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Sociedad e Interés General - 29-11-2019 / 20:11
EFEMÉRIDES POPULARES

El general Iñíguez intenta una insurrección cívico-militar contra el gobierno de Arturo Frondizi

El general Iñíguez intenta una insurrección cívico-militar contra el gobierno de Arturo Frondizi
El 30 de noviembre de 1960, en Rosario y Tartagal, el general Miguel Ángel Iñíguez, un militar retirado representante genuino de la derecha peronista, al frente de la Central de Operaciones de la Resistencia (COR), inicia una insurrección cívico-militar contra el gobierno de Arturo Frondizi, que termina en un fallido intento de golpe de Estado. El ataque fue resistido por militares que -en razón del horario- combatían en calzoncillos. Los rebeldes tuvieron que rendirse. Algunos huirían por los fondos. Iñíguez se replegó del teatro de operaciones escondido en la caja de un camión de verduras. La Resistencia Peronista también estuvo compuesta de estas chambonadas putschistas.
El 30 de noviembre de 1960, en Rosario y Tartagal, el general Miguel Ángel Iñíguez, un militar retirado representante genuino de la derecha peronista, al frente de la Central de Operaciones de la Resistencia (COR), inicia una insurrección cívico-militar contra el gobierno de Arturo Frondizi, que termina en un fallido intento de golpe de Estado.
 
En la primavera de ese año Iñíguez empezó a tejer un ambicioso plan insurreccional que -según su creencia- lo catapultaría en las ligas mayores de la Historia. El General encabezaría el alzamiento con el ataque a un cuartel militar de Rosario. No tenía dudas de que ello desataría una rebelión popular.
 
El ataque fue resistido por militares que -en razón del horario- combatían en calzoncillos. Los rebeldes tuvieron que rendirse. Algunos huirían por los fondos. El general Iñíguez se replegó del teatro de operaciones de un modo poco castrense: escondido en la caja de un camión de verduras. Así, regresaría a Buenos Aires para seguir conspirando. La gloriosa Resistencia Peronista también estuvo compuesta de estas chambonadas putschistas.
 
Por Blas García 



Una rebelión contra el gobierno de Frondizi 
 
En la madrugada del 30 de noviembre de 1960, había estallado un movimiento revolucionario -sofocado horas después-, contra el gobierno de Frondizi. Su jefe era el general (r) Miguel Angel Iñiguez, peronista y líder del "Movimiento Revolucionario Nacional".
 
La rebelión se había manifestado en Rosario de Santa Fe y en Tartagal. En Rosario, la sedición comenzó minutos después de la una de la mañana. Un cable decía: "Un grupo armado de más de cuarenta civiles y militares retirados, coparon la guardia del Regimiento 11 de Infantería "General Las Heras". Dominaron inicialmente el regimiento pero fueron rechazados al llegar refuerzos de Gendarmería y otras guarniciones. La lucha duró cuatro horas y dejó un saldo de cuatro militares muertos y más de treinta prisioneros. En nuestra provincia, el epicentro fue Tartagal. Las acciones comenzaron a la cinco de la mañana, cuando el teniente coronel (r) Eduardo Escude tomó la Municipalidad y estableció allí el "Comando Revolucionario del Norte".
 
Luego, convocó al mayor Miguel Angel Bacigaluppi, oficial del Batallón de Monte, para solicitar su adhesión. Horas después, el jefe de la V División de Ejército (Salta), coronel Enrique Sánchez Almeyra, ordenaba la inmediata represión.
 
Y mientras Escude intentaba operar sobre oficiales del ejército y de gendarmería, un grupo de civiles liderado por el ex diputado peronista Tomás Ryan, sucesivamente iba copando el Batallón de Escuela, la comisaría, la estación del ferrocarril, el aeropuerto, y las dos sucursales bancarias de la ciudad.
 
En el apuro, se olvidó la central telefónica, pero el error fue enmendado a media mañana por Tomás Ryan y un policía uniformado. A media mañana, los círculos políticos de Tartagal estaban en estado de ebullición.
 
Ante la aparente pasividad o tolerancia de los oficiales del Batallón de Escuela, el intendente municipal Aníbal Justo Nazar y el presidente del Concejo Deliberante Juan Ángel, se apersonaron en el regimiento y pidieron que se reprima a los alzados.
 
Finalmente a las diez y media de la mañana, cuando el ejército recibió la orden de actuar, en la puerta del Batallón detuvieron a Tomás Ryan y a Clemente Avila. Más tarde apresaron al jefe revolucionario, teniente coronel (r) Escude.
 
Y finalmente, cuando fueron por la recuperación de los organismos públicos, los rebeldes se echaron al monte en los jeep incautados a YPF y la policía. A las once, cayó el último bastión rebelde: la comisaría de Tartagal que permanecía a cargo del mayor (r) Schmit. Una hora después, todo había concluido y los organismos recuperados comenzaban a normalizarse.
 
Tras los fugados por la tarde, comenzó la búsqueda da de los fugitivos. Con aviones afectados al ejército se sobrevoló la zona boscosa pero parecía que el monte se los había tragado. A la noche, el saldo de detenidos era muy pobre.
 
En el Batallón Monte sólo estaban Escude, Ryan y Clemente Avila, pero se rumoreaba que en Pocitos habían sido detenidos varios cuando intentaban pasar a Bolivia. Al final, llegó un comunicado del ejército: "Reina absoluta calma en todas las guarniciones de Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán, Jujuy y Salta". Lo firmaba el general Sánchez Almeyra.
 
Y aunque a nivel nacional se trató de minimizar los hechos, el dos de diciembre a la noche el presidente Frondizi habló por Radio Nacional para referirse a la "sedición de Iñiguez". Exaltó la lealtad de los militares para con la Constitución y la ley (dos años después lo echaron); condenó al peronismo (dos años antes lo había hecho presidente); y advirtió: "La revolución del 55 es irrevocable...".
 
Más detenidos días después, las detenciones y los allanamientos se multiplicaron y el 6 de diciembre había doscientos detenidos en todo el país.
 
En un bolsillo del coronel Julio Barredo, muerto en la toma del regimiento de Rosario, se encontró esta proclama: "El Primer Ejército de la Reconquista y la Liberación Argentina, inicia su marcha en esta histórica ciudad de Rosario de Santa Fe. Convoca su comando a todos los ciudadanos a terminar con el actual indigno desgobierno.¡Viva la Patria!". Rosario, 29 de noviembre de 1960.
 
Fuente: Diario El Tribuno

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06-12-2019 / 17:12
Un 07 de diciembre como hoy pero de 1970, el Madison Square Garden se preparaba para corear el nombre del que fuera el boxeador más grande de toda su historia: Muhammad Alí. Del otro lado un pibe de Boedo que recién se estaba codeando con la fama americana:Ringo Bonavena.
 
Y se atrevió, por el honor, como lo hubieran hecho en su Buenos Aires natal. Y hasta calentó el ambiente. En el pesaje lo llamo "chicken" (gallina) y a pesar de la adversidad de las 20 mil personas que colmaron la arena, Ringo se paró.
 
Alí había prometido un nocaut en el noveno round, cosa que finalmente sucedió pero quien cayo a la lona fue él y no Bonavena, producto de un resbalón por la intensidad de los golpes de Ringo, que a esas alturas se la jugaba toda con una entrega y entereza que asombraron al mundo. Finalmente Alí salió a jugar todas sus cartas y Bonavena, después de caer fatigado tres veces, vio como el juez le daba la pelea al mejor boxeador del mundo.
 
Muhammad venía en pleno ascenso luego de vencer a Jerry Quarry luego del ostracismo por no haber ido a la guerra de Vietnam. En su franco ascenso por recuperar el titulo de los pesados, la historia marca que un luchador se le apareció en su camino. Ese era Ringo.
 
Los números también hablaron por si solos: mas de 80 puntos de rating (sí, 80) de la transmisión de Canal 13 paralizaron a todo un país. El acontecimiento esta guardado en la retina de cada uno de los que lo vieron. Abuelos, padres le contarán a sus hijos 'Yo vi pelear a Ali con Bonavena'.
 
"Guapié, no es cierto?" le pregunto Ringo a uno de sus colaboradores al finalizar la pelea. Y yo te digo "Si Ringo, siempre guapeaste, hasta el último día".


05-12-2019 / 18:12
Felipe Varela fue un militar argentino, líder del último pronunciamiento de los caudillos federales del interior contra la hegemonía política conquistada por la provincia de Buenos Aires en la batalla de Pavón. Contrario a la Guerra del Paraguay o Guerra de la Triple Alianza, fue apodado el Quijote de los Andes por el desafío que plantó al gobierno central con un reducido ejército de menos de 5.000 hombres, desde la región andina y cuyana durante varios años.
 
Acérrimo opositor al gobierno mitrista unitario de Buenos Aires, Varela señaló la impopularidad de la guerra del Paraguay y decidió tomar partido. Liquidó sus posesiones para equipar un par de batallones de exiliados, convocando a las montoneras residuales de otros caudillos federales muertos de todo el país, más combatientes latinoamericanos, Varela marchó portando bandera con la consigna de ¡Federación o Muerte!. En San José de Jáchal, provincia de San Juan, lanzó el 06 de diciembre de 1866 su proclama revolucionaria, su célebre Manifiesto a la Unión Americana, una de las expresiones más acabadas del ideario federal.
 
Varela se diferencia de los otros caudillos federales porque tuvo una lucidez política mayor para interpretar, evaluar y comunicar los alcances del movimiento, comprendiendo cabalmente del sentido de Patria Grande y la esencia de una política popular. También supo hacer, a la vez, una correcta lectura del carácter oligárquico y pro imperialista del gobierno de Mitre.
 
El intento revolucionario de Varela es uno de los estertores finales del país federal, con un programa de lucha americano, digno y nacional que ponen al caudillo en el panteón de los próceres del campo nacional y popular. Con Varela terminó "la Argentina de las lanzas", de las montoneras federales del interior del país, y faltaba mucho para que arribara "la Argentina de las alpargatas" con el peronismo.
 
Por Blas García



05-12-2019 / 17:12
04-12-2019 / 20:12
03-12-2019 / 20:12
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