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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 01-01-2020 / 10:01

El año nuevo 2020 empieza distinto

El año nuevo 2020 empieza distinto
Hubo 2019. El macrismo fue desplazado del gobierno nacional y del bonaerense mediante elecciones limpias, en primera vuelta. Gratos motivos para celebrar, considerados imposibles o muy improbables hace dos años. Pero, ojo: cuando nos despertamos de la pesadilla, el monstruoso legado macrista todavía sigue estando ahí. Un desquicio económico, social e institucional.
Hubo 2019. El macrismo fue desplazado del gobierno nacional y del bonaerense mediante elecciones limpias, en primera vuelta. Gratos motivos para celebrar, considerados imposibles o muy improbables hace dos años.
 
Pero, ojo: cuando nos despertamos de la pesadilla, el monstruoso legado macrista todavía sigue estando ahí. Un desquicio económico, social e institucional.
 
Lo mejor dentro de lo escaso disponible es cambiar los rumbos de un gobierno de derecha, de clase, regresivo por donde lo miren. El presidente Alberto Fernández define prioridades en medio de la carencia. Solidaridad con los más postergados. Si se observa bien: en especial pibas o pibes, adultos mayores, mujeres.
 
Imposible imaginar un boom de consumo desde el fondo del abismo. La propuesta, en el corto plazo que se fecha en onda seis meses, es volcar más recursos "abajo" y aumentar la carga impositiva para los contribuyentes con más recursos.
 
Táctica inicial, transitoria, modesta si se la compara con los momentos más florecientes del peronismo pero superadora a la idea-fuerza del macrismo: enriquecer a los ricos, acentuar la desigualdad para que la torta crezca, se derramen las miguitas... quien elige este diario conoce el resto.
 
En menos de 20 días se activaron medidas reparatorias, de emergencia. El peronismo afirma que serán coyunturales. La promesa vale, por ejemplo, para la suspensión de la fórmula de actualización jubilatoria o para el congelamiento de las tarifas de electricidad gas o de transporte.
 
De momento la presión impositiva apunta arriba y los primeros aumentos o mejoras van a la base de la pirámide social. La base, recordamos a los novatos en geometría política, es más ancha que el vértice: millones de argentinos.
 

 
Va una lista incompleta de alivios para argentines en situación difícil
 
· Primer pago adicional ("bono" en mala jerga) para jubilados que cobran los haberes más bajos. De tan exiguos este aporte (ya cumplido) y el que sobrevendrá en enero mejora su posición relativa.
 
· Subsidio especial de dos mil pesos por hijo a quienes perciben Asignación Universal por Hijo. La mitad aproximada de las familias que la perciben tienen uno. O sea, la otra mitad tiene dos o más. El promedio histórico, con leves fluctuaciones, es dos por hogar.
 
· Suspensión por tres meses de la cobranza de créditos otorgados por la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) Publicitados como una panacea percibe tasas menos usurarias que la de Bancos, tarjetas de crédito o prestamistas de barrio. Pero son carísimas para los jubilados que las manoteaban para poder pagar la luz, el gas, algo de comida, remedios... productos prohibitivos en Macrilandia, paraíso de la concentración económica y Jauja sin regulaciones.
 
El endeudamiento se propaga en la Nación, provincias, municipios, familias, empresas. Como consecuencia clavada, la usura expandida es una clave de la etapa.
 
· Moratoria de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para Pequeñas y Medianas empresas endeudadas. Comprende refinanciación, condonaciones parciales, planes de pago no extorsivos. Las empresas que se acojan comenzarán a pagar cuotas en julio... lo primero es salir del agua, respirar.
 
· Espera su turno el Plan Argentina contra el Hambre que tuvo un lanzamiento piloto en Concordia y se desplegará entre enero y marzo. Lo reseñamos en nota del domingo pasado, reenviamos a ella.
 
Tantas transferencias de ingresos del Estado hacia personas comunes o PyME definen un inicio redistributivo, a contrapelo del modelo neoconservador.
 
Para sustentar esas inversiones sociales o quitas o esperas es imprescindible recaudar. Se escoge hacerlo especialmente mediante impuestos progresivos, al capital o a la riqueza. El sujeto gravado es quien más tiene, no quien más consume: los más pobres, si eso se calcula en proporción a su patrimonio.
 
Aumentan las alícuotas del impuesto a los Bienes Personales. Son más elevadas para quienes fugaron capitales a otros países. Editorialistas de Clarín se enternecen defendiendo a quienes primero evadieron (unos cuantos lavaron) capitales y luego blanquearon para conseguir impunidad. Compasión hija de la empatía grupal, corporativa, empresaria, ideológica... usted elija. Uno piensa que el plus mencionado propende a ser equitativo aunque insuficiente. Un blanqueo (éste o cualquier otro) es una violación ética que legaliza cualquier Gobierno para captar fondos. De cualquier forma, esa variante de indulto dista de ser un ejemplo moral.
 
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La opción preferencial por los millonarios:
 
Los gobernadores firmaron gustosos la suspensión por un año del Pacto Fiscal que les ataba las manos para recaudar mientras se le derivaban los costos del transporte y los servicios públicos.
 
Los mandatarios de Córdoba y Santa Fe, Juan Schiaretti y Omar Perotti, afilan lápices para elevar la carga tributaria. Hace meses se los encasillaba dentro del peronismo racional, pronto se los tildará de marxistas-leninistas-axelistas.
 
Perotti se dio un lujo del que se abstuvo Alberto Fernández. Retó con acritud a su antecesor, el socialista Miguel Lifschitz, por el despojo de provincia que le dejó y por la maniobra aviesa de votar un presupuesto estando de salida. Para colmo, el ex gobernador es diputado provincial: debió absorber la filípica de cuerpo presente en la Asamblea Legislativa.
 
En cualquier manual de Economía política, el impuesto inmobiliario es progresivo, como regla general. El gobernador bonaerense Axel Kicillof intentó elevarlo para tapar el agujero negro de una provincia sumergida en deuda. La alícuota alta para la crema de los propietarios rurales (más de 2000 hectáreas en la Pampa Húmeda, un puñado de multimillonarios en dólares) activó una cadena solidaria. Quienes se conduelen por la suerte futura de los jubilados que ganan por arriba del mínimo rehúsan aportar una cuota de su riqueza. Escapa a las competencia de esta columna tasar con minucia esos campos, basta decir acá que son cifras imponentes.
 
Juntos por el Cambio dejó sin quórum la sesión en el Senado. El proyecto buscará otro camino, entrando por Diputados y negociando con una oposición numéricamente fuerte.
 
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Esperanzas, fe condicionada y brindis:
 
Alberto Fernández escoge atender a la deuda interna y a la externa, en ese orden de prelación. Incluir, crecer, distribuir. Luego pagar a los bonistas y al Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Con los acreedores privados es cuestión de plata: los abogados sabemos que si ese es el punto existe un potencial punto de acuerdo. Es hiper distinto si e integran la disputa pasiones personales, familiares, grupales. O si hay poder en el juego. Simplifiquemos. Las tratativas, tal vez, desentrañarán si el Fondo es, en esencia, un acreedor privilegiado (cuya prioridad es recuperar lo prestado) o un organismo de control político, disciplinador. Sofisticado pero con esa esencia. Lo dejamos ahí, de momento.
 
Retomemos algo insinuado líneas arriba. ¿Por qué confiar en las intenciones declaradas del presidente? ¿Por qué no suponer que está maquillando un ajuste "a la neocon"? ¿O por el contrario, urdiendo un ersatz del primer kirchnerismo, con subsidios demasiado expandidos, congelamientos prolongados e insustentables? Cualquier persona puede sospechar, suponer que mienten. La discusión, de momento, es conjetural. Quien firma esta nota confía en la franqueza de esos objetivos y de ese límite temporal, coherentes con lo expresado por Fernández o por el ministro de Economía Martín Guzmán. Uno les cree, sujeto a prueba en contrario, se corroborará con el correr de los meses.
 
De momento el presidente enfiló bien, coherente con lo enunciado desde el 10 de diciembre. El Compromiso Argentino por el Desarrollo y la Solidaridad enuncia metas y tareas instrumentales del Estado. Entre tantas descongelar tarifas, reponer una fórmula legal para actualizar jubilaciones, varios etcéteras.
 
El oficialismo concentra las políticas activas en los votantes más necesitados que lo apoyaron, congrega adhesiones o entabla diálogo con representaciones o estratos más amplios. Cumple con su base, ensaya ampliar el abanico de aliados buscando puntos comunes de conveniencia o pactos para convivir.
 
La doctrina Chocobar fue dejada de lado. La doctrina Irurzun entra en el crepúsculo. La persecución judicial a opositores aminorará si el oficialismo no la empuja como en Argentina reciente o en Brasil.
 
Hay 2020 con esperanzas renacidas, frente a contextos angustiosos, domésticos e internacionales. Momento adecuado para brindar con les laburantes de este diario y sus lectores. Con todes pero en especial con quienes sostuvieron banderas, principios y derechos resistiendo con templanza y aguante desde que el macrismo empezó a devastar la Argentina, enriqueciendo a sus aliados. Salud.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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02-04-2026 / 18:04
02-04-2026 / 18:04
01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

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