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Internacionales - 02-12-2019 / 09:12
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

El general Leandro Gómez y la defensa de la Heroica Paysandú

El general Leandro Gómez y la defensa de la Heroica Paysandú
El sitio y batalla final de Paysandú, con la inmolación de Leandro Gómez y sus hombres, el 2 de enero de 1865, constituye el primer acto de una tragedia mayor: la Guerra del Paraguay o guerra de la "triple infamia", como la llamó Juan Bautista Alberdi.
En 1863, Bartolomé Mitre mandó a Venancio Flores, famoso degollador de montoneros federales en Cuyo, a invadir el Uruguay. Lo apoyarían soldados y flota del Brasil. Tras el inicio de la revuelta, el caudillo colorado la bautizó «cruzada libertadora».
 
El 02 de diciembre de 1864, las fuerzas sublevadas -que cometieron traición a la Patria al contar con el respaldo de una escuadra fluvial del Imperio de Brasil, al mando del Marqués de Tamandaré (corbetas a vapor Recife, Belmonte y Paranahíba y las cañoneras Ivahý y Araguaia), y de tropas porteñas enviadas por el liberal unitario Bartolomé Mitre (acérrimo enemigo de Uruguay)- pusieron cerco a Paysandú (Uruguay).
 
Los patriotas orientales, al mando de Leandro Gómez, sumaban poco más de 1.000 hombres (incluidos algunos federales argentinos, paraguayos y unos cuantos europeos), mientras que los partidarios de Flores, los unitarios porteños argentinos y los brasileños eran más de 20.000.
 
La escuadra brasileña bombardeó la ciudad con sus cañones, debiendo evacuarse de ella mujeres, niños y ancianos. La dotación militar de Paysandú sufrió enormes bajas pero resistió el asedio, negándose terminantemente a la rendición. Los orientales se defienden con la esperanza de que llegasen refuerzos, que nunca llegan. Uno de los que promete varias veces ir, es el jefe "federal" Urquiza. Pero el traidor nunca fue.
 
El 02 de enero de 1865, finalmente, los atacantes entraron al asalto de la ciudad, todavía defendida por unos 600 soldados y oficiales. El combate fue encarnizado, siendo finalmente derrotados los defensores. El general Leandro Gómez fue tomado prisionero y fusilado en plena calle, junto a varios de sus oficiales. El sitio y batalla final de Paysandú constituye el primer acto de una tragedia mayor: la Guerra del Paraguay o guerra de la "triple infamia".
 
La Defensa de Paysandú, contra los liberales uruguayos, argentinos y brasileros, tiene ribetes de leyenda y se ha mantenido en la memoria histórica de Latinoamérica este hecho de características épicas, al que un final trágico y heroico redondea como uno de los hitos del pasado común, no solo de todos los uruguayos, sino de la Patria Grande.
 
Por Carlos Morales



LA SOMBRA DE PAYSANDU
 
En 1863 gobernaba en la otra orilla el Partido Blanco, asimilable al Federal de nuestro país. Aquí estaba en su apogeo la guerra de policía de Mitre contra las provincias.
 
La historia oficial, es decir, la historia mistificada por el propio Mitre y sus herederos con la misma coherencia que tuvieron los dictadores de 1976-83 para designar a su propia matanza "Proceso de Reorganización Nacional", llamó a aquella masacre "pacificación del interior".
 
El 12 de noviembre de 1863 era degollado el Chacho Peñaloza y colgada su cabeza sangrante de una pica en la localidad de Olta. Sarmiento -director de la guerra- aplaudió el asesinato "sobre todo por su forma".
 
Marcos Paz, vicepresidente de Mitre, diría para que no quedaran dudas: "En este banquete de civilización y de principios, sólo se excluyen el poncho, el crimen, la barbarie, es decir los caudillos".
 
Con el exterminio de éstos, vendrían las mercaderías extranjeras cometiendo un segundo aniquilamiento, más silencioso: la desarticulación de las economías artesanales del interior profundo.
 
Ahora se imponía hacer lo mismo en la ex Banda Oriental, gobernada por el partido opuesto a los unitarios de ambas orillas, y para cumplir ese cometido se anotaban varios "pacificadores".
 
Entre los emigrados colorados en Buenos Aires se hallaban los llamados "coroneles de Mitre": Ambrosio Sandes, Ignacio Rivas, Wenceslao Paunero - todos de prominente actuación en la guerra civil argentina- y el más calificado de ellos, Venancio Flores, responsable del masivo degüello de Cañada de Gómez, luego de Pavón.
 
Encabezando un grupo de exiliados y mercenarios, Flores invadió tierra oriental el 19 de abril de 1863. Su objetivo -y el de Mitre, que lo apoyó con armas y logística-, era derribar al presidente constitucional Bernardo Berro.
 
Denominó a su golpe de estado con el épico nombre de "Cruzada Libertadora" y en vista de que la resistencia de Berro y su sucesor Atanasio Aguirre era difícil de vencer, no trepidó en aliarse con el Imperio de Brasil, que intervino en la contienda en defensa de sus propios intereses, que, al mismo tiempo, eran los de su mandante, Gran Bretaña, siempre interesada en destruir los lazos que pudieran unir a nuestros países.
 
La escuadra brasileña al mando del almirante Tamandaré y una fuerza de 10.000 hombres ponen sitio a Paysandú y durante varias semanas, sin previa declaración de guerra, la cañonean hasta destruirla, hecho inédito en la historia de Latinoamérica. Entre los defensores se hallaban federales argentinos, entre ellos Rafael Hernández, hermano del autor de Martín Fierro.
 
El jefe de la plaza sitiada, general Leandro Gómez, resiste hasta el último aliento, al frente de 600 hombres, "un puñado de héroes de los tiempos de Sagunto y de Numancia", al decir de Francisco F. Fernández.
 
Finalmente, sin cumplir una tregua pactada entre ambas facciones, la plaza es tomada y, por orden superior, de sargento arriba, fusilados todos los defensores. Los restantes serán masacrados a cuchillo.
 
Lo que no será obstáculo para que días después, "La Nación Argentina", diario del presidente Mitre, enfatice: "La conducta del general Flores y del barón de Tamandaré en el asalto y toma de Paysandú ha sido la más noble, generosa y Caballeresca".
 
Tomada Paysandú, la caída de Montevideo era cuestión de tiempo. La intervención, en defensa propia, del Paraguay de Solano López, sería una de las consecuencias del drama.
 
El otro, la conformación de la Triple Alianza entre los gobiernos "liberales" de Brasil, Argentina y Uruguay. La máxima tragedia sudamericana del siglo XIX estaba por iniciarse.
 
Por Juan Carlos Jara
 
Fuente: TELAM

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El general Leandro Gómez y la defensa de la Heroica Paysandú
General Leandro Gómez.
06-12-2019 / 17:12
El ataque a Pearl Harbor fue una ofensiva militar sorpresiva efectuada por la Armada Imperial Japonesa contra la base naval de los Estados Unidos en Pearl Harbor (Hawái) en la mañana del domingo 07 de diciembre de 1941.
 
El ataque pretendía ser una acción preventiva destinada a evitar la intervención de la Flota del Pacífico de los Estados Unidos en las acciones militares que el Imperio del Japón estaba planeando realizar en el Sureste Asiático contra las posesiones ultramarinas del Reino Unido, Francia, Países Bajos y Estados Unidos.
 
Los ataques militares sin previa declaración de guerra por parte de Japón, la inexistencia de una declaración formal por parte nipona mientras se llevaban a cabo negociaciones que parecían prosperar, llevó al presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt a calificar al 07 de diciembre de 1941 como "una fecha que vivirá en la infamia".
 
Comenzó asi la participación abierta de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, desatada por las potencias imperialistas, y que arrastró a la Unión Soviética y a otros pueblos de Europa y de Asia, criminalmente invadidos, a una sangrienta lucha de liberación, que culminó en la derrota del fascismo, la formación del campo mundial del socialismo y la lucha por su soberanía de los pueblos coloniales y dependientes.
 
Debido a que esta ofensiva se llevó a cabo sin una declaración de guerra previa y sin ningún aviso explícito, el ataque a Pearl Harbor fue juzgado en los Juicios de Tokio como un crimen de guerra.
 
La Opinión Popular



05-12-2019 / 18:12
05-12-2019 / 17:12
El presidente Theodore Roosevelt agrega a la doctrina Monroe ("América para los americanos") el corolario Roosevelt ("América para los estadounidenses"). El corolario de Roosevelt es una sustancial alteración a la Doctrina Monroe. En su estado alterado, la Doctrina de Monroe considera a América Latina y el Caribe como territorio para expandir los intereses de los Estados Unidos en la región, adicional a su propósito original, de mantener la hegemonía europea fuera del hemisferio.
 
El corolario fue formulado ante el Congreso en el Discurso del Estado de la Unión del 06 de diciembre de 1904, una vez que las potencias europeas (Alemania, Inglaterra e Italia) habían amenazado con el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903. El motivo de la acción bélica fue cobrar por la fuerza el pago de una deuda contraída por el gobierno de Venezuela en las últimas décadas del siglo XIX, sin embargo el bloqueo fue levantado después de someterse las partes a un arbitraje bajo presión del mismo Roosevelt.
 
En esta enmienda se afirma, que si un país latinoamericano y del Caribe situado bajo la influencia de los EE.UU. amenazaba o ponía en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas yanquis, el gobierno de EE.UU. estaba obligado a intervenir en los asuntos internos del país "desquiciado" para reordenarlo, restableciendo los derechos y el patrimonio de su ciudadanía y sus empresas.
 
Este corolario supone, en realidad, una carta blanca para la intervención de Estados Unidos en América Latina y establece de facto derechos "neocoloniales" de EEUU sobre países de la región, derechos similares a los que tanto Inglaterra como Francia se otorgaban a sí mismos sobre los países de sus áreas de influencia de acuerdo a los tratados de la Entente Cordiale firmados el 8 de abril de 1904.
 
Así, la actitud del imperialismo yanqui fue prepararse para librar una guerra colonial con los pueblos de América Latina; crear su aparato de fuerza, los pretextos políticos y los instrumentos seudo legales suscritos con los representantes de las oligarquías locales reaccionarias para reprimir a sangre y fuego la lucha de los pueblos latinoamericanos. Desde ese momento, la intervención yanqui en la política interna de los países de América Latina fue cada vez más abierta y desenfrenada.
 
La Opinión Popular



05-12-2019 / 17:12
04-12-2019 / 20:12
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