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Sociedad e Interés General - 05-01-2020 / 21:01
EFEMÉRIDES POPULARES. ESTA NOCHE..... ¡VIENEN LOS REYES MAGOS...!

Los Reyes Magos, los hombres sensibles y los refutadores de leyendas

Los Reyes Magos, los hombres sensibles y los refutadores de leyendas
Los Reyes Magos es el nombre por el que la tradición denomina a los visitantes que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.
Los Refutadores de Leyendas cumplen en esos días horarios especiales y desatan una intensa campaña. Tratan de esclarecer a los chicos acerca de la verdadera identidad de los Reyes Magos.
 
Los más desaforados no vacilan en afirmar que estos personajes no existen y que la aparición de juguetes sobre el calzado infantil es el resultado de sigilosas maniobras de los padres, amparados en las sombras de la noche.
 
Sus argumentos -hay que decirlo- son bastante sólidos. Básicamente sostienen: a) Que es por lo menos improbable que tres personas visiten todas las casas del mundo en una sola noche. b) Que también resulta difícil admitir que puedan acarrear en sus bolsas centenares de millones de juguetes. c) Que los regalos que amanecen sobre los zapatos el 6 de enero parecen más paternales que reales, sobre todo en el precio.
 
En la anual discusión de los Reyes Magos, los Hombres Sensibles acusan a los Refutadores de Leyendas de obrar con el único propósito de ahorrarse el regalo.
 
Los Hombres Sensibles, por el contrario, prefieren que los chicos crean en los reyes, en las hadas y en el mundo de los sueños. Por eso cada vez que se encuentran con un pibe le cuentan que hay ratones que dejan dinero bajo las almohadas si uno les pone un diente, que el hombre de la bolsa se lleva a quienes sienten repugnancia por la sopa, que soplando panaderos se consigue lo que uno quiere, que pisando baldosas rojas se ahuyenta al demonio. 0 que haciendo gancho con los dedos se impide a los perros exonerar sus intestinos.

¿Qué virtud encierra creer en lo evidente? La incredulidad es la sabiduría que se permiten los hombres vulgares. Nosotros resolvimos apostar una vez más por las ilusiones.

Por Alejandro Dolina



Los Refutadores de Leyendas cumplen en esos días horarios especiales y desatan una intensa campaña. Naturalmente, tratan de esclarecer a los chicos acerca de la verdadera identidad de los Reyes Magos.
 
Los más desaforados no vacilan en afirmar que estos personajes no existen y que la eventual aparición de juguetes sobre el calzado infantil es el resultado de sigilosas maniobras de los padres, amparados en las sombras de la noche.
 
Sus argumentos -hay que decirlo- son bastante sólidos.
 
El profesor Pedro Del Moro los ha reunido y codificado en su libro Los Reyes son los padres.
 
Esa obra, cuyo solo título presagia revelaciones apocalípticas, comprende tres grandes capítulos, cada uno de ellos con razonamientos de distinto color.
 
El primero se titula Testimonios. Cerca de doscientas personas cuentan experiencias personales que abonan la tesis central del libro.
 
Transcribimos algunos fragmentos.
 
"... Me costó dormirme. Siempre me pasaba lo mismo en noches como aquélla. Ese año mis pedidos habían sido bastante módicos. Un encendedor, una afeitadora eléctrica y una caja de lápices. A medianoche me desperté sobresaltado: ¿Había puesto mis zapatos en el pasillo? Me levanté para comprobarlo. Y entonces en la penumbra del pasillo, subrepticio como un ladrón, hincado sobre mis viejos mocasines, vi a mi padre con los regalos. Se levantó lentamente. Durante un largo rato nos miramos con encono. 
 
-De modo que así son las cosas - le dije. 
 
-Dejame que te explique... 
 
-No, papá -no me importó ser cínico-. Creo que ya es demasiado tarde para explicaciones..." 
 
Es probable que los berretines novelísticos del profesor Del Moro conspiren contra el estilo expositivo que es deseable en toda obra de especulación científica.
 
Las otras historias del primer capítulo son  sin bien se las mira  todas iguales: sujetos que sorprenden a sus padres en situaciones comprometidas, confesiones espontáneas de padres arrepentidos, trampas preparadas de antemano y hasta fotografías reveladoras.
 
El más resonante es el caso de un joven estudiante de farmacia que habiendo entrado en sospechas a causa del demasiado trato con las ciencias, amenazó a su madre con un arma hasta que la pobre mujer reconoció sus usurpaciones.
 
En el segundo capítulo, Del Moro apela al sentido común. Básicamente sostiene:
 
a) Que es por lo menos improbable que tres personas visiten todas las casas del mundo en una sola noche.
 
b) Que también resulta difícil admitir que puedan acarrear en sus bolsas centenares de millones de juguetes.
 
c) Que los regalos que amanecen sobre los zapatos el 6 de enero parecen más paternales que reales, sobre todo en el precio.
 
Sobre la alfalfa que algunos niños dejan en el patio, Del Moro opina que es ingerida por los padres, quienes de este modo no solamente serían los Reyes Magos, sino también los camellos.
 
El tercero y último capítulo es una larga serie de consejos sobre la conveniencia de no fomentar ilusiones en los niños y de explicarles todo, en términos amables pero rigurosamente exactos.
 
Los Hombres Sensibles de Flores, por el contrario, prefieren que los chicos crean en los reyes, en las hadas y en el mundo de los sueños.
 
Por eso cada vez que se encuentran con un pibe le cuentan que hay ratones que dejan dinero bajo las almohadas si uno les pone un diente.
 
0 que el hombre de la bolsa se lleva a quienes sienten repugnancia por la sopa. 0 que soplando panaderos se consigue lo que uno quiere. 0 que pisando baldosas rojas se ahuyenta al demonio. 0 que haciendo gancho con los dedos se impide a los perros exonerar sus intestinos.
 
En la anual discusión de los Reyes Magos, los Hombres Sensibles acusan a los Refutadores de Leyendas de obrar con el único propósito de ahorrarse el regalo.
 
A su turno, los Refutadores declaran que muchos pibes de Flores fingen creer, aun siendo escépticos, al solo efecto de recibir un trencito o una pelota.
 
"Esta infame actitud -dice el profesor Del Moro en su libro- es propia de niños perversos y mezquinos. ¿Qué se puede esperar de quienes venden su inocencia por una bicicleta?"
 
Los Hombres Sensibles tienen en esos asuntos algunos aliados indeseables.
 
Muchas personas que se jactan de su dulzura suelen cometer el desatino de intentar la demostración racional del mundo mágico para convencer del todo a los chicos.
 
Así, cada Navidad, docenas de pajarones se disfrazan de Papá Noel (una ilusión gringa, les garantizo).
 
Otros hacen el Rey Mago y hasta llegan a saludar y besar a sus sobrinos para que crean o revienten.
 
Desde luego, esto no debe extrañamos en un mundo en que la gente cree solamente en lo que se ve y se toca.
 
No comprenden estas personas que es cien veces más verosímil un personaje que no se ve jamás y tiene la apariencia de nuestros sueños, que el chitrulo pintado de negro, que se ha puesto el bastón de nuestra abuela, se parece al tío Raúl y huele a cerveza.
 
Yo no creo que los chicos se traguen esos disfraces.
 
En los tiempos de mi infancia, la tienda Gath & Chaves solía exhibir en sus salones a los Reyes Magos.
 
Yo tenía 5 años, y aunque era bastante pavote, razonaba que se trataba de tres impostores pagados por la tienda. No era posible que quienes provenían del Barrio Celeste anduvieran tomando partido por la prosperidad de una casa de comercio.
 
Manuel Mandeb en su estudio Ilusiones eran las de antes se queja de esa tendencia a la garantía visual.
 
Veamos:
 
"... En estos asuntos el exceso de pruebas es más sospechoso que la ausencia de ellas. Muchos niños han creído en los Reyes hasta que los vieron. Lo único que hay que hacer es sembrarla ilusión. Después ésta crecerá sola. Nada de disfraces ni payasadas. Si insistimos en mostrar al niño todo aquello cuya existencia postulamos, llegará un día en que el pequeño sabandija nos exigirá que le mostremos el desengaño o un átomo o una esperanza. Y como no podremos hacerlo, el tipo reputará inexistentes a esperanzas, desengaños y átomos..."
 
No andaba desacertado Mandeb.
 
Cuando uno ve películas de terror cree firmemente en el monstruo hasta que lo ve. Entonces descubre que no se trata del verdadero horror (que existe positivamente dentro de nosotros) sino de un truco lamentable.
 
Pero algunos párrafos más adelante, el pensador árabe vuelve  a caer - como tantas veces - en el desafortunado rumbo de los tomates.
 
Siguiendo con el criterio de no aportar pruebas concretas, Mandeb llega a insinuar la conveniencia de suprimir el regalo de Reyes por considerarlo una concesión improcedente.
 
"... Así todo sería ilusión: los Reyes, su visita y aun el regalo del que podría hablarse, pero que sería imposible de ver y tocar. Los niños correrían en monopatines imaginarios y shotearían pelotas soñadas, que son las mejores porque  nunca se pinchan ni se pierden ni son cortadas en pedazos por los vecinos intolerantes."
 
Mandeb pensaba, además, que la abolición de la recompensa ennoblecía la creencia y, -por otra parte- eliminaba injusticias.
 
"Los chicos pobres son capaces de sueños tan rumbosos como los de los príncipes."
 
Manuel Mandeb, como tantos Hombres Sensibles creía realmente en los Reyes Magos. Todos los cinco de enero ponía sus zapatones en la ventana de la pieza de la calle Artigas donde vivió muchos años. Jamás le dejaron nada, es cierto. Pero el hombre suponía que esto obedecía a su conducta, no siempre intachable.
 
En los días previos, las viejas del barrio creían notarlo amable y compuesto. Quizá no eran suficientes esos méritos de compromiso. No es fácil engañar a los Reyes. Muchos de sus amigos sintieron alguna vez la tentación de dejarle algún regalito.
 
Pero no quisieron engañarlo.
 
Ellos también esperaban con él. Y hacían fuerza para que alguna vez apareciera aunque más no fuera un calzoncillo. Nunca ocurrió nada, pero la fe de los Hombres Sensibles de Flores no se quiebra fácilmente.
 
¿Qué virtud encierra creer en lo evidente? Cualquier papanatas es capaz de suscribir que existen las licuadoras y los adoquines. En cambio se necesita cierta estatura para atreverse a creer en lo que no es demostrable y -más aun - en aquello parece oponerse a nuestro juicio. Para lograrlo hay que aprender - como quería Descartes - a desconfiar del propio razonamiento.
 
Por supuesto, en nuestro tiempo cualquier imbécil tiene una confianza en sus opiniones que ya quisiera para sí el filósofo más pintado.
 
La incredulidad es -según parece- la sabiduría que se permiten los hombres vulgares.
 
Nosotros resolvimos apostar una vez más por las ilusiones.
 
Por eso hicimos nuestras cartitas, pusimos nuestros enormes y pringosos zapatos en las ventanas, en los patios y aun en los jardines.
 
Y el seis de enero recogimos nuestros sencillos regalos y se los mostramos a los vecinos.
 
-Mire lo que nos trajeron los Reyes.
 
Algunos Refutadores de Leyendas nos miraban con envidia, silenciosamente.
05 de enero

Fuente: Del libro "Historias del Ángel Gris" de Alejandro Dolina

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23-01-2020 / 06:01
22-01-2020 / 19:01
22-01-2020 / 19:01
El copamiento del cuartel de La Tablada es un intento de ocupación de los cuarteles del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano del Ejército Argentino en La Tablada, provincia de Buenos Aires, el 23 y 24 de enero de 1989 por parte de miembros del Movimiento Todos por la Patria (MTP). Resultaron muertos 32 guerrilleros, 9 militares y 2 policías.
 
Al momento de realizarse el ataque en la conducción del MTP se encontraban, además de Enrique Gorriarán Merlo, otros que como él habían militado en el Ejercito Revolucionario del Pueblo ERP pero que habían estado en la cárcel hasta el retorno de la democracia a la Argentina en diciembre de 1983, como Francisco Provenzano, Roberto Felicetti yCarlos Samojedny, que participaron en La Tablada.
 
Por otra parte, en diciembre de 1987 habían abandonado el MTP algunas personalidades notorias de la dirección como Rubén Dri y Manuel Gaggero, quienes habían participado allí desde el primer momento, así como grupos importantes de militantes, sobre todo en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y Córdoba, disconformes con el rumbo abiertamente vanguardista y el cariz conspirativo que tomaba el MTP, y con la presencia cada vez más determinante de la figura de Gorriarán Merlo.
 
El 23 de enero de 1989, durante el gobierno de Raúl AlfonsínGorriarán Merlo (ex jefe del grupo guerrillero ERP) lideró un grupo armado de integrantes del MTP que atacó y ocupó parcialmente el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 con asiento en La Tablada.
 
El MTP, que desde el primer momento presentó la toma como el intento de impedir un supuesto golpe de Estado planeado por el entonces candidato a presidente Carlos Saúl Menem y el coronel Mohamed Alí Seineldín, al iniciarse el ataque arrojó en las cercanías del cuartel volantes atribuibles a un supuesto comando llamado «Nuevo Ejército Argentino» que pretendía derrocar al presidente Alfonsín.
 
Desde el primer momento, los militares conocían que el ataque era realizado por elementos de la izquierda e, incluso, inteligencia conocía previamente que un movimiento rebelde iba a atacar a alguna unidad militar del área metropolitana y que por eso el entonces titular del Ejército Argentino, teniente general Francisco Gassino, dispuso reforzar la infantería.
 
Inmediatamente después del copamiento, efectivos policiales de la Provincia de Buenos Aires, rodearon el cuartel a modo de primera línea de emergencia para repeler a los guerrilleros hecho que confundió a la población ya que se pensó que la Policía era la que atacaba las instalaciones militares, dado que no se tenía conocimiento del grupo.
 
Finalmente, efectivos pertenecientes al Ejército consiguieron la recuperación del cuartel, tras ser auxiliados y apoyados por la Policía de la Provincia de Buenos Aires, sin aceptar las tres solicitudes de rendición de los guerrilleros y atacando con fósforo blanco, arma prohibida por las Naciones Unidas. Además, se habrían realizado ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición de guerrilleros.
 
La Opinión Popular



22-01-2020 / 19:01
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