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Sociedad e Interés General - 29-11-2019 / 20:11
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

Andresito Artigas, el líder popular invisibilizado

Andresito Artigas, el líder popular invisibilizado
El 30 de noviembre de 1778, en Santo Tomé, nace Andrés Guazurarí o Andrés Guaçurarý y Artigas, conocido como Comandante Andresito. Fue un militar y caudillo argentino, uno de los primeros caudillos federales de las Provincias Unidas del Río de la Plata en la Historia Argentina.
El 30 de noviembre de 1778, en Santo Tomé, nace Andrés Guazurarí o Andrés Guaçurarý y Artigas, conocido como Comandante Andresito. Fue un militar y caudillo argentino, uno de los primeros caudillos federales de las Provincias Unidas del Río de la Plata en la Historia Argentina.
 
De origen indígena, gobernó entre 1811 y 1821 la Provincia Grande de las Misiones, de la cual la actual provincia argentina homónima es solo un remanente. Fue uno de los más fieles colaboradores del general de la Banda Oriental (actual Uruguay) José Gervasio Artigas, quien lo adoptó como hijo; permitiéndole firmar como Andrés Artigas.
 
Andresito era indio, era rebelde, era federal, creía y practicaba la igualdad entre los hombres, desdeñó del poder unitario y centralista de Buenos Aires y obligó a la elite correntina a prestarle obediencia, demasiados argumentos como para condenarlo al ostracismo historiográfico.
 
La Opinión Popular



30 DE NOVIEMBRE
 
Andrés Guacurarí, Andresito, el líder popular invisibilizado
 
El 30 de noviembre es feriado en la provincia de Misiones, ya que se celebra el natalicio de Andrés Guacurarí y Artigas, más conocido como Andresito, el máximo prócer provincial y una de las figuras menos conocidas del pasado revolucionario.
 
Al igual que con otros personajes de nuestra historia, basta recorrer los principales acontecimientos de su vida pública, para tener las certezas sobre los motivos que llevaron a su invisibilización en términos historiográficos.
 
Andrés nació, presumiblemente, en 1778 en San Borja, actual República del Brasil y, por entonces, uno de los pueblos integrantes de la gobernación de las Misiones. A pocos kilómetros de allí y con unos meses de diferencia, había nacido el gran prócer José de San Martín.
 
Claro, sus orígenes coincidieron en el tiempo y el espacio, pero no así en su extracción social. Andrés fue un indio guaraní, a lo sumo, pudo haber sido un mestizo, mientras que San Martín fue hijo de un funcionario y militar español que gobernaba en Yapeyú, otro de los pueblos misioneros.
 
Al igual que miles de sus hermanos guaraníes, Andrés debió emigrar hacia otras zonas rioplatenses en procura de trabajo y oportunidades. Así arribó a la Banda Oriental, en donde conoció, en un momento aún indeterminado, a José Artigas, quién lo adoptó como hijo y le permitió usar su apellido. A partir de allí, Andrés pasó a llamarse Andrés Guacurarí y Artigas, además de acceder a un nivel educativo muy superior al de sus hermanos guaraníes, ya que Andrés hablaba y escribía en tres idiomas, guaraní, castellano y portugués.
 
El estallido revolucionario de 1810 encontró a Andrés junto a su padre adoptivo, quién prontamente se transformaría en el líder del pueblo oriental y en el ideólogo de una de las principales líneas políticas de la época: el federalismo.
 
Gracias a la cercanía entre el territorio que, por entonces, ocupaba Misiones (la provincia alcanzaba hasta más allá de la actual ciudad de Concordia, sobre la costa del Uruguay) y la Banda Oriental, es que el ideario artiguista se extendió rápidamente entre los guaraníes.
 
Ello se debe a las coincidencias existentes entre los principios ideológicos del federalismo y ciertos patrones culturales propios de los guaraníes, en especial en cuanto al valor que tiene la autonomía y la imbricación entre el principio de la soberanía de los pueblos y la forma de organización social y política adoptada desde siglos atrás por los pueblos originarios de la región.
 
En ese contexto de fuertes coincidencias ideológicas entre las masas guaraníes y el ideario federal, es que emerge la figura de Andrés Guacurarí como referente y líder del pueblo en armas.
 
En 1815, será reconocido como comandante general de las Misiones, para dar inicio a una de las páginas más extraordinarias de la lucha revolucionaria. Aquella página fue protagonizada por el pueblo originario guaraní, que se movilizó en masa para recuperar su espacio territorial usurpado por los paraguayos y los luso-brasileños, pero también para impulsar en todo el ámbito del litoral los principios igualitarios, democráticos y autonómicos que fueron su razón de ser histórico.
 
Durante cuatro años, el ejército misionero liderado por Guacurarí sostendrá numerosas campañas militares. En la primera de ellas, contra las fuerzas paraguayas, Andrés recuperó la posesión sobre los pueblos ubicados en la margen derecha del río Paraná.
 
El 11 de septiembre de 1815, frente al poblado de Candelaria, Andresito dictó la intimación al jefe paraguayo, José Isasi, en donde expuso que: "El derecho es el ídolo y objeto de los hombres libres por quien se ven empapados en su propia sangre, me ha obligado, solicitando ellos nuestra protección, a molestar a usted el que se venga con nosotros o deje ese departamento al goce de sus derechos".
 
De todas formas, el principal enemigo de los guaraníes fueron los luso-brasileños, seculares rivales desde los tiempos de los Bandeirantes. En esta oportunidad, la situación se tornaba más grave, debido a la connivencia del poder central del Directorio de Buenos Aires con el enemigo, a quién dieron vía libre para operar sobre Misiones y la Banda Oriental.
 
Ello obligó al ejército guaraní a constituirse en la reserva estratégica de Artigas, tomando parte de las operaciones con suerte dispar, hasta la captura de Andrés en 1819.
 
En su lucha contra los portugueses, Andresito cumplió un rol muy similar al que desempeñó Martín de Güemes en la frontera norte del país, y si hoy la Argentina tiene estas fronteras, se debe tanto el sacrificio de los gauchos salteños como a las lanzas guaraníes.
 
Entonces ¿por qué Güemes es considerado, con justa razón, como el referente de la Gendarmería Nacional y Andresito un simple desconocido de nuestra historia? La respuesta habría que buscarla en sus orígenes sociales, uno, era blanco y hacendado, el otro, un indio desprovisto de recursos materiales.
 
Finalmente, hay que destacar la participación que tuvieron los guaraníes en el marco de la guerra civil durante la década de 1810. Allí, en forma decidida, las tropas de Andrés actuaron como una fuerza militar al servicio del ideario federal, principios que no sólo sostuvieron en Misiones, sino que extendieron por toda la región.
 
Entre agosto de 1818 y marzo de 1819, Andresito actuará como comandante general de Corrientes en un hecho de profundo sentido político, revolucionario y simbólico. Era la primera -y será la única vez- en nuestra historia, que un "indio" gobernaba entre blancos.
 
Las relaciones entre la aristocracia local y el nuevo gobernante no fueron nada cordiales. Guacurarí impuso los principios fundamentales del federalismo artiguista: todos los hombres somos iguales. Entre otras medidas, decretó la liberación de todos los guaraníes esclavizados en las haciendas correntinas, y avanzó sobre la esclavitud negra, a la que concedió la libertad a cambio de que se sumaran a su ejército.
 
A medida que iba liberando indios, retuvo igual cantidad de niños y de jóvenes, hijos de los hacendados que utilizaban a los guaraníes como sirvientes. Luego de una semana de tenerlos en cautiverio, el comandante general llamó a las madres para devolverles a sus hijos, no sin antes hacerles el siguiente comentario: "Pueden llevarse ahora a sus hijos, pero recuerden, en adelante, que las madres indias también tienen corazón".
 
Luego de este repaso, resultan evidentes los motivos de su invisibilización como prócer revolucionario. Era indio, era rebelde, creía y practicaba la igualdad entre los hombres, desdeñó del poder central de Buenos Aires y obligó a la elite correntina a prestarle obediencia, demasiados argumentos como para condenarlo al ostracismo historiográfico.
 
Fuente: Télam

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06-12-2019 / 17:12
Un 07 de diciembre como hoy pero de 1970, el Madison Square Garden se preparaba para corear el nombre del que fuera el boxeador más grande de toda su historia: Muhammad Alí. Del otro lado un pibe de Boedo que recién se estaba codeando con la fama americana:Ringo Bonavena.
 
Y se atrevió, por el honor, como lo hubieran hecho en su Buenos Aires natal. Y hasta calentó el ambiente. En el pesaje lo llamo "chicken" (gallina) y a pesar de la adversidad de las 20 mil personas que colmaron la arena, Ringo se paró.
 
Alí había prometido un nocaut en el noveno round, cosa que finalmente sucedió pero quien cayo a la lona fue él y no Bonavena, producto de un resbalón por la intensidad de los golpes de Ringo, que a esas alturas se la jugaba toda con una entrega y entereza que asombraron al mundo. Finalmente Alí salió a jugar todas sus cartas y Bonavena, después de caer fatigado tres veces, vio como el juez le daba la pelea al mejor boxeador del mundo.
 
Muhammad venía en pleno ascenso luego de vencer a Jerry Quarry luego del ostracismo por no haber ido a la guerra de Vietnam. En su franco ascenso por recuperar el titulo de los pesados, la historia marca que un luchador se le apareció en su camino. Ese era Ringo.
 
Los números también hablaron por si solos: mas de 80 puntos de rating (sí, 80) de la transmisión de Canal 13 paralizaron a todo un país. El acontecimiento esta guardado en la retina de cada uno de los que lo vieron. Abuelos, padres le contarán a sus hijos 'Yo vi pelear a Ali con Bonavena'.
 
"Guapié, no es cierto?" le pregunto Ringo a uno de sus colaboradores al finalizar la pelea. Y yo te digo "Si Ringo, siempre guapeaste, hasta el último día".


05-12-2019 / 18:12
Felipe Varela fue un militar argentino, líder del último pronunciamiento de los caudillos federales del interior contra la hegemonía política conquistada por la provincia de Buenos Aires en la batalla de Pavón. Contrario a la Guerra del Paraguay o Guerra de la Triple Alianza, fue apodado el Quijote de los Andes por el desafío que plantó al gobierno central con un reducido ejército de menos de 5.000 hombres, desde la región andina y cuyana durante varios años.
 
Acérrimo opositor al gobierno mitrista unitario de Buenos Aires, Varela señaló la impopularidad de la guerra del Paraguay y decidió tomar partido. Liquidó sus posesiones para equipar un par de batallones de exiliados, convocando a las montoneras residuales de otros caudillos federales muertos de todo el país, más combatientes latinoamericanos, Varela marchó portando bandera con la consigna de ¡Federación o Muerte!. En San José de Jáchal, provincia de San Juan, lanzó el 06 de diciembre de 1866 su proclama revolucionaria, su célebre Manifiesto a la Unión Americana, una de las expresiones más acabadas del ideario federal.
 
Varela se diferencia de los otros caudillos federales porque tuvo una lucidez política mayor para interpretar, evaluar y comunicar los alcances del movimiento, comprendiendo cabalmente del sentido de Patria Grande y la esencia de una política popular. También supo hacer, a la vez, una correcta lectura del carácter oligárquico y pro imperialista del gobierno de Mitre.
 
El intento revolucionario de Varela es uno de los estertores finales del país federal, con un programa de lucha americano, digno y nacional que ponen al caudillo en el panteón de los próceres del campo nacional y popular. Con Varela terminó "la Argentina de las lanzas", de las montoneras federales del interior del país, y faltaba mucho para que arribara "la Argentina de las alpargatas" con el peronismo.
 
Por Blas García



05-12-2019 / 17:12
04-12-2019 / 20:12
03-12-2019 / 20:12
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