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"Vine a terminar con los odiadores seriales y a abrir los brazos para que todos nos unamos". Alberto Fernández
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Nacionales - 28-12-2019 / 08:12
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La preocupación por el medio ambiente debería ser más democrática

La preocupación por el medio ambiente debería ser más democrática
El gobernador radical macrista de Mendoza, Rodolfo Suárez, anunció que derogará la ley que permite la minería contaminante votada hace una semana. “No hay consenso social”, reconoció luego de que una multitud se mantuviera movilizada en la provincia para frenar la norma y defender la pureza del agua.
Están en peligro los ríos de Mendoza en la precordillera. El Riachuelo, a cuyas orillas viven cinco millones de personas, está totalmente contaminado por metales pesados. En Mendoza hay una protesta masiva. Por el Riachuelo nadie mueve un pelo. Conclusión: la preocupación por el medio ambiente debería ser más democrática.
 
La más perjudicada por el Riachuelo es también la población más humilde y la más vulnerable. No tiene la misma prensa. Los porteños que están preocupados por los ríos mendocinos, naturalizan la contaminación de un río que atraviesa los barrios pobres urbanos de la ciudad donde viven.
 
El 40% de la población de Villa Inflamable, en el Polo Petroquímico de Dock Sud, tiene índices elevados de plomo en la sangre, según un estudio realizado por ACUMAR en 2017; la misma fuente de contaminación se detectó en el 30% de los habitantes de un asentamiento en Lanús; en el 20% de la villa 21-24 de Barracas, en Wilde y en San Francisco, y porcentajes similares se hallaron en la villa 26, en la margen porteña del Riachuelo.
 
Hay una discusión hacia el interior de los movimientos ambientalistas, feministas, identitarios, de ampliación de derechos y otros, en los que cuando el abordaje se realiza en forma parcial, desconectado de las otras demandas de la sociedad, puede disparar escenarios opuestos a los que busca.
 
Tampoco puede haber un proyecto de país global que no incorpore estas demandas y las articule desde el poder político como parte de ese proyecto. La Barrick Gold es un villano clásico en estas temáticas y ejerce una fuerte presión sobre los gobiernos.
 
La explotación minera requiere una fuerte inversión inicial, lo que se convierte en su principal argumento de presión, al igual que la creación de puestos de trabajo y activación económica mientras dura la explotación, cuya duración puede oscilar entre diez y veinte años. Después se van y quedan las ruinas de lo que había.
 
La limpieza del Riachuelo exige decisión política y poner límites a por lo menos 44 industrias instaladas en sus orillas. El principal gobierno que debe asumir su responsabilidad en la protección del ambiente en la Cuenca Matanza-Riachuelo, es el de Horacio Rodríguez Larreta, en la ciudad de Buenos Aires. En Mendoza es el del gobernador Rodolfo Suárez. Ambos pertenecen a la alianza de radicales y conservadores del PRO.
 
Los mendocinos han votado un gobierno que no mostró preocupación ambiental y reclamaron a un gobierno nacional al que no votaron. Los porteños se espantan por lo que pasa en Mendoza, pero no le dan importancia al envenenamiento del Riachuelo en su distrito. Son disonancias que se producen cuando las problemáticas se abordan en forma espasmódica.

 
Encrucijadas
 
Para el gobierno de Alberto Fernández, toda la problemática se potencia por la situación desastrosa que dejó el gobierno de Mauricio Macri. Necesita recaudar para sus arcas vacías y endeudadas y reactivar una economía en caída libre.
 
Es la gran encrucijada: elige el camino largo que fructificará a mediano y largo plazo. O busca atajos que reditúan en el corto plazo, aunque tengan costos altos a mediano y largo plazo.
 
La política será el arte de encontrar senderos intermedios que no afecten el ambiente y que puedan generar resultados en tiempos no tan largos. Las propuestas ambientalistas más efectivas son las que proponen opciones viables que puedan reemplazar las prácticas lesivas.
 
Esta encrucijada se presenta una y otra vez en cada decisión que toma Alberto Fernández. Cada punto que toca provoca la reacción de algún sector. Antes de irse de vacaciones, Mauricio Macri ordenó a su tropa rechazar a cara de perro la ley de emergencia social. La norma pudo salir después de largas conversaciones con referentes del radicalismo.
 
Antes de irse a descansar en París, la ex gobernadora María Eugenia Vidal alineó a su tropa en el senado bonaerense para rechazar la reforma impositiva del gobernador Axel Kicillof. Durante los cuatro años de macrismo el impuesto progresivo a los bienes personales aumentó solamente el 55%. En un contexto de 300% de inflación acumulada en esos cuatro años.
 
El impuesto inmobiliario que impulsa Kicillof está muy segmentado para que tenga un efecto progresivo real y es apenas una actualización que para la mayoría será menor a la inflación. Pero la bancada de Cambiemos quiere rediscutir la escala para bajar los aumentos de los que tienen propiedades mayores a las dos mil hectáreas, que conforman el uno% del universo involucrado.
 
La actualización por inflación de una parte menor de las retenciones provocó la reacción brutal de un grupo de productores rurales "autoconvocados" que funcionan como grupos de choque de los grandes operadores del sector. Los referentes de la Mesa de Enlace negocian con el gobierno y utilizan a estos grupos exaltados como factor de presión.
 
Los medios macristas calificaron cada una de estas medidas, --que son mínimas en relación con el cuadro ruinoso que deben restaurar-- como "impuestazo" o "ajustazo". Justificaron los aumentos de 3000% del gas o de 4000% en la luz. Inventaron un género del periodismo que se denominó "militando el ajuste".
 
Hubo cientos de titulares y noticias sobre las "nuevas tendencias" como tomarse vacaciones con el pensamiento, aprender a vivir en 18 metros cuadrados, que el pan viejo es más sabroso que el de la panadería, que en Barrio Norte se puso de moda comprar ropa usada porque es de marca y más barata, que es cool compartir vacaciones con amigos o que los cortes de electricidad son beneficiosos porque generan momentos de reflexión. Todos estos fueron títulos que publicaron esos medios. Está la imagen de un economista de la farándula con un pan duro en una mano y pan fresco en la otra. Mete el pan duro en el microondas y después lo prueba con placer para decir que es mejor que el pan fresco.
 
Los mismos que ahora dicen "impuestazo" y "ajustazo", participaron de esa inmensa maquinaria de intervención en la subjetividad de la sociedad para aturdir la conciencia de sus derechos y tratar de vender como goce el cercenamiento del goce.
 
Una gran mentira en la que ninguno de los que la fomentaba creía porque en su vida privada hacía lo contrario de lo que predicaba. Pero hubo sectores de la sociedad que fueron atrapados en esa telaraña de un sentido común que se entretejía con la falsa meritocracia.
 
Con el argumento del "impuestazo", los radicales y vidalistas, --cuyo gobierno dejó un déficit de 200 mil millones de pesos para 2020 en la provincia de Buenos Aires-- no dieron quórum en el Senado bonaerense para tratar la reforma impositiva del gobernador Kicillof.
 
El nuevo gobierno tiene solamente diez días y el escenario de problemas, amigos y enemigos, no parece haber cambiado desde 2015. El punto a favor del oficialismo es que ahora el peronismo está unido y se nota el esfuerzo por cumplir la consigna de "volvimos para ser mejores".
 
Hay un cuidado especial en la segmentación de productores para aplicar las retenciones. Y lo mismo puede decirse en la segmentación tan compleja que tiene la actualización del impuesto inmobiliario urbano y rural de Kicillof.
 
Hay un intento de no repetir errores, de ser más flexibles en la negociación y evitar choques innecesarios. Alberto Fernández estuvo en los programas más macristas de los últimos cuatro años en la televisión. En parte porque le interesa llegar a un público diferente pero en parte también porque le parece necesario como forma de desfantasmizar los odios.
 
La oposición cerrada de Vidal y Macri junto con los radicales de la alianza, la reacción mediática para exagerar y denigrar las medidas que el gobierno toma para salir del infierno que le dejaron ellos, la reacción desaforada de los productores rurales por una simple actualización de una parte menor de las retenciones que tenían ya con Macri, es una demostración que más allá de los errores propios, no están jugando solos.
 
En la cancha hay dos equipos. Y el enfrentamiento no se da por la forma ni la cantidad, sino por el simple hecho de que no quieren dar nada.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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08-08-2020 / 11:08
08-08-2020 / 10:08
"La negociación se parece a la cuarentena: es mucho más larga de lo que requería el problema", fue el comentario despectivo de Alfonso Prat Gay sobre el ministro Martín Guzmán que negociaba una deuda imposible de pagar cuya mayor parte fue tomada durante su gestión.
 
El ex ministro de Mauricio Macri rompió todas las marcas al demostrar que su impericia en el manejo de la economía hubiera sido peor como infectólogo. Cosas veredes amigo Sancho, que nunca crederes: un ex ministro que critica al que resolvió el desastre que él creó, más un sector de la oposición que apostó al fracaso de la negociación y al desborde de la pandemia.
 
La chorrada de críticas que recibió Guzmán mientras negociaba la deuda provenía de estos personajes. "Se podría haber logrado un acuerdo mejor", dijo el caradura de Prat Gay en otras declaraciones. Cuando le tocó negociar con los fondos buitres, Prat Gay les pagó más de lo que habían reclamado. Eso sí: en tiempo récord.
 
Si lo que quería Prat Gay era sobreendeudar al país, fue el mejor ministro de Economía de la historia. ¿Y los argentinos? bien gracias. Pero después de esa performance más que desastrosa, la corporación de medios y sectores empresarios y de las finanzas lo siguen tomando como referente de consulta.
 
Se confirma esa visión que apuntó Jorge Alemán sobre un discurso de la política como especie de locura sin anclaje en la realidad. Se contrapone a la realidad. En esa nueva racionalidad de la derecha, el que se guía por la realidad resulta un fanático que se niega al discurso mágico.
 
Los medios y periodistas de derecha le van a preguntar a Prat Gay porque lo escucha un empresario aunque perdió plata, así como lo escuchan comerciantes que se fundieron con sus medidas. Desconfían del muchacho de 38 años que les salvó la vida porque es académico y votarían de nuevo al que los llevó a la ruina.
 

07-08-2020 / 10:08
Aunque hace tiempo que nadie en el poder se lo toma demasiado en serio ni le pide opinión, Guillermo Moreno pudo haber sido la excepción que confirmara la regla. El acuerdo que enhebró Martín Guzmán con los acreedores privados para aplazar y aliviar los pagos de la deuda jamás haría desdecirse al pintoresco exsecretario de Comercio, quien semanas atrás vaticinó que fracasaría porque le faltaba "haber pateado más la calle".
 
En el mundo empresario, entre los apostadores bursátiles y entre los consultores más cotizados de la City, en cambio, no hubo ningún reparo para la pirueta: hasta quienes le pedían el mes pasado a Alberto Fernández que lo eche -en público y en privado- se vistieron de guzmanistas de la primera hora. Todos salieron a gritar el gol que añoraban tanto la hinchada como el técnico, aun cuando está lejos de haber definido el partido.
 
Puertas adentro de la coalición, el primero en cantarlo fue Sergio Massa, quien no solo había convocado varias veces durante abril y mayo a su propio gabinete económico para interconsultas sino quien además entabló diálogos paralelos con Wall Street que obligaron al Presidente a avisar en tres ocasiones que el único interlocutor oficial era Guzmán.
 
Pasado pisado: tanto se apuró el jefe de Diputados en sacar pecho por el entendimiento que incluso primereó a Fernández. Pidió disculpas.
 
El recorrido de Guzmán antes del cierre de las negociaciones reflejó fielmente el equilibrio de fuerzas en el Frente de Todos
 

07-08-2020 / 10:08
En plena recesión y en medio del proceso de flexibilización de las restricciones por la pandemia, el debate sobre cómo sería la recuperación de la economía toma vigencia. ¿Cómo será? ¿Un dibujo en V? ¿Será acaso más apaisada? ¿O la Argentina estará condenada a convivir con una L, en el mejor de los casos, castigada por la crisis permanente?
 
Ese debate se mezcla con la política. María Eugenia Vidal, por caso, levantó el perfil público el jueves por la mañana en un "zoom" en el que planteó -en base a su economista de cabecera, Hernán Lacunza, que la economía caerá este año un 12%, pero que en 2021 no podrá recuperar lo perdido.
 
Más optimista, el economista Emmanuel Álvarez Agis -cercano ideológicamente a la Casa Rosada- cree que la actividad se recuperará pero para asegurarlo reclama una mayor y decisiva participación del Estado, a través del gasto público.
 
"Ahora que arreglamos con los acreedores llegó el momento de gastar. En la pandemia, hay que gastar más. El Estado argentino gasta la mitad que su par de Chile o Perú. Y mucho menos que Brasil", argumenta Agis.
 
Desde Economía se aboga por un ordenamiento fiscal, de cara a las inminentes negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Pero no sólo por eso. Martín Guzmán demostró desde un primer momento que valora la cautela a la hora de programar el gasto público, lo que quedó a la vista cuando se suspendió la actualización automática de las jubilaciones.
 
En el Gobierno creen que esta semana fue la mejor desde que Alberto Fernández se puso la banda presidencial.
En el equipo económico sospechan que la buena onda perdurará. Y no lo avalan por una cuestión de fe religiosa. Los funcionarios comparten algunos de los datos positivos de la actividad, que los sorprendió gratamente a ellos mismos.
 
Juzgan, sin temor a hacerlo con premura, que se trata de los primeros indicios de una recuperación veloz. Incluso destacan la "V corta" de la palabra "veloz".
 

06-08-2020 / 11:08
La valiente fiscal Gabriela Boquin, quien llevó adelante la acusación contra la familia Macri en la causa Correo Argentino, denunció este miércoles ante una comisión bicameral que una empleada de su fiscalía "le entregaba documentación en pleno trámite de la investigación de la causa al diputado (del Pro) Pablo Tonelli" y que al denunciar esa situación ante su superior, el Procurador interino, Eduardo Casal, "no tomó ninguna medida al respecto".
 
Boquin expuso este miércoles ante la comisión bicameral de Seguimiento y Control del Ministerio Público. La semana pasada, Casal, quien asumió como jefe de los fiscales durante la gestión de Cambiemos, le inició un sumario administrativo por supuesto maltrato y mobbing laboral a ex empleados de la fiscalía.
 
La comisión bicameral tiene previsto volver a reunirse en diez días para tratar una serie de denuncias y pedidos de juicio político contra Casal por supuestas arbitrariedades en traslados y medidas disciplinarias contra fiscales que investigaban al macrismo.
 
En su presentación, la fiscal Boquin, que interviene en una de las causas más complicadas para el ex presidente y su familia, dijo: "Es falaz decir que se retiraron de mis dependencias por maltratos o pidieron traslados. Esto no existió. Es más, a una de las testigos el traslado lo pedí yo".
 
Y amplió Boquin que realizó ese pedido "por falta de confianza" de la empleada de su fiscalía tras "descubrir que le entregaba documentación en pleno trámite de la investigación de la causa Correo Argentino al diputado Pablo Tonelli".
 
"Esa documentación que le pasaba y que le iba comunicando los pasos del expediente a Tonelli estaban relacionados con su propia vinculación en la causa porque cuando yo denuncié el vaciamiento, estaban las facturas de Tonelli por millones de pesos retirando dinero de Correo Argentino", agregó la fiscal. 
 

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