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Internacionales - 25-11-2019 / 09:11
POR LO PAREJO, EL GANADOR SE CONOCERÁ RECIÉN EL VIERNES

Elecciones en Uruguay: final cabeza a cabeza entre el Frente Amplio y la centroderecha y no se conoce al ganador

Elecciones en Uruguay: final cabeza a cabeza entre el Frente Amplio y la centroderecha y no se conoce al ganador
EMPATE TÉCNICO. Contra todos los pronósticos, Daniel Martínez (izq.) del Frente Amplio logró una fuerte remontada en el ballottage y quedó a solo 1,2 punto del candidato blanco Lacalle Pou (der.). El resultado oficial de la elección recién se conocerá el jueves o viernes, cuando la Corte Electoral culmine el recuento de los votos observados, que definirán al ganador. Ninguno de los candidatos se proclamó ganador.
Las elecciones en Uruguay aun no tienen ganador, luego de que la diferencia entre Luis Lacalle Pou, de una coalición de partidos de derecha, y el oficialista del Frente Amplio Daniel Martínez sea de solo 1,2 puntos, inferior a la cantidad de votos anulados y observados. Por ese motivo, la Corte Electoral indicó que no se anunciaría el ganador hasta que se complete el escrutinio definitivo.
 
Con casi 2,4 millones de votos emitidos, la diferencia entre el Frente Amplio y el candidato del Partido Nacional (pero apoyado por todos los partidos de derecha del país oriental) era de solo 28.666 sufragios. La cantidad de votos observados (35.229) y anulados (53.619) hace que aun no se pueda proclamar oficialmente a un ganador. La Corte Electoral afirmó que el resultado definitivo se conocerá este viernes.
 
En el escrutinio provisorio, Lacalle Pou sacó un 48,7%, contra un 47,5% de Martínez, en tanto que un 1,4% votó en blanco y un 1,3% fue observado. El nuevo presidente asumirá el próximo primero de marzo para un mandato de cinco años tras una elección en la que votó el 90% de los habilitados, una cifra récord.


Lacalle Pou, hijo de un ex presidente uruguayo y que busca la presidencia por segunda vez, logró reunir en una alianza a todo el arco opositor, incluidos el liberal Partido Colorado, el derechista Cabildo Abierto, liderado por el "Bolsonaro oriental" Guido Manini Ríos y el socialdemócrata Partido Independiente.
 
Lacalle Pou evitó proclamarse ganador tras conocerse los resultados y prometió, en caso de resultar vencedor, enviar al Parlamento una "ley de urgente consideración" con la que pretende adoptar medidas rápidas en 90 días.
 
Buscará declarar la "emergencia" de seguridad, eliminar los pagos obligatorios por vía de entidades financieras introducidos por el Frente Amplio, y liberar la importación de combustible en un país donde una empresa estatal tiene el monopolio y los precios del carburante están entre los más altos del mundo. También planteó un ordenamiento de las cuentas públicas para controlar el déficit fiscal mediante ahorros de hasta 900 millones de dólares en el Estado.
 
Es decir, de confirmarse el triunfo de Lacalle Pou se podría imponer en Uruguay un gobierno neoliberal que atentaría contra los logros sociales alcanzados durante en los 14 años por el Frente Amplio. Tocará ver si alcanzan los consensos necesarios para hacerlo por la vía del shock o gradual, pero las medidas a tomar serán antipopulares.
 
La Opinión Popular

 
EL ESCRUTINIO DEFINITIVO PODRÍA CONOCERSE RECIÉN EL VIERNES
 
Paridad extrema en el ballottage uruguayo
 
Nadie anticipó lo que ocurrió en el ballottage de Uruguay: una paridad extrema entre un bloque de centro-izquierda y otro de derecha. Pasada la medianoche, el candidato del Partido Nacional (Blanco), Luis Lacalle Pou, obtenia un 48 por ciento y su rival del Frente Amplio (FA), Daniel Martínez, cerca del 47.
 
Faltaban contar unos 26.000 votos (con un 99 por ciento escrutado sobre 2,4 millones de sufragios emitidos) y la diferencia era de apenas 30 mil a favor del líder opositor. Y había más de 34 mil votos observados, que deberán ser definidos por la Corte Electoral en el transcurso de la semana. 
 
Daniel Martínez, cuya posible derrota se vivió como una victoria, fue el primero que salió a hablarles a sus simpatizantes que se mantenían estoicos afuera del hotel Cristal Tower. De fondo, se escuchaba la música con el eslogan "Vamos a hacerlo mejor". El candidato socialista pidió esperar a conocer todos los votos.
 
"Esta elección nos deja la tarea histórica de pensar en un solo país.  Tal como decíamos, no alcanzaban acuerdos entre cuatro paredes. Nos enfrentamos a una situación inédita, hay que esperar". Y cerró: "queremos ser protagonistas. El Frente Amplio no tiene razón de ser si no tiene gente protagonista. No existe sin ustedes".
 
Después le tocó el turno a Lacalle Pou, quien habló ante sus seguidores desde la sede partidaria. Dijo que en la primera vuelta, el 27 de octubre, la ciudadanía empezó a apoyar la alternancia. "Tenemos la convicción de que el 1 de marzo asume un gobierno multicolor. Lamentablemente el candidato opositor no nos llamó. Pero el resultado es irreversible". Y agregó: "tenemos que unir a los uruguayos". 
 
La corte electoral anunció que no nombrará a un ganador hasta que se complete el escrutinio definitivo. Según dijo su presidente, José Arocena, en la noche de la elección, habrá que esperar hasta el jueves o viernes.
 
¿Qué provocó el cambio sorpresivo entre la primera vuelta y este domingo? Según anticipaban las encuestadoras, Lacalle Pou, apoyado por una coalición de derecha "multicolor" que incluye al Partido Colorado y a la extrema derecha de Cabildo Abierto, lideraba los sondeos con entre 5 y 7 puntos.
 
El politólogo Gerardo Caetano señaló a Página12 el dato relevante de la última semana: "jugó la resonancia dictatorial como factor en contra del candidato blanco". Y es que Guido Manini Ríos, ex comandante en jefe del Ejército, resultó un aliado peligroso. Rompiendo la veda electoral, el líder de Cabildo Abierto llamó a los militares a no votar por el Frente Amplio en un video que circuló por las redes sociales.
 
A esto se sumó un comunicado del Centro Militar de corte fascista y antidemocrático en apoyo a Laºcalle Pou. La virulencia del llamado a "extirpar el marxismo de Uruguay" retrotrajo a los años de plomo.
 
El 27 de octubre quedó conformado un Congreso en el que el Frente Amplio no cuenta con mayorías, y el Partido Nacional necesita de los votos de sus aliados para lograr la aprobación de sus iniciativas. 
 
Durante el día, en Malvín,  zona residencial de Montevideo, sus residentes aún no imaginaban un final de jornada electoral tan vertiginoso. En este barrio abundaban carteles que decían "Luis", y afiches con la cara del político conservador.
 
Entrando por calles laterales había una quietud de casas mansas y canto de pájaros. A la salida de la escuela "La experimental" la médica jubilada María Julia Sarache empezó a contar por quién votó diciendo: "no soy de izquierda".
 
"Este gobierno destruyó la economía del país, aunque reconozco que mejoró la vida de muchas personas con políticas de protección al niño y a la mujer", Enseguida dio otro motivo que inclinó su voto. "Vivimos con miedo. No sabemos si vamos a recibir un golpe o un empujón para robarnos la cartera".
 
La inseguridad es un problema para el que la coalición de derecha propone soluciones como permitirle a la policía pedir el documento a cualquiera en la calle.
 
En Malvín, un señor que llevaba chomba celeste y gorra al tono afirmó al salir de votar que optó "por un cambio". "Pienso que el futuro está en las empresas privadas y no en el Estado. La carga social no la tenemos que pagar nosotros a través de los impuestos. Es un 20 por ciento de lo que se cobra, una enormidad", dijo Alejandro Riveira, que trabaja como administrador.
 
Lacalle Pou prometió no aumentar los impuestos y  "ahorrar 900 millones de dólares" del gasto público, sin explicar cómo. Sin embargo, el ministro de Economía Danilo Astori enfatizó que "ese plan es imposible sin tocar áreas como educación, salud y seguridad".
 
Las urnas iban a revelar una sorpresa: que el hombre que asuma el 1 de marzo para suceder a Tabaré Vázquez se encontrará con una sociedad partida en dos.
 
Por Mercedes López San Miguel
Desde Montevideo
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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Elecciones en Uruguay: final cabeza a cabeza entre el Frente Amplio y la centroderecha y no se conoce al ganador
El balotaje en Uruguay es muy ajustado y todavía no hay un ganador oficial: Lacalle Pou obtiene un 48,7% de los votos y Martínez el 47,4%.
25-01-2020 / 19:01
En 1952, Egipto estaba sumido en una grave crisis a todos los niveles: corrupción, desprestigio de la figura del rey, control absoluto por parte de los británicos y los franceses, miseria de la población, etc. El ejército también se encontraba convulsionado por la derrota frente a Israel en la Guerra árabe-israelí de 1948.
 
El 26 de enero de 1952, cinco meses antes de la revolución que terminó con la ocupación inglesa y el reinado de Faruk en Egipto, El Cairo ardió en llamas en lo que se recuerda como "el sábado negro".
 
El desencadenante de estos incidentes fue el asesinato de 50 policías egipcios a manos  de las tropas de ocupación británicas. Estas muertes provocaron las protestas anti-británicas, que se alzaron de forma organizada quemando y saqueando algunas zonas de El Cairo ante la ausencia de fuerzas de seguridad en la capital egipcia.
 
Una manifestación que comenzó pacíficamente se convirtió de repente en una "multitud inmensa que se abalanza en los distritos ricos, prendiendo fuego -como si fuera parte de un plan preestablecido- a todos los establecimientos que mostraban un cierto grado de lujo o sugerían de algún modo connivencia con el extranjero", recuerda una periodista egipcia cincuenta años después en el diario Al Ahram.
 
Los disturbios afectaron a alrededor de 750 edificios, entre ellos tiendas, cafeterías, hoteles, restaurantes y teatros propiedad de la clase alta egipcia y británicos asentados en El Cairo. Algunos de ellos fueron, además, tomados como rehenes en esta rebelión.
 
Por Carlos Morales



25-01-2020 / 07:01
La crisis política en Egipto de 2011, conocida internacionalmente como la Revolución egipcia, y también como la Revolución de los jóvenes o la Revolución blanca, fueron una serie de manifestaciones callejeras que comenzaron el martes 25 de enero de 2011, el llamado Día de la Ira, y que se difundieron por todo Egipto, llevada a cabo por diversos grupos sociales e inspirada principalmente en la Revolución tunecina.
 
Las manifestaciones y revueltas se originaron como una protesta por el exceso de brutalidad policial, las leyes de emergencia del Estado, las altas tasas de desempleo, el deseo de aumentar el salario mínimo, la carencia de viviendas y alimentos, la inflación, la corrupción, la falta de libertad de opinión, las pobres condiciones de vida, factores estructurales-demográficos.
 
La principal meta de los manifestantes era forzar la salida del presidente Hosni Mubarak, quien llevaba en el poder casi 30 años. 18 días después del inicio de las protestas, el viernes 11 de febrero, Mubarak finalmente dimitió.
 
Luego de estos hechos, a partir del mes de julio del mismo año, se sucedieron nuevas manifestaciones en contra del régimen recientemente derrocado, exigiendo la aceleración en los avances del proceso hacia la transición democrática, por lo que finalmente, el Jefe del ejército del país, Mohamed Hussein Tantawi, convocó a comicios electorales.
 
Se celebraron nuevas elecciones democráticas en esta nación afroasiática el jueves 21 de julio de 2011, siendo elegido Presidente del pueblo egipcio, Mohamed Morsi.
 
La Opinión Popular



23-01-2020 / 19:01
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