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Sociedad e Interés General - 24-11-2019 / 21:11
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

Avellaneda, el presidente que educó a los argentinos y pobló el país

Avellaneda, el presidente que educó a los argentinos y pobló el país
El 25 de noviembre de 1885, muere en alta mar, el ex presidente Nicolás Remigio Aurelio Avellaneda. Fue un abogado, periodista, político y estadista argentino; ministro de Justicia e Instrucción Pública de Argentina entre 1868 y 1873, senador nacional por la Provincia de Tucumán.
El 25 de noviembre de 1885, muere en alta mar, Nicolás Remigio Aurelio Avellaneda. Fue un abogado, periodista, político y estadista argentino; ministro de Justicia e Instrucción Pública de Argentina entre 1868 y 1873, senador nacional por la Provincia de Tucumán.
 
En 1874 resultó elegido presidente de la Nación por el Partido Autonomista Nacional, del que fue fundador ese año, fuerza política que se mantendría 42 años en el poder sin ninguna alternancia. Gran promotor de la inmigración, la educación, la universidad pública y la federalización de Buenos Aires. En 1882 fue nuevamente senador nacional por su provincia natal, hasta su fallecimiento.
 
La Opinión Popular 


Nicolás Avellaneda    
 
(1837 - 1885)
 
Nicolás Avellaneda, el gran promotor de la inmigración, la universidad pública y la federalización de Buenos Aires, nació en Tucumán el 3 de octubre de 1837. El mismo día en el que cumplía cuatro años, su padre, Marco Avellaneda, fue degollado por un lugarteniente de Rosas. Su madre, Doña Dolores Silva y Zavaleta, tomó la decisión de trasladarse con su familia a Bolivia.
 
Ya adolescente, cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Córdoba sin llegar a graduarse. De regreso a su provincia fundó el periódico el Eco del Norte y a fines de 1857 se trasladó a Buenos Aires. A poco de llegar comenzó a trabajar como periodista en El Nacional y a colaborar con El Comercio del Plata, fundado en Montevideo por Florencio Varela durante la época de Rosas.
 
En Buenos Aires pudo completar sus estudios de Derecho e iniciarse en el ejercicio de su profesión. Conoció a Sarmiento, con quien mantuvo una estrecha amistad. El sanjuanino lo ayudó a acceder a la cátedra universitaria como destacado profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, desde donde iniciará su carrera política.
 
En 1865 publicó una de sus obras más importantes: Estudio sobre las leyes de tierras públicas, donde examina la legislación argentina al respecto y propone, basándose en el ejemplo norteamericano, la entrega de propiedades a los verdaderos productores, abreviando trámites y eliminando obstáculos.
 
Plantea que la distribución de la tierra garantiza el asentamiento de población estable y contribuye al aumento del caudal demográfico. "La propiedad territorial fácil y barata -decía en el Estudio- debe ser la enseña de leyes venideras, para vencer en su nombre y con su obra el desierto, cambiando el aspecto bárbaro de nuestras campañas".
 
Fue electo diputado de la Legislatura de Buenos Aires y al poco tiempo debió abandonar la banca para ocupar el cargo de ministro de Gobierno de la Provincia, durante la gobernación de Alsina, cuando todavía no había cumplido 29 años.
 
En 1868, Sarmiento fue electo presidente y designó a Nicolás Avellaneda en la cartera más importante en la estrategia del sanjuanino: el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública. Desde allí llevará adelante los ambiciosos proyectos educativos de Sarmiento: centenares de escuelas primarias, decenas de escuelas normales y colegios nacionales en todo el país.
 
En 1874, al finalizar la presidencia de Sarmiento, fue electo presidente de la República. Mitre, el candidato derrotado, denunció fraude y se levantó en armas contra el triunfo de Avellaneda. A los pocos meses fue derrotado en el combate de La Verde por las fuerzas del General Roca. Mitre fue condenado a prisión por un tribunal militar, pero fue indultado por el presidente Avellaneda quien además, como muestra de su voluntad de pacificación incorporó al Gabinete a Rufino de Elizalde y a José María Gutiérrez, dos reconocidos mitristas.
 
Siguiendo la consigna de Alberdi "gobernar es poblar", Avellaneda promovió en 1876 la sanción de la Ley de Inmigración conocida como Ley Avellaneda, que aparecía como una promesa interesante de tierras y trabajo para los campesinos europeos. En pocos años, duplicó el flujo inmigratorio.
 
Avellaneda enfrentó los efectos perdurables de la grave crisis económica que se había desatado a fines de la presidencia de Sarmiento, con medidas extremas como la disminución del presupuesto, suspensión de la convertibilidad del papel moneda a oro, la rebaja de sueldos y los despidos de empleados públicos.
 
Decía en 1877 "Los tenedores de bonos argentinos deben, a la verdad, reposar tranquilos. La República puede estar dividida hondamente en partidos internos; pero no tiene sino un honor y un crédito, como sólo tiene un nombre y una bandera ante los pueblos extraños. Hay dos millones de argentinos que economizarían hasta sobre su hambre y sobre su sed, para responder en una situación suprema a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros."
 
En diciembre de 1876 llegó al país el primer barco frigorífico, Le Frigorifique, equipado con dos cámaras que mantenían una temperatura de 0 grados centígrados. En 1877 llegó Le Paraguay, sus cámaras enfriaban hasta 30° bajo cero. Esto modificaba notablemente el panorama de las exportaciones argentinas e incrementaba el valor del ganado.
 
La restricción de las compras al exterior como producto de la crisis, estimuló un tímido desarrollo de la industria local. En 1877 se fundó el Club Industrial, por iniciativa de Carlos Pellegrini, Vicente Fidel López, José Hernández y Roque Sáenz Peña. El club logró que se establecieran tarifas proteccionistas para algunos productos, fortaleciendo la industria harinera, la vitivinícola, la del vestido y otras producciones.
 
En ese mismo año, se produjo la primera huelga de nuestra historia protagonizada por el primer gremio organizado: la Sociedad Tipográfica Bonaerense, fundada en 1857. La huelga fue dirigida por dos inmigrantes, un francés, Gauthier, y un español, Álvarez, que traían su experiencia sindical europea. La huelga fue exitosa y logró el establecimiento de la jornada de diez horas en invierno y doce en verano, una importante conquista para la época. El periódico El Nacional, dirigido por Dalmacio Vélez Sarsfield, calificó a la huelga como "recurso vicioso, inusitado e injustificado".
 
El gobierno de Avellaneda, a través del ministro de Guerra, Adolfo Alsina impulsó una campaña al desierto para extender la línea de frontera hacia el Sur de la Provincia de Buenos Aires. El plan de Alsina era levantar poblados y fortines, tender líneas telegráficas y cavar un gran foso, conocido como la "zanja de Alsina", con el fin de evitar que los indios se llevaran consigo el ganado capturado. Antes de concretar su proyecto, Alsina murió. Fue reemplazado por el joven general Julio A. Roca, quien aplicará un plan de aniquilamiento de las comunidades indígenas a través de una guerra ofensiva y sistemática.
 
El éxito obtenido en la llamada "conquista del desierto", llevada a cabo entre 1878 y 1879, prestigió frente a la clase dirigente la figura de Roca y significó la apropiación por parte del estado nacional de millones de hectáreas que serán distribuidas entre una minoría de familias vinculadas al poder.
 
Al finalizar su presidencia, Avellaneda envió al parlamento un proyecto de federalización de la ciudad de Buenos Aires, con la intención de poner fin a la histórica disputa por la residencia de las autoridades nacionales, que estaban de hecho sometidas a la autoridad y jurisdicción del gobernador de la provincia de Buenos Aires.
 
El proyecto provocó la reacción del gobernador, Carlos Tejedor, quien se sublevó contra las autoridades nacionales en tanto se llevaban a cabo las elecciones presidenciales que dieron el triunfo a la fórmula Roca-Madero, partidarios de la federalización.
 
El presidente Avellaneda abandonó la ciudad e instaló el gobierno en el vecino pueblo de Belgrano. Buenos Aires fue sitiada y Tejedor, derrotado por las tropas leales a Avellaneda comandadas por Roca. Finalmente en agosto de 1880 la legislatura nacional declaró disuelta al cuerpo legislativo bonaerense y sancionó la Ley de federalización de la ciudad de Buenos Aires.
 
Al concluir su mandato presidencial, en 1880, Avellaneda fue electo senador por Tucumán. Desde allí proyectó y logró la sanción de la Ley Universitaria, que les garantizó la autonomía a las universidades nacionales. Poco después fue electo rector de la Universidad de Buenos Aires.
 
En junio de 1885, se embarcó hacia Europa junto a su esposa, Carmen Nóbrega, en busca de un tratamiento médico para la nefritis que lo afectaba. Murió en altamar, de regreso de su viaje, el 25 de noviembre de 1885, a los 48 años.
 
Autor: Felipe Pigna
 
Fuente: El Historiador

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02-07-2020 / 19:07
02-07-2020 / 19:07
 
El primer gran caudillo popular de la Argentina del siglo XX, don Hipólito Irigoyen, fue también el primer Presidente argentino elegido por sufragio popular tras la promulgación de la Ley Sáenz Peña, que estableció entre otras cosas el voto popular obligatorio.

El irigoyenismo fue un movimiento popular de masas que expresaba la primera generación de hijos de inmigrantes, la tradición federal de las provincias del interior y a gran parte del naciente proletariado industrial, que buscaban el desarrollo del país, frenado por la alianza de la aristocracia latifundista y el Imperio Británico.
 
Su triunfo democrático en 1916 encarnó las esperanzas de progreso de todo un pueblo, que eligió a su partido, la Unión Cívica Radical, con el 45,6% de los votos.

En 1928, Irigoyen fue reelegido Presidente de la Nación, tras ganar las elecciones con 839.140 votos (el 57,4%), a los 76 años. Pero no pudo concluir con el mandato que el pueblo le había otorgado, pues los conservadores impulsaron su caída argumentando su avanzada edad.
 
La depresión de 1929 terminó de debilitar su gobierno y finalmente cayó derrocado en 1930 por los sectores más concentrados del poder oligárquico terrateniente, en el primer golpe militar del siglo XX.
 
Después de su derrocamiento, fue detenido y confinado reiteradamente en la Isla Martín García. El 03 de julio de 1933 Irigoyen, a los 80 años de edad, falleció en Buenos Aires, en la misma austeridad en la que vivió toda su vida.
 
Al día siguiente, unas 200.000 personas siguen el cortejo fúnebre y más de medio millón lo observan, en uno de los funerales más multitudinarios de la historia de Buenos Aires.
 
Por Carlos Morales



01-07-2020 / 19:07
30-06-2020 / 19:06
 
La Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino aguerrido en la adversidad. Ejemplo claro de esa militancia, el legendario Gustavo Adolfo "Coco" Rearte fue un dirigente juvenil, político y sindical, una de las figuras más destacadas del peronismo combativo y revolucionario.
 
Rearte simbolizaba en su persona el nuevo peronismo surgido a partir de 1955, un peronismo de lucha, de la defensa popular de las conquistas logradas durante los diez años de gobierno justicislista, un peronismo que se construía desde el combate y el enfrentamiento contra la patronal, las fuerzas represi­vas y la burocracia sindical.
 
Rearte fue co-fundador de la mítica Juventud Peronista en 1957 y además integrante de su primera Mesa Ejecutiva. Fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que constituyeron los numerosos grupos de la Resistencia, formando parte del célebre "Comando Juan José Valle".
 
La lucha por el retorno de Juan Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y organizarse con otros jóvenes militantes peronistas, como Carlos Caride, Jorge Rulli, Envar "Cacho" El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, etc.
 
Junto con John William Cooke estableció puentes entre Juan Perón y el peronismo con la Revolución Cubana, con Fidel Castro y el Che Guevara. Participó en la épica toma del frigorífico Lisandro de la Torre y escribió el programa revolucionario de Huerta Grande que marcó un hito en la historia del movimiento obrero.

Además, Rearte, por haber sido él mismo dirigente obrero, sería parte de la articulación de una nueva dirección sindical combativa y revolucionaria que impulsará el Cordobazo lo que permitiría concretar la vuelta de Perón a la Patria y del peronismo al gobierno en 1973, quebrando los planes oligárquicos de la Revolución Libertadora.
 
El compañero Gustavo Rearte murió, el 01 de julio de 1973, como consecuencia de un cáncer.
 
Escribe: Blas García



30-06-2020 / 19:06
 
Leandro Nicéforo Alem fue el fundador de la Unión Cívica Radical y uno de los hombres que hicieron grande a la historia del país. Hijo de un jefe federal, peleó en las últimas batallas de las guerras civiles argentinas, Cepeda y Pavón, del lado federal contra los unitarios de Buenos Aires.
 
Comenzó en la política desde el Partido Autonomista de Adolfo Alsina por el cual sería diputado provincial en dos oportunidades. También fue Diputado Nacional durante un corto periodo por este mismo partido, del cual se separaría luego de la conformación del Partido Autonomista Nacional.
 
En 1890 fue, junto con varios referentes de la oposición, fundador de la Unión Cívica que bajo los reclamos de elecciones libres y honradez administrativa, gestaría un movimiento revolucionario conocido como la Revolución del Parque contra el régimen fraudulento del PAN.
 
Las diferencias entre el sector de Alem (intransigencia) y el de Mitre (acuerdismo) se profundizaron luego de que este último aceptara la fórmula de unidad con el Gobierno, hecho que llevó a la ruptura del partido a mediados de 1891, que se dividió en la Unión Cívica Radical (liderada por Alem) y la Unión Cívica Nacional (liderada por Mitre).
 
La revolución de 1890 provoca la renuncia del entonces presidente Juárez Celman y la asunción del más moderado vicepresidente Carlos Pellegrini. Si bien no logra por el momento expulsar al PAN del poder, provoca una crisis de legitimidad que no dejará de profundizarse desde entonces.
 
En 1895 se realizan elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires donde pese al fraude el radicalismo logra acceder a algunos escaños en el Congreso. Alem entra como Diputado Nacional.
 
Sin embargo, los conflictos internos, el acuerdo de algunos sectores con el gobierno, cierto estancamiento del partido y su pelea con su sobrino y principal dirigente del radicalismo bonaerense, Hipólito Yrigoyen, profundizada luego de la revolución de 1893, llevan a Alem a una depresión que derivará en su suicidio el 01 de julio de 1896.

Por Carlos Morales



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