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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 20-12-2019 / 12:12
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

El Acuerdo Económico y Social debuta con zanahorias pero prepara el garrote

El Acuerdo Económico y Social debuta con zanahorias pero prepara el garrote
Las zanahorias y los palos no tienen nombre y apellido, pero sí asoman los primeros candidatos para cada uno. La generación eléctrica, por caso, está "sobre-remunerada" según la óptica oficial. Dicen que no quieren pagar por nueva la electricidad de usinas "ya amortizadas hace décadas".
El tío de Marcos Peña y dueño de La Anónima, Federico Braun, llevó la voz cantante durante toda la primera reunión ente el nuevo gobierno y los supermercadistas.
 
-Creéme que es así. Creéme que es así. Lo único que hacemos nosotros es trasladar al consumidor los precios que recibimos de las fábricas. Y lo hacemos con mínimo margen.
 
Al tercer "creéme que es así", el ministro Matías Kulfas lo miró fijo y le respondió:
 
-Nosotros no tenemos prejuicios ni preconceptos. Yo le voy a creer en la medida que me muestre los números. Tráigame los números y conversamos.
 
Alfredo Coto, también presente, tomó nota. Veterano de mil batallas, sabe que su sector puede convertirse muy rápidamente en un villano desde el atril presidencial, especialmente cuando la inflación se dispara.
 
Recuerda nítido el momento en que Néstor Kirchner le soltó aquel "yo lo conozco y sé cómo trabaja sobre el bolsillo de los argentinos". Por eso eligió cuidadosamente las palabras con las que comentó aquel encuentro del jueves pasado y el de este miércoles con Alberto Fernández, a quien recibió junto al resto de la Asociación Empresaria Argentina (AEA).
 
La secretaria de Comercio, Paula Español, le elevó anteayer a Kulfas los primeros estudios técnicos sobre aumentos de precios acumulados en las distintas góndolas de los supermercados.
 
Lo más grave no es en alimentos sino en artículos de limpieza e higiene. La bolsa de diez pañales cuyo precio releva el INDEC, por ejemplo, se fue de $73,46 a $139,95. Aumentó un 90%, muy por encima de la inflación, y los modelos más caros treparon todavía más.
 
Los supermercadistas culpan a las grandes fábricas de alimentos y artículos de tocador por los incrementos arriba del 55% con el que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) apunta a cerrar 2019. Las multinacionales dueñas de esas usinas, a su vez, responsabilizan a las cadenas comerciales.
 
Pero en la reunión del jueves pasado, después de que Braun cargara contra los autoservicios chinos casi hasta el límite de la xenofobia ("¡encima son todos extranjeros!"), uno de sus colegas acusó a la industria de haber aumentado sus precios preventivamente, para anticiparse a un congelamiento de precios que nunca estuvo en estudio pero que se rumoreó toda la campaña.
 
Es exactamente lo que procuran averiguar Kulfas, Español y también Miguel Pesce desde el Banco Central: si hubo empresas que hicieron un "colchón" de rentabilidad a costa de sus clientes.

 
Pindonga y Cuchuflito
 
Español trabajará en estrecha comunicación con Pesce, que ya le dijo a dos banqueros que será su "ángel de la guarda". No se trata de un rapto espiritual sino un imperativo macroeconómico.
 
Para tener éxito, el plan de desinflación heterodoxo con el que el nuevo jefe del Central aspira a llegar a un dígito a fines de 2021 requiere que el dinero que el Gobierno ponga en manos de los sectores más bajos (beneficiarios de planes sociales, jubilados de la mínima y empleados estatales) no se vaya por la canaleta de la recomposición de los márgenes de rentabilidad empresarial.
 
La inyección a la demanda vendrá por partida doble. Por el lado fiscal, por los recursos que reasigna la ley que el oficialismo aspira a sancionar hoy. Todos los que mejoran sus ingresos con esa ley destinarán al consumo el 100% de lo que perciban.
 
Pero también habrá impulso monetario, por la rebaja de tasas que impulsa Pesce para reavivar la economía. Esa rebaja va estar operativa la próxima semana; por eso Fernández designó en comisión a los primeros cuatro directores del Central
 
La misión que le encomendó Kulfas a Español es que las empresas respondan a esa mayor demanda aumentando la oferta y no los precios.
 
Para lograrlo procurarán restablecer el sentido original del programa Precios Cuidados: que vuelva a ser una referencia de precios para los productos más importantes de la canasta y no un catálogo de ofertas para pobres.
 
"Se terminó la joda de poner Pindonga y Cuchuflito. Van a volver las primeras marcas", dijo a BAE Negocios una fuente del equipo.
 
La canasta navideña de 6 productos a $199 fue primer intento que lo logró a medias. En algunas cadenas tendrá sidra Real, en otras Victoria y en otras se ofrecerá la ignota "Señorío de Ondas". "Es lo que conseguimos en una semana", se defendió la fuente consultada.
 
El ministro de Economía, Martín Guzmán, cree que los planes de pagos impositivos y las facilidades para Pymes que contiene la ley ómnibus ayudarán a que las empresas respondan al crecimiento de la demanda produciendo más.
 
Kulfas también quiere importar una idea brasileña: la "tarjeta BNDES", una tarjeta de crédito de ese banco estatal de fomento con la que empresarios Pyme pueden comprar insumos en 6 ó 12 cuotas sin interés. La ventaja es que solo se aplica a insumos nacionales. Es una forma de direccionar el crédito desde el Estado.
 
De todos modos, para enderezar el barco, en el equipo económico creen que el acuerdo social no solo necesita zanahorias sino también palos.
 
Por eso, además de Precios Cuidados, pondrán en marcha el tantas veces postergado Tribunal de Defensa de la Competencia. Desde ahí se impondrán severas multas a quienes incurran en comportamientos anti-competitivos o intenten ejercer una posición dominante en un mercado.
 
 
Seres de luz
  
Las zanahorias y los palos no tienen nombre y apellido, pero sí asoman los primeros candidatos para cada uno.
 
La generación eléctrica, por caso, está "sobre-remunerada" según la óptica oficial. Dicen que no quieren pagar por nueva la electricidad de usinas "ya amortizadas hace décadas".
 
Asoma allí un cortocircuito con Marcelo Mindlin, Nicolás Caputo y Rogelio Pagano, entre otros pesos pesados del sector.
 
Por eso el fin de semana pasado Fernández marcó la cancha con su anuncio de "revisión tarifaria" por 180 días, que muchos interpretaron como un congelamiento tarifario total pero que en realidad expresó con la suficiente ambigüedad como para revisarlo antes. "Hasta el 30 de junio -dijo- nos vamos a dar tiempo para redeterminar el sentido de las tarifas".
 
Lo que ya decidieron en el edificio de Diagonal Sur y Alsina donde tiene despacho el nuevo secretario de Energía, Sergio Lanziani, es que no habrá otro aumento de combustibles antes de Año Nuevo.
 
Las petroleras reclaman que siguen casi 10% atrasados. Pero con el retoque de las retenciones a la exportación de crudo que contiene la ley ómnibus, ese argumento caducó. Aunque del actual 5,5% ($4 fijos por cada dólar de $63) no se sube al techo al 12% previsto inicialmente, el 8% que impone también representa un incremento. Es decir, un incentivo a refinar y vender acá y no a exportar ese crudo.
 
En Bienes Personales, según otra fuente del equipo económico, habrá una zanahoria jugosa: para que no le cobren la sobrealícuota del 100% que prevé la ley por tener el dinero fuera del país, alcanzará con que un contribuyente repatríe una parte ínfima de esos fondos. No hará falta repatriar todo.
 
Es algo que definirán en la reglamentación. Pero que ya transmitieron por lo bajo el propio Presidente y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en la reunión con AEA donde participaron Héctor Magnetto, Luis Pagani y Paolo Rocca, entre otros.
 
El que verá el palo antes que la zanahoria es el dueño de MercadoLibre, Marcos Galperín. No será tan duro como quisiera Juan Grabois, porque en el Gobierno valoran el canal de venta que representa la plataforma de e-commerce para las Pymes. Pero de a poco apuntan a corregir las distintas ventajas a su favor que representa la ausencia total de regulación sobre sus actividades.
 
Pesce buscará desde el Central que no haga intermediación financiera, algo que tiene prohibido. Es decir, que no gane dinero por captar depósitos y prestar esos fondos a tasas más altas. La AFIP procurará que se combata de manera más efectiva la venta de productos de contrabando. Y el Ministerio de Trabajo, que deje de pagarles como empleados de comercio a quienes se desempeñen en tareas filo-bancarias.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
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