerte en la mayoría están equilibrados por el espíritu fraterno, el sentido solidario y un instinto de bien común.
 
En ese maremágnum que es cada quien, el sentido común neoliberal va tejiendo con la parte más oscura y la convierte en algo atractivo, transgresor y valiente. Y por supuesto, es el número de la lotería, el del premio mayor, el Gordo de Navidad. Porque si pensás así, serás como ellos.
 
La Su está rejugada. En parte porque la edad le pone un techo natural y en parte porque fue muy militante del gobierno más conservador y más desastroso de estos cuarenta años de democracia, como ha sido el de Mauricio Macri.
 
Puso su programa de televisión a disposición del macrismo, lo dijo públicamente, sin vergüenza, pensando, quizás que el populismo no venía más. Y tras el derrumbe de Macri se quedó sin retorno.
 
Susana Giménez se convirtió en un cuadro político que responde preguntas sobre política o ideología. Expresa un sentido común del grotesco que tiende a arraigarse en la clase media baja, pero ella encaja perfectamente en la escena cultural de los Macris y sus Ceos, muchos de los cuales son igual de elementales.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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25-01-2020 / 08:01
Metida en la sobremesa de familias y amigos y en las pesadillas de los ciudadanos, la deuda externa ya forma parte de las tradiciones argentinas como el Pombero o el Lobizón. Tiene creyentes y sacerdotes. Para los primeros es como una religión. En cambio para los sacerdotes siempre ha sido un buen negocio.
 
El gobierno de Mauricio Macri reunió a los obispos del endeudamiento y rompió todas las marcas mundiales en cantidad y velocidad para endeudarse. Y también rompió el récord del Fondo Monetario Internacional que cedió el préstamo más grande de su historia.
 
Cosas de la política: ahora es otra administración la que tratará de pagar sin ajuste. Y los que endeudaron al país van a juzgar si es correcto lo que hará el nuevo gobierno.
 
La deuda creció con dictaduras militares y gobiernos neoliberales siempre de la mano del ajuste y la crisis. Y fueron gobiernos populares los que tuvieron que lidiar con esa herencia, desde Dorrego, hasta Perón, Kirchner y Cristina y ahora Alberto Fernández.
 
El martes el gobierno envió al Congreso el proyecto de ley de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda y entró en la recta decisiva y más política para zambullirse de cabeza en el desastre que dejó el macrismo.
 
Deuda y contradeuda es un contrapunto que se prolonga en el tiempo y que en forma cíclica ocupa el centro pese a que siempre fue nada más que un negocio para los prestamistas. Nunca los promotores del endeudamiento han podido exhibir un saldo de provecho que haya dejado alguna de las deudas históricas.
 
Desde Rivadavia hasta el presente nadie puede decir: "esto fue gracias a la deuda". No hay hospitales ni escuelas, ni rutas ni puertos ni fábricas. Miles de millones de dólares a lo largo de la historia que no dejaron nada más que una fabulosa ganancia para los prestamistas, dependencia económica y pobreza.
 
Después del fracaso de la deuda en el 2001, tan cercano, todavía hay economistas, periodistas y medios que defienden ese entramado de ideas del endeudamiento. Después de esa experiencia histórica tan fuerte, es difícil explicar esa insistencia. Pero es cierto que el país se arruinó aunque hubo una elite que se favoreció materialmente con la desgracia general.
 
El gobierno envió al Congreso su proyecto de ley sobre la deuda. Al igual que en los gobiernos K, el criterio es respaldar las negociaciones con el Congreso. El macrismo, en cambio se negó hace apenas dos años a que el préstamo gigante del FMI tuviera tratamiento parlamentario. Son concepciones diferentes con relación a la deuda externa y la democracia.

24-01-2020 / 07:01
El escándalo del Banco Nación en la gestión de Mauricio Macri suma un nuevo capítulo. Tras conocerse que la entidad le otorgó un préstamo millonario a Vicentín, empresa "amiga" del anterior gobierno, ahora se conoció que la aceitera fue la mayor aportante privada de la campaña de Juntos por el Cambio, al menos hasta las PASO. Se endeudó con el Banco Nación por 350 millones de dólares, nunca pagó y se declaró en default el 6 de diciembre.
 
Según publicó La Política Online, la entidad pública le prestó a la empresa que entró en default más de $18.370 millones durante la gestión de Javier González Fraga. En diciembre del año pasado, la empresa entró en quiebra y comenzó la polémica contra el funcionario macrista, por ignorar los análisis de riesgo crediticio y ampliar el préstamo a la firma que suspendió pagos por "estrés financiero".
 
Pero el nuevo dato que complica a la gestión macrista es que la agroexportadora Vicentín fue la mayor aportante privada de la campaña de Juntos por el Cambio. De acuerdo a los registros en la página de la Cámara Nacional Electoral, Vicentín aportó a través de tres de sus empresas: Algodonera Avellaneda, FRIAR S.A y Oleaginosa San Lorenzo. Las tres pertenecen al holding agroexportador Vicentín.
 
Cada una de las compañías aportó para la campaña de Juntos por el Cambio la suma exacta de $4.500.000, dando un total de $13.500.000. Con esa suma, aparecen como uno de los principales aportantes privados a la campaña de Macri, que fue quien más recibió. Lo hicieron algunos días antes de las PASO, entre el 6 y el 8 de agosto de acuerdo a los registros.
 
Cabe destacar que fue el ex presidente Macri el que impulsó en 2019 una ley exprés para permitir que las empresas privadas pudieran realizar aportes para la campaña electoral. Dicha práctica se encontraba prohibida por la reforma electoral que impulsó en 2009 el entonces gobierno de Cristina Fernández. Y aún no fueron publicados los registros de aportes para la segunda etapa de la campaña.
 
El Banco Nación abrió una investigación sobre los créditos irregulares que la entidad otorgó a la exportadora de granos Vicentín. La empresa se declaró en cesación de pagos cuatro días antes de que Cambiemos terminara su gobierno. Macri favoreció a una empresa "amiga" y dejó al Banco Nación en jaque.
 
La Opinión Popular

23-01-2020 / 09:01
En diciembre pasado y por primera vez en los últimos tres años el atesoramiento de dólares fue negativo. Según los datos del Balance Cambiario del BCRA correspondiente al mes pasado la "formación de activos externos del sector privado no financiero" fue negativa en u$s153 millones.
 
Lo que se conoce en la jerga financiera como la "fuga de capitales" o más coloquialmente como el "atesoramiento" de dólares por parte del público, es decir, las divisas que compran las personas físicas y que salen del sistema financiero, totalizó en 2019 los u$s26.865 millones, apenas 1% por debajo del récord histórico de 2018.
 
De modo que en la era Macri (diciembre 2015-noviembre 2019) el atesoramiento sumó nada menos que u$s88.371 millones. Esto representa hoy a casi el doble de las reservas del BCRA.
 
Si bien existe un estigma político sobre el tema del atesoramiento, vale señalar que se trata de ahorro legal que los argentinos de todos los estratos sociales canalizan, según sus posibilidades, en la tenencia de moneda extranjera.
 
Estos fondos pueden tener como destino tanto una caja de seguridad, un colchón, o una maceta como una cuenta en el exterior. De modo que se trata de ahorro doméstico que está fuera del sistema.
 
Basta con imaginar todo lo que se podría hacer o financiar (proyectos, emprendimientos, obras de infraestructura, etc.) con semejante masa de recursos si se recuperara la confianza de los ahorristas argentinos. No se necesitaría ir a "manguear" al exterior ni a mendigar auxilios a organismos internacionales.
 
Este beneficio tiene como objetivo de favorecer el crecimiento productivo de la economía.

23-01-2020 / 08:01
La última marcha por Alberto Nisman, convocada por sectores de Juntos por el Cambio esta vez fue sin el apoyo de fiscales ni de la DAIA, ni de la AMIA, ni del mismo Mauricio Macri, como en aquella de febrero de 2015, la llamada "marcha de los paraguas".
 
Por eso no podría decir cuál grado de adhesión ha tenido la convocatoria, pero no es difícil intuirlo; por lo pronto decir que representa la estrategia de los sectores radicalizados del macrismo que niegan, no ya la colaboración, sino el diálogo con el gobierno de Alberto Fernández y que encuentran en la muerte de Nisman, un tabla de sobrevivencia.
 
A la marcha primigenia, la de 2015 que alentaba la hipótesis de un asesinato, adhirió Macri quien concurrió acompañado por su esposa: fue su primer acto de campaña.
 
La afirmación puede sonar temeraria, sin embargo las tragedias han estado vinculadas al ascenso del macrismo desde sus orígenes porteños y allí emerge el recuerdo de Cromañón. Es difícil pensar una victoria del ex presidente en aquella ocasión para Jefe de Gobierno, sin la estela política que arrojó la tragedia del local del barrio de Once y los dos centenares de jóvenes muertos.
 
Así, dos tragedias de distinta magnitud están presentes en los umbrales de la llegada al poder de esta fuerza política; es cierto que su existencia precede a ambas, pero no es menos relevante que los dos hechos fueron procesados discursivamente por Macri y su entorno de cara a una contienda electoral.
 
A falta de una mirada en pos de la inclusión social, ante la ausencia de una comunicación sustantiva con los sectores populares e incluso con parte de la clase media, el macrismo encontró en esas tragedias (también con la ferroviaria en la Terminal de Once) un modo de construir un relato político retomando el dolor que esas muertes produjeron en las sensibilidades, mucho más que en las razones.
 
El objetivo no fue generar un discurso político en los términos tradicionales, esto es elaborar un Programa de Propuestas de Políticas Públicas que superaran esa situación y que abrieran el camino a un horizonte donde hechos de ese tipo no se repitieran y a la vez garantizar justicia sobre lo ocurrido.
 
En ese sentido no deja de llamar la atención que en cuatro años donde el macrismo manejó buena parte de los recursos institucionales del Estado, no logró un sólo avance significativo en la causa ¿No era una tragedia a atender? ¿No fueron a la "marcha de los paraguas" porque el gobierno aquel impedía la investigación?
 
Desde luego, las dificultades partieron de un hecho: es muy probable que el fiscal haya decidido quitarse la vida y entonces la tragedia cobra otra dimensión, alejándose de culpabilidades hacia otros actores. El discurso construido en torno de una suposición, cuyos resultados efectivos no se discuten, queda a la intemperie, debilitada y erosionada frente a hechos que no aparecen.

22-01-2020 / 09:01
El Gobierno de Alberto Fernández oficializó hoy la reapertura de la paritaria nacional docente. Lo hizo a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial. En las próximas horas, el Ministerio de Educación Nacional convocará a los gremios docentes para la semana que viene a la mesa salarial que Mauricio Macri derogó dos años atrás.
 
La norma viene a cumplir con una de las promesas de campaña de Fernández, que después de las PASO se reunió con los principales dirigentes de Ctera. En sus ex oficinas de San Telmo, les confió a Sonia Alesso, Roberto Baradel y Eduardo López que retomaría la paritaria nacional.
 
Ese había sido el principal reclamo de los sindicatos docentes, el motivo de numerosos paros en los últimos dos años. Fue en principios de 2018 cuando, a través del decreto 52/2018, Macri suspendió la paritaria nacional y, en su lugar, estableció una "mesa de convenio marco" que excluía del temario la negociación salarial, pero que dirimía otras cuestiones como carrera docente, condiciones laborales y fondo de incentivo. La pauta salarial, en tanto, quedaba establecida un 20% por encima del salario mínimo vital y móvil.
 
Con ese piso las provincias, las encargadas de pagar los salarios, debían negociar con sus sindicatos. A partir de ahora, con la vuelta de la paritaria nacional, las jurisdicciones tendrán que acomodarse al mínimo que se fije en la negociación nacional y, a partir de esa base, lograr un acuerdo con sus docentes.
 
Al igual que antes de que se derogara, el decreto prevé que la representación en la mesa nacional sea "proporcional" a la cantidad de afiliados que tenga cada gremio; un guiño para Ctera, el mayoritario del sector.
 
"La integración de la representación de los trabajadores y las trabajadoras será proporcional a la cantidad de afiliados y afiliadas cotizantes que posea cada uno de los gremios de primer grado intervinientes o los adheridos formalmente a las entidades sindicales intervinientes de grado superior, en su caso", señala.
 
Para ello, agrega, cada año el Ministerio de Educación Nacional le pedirá a la cartera de Trabajo una actualización de la cantidad de afiliados de cada sindicato. En total, los de representación nacional, son cinco: Ctera, Uda, Cea, Amet y Sadop, cuyos maestros trabajan en escuelas privadas y habían quedado afuera de la mesa de convenio macro que convocaba Cambiemos.

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