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“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 01-01-2020 / 10:01

El año nuevo 2020 empieza distinto

El año nuevo 2020 empieza distinto
Hubo 2019. El macrismo fue desplazado del gobierno nacional y del bonaerense mediante elecciones limpias, en primera vuelta. Gratos motivos para celebrar, considerados imposibles o muy improbables hace dos años. Pero, ojo: cuando nos despertamos de la pesadilla, el monstruoso legado macrista todavía sigue estando ahí. Un desquicio económico, social e institucional.
Hubo 2019. El macrismo fue desplazado del gobierno nacional y del bonaerense mediante elecciones limpias, en primera vuelta. Gratos motivos para celebrar, considerados imposibles o muy improbables hace dos años.
 
Pero, ojo: cuando nos despertamos de la pesadilla, el monstruoso legado macrista todavía sigue estando ahí. Un desquicio económico, social e institucional.
 
Lo mejor dentro de lo escaso disponible es cambiar los rumbos de un gobierno de derecha, de clase, regresivo por donde lo miren. El presidente Alberto Fernández define prioridades en medio de la carencia. Solidaridad con los más postergados. Si se observa bien: en especial pibas o pibes, adultos mayores, mujeres.
 
Imposible imaginar un boom de consumo desde el fondo del abismo. La propuesta, en el corto plazo que se fecha en onda seis meses, es volcar más recursos "abajo" y aumentar la carga impositiva para los contribuyentes con más recursos.
 
Táctica inicial, transitoria, modesta si se la compara con los momentos más florecientes del peronismo pero superadora a la idea-fuerza del macrismo: enriquecer a los ricos, acentuar la desigualdad para que la torta crezca, se derramen las miguitas... quien elige este diario conoce el resto.
 
En menos de 20 días se activaron medidas reparatorias, de emergencia. El peronismo afirma que serán coyunturales. La promesa vale, por ejemplo, para la suspensión de la fórmula de actualización jubilatoria o para el congelamiento de las tarifas de electricidad gas o de transporte.
 
De momento la presión impositiva apunta arriba y los primeros aumentos o mejoras van a la base de la pirámide social. La base, recordamos a los novatos en geometría política, es más ancha que el vértice: millones de argentinos.
 

 
Va una lista incompleta de alivios para argentines en situación difícil
 
· Primer pago adicional ("bono" en mala jerga) para jubilados que cobran los haberes más bajos. De tan exiguos este aporte (ya cumplido) y el que sobrevendrá en enero mejora su posición relativa.
 
· Subsidio especial de dos mil pesos por hijo a quienes perciben Asignación Universal por Hijo. La mitad aproximada de las familias que la perciben tienen uno. O sea, la otra mitad tiene dos o más. El promedio histórico, con leves fluctuaciones, es dos por hogar.
 
· Suspensión por tres meses de la cobranza de créditos otorgados por la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) Publicitados como una panacea percibe tasas menos usurarias que la de Bancos, tarjetas de crédito o prestamistas de barrio. Pero son carísimas para los jubilados que las manoteaban para poder pagar la luz, el gas, algo de comida, remedios... productos prohibitivos en Macrilandia, paraíso de la concentración económica y Jauja sin regulaciones.
 
El endeudamiento se propaga en la Nación, provincias, municipios, familias, empresas. Como consecuencia clavada, la usura expandida es una clave de la etapa.
 
· Moratoria de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para Pequeñas y Medianas empresas endeudadas. Comprende refinanciación, condonaciones parciales, planes de pago no extorsivos. Las empresas que se acojan comenzarán a pagar cuotas en julio... lo primero es salir del agua, respirar.
 
· Espera su turno el Plan Argentina contra el Hambre que tuvo un lanzamiento piloto en Concordia y se desplegará entre enero y marzo. Lo reseñamos en nota del domingo pasado, reenviamos a ella.
 
Tantas transferencias de ingresos del Estado hacia personas comunes o PyME definen un inicio redistributivo, a contrapelo del modelo neoconservador.
 
Para sustentar esas inversiones sociales o quitas o esperas es imprescindible recaudar. Se escoge hacerlo especialmente mediante impuestos progresivos, al capital o a la riqueza. El sujeto gravado es quien más tiene, no quien más consume: los más pobres, si eso se calcula en proporción a su patrimonio.
 
Aumentan las alícuotas del impuesto a los Bienes Personales. Son más elevadas para quienes fugaron capitales a otros países. Editorialistas de Clarín se enternecen defendiendo a quienes primero evadieron (unos cuantos lavaron) capitales y luego blanquearon para conseguir impunidad. Compasión hija de la empatía grupal, corporativa, empresaria, ideológica... usted elija. Uno piensa que el plus mencionado propende a ser equitativo aunque insuficiente. Un blanqueo (éste o cualquier otro) es una violación ética que legaliza cualquier Gobierno para captar fondos. De cualquier forma, esa variante de indulto dista de ser un ejemplo moral.
 
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La opción preferencial por los millonarios:
 
Los gobernadores firmaron gustosos la suspensión por un año del Pacto Fiscal que les ataba las manos para recaudar mientras se le derivaban los costos del transporte y los servicios públicos.
 
Los mandatarios de Córdoba y Santa Fe, Juan Schiaretti y Omar Perotti, afilan lápices para elevar la carga tributaria. Hace meses se los encasillaba dentro del peronismo racional, pronto se los tildará de marxistas-leninistas-axelistas.
 
Perotti se dio un lujo del que se abstuvo Alberto Fernández. Retó con acritud a su antecesor, el socialista Miguel Lifschitz, por el despojo de provincia que le dejó y por la maniobra aviesa de votar un presupuesto estando de salida. Para colmo, el ex gobernador es diputado provincial: debió absorber la filípica de cuerpo presente en la Asamblea Legislativa.
 
En cualquier manual de Economía política, el impuesto inmobiliario es progresivo, como regla general. El gobernador bonaerense Axel Kicillof intentó elevarlo para tapar el agujero negro de una provincia sumergida en deuda. La alícuota alta para la crema de los propietarios rurales (más de 2000 hectáreas en la Pampa Húmeda, un puñado de multimillonarios en dólares) activó una cadena solidaria. Quienes se conduelen por la suerte futura de los jubilados que ganan por arriba del mínimo rehúsan aportar una cuota de su riqueza. Escapa a las competencia de esta columna tasar con minucia esos campos, basta decir acá que son cifras imponentes.
 
Juntos por el Cambio dejó sin quórum la sesión en el Senado. El proyecto buscará otro camino, entrando por Diputados y negociando con una oposición numéricamente fuerte.
 
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Esperanzas, fe condicionada y brindis:
 
Alberto Fernández escoge atender a la deuda interna y a la externa, en ese orden de prelación. Incluir, crecer, distribuir. Luego pagar a los bonistas y al Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Con los acreedores privados es cuestión de plata: los abogados sabemos que si ese es el punto existe un potencial punto de acuerdo. Es hiper distinto si e integran la disputa pasiones personales, familiares, grupales. O si hay poder en el juego. Simplifiquemos. Las tratativas, tal vez, desentrañarán si el Fondo es, en esencia, un acreedor privilegiado (cuya prioridad es recuperar lo prestado) o un organismo de control político, disciplinador. Sofisticado pero con esa esencia. Lo dejamos ahí, de momento.
 
Retomemos algo insinuado líneas arriba. ¿Por qué confiar en las intenciones declaradas del presidente? ¿Por qué no suponer que está maquillando un ajuste "a la neocon"? ¿O por el contrario, urdiendo un ersatz del primer kirchnerismo, con subsidios demasiado expandidos, congelamientos prolongados e insustentables? Cualquier persona puede sospechar, suponer que mienten. La discusión, de momento, es conjetural. Quien firma esta nota confía en la franqueza de esos objetivos y de ese límite temporal, coherentes con lo expresado por Fernández o por el ministro de Economía Martín Guzmán. Uno les cree, sujeto a prueba en contrario, se corroborará con el correr de los meses.
 
De momento el presidente enfiló bien, coherente con lo enunciado desde el 10 de diciembre. El Compromiso Argentino por el Desarrollo y la Solidaridad enuncia metas y tareas instrumentales del Estado. Entre tantas descongelar tarifas, reponer una fórmula legal para actualizar jubilaciones, varios etcéteras.
 
El oficialismo concentra las políticas activas en los votantes más necesitados que lo apoyaron, congrega adhesiones o entabla diálogo con representaciones o estratos más amplios. Cumple con su base, ensaya ampliar el abanico de aliados buscando puntos comunes de conveniencia o pactos para convivir.
 
La doctrina Chocobar fue dejada de lado. La doctrina Irurzun entra en el crepúsculo. La persecución judicial a opositores aminorará si el oficialismo no la empuja como en Argentina reciente o en Brasil.
 
Hay 2020 con esperanzas renacidas, frente a contextos angustiosos, domésticos e internacionales. Momento adecuado para brindar con les laburantes de este diario y sus lectores. Con todes pero en especial con quienes sostuvieron banderas, principios y derechos resistiendo con templanza y aguante desde que el macrismo empezó a devastar la Argentina, enriqueciendo a sus aliados. Salud.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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25-01-2020 / 08:01
Metida en la sobremesa de familias y amigos y en las pesadillas de los ciudadanos, la deuda externa ya forma parte de las tradiciones argentinas como el Pombero o el Lobizón. Tiene creyentes y sacerdotes. Para los primeros es como una religión. En cambio para los sacerdotes siempre ha sido un buen negocio.
 
El gobierno de Mauricio Macri reunió a los obispos del endeudamiento y rompió todas las marcas mundiales en cantidad y velocidad para endeudarse. Y también rompió el récord del Fondo Monetario Internacional que cedió el préstamo más grande de su historia.
 
Cosas de la política: ahora es otra administración la que tratará de pagar sin ajuste. Y los que endeudaron al país van a juzgar si es correcto lo que hará el nuevo gobierno.
 
La deuda creció con dictaduras militares y gobiernos neoliberales siempre de la mano del ajuste y la crisis. Y fueron gobiernos populares los que tuvieron que lidiar con esa herencia, desde Dorrego, hasta Perón, Kirchner y Cristina y ahora Alberto Fernández.
 
El martes el gobierno envió al Congreso el proyecto de ley de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda y entró en la recta decisiva y más política para zambullirse de cabeza en el desastre que dejó el macrismo.
 
Deuda y contradeuda es un contrapunto que se prolonga en el tiempo y que en forma cíclica ocupa el centro pese a que siempre fue nada más que un negocio para los prestamistas. Nunca los promotores del endeudamiento han podido exhibir un saldo de provecho que haya dejado alguna de las deudas históricas.
 
Desde Rivadavia hasta el presente nadie puede decir: "esto fue gracias a la deuda". No hay hospitales ni escuelas, ni rutas ni puertos ni fábricas. Miles de millones de dólares a lo largo de la historia que no dejaron nada más que una fabulosa ganancia para los prestamistas, dependencia económica y pobreza.
 
Después del fracaso de la deuda en el 2001, tan cercano, todavía hay economistas, periodistas y medios que defienden ese entramado de ideas del endeudamiento. Después de esa experiencia histórica tan fuerte, es difícil explicar esa insistencia. Pero es cierto que el país se arruinó aunque hubo una elite que se favoreció materialmente con la desgracia general.
 
El gobierno envió al Congreso su proyecto de ley sobre la deuda. Al igual que en los gobiernos K, el criterio es respaldar las negociaciones con el Congreso. El macrismo, en cambio se negó hace apenas dos años a que el préstamo gigante del FMI tuviera tratamiento parlamentario. Son concepciones diferentes con relación a la deuda externa y la democracia.

24-01-2020 / 07:01
El escándalo del Banco Nación en la gestión de Mauricio Macri suma un nuevo capítulo. Tras conocerse que la entidad le otorgó un préstamo millonario a Vicentín, empresa "amiga" del anterior gobierno, ahora se conoció que la aceitera fue la mayor aportante privada de la campaña de Juntos por el Cambio, al menos hasta las PASO. Se endeudó con el Banco Nación por 350 millones de dólares, nunca pagó y se declaró en default el 6 de diciembre.
 
Según publicó La Política Online, la entidad pública le prestó a la empresa que entró en default más de $18.370 millones durante la gestión de Javier González Fraga. En diciembre del año pasado, la empresa entró en quiebra y comenzó la polémica contra el funcionario macrista, por ignorar los análisis de riesgo crediticio y ampliar el préstamo a la firma que suspendió pagos por "estrés financiero".
 
Pero el nuevo dato que complica a la gestión macrista es que la agroexportadora Vicentín fue la mayor aportante privada de la campaña de Juntos por el Cambio. De acuerdo a los registros en la página de la Cámara Nacional Electoral, Vicentín aportó a través de tres de sus empresas: Algodonera Avellaneda, FRIAR S.A y Oleaginosa San Lorenzo. Las tres pertenecen al holding agroexportador Vicentín.
 
Cada una de las compañías aportó para la campaña de Juntos por el Cambio la suma exacta de $4.500.000, dando un total de $13.500.000. Con esa suma, aparecen como uno de los principales aportantes privados a la campaña de Macri, que fue quien más recibió. Lo hicieron algunos días antes de las PASO, entre el 6 y el 8 de agosto de acuerdo a los registros.
 
Cabe destacar que fue el ex presidente Macri el que impulsó en 2019 una ley exprés para permitir que las empresas privadas pudieran realizar aportes para la campaña electoral. Dicha práctica se encontraba prohibida por la reforma electoral que impulsó en 2009 el entonces gobierno de Cristina Fernández. Y aún no fueron publicados los registros de aportes para la segunda etapa de la campaña.
 
El Banco Nación abrió una investigación sobre los créditos irregulares que la entidad otorgó a la exportadora de granos Vicentín. La empresa se declaró en cesación de pagos cuatro días antes de que Cambiemos terminara su gobierno. Macri favoreció a una empresa "amiga" y dejó al Banco Nación en jaque.
 
La Opinión Popular

23-01-2020 / 09:01
En diciembre pasado y por primera vez en los últimos tres años el atesoramiento de dólares fue negativo. Según los datos del Balance Cambiario del BCRA correspondiente al mes pasado la "formación de activos externos del sector privado no financiero" fue negativa en u$s153 millones.
 
Lo que se conoce en la jerga financiera como la "fuga de capitales" o más coloquialmente como el "atesoramiento" de dólares por parte del público, es decir, las divisas que compran las personas físicas y que salen del sistema financiero, totalizó en 2019 los u$s26.865 millones, apenas 1% por debajo del récord histórico de 2018.
 
De modo que en la era Macri (diciembre 2015-noviembre 2019) el atesoramiento sumó nada menos que u$s88.371 millones. Esto representa hoy a casi el doble de las reservas del BCRA.
 
Si bien existe un estigma político sobre el tema del atesoramiento, vale señalar que se trata de ahorro legal que los argentinos de todos los estratos sociales canalizan, según sus posibilidades, en la tenencia de moneda extranjera.
 
Estos fondos pueden tener como destino tanto una caja de seguridad, un colchón, o una maceta como una cuenta en el exterior. De modo que se trata de ahorro doméstico que está fuera del sistema.
 
Basta con imaginar todo lo que se podría hacer o financiar (proyectos, emprendimientos, obras de infraestructura, etc.) con semejante masa de recursos si se recuperara la confianza de los ahorristas argentinos. No se necesitaría ir a "manguear" al exterior ni a mendigar auxilios a organismos internacionales.
 
Este beneficio tiene como objetivo de favorecer el crecimiento productivo de la economía.

23-01-2020 / 08:01
La última marcha por Alberto Nisman, convocada por sectores de Juntos por el Cambio esta vez fue sin el apoyo de fiscales ni de la DAIA, ni de la AMIA, ni del mismo Mauricio Macri, como en aquella de febrero de 2015, la llamada "marcha de los paraguas".
 
Por eso no podría decir cuál grado de adhesión ha tenido la convocatoria, pero no es difícil intuirlo; por lo pronto decir que representa la estrategia de los sectores radicalizados del macrismo que niegan, no ya la colaboración, sino el diálogo con el gobierno de Alberto Fernández y que encuentran en la muerte de Nisman, un tabla de sobrevivencia.
 
A la marcha primigenia, la de 2015 que alentaba la hipótesis de un asesinato, adhirió Macri quien concurrió acompañado por su esposa: fue su primer acto de campaña.
 
La afirmación puede sonar temeraria, sin embargo las tragedias han estado vinculadas al ascenso del macrismo desde sus orígenes porteños y allí emerge el recuerdo de Cromañón. Es difícil pensar una victoria del ex presidente en aquella ocasión para Jefe de Gobierno, sin la estela política que arrojó la tragedia del local del barrio de Once y los dos centenares de jóvenes muertos.
 
Así, dos tragedias de distinta magnitud están presentes en los umbrales de la llegada al poder de esta fuerza política; es cierto que su existencia precede a ambas, pero no es menos relevante que los dos hechos fueron procesados discursivamente por Macri y su entorno de cara a una contienda electoral.
 
A falta de una mirada en pos de la inclusión social, ante la ausencia de una comunicación sustantiva con los sectores populares e incluso con parte de la clase media, el macrismo encontró en esas tragedias (también con la ferroviaria en la Terminal de Once) un modo de construir un relato político retomando el dolor que esas muertes produjeron en las sensibilidades, mucho más que en las razones.
 
El objetivo no fue generar un discurso político en los términos tradicionales, esto es elaborar un Programa de Propuestas de Políticas Públicas que superaran esa situación y que abrieran el camino a un horizonte donde hechos de ese tipo no se repitieran y a la vez garantizar justicia sobre lo ocurrido.
 
En ese sentido no deja de llamar la atención que en cuatro años donde el macrismo manejó buena parte de los recursos institucionales del Estado, no logró un sólo avance significativo en la causa ¿No era una tragedia a atender? ¿No fueron a la "marcha de los paraguas" porque el gobierno aquel impedía la investigación?
 
Desde luego, las dificultades partieron de un hecho: es muy probable que el fiscal haya decidido quitarse la vida y entonces la tragedia cobra otra dimensión, alejándose de culpabilidades hacia otros actores. El discurso construido en torno de una suposición, cuyos resultados efectivos no se discuten, queda a la intemperie, debilitada y erosionada frente a hechos que no aparecen.

22-01-2020 / 09:01
El Gobierno de Alberto Fernández oficializó hoy la reapertura de la paritaria nacional docente. Lo hizo a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial. En las próximas horas, el Ministerio de Educación Nacional convocará a los gremios docentes para la semana que viene a la mesa salarial que Mauricio Macri derogó dos años atrás.
 
La norma viene a cumplir con una de las promesas de campaña de Fernández, que después de las PASO se reunió con los principales dirigentes de Ctera. En sus ex oficinas de San Telmo, les confió a Sonia Alesso, Roberto Baradel y Eduardo López que retomaría la paritaria nacional.
 
Ese había sido el principal reclamo de los sindicatos docentes, el motivo de numerosos paros en los últimos dos años. Fue en principios de 2018 cuando, a través del decreto 52/2018, Macri suspendió la paritaria nacional y, en su lugar, estableció una "mesa de convenio marco" que excluía del temario la negociación salarial, pero que dirimía otras cuestiones como carrera docente, condiciones laborales y fondo de incentivo. La pauta salarial, en tanto, quedaba establecida un 20% por encima del salario mínimo vital y móvil.
 
Con ese piso las provincias, las encargadas de pagar los salarios, debían negociar con sus sindicatos. A partir de ahora, con la vuelta de la paritaria nacional, las jurisdicciones tendrán que acomodarse al mínimo que se fije en la negociación nacional y, a partir de esa base, lograr un acuerdo con sus docentes.
 
Al igual que antes de que se derogara, el decreto prevé que la representación en la mesa nacional sea "proporcional" a la cantidad de afiliados que tenga cada gremio; un guiño para Ctera, el mayoritario del sector.
 
"La integración de la representación de los trabajadores y las trabajadoras será proporcional a la cantidad de afiliados y afiliadas cotizantes que posea cada uno de los gremios de primer grado intervinientes o los adheridos formalmente a las entidades sindicales intervinientes de grado superior, en su caso", señala.
 
Para ello, agrega, cada año el Ministerio de Educación Nacional le pedirá a la cartera de Trabajo una actualización de la cantidad de afiliados de cada sindicato. En total, los de representación nacional, son cinco: Ctera, Uda, Cea, Amet y Sadop, cuyos maestros trabajan en escuelas privadas y habían quedado afuera de la mesa de convenio macro que convocaba Cambiemos.

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