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Sociedad e Interés General - 09-12-2019 / 06:12
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. EN EL MARCO DE LA GUERRA CIVIL, UNITARIOS Y FEDERALES LIBRAN LA BATALLA DE DON GONZALO

El Póstumo Combate de López Jordán, Último Caudillo Federal en Armas

El Póstumo Combate de López Jordán, Último Caudillo Federal en Armas
La batalla de Don Gonzalo, librada al noreste de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, el 09 de diciembre de 1873, fue un combate durante la guerra civil entre unitarios y federales, y significó la derrota del caudillo federal Ricardo López Jordán (imagen) frente a las fuerzas nacionales, de unitarios y liberales. Las expediciones punitivas porteñas ahogaron a sangre y fuego las protestas de los pueblos del interior. La oligarquía forjó así un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico.
La batalla de Don Gonzalo, librada al noreste de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, el 09 de diciembre de 1873, fue un combate durante la guerra civil entre porteños y federales, y significó la derrota del caudillo federal Ricardo López Jordán frente a las fuerzas nacionales, de unitarios y liberales, al mando del general Martín de Gainza.
 
El 1 de mayo de 1873, López Jordán regresó y sublevó a la provincia de Entre Ríos, reuniendo en poco tiempo más de 18.000 hombres, mal armados y sin experiencia en combate. La inmensa mayoría de la población se puso de su lado, mientras el presidente Sarmiento ponía precio a la cabeza del caudillo y ordenaba la movilización de la mayoría del ejército nacional contra Entre Ríos.
 
Las fuerzas nacionales contaban con modernos fusiles Remington, revólveres Colt, cañones Krupp y ametralladoras Gatling, que hicieron estragos entre los jordanistas. Fue una "carnicería" la primera batalla en la historia argentina en que se usaron ametralladoras contra las lanzas federales. Se dijo que también se usaron balas explosivas, algo que casi todos deploraron como violación del derecho de guerra, y más tarde fueron prohibidas en los países occidentales.
 
Las sucesivas cargas de la caballería entrerriana lograron evitar el desastre entre los federales, pero éstos dejaron cientos de muertos en el campo de batalla. La lucha se detuvo al caer la noche. En la retirada que siguió, López Jordán perdió casi todas sus armas, incluso toda la artillería. A la mañana siguiente, muchos soldados de sus escuadrones regresaron a sus pueblos, ocultando sus armas y tratando de pasar desapercibidos como pacíficos pobladores. Al día siguiente el triunfante coronel Ayala, siguiendo la costumbre liberal "civilizada" y la suya propia, pasa por las armas sin juicio previo, entre muchos, al teniente José Camejo.
 
Esta fue la última batalla del último caudillo federal en armas. Todavía habrá guerras civiles durante el resto de la década de 1870, pero éstas serán enfrentamientos internos entre facciones del partido liberal, descendiente legítimo del partido unitario. La batalla de Don Gonzalo fue la última librada en la Argentina por caudillos federales del interior del país contra fuerzas unitarias porteñas.
 
En las guerras civiles del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo con el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie". Las masas populares que pelearan por la Independencia, en Ituzaingó contra el Imperio esclavista de Brasil, y en la Vuelta de Obligado contra ingleses y franceses, fueron declaradas raza inferior condenada a la extinción.
 
Las expediciones punitivas porteñas ahogaron a sangre y fuego las protestas de los pueblos del interior. La oligarquía forjó así un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico, que perjudicaba a las producciones provinciales, que no podían competir con la industria inglesa.

 Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Por Blas García 


La década de 1860 se inició con la batalla de Pavón, en la que el ex presidente Justo José de Urquiza, traicionado al Partido Federal y retirándose cuando iba ganando, dejó la victoria en manos del gobernador unitario y liberal porteño Bartolomé Mitre, que gracias a esa victoria llegó a la presidencia.
 
Pero durante buena parte de la década, las fuerzas unitarias porteñas, cada vez más identificadas como nacionales, se enfrentaron a sucesivas rebeliones federales en casi todas las provincias. Una de las pocas provincias en que no hubo reacciones fue la de Entre Ríos, donde un acuerdo tácito del gobernador Urquiza con el gobierno unitario nacional dejaba en paz al ex presidente en su provincia, mientras los liberales derrotaban a los federales en las demás.
 
Muchos personajes de su provincia y de otras decidieron derrocar a Urquiza, para unir Entre Ríos a las rebeliones federales. Pero en el intento, Urquiza terminó asesinado, lo que provocó la intervención militar del presidente Domingo Faustino Sarmiento. Tras ocho meses de combates, el jefe de los federales, general Ricardo López Jordán, fue derrotado en la batalla de Ñaembé, en la provincia de Corrientes. Ante estas derrotas, con 1.500 hombres López Jordán huyó al Uruguay y luego pasó al Brasil.
 
La provincia de Entre Ríos fue sometida a un régimen de ocupación militar y policial humillante, en que los opositores fueron perseguidos, sus bienes saqueados, y su gobierno dejado en manos de sucesivas camarillas de liberales adictos al gobierno nacional. Los liberales eran una ínfima minoría de la población, de lo que surge que la gran mayoría de sus habitantes estaban sometidos a toda clase de ataques del gobierno.
 
En su ausencia, hubo elecciones en Entre Ríos, pero sin candidatos federales, que estaban prohibidos, y con muy pocos votantes. El gobernador Emilio Duportal hizo desplazar a todos los federales de todos los puestos públicos, incluso a los curas y los maestros.
 
Las tierras públicas fueron vendidas en subastas "públicas", reservadas a los amigos del gobierno; muchos colonos fueron expulsados de sus tierras, y la policía, formada por forasteros, cometió toda clase de atropellos y crímenes. Avergonzado, Duportal renunció y la provincia quedó en manos de Leonidas Echagüe, hijo del ex gobernador Pascual Echagüe, que no tuvo los problemas morales del anterior.
 
En esas circunstancias, llamado por su población, el 1 de mayo de 1873 regresó López Jordán a Entre Ríos, reuniendo en poco tiempo más de 18.000 hombres, mal armados y sin experiencia en combate. La gran mayoría de la población se puso de su lado, mientras el presidente Sarmiento ponía precio a la cabeza del caudillo y ordenaba la movilización de la mayoría del ejército nacional hacia Entre Ríos.
 
Al mando de esas tropas iba el general Julio de Vedia, cuyos reales méritos estaban opacados por los privilegios obtenidos durante la presidencia de su cuñado, Mitre.
 
Pero López Jordán dominó todo el interior de la provincia, obligando a los hombres de Vedia a movilizarse continuamente y atacándolo con continuas guerrillas; es decir, la misma táctica con que los federales habían atacado a los porteños durante la década de 1810, y de nuevo durante la década de 1860. Lograron ocupar varios de los poblados más grandes, como Gualeguay, Rosario del Tala, Nogoyá y La Paz.
 
 
La batalla
 
Mientras López Jordán avanzaba hacia el norte de la provincia, donde pretendía recibir ayuda de los federales de Corrientes, su retaguardia de 2000 gauchos a órdenes del coronel Carmelo Campos fue derrotada en Alcaraz. De modo que el caudillo tuvo que volver hacia el sur, para conservar viva la revolución en esa parte de la provincia.
 
Al llegar al arroyo Don Gonzalo, al noreste de Paraná, los federales encontraron el arroyo crecido y comenzaron a vadearlo con precaución, para no mojar la pólvora teniendo al enemigo muy cerca de sus filas. El arroyo continuó creciendo, de modo que el cruce duró hasta el día siguiente.
 
A las cuatro de la tarde del día siguiente, 9 de diciembre, una súbita crecida adicional del arroyo dejó a sus fuerzas divididas en dos, momento que aprovechó el general Gelly y Obes para atacar. Los nacionales contaban con fusiles de repetición y ametralladoras; fue la primera batalla en la historia argentina en que se usaron ametralladoras. Se dijo que también se usaron balas explosivas, algo que casi todo el mundo deploró como violación del derecho de guerra, y más tarde fueron prohibidas en los países occidentales.
 
Las sucesivas cargas de la caballería lograron evitar el desastre entre los federales, pero éstos dejaron cientos de muertos en el campo de batalla.
 
La batalla se detuvo al caer la noche. En la retirada que siguió, López Jordán perdió casi todas sus armas, incluso toda la artillería. A la mañana siguiente, muchos soldados de sus escuadrones regresaron a sus pueblos, ocultando sus armas y tratando de pasar desapercibidos como pacíficos pobladores.
 
 
Consecuencias
 
A finales del mes, una segunda derrota en Nogoyá dejaba a los rebelde sin recursos. Unos pocos días después, López Jordán tuvo que huir nuevamente a Brasil, y la provincia fue nuevamente sometida por la violencia. El caudillo volvería a intentar una nueva revolución en 1876, pero ya muy pocos lo iban a seguir, y terminaría preso como un simple delincuente, por lo que ésta no contará como revolución federal.
 
Esta fue la última batalla del último caudillo federal en armas. Todavía habrá guerras civiles durante el resto de la década de 1870, pero éstas serán enfrentamientos internos entre facciones del partido liberal, descendiente legítimo del unitario. La batalla de Don Gonzalo fue la última librada en la Argentina por caudillos federales contra fuerzas unitarias.
 
Fuente: Wikipedia

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El Póstumo Combate de López Jordán, Último Caudillo Federal en Armas
A las cuatro de la tarde del día 09 de diciembre, una súbita crecida adicional del arroyo Don Gonzalo dejó a sus fuerzas federales divididas en dos, momento que aprovechó el general unitario Gelly y Obes para atacar.
21-01-2020 / 07:01
El 21 de enero de 1897, en Buenos Aires, nace Rodolfo José Ghioldi. Se graduó de maestro y estudió -sin completar- el profesorado en Historia. Fue un político que llegó a ser uno de los dirigentes más importante del comunismo argentino.
 
Militante del Partido Socialista, Ghioldi fue uno de los integrantes originales del Partido Socialista Internacional, que se desprendió del primero tras la Revolución de Octubre en Rusia. Ghioldi fue electo vicepresidente de la Federación de Juventudes Socialistas (ahora Federación Juvenil Comunista) en agosto de 1917.
 
Fue representante del Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista (Komintern). Participó de la insurrección comunista de 1935, una sublevación para derrocar al gobierno populista de Getúlio Vargas en Brasil (país donde estaba exiliado por la amenaza contra su vida en la Argentina de esa época).
 
En la Argentina, el dirigente comunista Ghioldi compartió su devoción a Moscú con un profundo antiperonismo, que no hizo más que reflejar el compromiso pestilente que la izquierda antinacional y cipaya mantuvo con la oligarquía. Nunca se apartó de mostrar la continuidad histórica de los comunistas argentinos junto a la de los "próceres liberales" del siglo XIX.
 
Fue uno de los responsables -junto a Victorio Codovilla- del sectarismo de una conducción partidaria que asfixió bajo el dogma soviético a otras expresiones creativas que intentaron, sin éxito, modernizar la cultura comunista. Esta actitud llevó a que, a partir de los años 60, el comunismo perdiera su carácter de hegemónico en el conjunto de la izquierda argentina.
 
No supo comprender los movimientos populares argentinos (radicalismo y peronismo) lo que lo encontró como aliado menor de la oligarquía y las fuerzas de la reacción conservadora. El 17 de Octubre de 1945, mientras la presencia obrera en aquella histórica plaza abría camino a un importante proceso de liberación nacional, Ghioldi estaba en las antípodas, formando parte de la Unión Democrática.
 
El periódico Orientación, bajo su influencia, hablará del proletariado nacional en el 17 de octubre, como "hordas de desclasados, pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la ciudad, no representando a ninguna clase de la sociedad argentina. Era el malevaje reclutado por la policía y los funcionarios de la Secretaría de Trabajo y Previsión para amedrentar a la población".
 
Esta terrible equivocación histórica de legitimar "por izquierda" el frente antinacional liderado por los grandes poderes del país oligárquico, será la causa del repudio también histórico que recibirán de parte de la clase trabajadora argentina. El gran pensador del marxismo nacional Juan José Hernández Arregui afirmó: "son criaturas dilectas de la semicolonia engendrados por la colonización pedagógica".
 
La Opinión Popular



20-01-2020 / 21:01
18-01-2020 / 19:01
El Ataque a la guarnición militar de Azul fue realizado el 19 de enero de 1974 contra la unidad ubicada en la ciudad de Azul, Provincia de Buenos Aires,​ que albergaba a Regimiento de Caballería de Tanques 10 "Húsares de Pueyrredón" y al Grupo de Artillería Blindado 1 "Coronel Martiniano Chilavert" por un grupo de unos 80 guerrilleros​ de la Compañía Héroes de Trelew pertenecientes a la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo, que fue repelido y debió retirarse sin apoderarse del armamento pretendido.
 
El ataque se inició a las 23:40 y duró toda la noche. Los atacantes estaban vestidos con uniformes similares a los de los militares del ejército y estaban armados con lanzacohetes, lanzagranadas, escopetas calibre 12.70, fusiles FAP, FAL y ametralladoras PAM, Magsen y MAD y pistolas 9 mm y 11.25 mm.13​
 
Los guerrilleros fueron descubiertos mientras se dirigían hacia el tanque de agua y debieron iniciar el asalto sin haber dominado las guardias, según preveía el plan original. Lo hicieron con fusiles FAL y granadas antitanque. Los atacantes ocuparon la guardia central y el casino de oficiales.
 
Los guerrilleros iban al mando de Enrique Gorriarán Merlo y Hugo Irurzun y tuvieron 5 guerrilleros muertos (dos de ellos capturados con vida fueron desaparecidos) mientras que otros 12 combatientes fueron detenidos y permanecieron presos hasta el final de la dictadura.
 
El llamado grupo Secuestro se dirigió a las viviendas de los coroneles y, al encontrarlos, mataron al coronel Arturo Gay, jefe del regimiento 10 de Caballería y a su esposa, Nilda Cazaux de Gay, y secuestraron al coronel Jorge Roberto Ibarzábal, jefe del Grupo de Artillería Blindado 1. Los guerrilleros no lograron tomar la Plaza de Armas ni la Batería porque no pudieron quebrar la resistencia de los militares ubicados en el tanque de agua.
 
Gorriarán Merlo optó por retirarse sin avisar al otro grupo. Se argumentó que una falla en las comunicaciones motivó que los 17 guerrilleros no recibieran la orden y quedaran atrapados en el cuartel y se rindieran.
 
La Opinión Popular



18-01-2020 / 19:01
18-01-2020 / 19:01
El 19 de enero de 1906 moría Bartolomé Mitre. Militar, "historiador", periodista y Presidente de la Nación entre 1862 y 1868. Mitre fue el instrumento la política colonial británica en el Río de la Plata. Expresó la utilización del puerto de Buenos Aires contra todo el interior federal, al servicio de intereses, de una mentalidad y designios exclusivamente europeístas.
 
Desde un punto de vista nacional y popular, la actuación de Mitre, para la constitución de la Argentina como Nación independiente, es nefasta. Sus "aportes" a la dependencia del capital extranjero y la obsecuencia a la cultura europea, significaron mandar a la muerte a miles de argentinos, generando además una mentalidad cipaya, liberal y colonial sumamente potente, en la medida que contaba con todo el apoyo de la oligarquía local y el Imperio Británico.
 
Además, Mitre tuvo responsabilidad en los orígenes de la guerra genocida contra el Paraguay. Mitre -y no la Argentina- fue un instrumento consciente de la destrucción del Paraguay. De un Paraguay que era -gracias a Rosas y su política de amistad- considerado parte de nuestra propia tierra, como provincia/nación hermana.
 
El exterminio del pueblo paraguayo se resolvió en el Foreign Office de Londres, y Mitre y el Brasil actuaron de mandatarios de esa decisión. Era el último golpe contra el federalismo criollo, y Mitre tenía plena conciencia de la necesidad de darlo para que su proyecto dependiente pudiera seguir adelante.
 
El Chacho Peñaloza, Ambrosio Chumbita, Aurelio Salazar, Felipe Várela junto a miles de gauchos y campesinos, de condenados de la tierra del noreste argentino se levantaron en armas contra Mitre, en respuesta a la política unitaria y porteñista que "el círculo de Mitre" llevaba a cabo contra el interior provinciano.
 
Con Mitre, las masas populares que pelearon en la guerra de Independencia, en Ituzaingó contra el Imperio esclavista de Brasil, en la Vuelta de Obligado contra británicos y franceses, fueron declaradas raza inferior condenada a la extinción. Las expediciones punitivas porteñas ahogaron a sangre y fuego las protestas de los pueblos del interior.
 
La liquidación del mercado interno era una necesidad básica para la política porteña como intermediaria de la importación de productos británicos. Asimismo, la consolidación de pequeños grupos que se van afirmando como oligarquías provincianas, correas de transmisión de la política mitrista en el interior, jugarán un papel en la represión y dominio liberal de las provincias. La negatividad del ciclo porteñista, mitrista, centralista y unitario se siente todavía hoy en el interior después de 150 años.
 
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