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“La pandemia nos demostró que vivimos en un país injusto y que la calidad de vida incide fuertemente en el riesgo de contagio”. Alberto Fernández
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Nacionales - 29-11-2019 / 08:11
EL PRESIDENTE DIO SU DISCURSO CON MEDIO SALÓN VACÍO

Industriales de la UIA aplaudieron a Alberto Fernández y mostraron desinterés por Macri

Industriales de la UIA aplaudieron a Alberto Fernández y mostraron desinterés por Macri
Casi en soledad, Mauricio Macri se despidió de los empresarios industriales destruidos por la crisis. El Presidente insistió en reivindicar su accionar en los últimos cuatro años, a pesar del pésimo momento del sector. Aunque intentó destacar supuestos aspectos positivos de su gestión, no pudo reflotar el cuadro crítico que trazó el titular de la UIA, que lo precedió. "Han sido cuatro años difíciles, en particular para la industria, pero ya estamos en una bisagra", precisó Acevedo.
Los empresarios celebraron la presencia y el discurso de Alberto Fernández en la conferencia industrial, con expectativa sobre los consensos que buscará para revertir la brutal recesión que deja Cambiemos. Los dueños de las grandes fábricas en el país mostraron, en cambio, descontento y desinterés por las palabras de Mauricio Macri, quien cerró el evento con una escueta exposición.
 
"Tenemos bases más sólidas para sostenernos, estamos mejor de cara al futuro porque nos apoyamos sobre mejores cimientos", fruteó este jueves el presidente Macri, ante un salón a medio llenar por los industriales reunidos en el cierre de la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina (UIA).
 
La relación entre la UIA y Macri comenzó con el pie derecho, pero se tensó rápidamente por el golpe a los sectores textil y del calzado por la apertura de las importaciones con atraso cambiario, que se tradujo en pedidos de la UIA al gabinete y la respuesta de Francisco Cabrera de tildarlos de "llorones". Desde entonces, año a año la UIA acercó propuestas para el desarrollo pero sin acciones concretas del Gobierno. La UIA empezó a comentar que era un diálogo "pero de sordos".
 
En la conferencia, el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, apuntó que "han sido cuatro años difíciles y la industria los ha sufrido particularmente. Estamos en una bisagra", dijo, y le recordó a Macri los 150 mil empleos industriales que se destruyeron durante la desastrosa gestión Cambiemos.
 
A diferencia de la apatía que despertó Macri, los empresarios interrumpieron un par de veces con aplausos al presidente electo, Alberto Fernández, quien por la mañana asistió al encuentro. Tenían expectativas sobre los consensos que buscará para revertir la profunda recesión que deja Cambiemos. Los dueños de las fábricas mostraron, en cambio, descontento y desinterés por las palabras de Macri.
 
Los industriales tienen lista su agenda de reclamos para el próximo gobierno. En el tope aparecen los créditos blandos para la producción, estímulos fiscales, impulso al consumo interno y cambios en los convenios laborales. A cambio, preparan su participación en el acuerdo económico y social que tiene como principal eje reducir rápidamente la inflación del orden del 55 por ciento anual al 30 por ciento. O sea, recuperar el terreno perdido en esta materia a lo largo del gobierno de Macri, que habría prometido bajar muy fácilmente la inflación.
 
Según los datos de la UIA, la producción de la industria nacional per cápita registra en los últimos ocho años un achicamiento del 25 %. Bajo la gestión Macri, la reducción es del 17%. En los últimos dos años, la situación se volvió crítica, con una caída del 4,3 en 2018 y del 5 % esperada para 2019. En términos de empleo, desde 2015, se perdieron unos 150 mil puestos industriales.
 
La Opinión Popular

 
TRATO FRÍO CON EL SALIENTE
 
En medio de la transición, los empresarios mostraron su apoyo al Presidente electo.
 
El 25° encuentro de la UIA, que tuvo al presidente electo como uno de los primeros oradores, contó con una audiencia récord, que superó los 1.500 inscritos. Debieron sumarse sillas para acomodar a todos los espectadores, ansiosos por escuchar las propuestas del futuro jefe de Estado. Cayó bien entre los industriales consultados por El Destape el interés de Alberto por conseguir consensos y negociar las condiciones sobre las que desarrollar la economía.
 
Lo escucharon con atención el sindicalista de Comercio, Armando Cavalieri, de la UOCRA, Gerardo Martínez y los cgtistas Antonio Caló (UOM) y Hector Daer (Sanidad). Además, estuvo presente el obispo Jorge Lugones, titular de la Pastoral Social. A metros de Alberto, pero en la sala VIP, detrás del escenario, lo acompañaron Matías Kulfas, Fernando Peirano y Paula Español, representantes importantes de su equipo económico.
 
"Tocó todos los temas, tuvo un discurso completo; todos vamos a tener que ceder algo en la negociación que convoque", resumió Martín Cabrales, de los cafés que llevan su apellido. "Habló de las particularidades de cada región y en atender cada problema por separado. Hay mucha expectativa sobre lo que pueda hacer", distinguió José Urtubey, de Celulosa Argentina.
 
El sector fue el más golpeado por las políticas de Cambiemos. Las ventas de las PYMEs se hundieron más del 6% en términos reales en el segundo trimestre, de acuerdo a las cifras del Centro de Estudios de la UIA (CEU). Por la otra parte, los créditos a las pequeñas compañías se derrumbaron 36% en septiembre.
 
Cerró la conferencia Mauricio Macri, quien podría haber disertado pegado a Alberto, pero la organización decidió espaciar las exposiciones para evitar que se crucen. El actual mandatario hizo un balance de su gestión con presuntos méritos como la mejora en la institucionalidad, la reducción del déficit fiscal (primario, pues aumentó el total). Sin embargo, no realizó ningún balance negativo, pese a la grave recesión. "No sé en qué país cree que vive, describió uno que no es el nuestro", confió a este medio un empresario ofuscado. "Me hubiera gustado una autocrítica", resaltó el presidente de la Cámara de la Construcción, José Crivelli.
 
La charla de Macri contó con una presencia sustancialmente menor. En el salón se contaron decenas de espacios vacíos en las mesas redondas del Goldencenter, en Parque Norte. Muchos industriales incluso prefirieron bajar la mirada a las conversaciones de sus celulares o a revisar redes sociales durante los ocho minutos que acaparó el Presidente saliente.
 
Algunos empresarios temían que sus colegas abucheen al mandatario, reconocieron a este cronista luego del evento. Incluso otros aventuraron que la UIA invitó al ex presidente español Felipe González inmediatamente antes de Macri para evitar el disgusto de que los presentes se retiren antes de tiempo.
 
Por Ezequiel Orlando
 
Fuente: El Destape
 

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Industriales de la UIA aplaudieron a Alberto Fernández y mostraron desinterés por Macri
Alberto Fernández habló de la diferencia entre esperanza -que tienen los católicos sobre la vida después de la muerte- y expectativa. Los industriales se llevaron mucha fe en un cambio de época, pero aún esperan que las expectativas se sustenten en un plan concreto para aplicar desde el 10 de diciembre para ayudar a poner en marcha el motor que ayude a resucitar a las más de 4000 pymes que cerraron en el último tramo.
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El titular de la UIA, Miguel Acevedo, le recordó al presidente que con las políticas de su gestión la producción industrial cayó 25%.
31-05-2020 / 09:05
La toma de decisiones en función del conocimiento científico -con todas las limitaciones que tiene este último- es un logro y no una concesión de la democracia. No significa transformarla en una "infectadura" sino enriquecerla con bases más sólidas y racionales.
 
En los países de Trump y Bolsonaro se humilla a los científicos. Es difícil entender para un demócrata cuando, en nombre de la democracia, se coquetea con esas alternativas. Pero las diferencias con los Estados Unidos no terminan allí. La posición de Donald Trump acentuó las ya extremas diferencias entre el Presidente y la oposición, que fue agredida sistemáticamente por él.
 
Los demócratas y los científicos pasaron a formar parte de un "complot comunista" para desplazarlo del poder. En los momentos de mayor tensión Trump amenazó incluso con cerrar el Congreso. Casi idéntica situación se vive en Brasil.
 
Nada de eso ocurrió en la Argentina. Al contrario, aquí se transformó en algo habitual que Alberto Fernández, Horacio Rodriguez Larreta y Axel Kicillof, coordinen y discutan políticas, y las presenten conjuntamente ante la sociedad, en sucesivas conferencias de prensa, donde nadie se queda sin preguntar, un método que era una de las deudas de la democracia argentina.
 
Fernández se ha sacado fotos amigables con Gerardo Morales, un enemigo del sector dominante de su Gobierno, intercambiado saludos de codo con Jorge Macri, poseedor de un apellido muy emblemático. La idea antidemocrática según la cual quien pertenece a otro espacio es un enemigo despreciable fue abandonada, al menos mientras dure la pandemia.
 
Aunque la democracia exista plenamente, la peligrosa prédica de quienes creen que se transformó en una "infectadura" puede crecer en tiempos tan duros y debilitarla en lo político, en lo económico y en lo sanitario.
 

30-05-2020 / 10:05
Llama la atención que los grandes medios macristas porteños: TN, Clarín e Infobae, se preocupen tanto por la salud mental de la población, en tanto no se opusieron, durante la gestión de Cambiemos, a la falta de inversión en el sistema de salud, que llegó hasta el desmantelamiento del Ministerio de Salud por parte del ex presidente Mauricio Macri, desprotegiendo física y psíquicamente a las grandes mayorías sociales.
 
A partir de la pandemia la vida se volvió extraña; de un día para otro nos convertimos en protagonistas de una distopía. El aislamiento, la reclusión en las casas, la suspensión casi total de las actividades, la desorganización de la vida, la pérdida económica, el miedo al contagio y a la muerte, se volvieron moneda corriente.
 
No es necesario ser psicólogo o psicoanalista para reconocer que en la cuarentena se vivencian una amplia gama de sensaciones y afectos displacenteros que implican padecimiento para el aparato psíquico; pero no se trata de una angustia generada por el aislamiento mismo, sino por aquello que lo motiva, el coronavirus.
 
En la Argentina, el aislamiento se produjo con planificación y prevención cuando la epidemia no estaba desencadenada. La estrategia del gobierno de Alberto Fernández consistió en organizar la comunidad, poniendo el Estado al servicio de la salud y la contención pueblo.
 
En la urgencia, se entendió que el otro no es ni enemigo ni el culpable, sino el prójimo. Que la suerte y el cuidado de él también es el nuestro, ya que es imposible salvarse sólo. Que el aislamiento nada tiene que ver con el individualismo neoliberal, en el que cada uno, indiferente al prójimo, se enfrasca en el "sálvese quien pueda", mientras se mira el ombligo.
 
Se configuró en el país un aislamiento que no fue exclusión, sino un acto de cuidado de cada uno y de la comunidad, porque la solidaridad no es caridad, sino la base de lo colectivo. Una acción política democrática de intentar frenar la muerte, no sólo para la élite, sino para todos.
 
Los países gobernados por la lógica del "mercado", EE.UU., Brasil, Reino Unido, Chile, Italia y España, basada en las ganancias de las empresas por la reducción de los costos, dejaron al cuerpo social amenazado por la enfermedad y la muerte. Esos países no cuidaron a su gente, la dejaron a la intemperie, en angustiosa indefensión y expuesta a la agonía.
 

30-05-2020 / 07:05
Susana Giménez, Maximiliano Guerra, Oscar Martínez, Juan José Sebreli son algunos de los nombres que alimentan la inverosímil ofensiva opositora contra las medidas sanitarias del Gobierno. Para hacerlo ignoran elementos centrales de la realidad actual y aquella que los convocaba durante el gobierno de Macri.
 
La empleada doméstica de una casa de Retiro cuya empleadora había regresado de Alemania, vive en la villa Mugica, en una habitación con su marido y sus padres y comparte el baño con otras 13 personas. Ella fue la primera contagiada por el virus en la villa. Y su madre, Toribia Balbuena, de 84 años, la primera víctima fatal.
 
Fue a principios de mayo cuando el gobierno de CABA no había aplicado un protocolo de cuarentena real en la villa. Otras tres muertes por la epidemia en la villa fueron dirigentes sociales que sostenían comedores populares, los tres, menores de 60 años.
 
Hay una campaña mediática de macristas famosos, como Maximiliano Guerra, Susana Giménez y Juan José Sebreli contra la cuarentena. Se sumaron así al actor Oscar Martínez que afirmó que amigos suyos mayores de 70 años se habían auto contagiado el virus para inmunizarse.
 
Estos personajes tendrían que explicarle sus argumentos contra la cuarentena a la señora Balbuena, a Ramona Medina, a Víctor Giracoy, a Agustín Navarro y a otros centenares de personas. Pero no podrán hacerlo porque estas personas murieron contagiadas por el virus.
 
Martínez tendría que demostrar que su anécdota no fue simple mala fe y que realmente cree tanto en esa afirmación que está dispuesto a cumplirla. Sebreli proclamó con indignación que un policía no lo dejó pasear por una plaza. La próxima vez que vaya a una plaza por favor que se saque una fotografía. No le vamos a creer hasta verlo.
 
Sebreli no habló de la villa Mugica, que está en la CABA, sino de la Villa Azul, que está en Quilmes y fue abandonada a su suerte por la gestión anterior del intendente macrista Martiniano Molina, pero que ahora fue desplazado por la intendenta Mayra Mendoza, de La Cámpora. Sebreli no es un viejito que habla con inocencia. Sabe perfectamente porqué no habla de las villas de CABA que tienen mil veces más infectados. 
 

29-05-2020 / 10:05
El ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó su propuesta de reprogramación y pago de la deuda externa, del segmento de 68.000 millones de dólares en títulos de moneda extranjera y bajo jurisdicción extranjera. Alegó que Argentina no podía ofrecer más de un plazo de gracia de tres años y reanudar los pagos en 2023; rebaja de los intereses en 62 por ciento y del capital en 5,4 por ciento; baja de intereses anuales al 2,25 por ciento con pequeñas alzas.
 
Mientras esto sucedía, los medios de comunicación masiva, que responden la macrismo, como: Clarín, La Nación, Infobae, América TV y los periodistas que los corean, fueron creando el sentido común de que caer en default era equivalente a la peste del coronavirus, sino peor. Con lo cual reforzaban la posición de los bonistas, eludían explayarse sobre los costos de evitar el default y debilitaban la propuesta argentina.
 
A cinco días de que venza el actual plazo para ingresar al canje y vencido su acuerdo de confidencialidad, dos de los grupos de acreedores enviaron una nueva propuesta conjunta al Gobierno que busca acercar posiciones para alcanzar un acuerdo y avanzar en la reestructuración de deuda externa por U$D66.200 millones.
 
Según comunicaron, la contraoferta implica un alivio en los pagos del país de más de USD36.000 millones en nueve años. El ministro Guzmán reconoció que hubo "un acercamiento importante" con un grupo de bonistas pero aclaró que el ofrecimiento es "insuficiente" y que aún resta un "camino importante por recorrer".
 

29-05-2020 / 10:05
La angustia que cunde en estos días de encierro en el establishment es muy parecida al arquetipo que describió Sigmund Freud. Es un apremio por resolver algo ya, pero sin saber qué hacer. Lo que sentían todos los que se acercaban a la Esfinge de Tebas temerosos de ser engullidos hasta que Edipo consiguió resolver su enigma.
 
Lo que Alberto Fernández reclamó a los medios de comunicación que "dejen de sembrar", tras la retahíla de preguntas sobre aflicciones y sentimientos que le hicieron en Olivos el sábado a la noche.
 
En la cima de la pirámide social, esa angustia mezcla la contrariedad por las gigantescas pérdidas que empezó a generar la pandemia con la frustración por la ausencia de una solución a la vista. No es muy distinto a lo que movió a Susana Giménez a volar en jet privado a su mansión en Punta del Este.
 
Así, no hay Rivotril que aguante. Entre los hombres de empresa eso se mezcla con un duelo particular: por obra de la cuarentena dejaron de ser "los que mandan", como los definió José Luis de Imaz en 1964, en su libro pionero de la sociología de las élites.
 
El magnate siderúrgico Paolo Rocca es de los que mejor transita esa angustia. Tal vez porque, dueño de una experiencia política juvenil en la izquierda revolucionaria italiana que lo distingue de sus colegas, entiende mejor qué es el Estado.
 
Por un lado empujó a su personal a volver a las oficinas la semana pasada, incluso pese a los casos de coronavirus que ya superaron el medio centenar entre los empleados y contratistas de Techint en Brasil.
 
Del gobierno porteño obtuvo permisos de circulación para todos sus ingenieros y dibujantes sin que nadie revisara demasiado si todos estaban afectados a las obras "esenciales" que declaraban. En paralelo, consiguió que la Nación los incluyera en el programa ATP y les pagara parte de los sueldos.
 

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