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“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 25-12-2019 / 08:12

Las cinco medidas que tomará Alberto para reducir la pobreza y generar empleo genuino

Las cinco medidas que tomará Alberto para reducir la pobreza y generar empleo genuino
Con el visto bueno del presidente Alberto Fernández y en función de una de las prioridades centrales que se busca imponer desde el Gobierno, el Ministerio de Desarrollo Social ya tiene lista una batería de al menos cinco medidas concretas para desplegar en toda la Argentina para reducir los elevados índices de pobreza.
Con el visto bueno del presidente Alberto Fernández y en función de una de las prioridades centrales que se busca imponer desde el Gobierno, el Ministerio de Desarrollo Social ya tiene lista una batería de al menos cinco medidas concretas para desplegar en toda la Argentina para reducir los elevados índices de pobreza.
 
El ministro Daniel Arroyo diagramó en los últimos días un plan destinado a atender la emergencia social, ofrecer alimentos en zonas de altos índices de malnutrición infantil y programas que apuntan a generar trabajo genuino para miles de jóvenes Ni-Ni, es decir, que no trabajan ni estudian.
 
En paralelo al programa que llevará adelante el Consejo contra el Hambre que se lanzó esta semana, las cinco propuestas centrales que desplegará el Ministerio de Desarrollo Social serán las siguientes:
 
1-La tarjeta alimentaria. Este plan que contempla la entrega de dos millones de tarjetas para unas cuatro millones de personas prevé la asistencia alimentaria para madres con hijos en situación vulnerable.
 
2-Créditos no bancarios. Los otorgará el Ministerio de Desarrollo Social y serán para el insumo, herramientas y maquinaria de micro emprendedores.
 
3-Planes sociales-empleo y producción. La idea de esta fase del programa de Desarrollo Social es que el Estado trabaje apuntalando a quienes reciben planes sociales por los cuales realizan algún trabajo para que formalicen su situación.
 
4-Plan primera infancia. Se trata de seguir adelante con un programa de atención a los lactantes. Este es un programa que la ex ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley venía trabajando y que ahora se quiere reforzar.
 
5-Plan para los Ni-Ni. Este programa que Arroyo quiere desarrollar en la Argentina busca incluir a jóvenes que no estudian ni trabajan. Para esto se trabajará en un "esquema de empalme" para que quien cobra un plan y consigue trabajo, pueda mantener ambos por seis meses. Luego, de mantener el trabajo, al año cobraría el 80 por ciento del plan y a los 18 meses el 60 por ciento.
 
"Todos estos planes se empezarán a potenciar progresivamente desde los primeros días de enero y la idea del Presidente es inyectar más fondos en el presupuesto de 2020 de Desarrollo Social", explicó un allegado a Arroyo.

 
Las cinco medidas que tomará el Gobierno para empezar a reducir la pobreza y generar empleo genuino
 
1-La tarjeta alimentaria. Este plan que contempla la entrega de dos millones de tarjetas para unas cuatro millones de personas prevé la asistencia alimentaria para madres con hijos en situación vulnerable. Ya comenzó a funcionar esta semana en Concordia donde estaba previsto entregar 7.100 tarjetas. Se entregaron hasta ahora poco más del 90%. Con este programa que tendrá un presupuesto de $60.000 millones se apunta a que la gente compre verduras, carne, frutas y lácteos. Aunque los beneficiarios pueden comprar los alimentos que prefieran con excepción de bebidas alcohólicas.
 
Según explicaron a Infobae en el Ministerio de Desarrollo Social, hasta ahora la tarjeta solo se puede pasar por un postnet pero a partir de febrero se va a poder utilizar con el celular (vía una App) y esto va a permitir comprar en ferias y en otros lugares de la economía popular y agricultura familiar.
 
Los primeros días de enero se conocerá el cronograma de enero y febrero para la entrega en todo el país de las 2 millones de tarjetas alimentarias. La intención del Gobierno es avanzar en una primera instancia en el Conurbano Bonaerense, en Córdoba, en Rosario, en San Miguel de Tucumán.
 
Son los lugares donde hay mayor concentración de población en situación vulnerable. Y para marzo se buscará cubrir el 80 por ciento de la población que necesita el refuerzo alimentario.
 
2-Créditos no bancarios. Los otorgará el Ministerio de Desarrollo Social y serán para el insumo, herramientas y maquinaria de micoremprendedores.
 
Los va a llevar adelante la Comisión Nacional de Microcrédito (CONAMI), que funciona desde el 2007. Entre 2007 y 2015 estuvo a cargo de Alberto Gandulfo, que renunció en diciembre de 2015. Ahora Gandulfo volvió a quedar a cargo de esa estructura, que funciona bajo el paraguas del Ministerio de Desarrollo Social.
 
De esta manera, la CONAMI tendrá el despliegue en todo el país de este programa de créditos a tasas muy bajas pero requerirá de mayor fondeo. Eso se va a lograr vía reasignación de partidas presupuestarias para ampliar los fondos de este plan y tomar programas que están subejecutados.
 
Los microcréditos (que tendrán tasas del 2 o 3 por ciento) permitirán comprar insumos para producción, herramientas y maquinarias. "La idea es que sirvan para desarrollar proyectos nuevos, ampliar otros, fortalecer otros y ayudar a la vinculación de los planes sociales con empleo formal", dijo un secretario del área social. Así, la idea de estos créditos que puedan servir para comprar desde azúcar y fruta para hacer dulces hasta para una máquina.
 
La CONAMI que controlará estos créditos trabaja con organizaciones de microcrédito en todo el país. Se estima que hay relevadas unas 250 organizaciones. Arroyo ya se estuvo reuniendo con varias de ellas en estos días y por medio de la CONAMI se sustentará a las ONG que tienen inserción territorial y los promotores de microcréditos buscarán a quienes los necesitan para desarrollar proyectos o comprar herramientas de trabajo. Hasta ahora esos microcréditos eran de no más de 14.000 pesos. Pero se busca ampliar esa cifra.
 
Uno de los ejemplos más virtuosos que muestra el Gobierno es un emprendimiento de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Cuyo que se llama "Manos Del Pueblo". Esta organización viene tomando créditos no bancarios desde hace años. Y lograron un desarrollo para procesar y envasar tomates.
 
El chef Mauro Colagreco, que fue elegido como el mejor chef del mundo por su restó Mirasur, sólo usa los tomates de ellos para sus platos. La idea es potenciar este tipo de proyectos que, según Arroyo, no tenían tanto impacto o despliegue en el gobierno de Mauricio Macri.
 
3-Planes sociales-empleo y producción. La idea de esta fase del programa de Desarrollo Social es que el Estado trabaje apuntalando a quienes reciben planes sociales por los cuales realizan algún trabajo para que formalicen su situación.
 
"Eso no significa contratarlos como empleados públicos. Se trata de acompañar el proceso de formalización de esos empleos vía, por ejemplo, microcréditos y capacitación", aclaró a Infobae un funcionario de Desarrollo Social.
 
Para eso también deben hacer su parte las empresas privadas, porque existen muchas producciones pequeñas que hoy están en condiciones de crecer y otras que podrían hacerlo con acompañamiento del sector privado.
 
Sobre esto habló puntualmente el director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA Agustín Salvia con Arroyo y su equipo. "El empleo digno requiere también de salarios dignos", dijo en su momento Salvia en la primera reunión del Consejo del Hambre.
 
4-Plan primera infancia. Se trata de seguir adelante con un programa de atención a los lactantes. Este es un programa que la ex ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley venía trabajando y que ahora se quiere reforzar.
 
Es que el Ministerio de Desarrollo Social detectó al menos 1.000 barrios en todo el país con graves problemas de nutrición de los niños de entre 0 y 7 años. Se trataría de un plan complementario a la Tarjeta Alimentaria.
 
5-Plan para los Ni-Ni. Este programa que Arroyo quiere desarrollar en la Argentina busca incluir a jóvenes que no estudian ni trabajan. Cuando fue vice ministro de Desarrollo Social de Alicia Kirchner, Arroyo había diseñado un programa similar para unos 900.000 jóvenes que no trabajan ni estudian.
 
Cerca de un 30% de estos son pobres estructurales. Para esto se trabajará en una suerte de "esquema de empalme" para que quien cobra un plan y consigue trabajo, pueda mantener ambos por seis meses. Luego, de mantener el trabajo, al año cobraría el 80 por ciento del plan y a los 18 meses el 60 por ciento. Estos datos se están revisando.
 
En su reciente visita a México para reunirse con el presidente Manuel López Obrador, Alberto Fernández se entusiasmó con el programa "Construyendo el Futuro" que tiene ese país. Se trata de becas en empresas pagadas por el Estado para jóvenes que no estudian ni trabajan.
 
En México la empresa que sustenta a estos jóvenes funciona como "tutor". Arroyo quiso implementar algo similar en el 2003 pero Alicia Kirchner nunca estuvo convencida del programa que finalmente se dejó a un lado.
 
En su paso por México Fernández dijo que "durante estos años se pagaron más planes y no se progresó nada. Por lo menos con esto los jóvenes aprenden un oficio y pueden progresar", destacó al hablar del plan de México para los Ni Ni que aquí buscarán emular en ciertos aspectos.
 
Por Martín Dinatale
 
Fuente: Infobae
 

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20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
La Opinión Popular

19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
La Opinión Popular

18-01-2020 / 09:01
"Iba a presentar una denuncia contra el gobierno y apareció muerto, ya está, no hay nada que agregar". Está el prejuicio, la prepotencia, la intención. Y una pauta de la monstruosidad que puede cometer la manipulación de la información y el "periodismo de guerra", un concepto que inventaron los que lo ejercían.
 
La afirmación del encabezado es un resumen de golpes bajos, inexactitudes y simplificaciones groseras. Es el único sostén de la hipótesis que a Alberto Nisman lo mataron: un crimen virtual, sin rastros de asesinos, con presencias imposibles, sin datos ni motivo, crimen virtual, asesino virtual, pruebas virtuales.
 
Solamente es una frase que busca la complicidad en el prejuicio: "iba a presentar una denuncia contra el gobierno y lo mataron". No puede tener ninguna prosecución legal, solamente impacto político.
 
Las pruebas que determinan el suicidio y rechazan la posibilidad de homicidio han sido muy desarrolladas por Raúl Kollmann en varias notas de este diario; en el libro de Pablo Duggan están analizadas hasta el mínimo detalle, y en el reciente documental de Netflix queda expuesta la solvencia profesional de la fiscal Viviana Fein, que fue despedazada por los medios y finalmente apartada de la causa simplemente porque no se doblegaba al discurso que quería instalar la campaña mediática.
 
Lo más importante fue el resultado del peritaje realizado por los trece médicos forenses dependientes de la Corte. Se trata de un equipo acostumbrado a realizar este tipo de estudios, a diferencia de Gendarmería, que investiga otros delitos y no tiene esa experiencia, y que realizó el peritaje dos años después y en un escenario falso porque el original ya no existía.
 
La jefa de Gendarmería era en ese momento Patricia Bullrich, la misma que en 2015 perseguía por teléfono a Nisman para que se presente a la audiencia en el Congreso. Primero presionó a Nisman hasta lo imposible y después ordenó a Gendarmería que realizara un peritaje cuyas conclusiones fueron las que ella quería, contradiciendo a los peritos de la Corte.
 
El gobierno de Cristina era al que menos le convenía la muerte del fiscal. El macrismo había convocado a Nisman a informar en una sesión parlamentaria secreta. En vez de obstaculizar la reunión, el kirchnerismo logró que el informe fuera público. El kirchnerismo quería que se hiciera esa reunión porque sabía que el fiscal no tenía pruebas y había quedado en una situación desesperada después que el ex titular de Interpol, Richard Noble, lo desmintiera y acusara de mentiroso.
 
La frase que da a entender que el gobierno K lo mató, miente por varios motivos. En primer lugar porque nadie lo mató. Y en segundo lugar porque el gobierno K quería que fuera a hacer la denuncia al Congreso. En realidad este escenario con Nisman muerto le convenía más a los que impulsaban la denuncia de Nisman porque su comparecencia pública podía desnudar la operación sin pruebas que habían montado los servicios de inteligencia en la causa por el memorándum con Irán por el atentado a la AMIA.

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