El 19 de noviembre de 1942, una gran contraofensiva soviética embolsó al 6º Ejército Alemán del general Friedrich Paulus dentro de Stalingrado, no logrando escapar del cerco por la negativa de Adolf Hitler a renunciar a la toma de la ciudad. El desastre fue total, el VIº Ejército alemán quedó encerrado en Stalingrado con unos 250.000 hombres y sin suministros.
 
Este cerco, llamado por los alemanes «Der Kessel» ('el caldero'), significó el embolsamiento de todos los soldados nazis, debilitados rápidamente a causa del hambre, el frío y los continuos ataques soviéticos. Los constantes fracasos alemanes por intentar romper el cerco harían, contra las órdenes de Hitler, que Paulus rindiera su 6º Ejército en febrero de 1943. La grave derrota de la Alemania nazi representó el principio del fin del nazismo en Europa.
 
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Internacionales - 20-11-2019 / 10:11
EFEMÉRIDES POPULARES. COMIENZA LA OFENSIVA RUSA EN EL VOLGA

Stalingrado, la batalla más sangrienta en la historia de la humanidad

Stalingrado, la batalla más sangrienta en la historia de la humanidad
El 19 de noviembre de 1942, una gran contraofensiva soviética embolsó al 6º Ejército Alemán del general Friedrich Paulus dentro de Stalingrado, no logrando escapar del cerco por la negativa de Adolf Hitler a renunciar a la toma de la ciudad. El desastre fue total, el VIº Ejército alemán quedó encerrado en Stalingrado con unos 250.000 hombres y sin suministros.
La batalla de Stalingrado fue un enfrentamiento bélico entre el Ejército Rojo de la Unión Soviética y la Wehrmacht de la Alemania nazi y sus aliados del Eje por el control de la ciudad soviética de Stalingrado, actual Volgogrado, entre el 23 de agosto de 1942 y el 2 de febrero de 1943. Con bajas estimadas en más de dos millones de personas, entre soldados de ambos bandos y civiles soviéticos, esta batalla es considerada la más sangrienta de la historia de la humanidad.
 
La ofensiva alemana para capturar Stalingrado fue un intento por parte de Alemania de tomar los pozos petrolíferos del Cáucaso. Un masivo bombardeo de la Luftwaffe redujo buena parte de la ciudad a escombros, mientras las tropas terrestres del Eje debían tomar la ciudad edificio por edificio, en lo que ellos denominaron «Rattenkrieg» ('guerra de ratas').
 
El 19 de noviembre de 1942, una gran contraofensiva soviética embolsó al 6º Ejército Alemán del general Friedrich Paulus dentro de Stalingrado, no logrando escapar del cerco por la negativa de Adolf Hitler a renunciar a la toma de la ciudad. El desastre fue total, el VIº Ejército alemán quedó encerrado en Stalingrado con unos 250.000 hombres y sin suministros.
 
Este cerco, llamado por los alemanes «Der Kessel» ('el caldero'), significó el embolsamiento de todos los soldados nazis, debilitados rápidamente a causa del hambre, el frío y los continuos ataques soviéticos. Los constantes fracasos alemanes por intentar romper el cerco harían, contra las órdenes de Hitler, que Paulus rindiera su 6º Ejército en febrero de 1943. La grave derrota de la Alemania nazi representó el principio del fin del nazismo en Europa.
 
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Con la batalla de Stalingrado, comienza la ofensiva rusa en el Volga

 
La batalla de Stalingrado
 
La batalla de Stalingrado fue un enfrentamiento bélico entre el Ejército Rojo de la Unión Soviética y la Wehrmacht de la Alemania nazi y sus aliados del Eje por el control de la ciudad soviética de Stalingrado, actual Volgogrado, entre el 23 de agosto de 1942 y el 2 de febrero de 1943.
 
La batalla se desarrolló en el transcurso de la invasión alemana de la Unión Soviética, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Con bajas estimadas en más de dos millones de personas entre soldados de ambos bandos y civiles soviéticos, la batalla de Stalingrado es considerada la más sangrienta de la historia de la humanidad.
 
La grave derrota de la Alemania nazi y sus aliados en esta ciudad significó un punto clave y de severa inflexión en los resultados finales de la guerra y representa el principio del fin del nazismo en Europa, pues la Wehrmacht nunca recuperaría su fuerza anterior ni obtendría más victorias estratégicas en el Frente Oriental.
 
La ofensiva alemana para capturar Stalingrado comenzó a finales del verano de 1942, en el marco de la Operación Azul o Fall Blau, un intento por parte de Alemania de tomar los pozos petrolíferos del Cáucaso.
 
Un masivo bombardeo de la Luftwaffe redujo buena parte de la ciudad a escombros, mientras las tropas terrestres del Eje debían tomar la ciudad edificio por edificio, en lo que ellos denominaron «Rattenkrieg» ('guerra de ratas').
 
A pesar de lograr controlar la mayor parte de la ciudad, la Wehrmacht nunca fue capaz de derrotar a los últimos defensores soviéticos que se aferraban tenazmente a la orilla oeste del río Volga, que dividía la ciudad en dos. En noviembre de 1942 una gran contraofensiva soviética embolsó al 6º Ejército Alemán del general Paulus dentro de Stalingrado, no logrando escapar del cerco por la negativa de Hitler a renunciar a la toma de la ciudad.
 
El 19 de noviembre de 1942, los 3.500 cañones soviéticos comenzaron a machacar despiadadamente las líneas enemigas más débiles entre Serafimovih y Klestkaya, estas eran las formaciones rumanas que se encontraban escasas de material antitanque, entre la nieve y la bruma mortecina del paisaje. Al son de trompetas, los obuses y Katiushas se dejaron caer en el sector rumano. Después de una hora de martilleo, los batallones de fusileros avanzaron sobre las filas de rumanos.
 
Los rumanos del II y IV Cuerpos pudieron contener bravamente las primeras oleadas de atacantes y luego fueron arrasados por carros de combate T-34 hacia el mediodía. Cuando los fortines fueron demolidos, los rumanos echaron a correr por la planicie blanca, siendo perseguidos por las oleadas siberianas.
 
Si bien hubo algunos intentos de responder al ataque, los comandantes del 6º Ejército no tomaron en serio el ataque hasta que fue muy tarde, inclusive los combates en la misma ciudad de Stalingrado no se detuvieron durante varios días una vez comenzado el ataque soviético. Los Stukas acudieron al lugar del desastre y ya nada se pudo hacer, salvo ametrallar a los fusileros soviéticos.
 
Si bien el ataque del sur fue por muchos factores más débil, este sector fue también atacado con éxito y las columnas avanzaron sin grandes reveses, salvo contraataques aislados que apenas produjeron momentáneas detenciones.
 
El objetivo donde convergían las tenazas de la trampa era el pequeño pueblo de Kalach y su puente, donde los alemanes no poseían una fuerza para enfrentar la amenaza y donde quedaban expuestos sus talleres y depósitos de suministros. El desastre era total, el VIº Ejército de Paulus quedó encerrado en Stalingrado con unos 250.000 hombres y sin suministros mayores.
 
Este cerco, llamado por los alemanes «Der Kessel» ('el caldero'), significó el embolsamiento de 250 000 soldados, debilitados rápidamente a causa del hambre, el frío y los continuos ataques soviéticos. Los constantes fracasos alemanes por intentar romper el cerco harían, contra las órdenes de Hitler, que Friedrich Paulus rindiera su 6º Ejército en febrero de 1943.
 
La derrota alemana en Stalingrado confirmó lo que muchos expertos militares sospechaban: las fuerzas alemanas no eran lo suficientemente poderosas en logística de abastecimiento como para mantener una ofensiva en un frente que se extendía desde el mar Negro hasta el océano Ártico.
 
Esto se confirmaría poco después en el nuevo revés que Alemania sufriría en la batalla de Kursk. El fracaso militar convenció a muchos oficiales de que Hitler estaba llevando a Alemania al desastre, acelerándose los planes para su derrocamiento y dando como resultado el atentado contra Hitler de 1944. La ciudad de Stalingrado recibiría el título de Ciudad Heroica.
 
Fuente: Wikipedia

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10-12-2019 / 08:12
 
La Guerra de Invierno estalló cuando la Unión Soviética atacó Finlandia el 30 de noviembre de 1939, tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial. El 11 de diciembre empezaron a ser atacados por guerrilleros finlandeses, y debido a su despreocupado avance, sin proteger sus flancos, pudieron ser cercados por una fuerza menor.
 
La estrategia finlandesa sería una combinación letal de acciones de guerra regular e irregular, una fórmula que por esos años ya estaba probando con éxito Mao Tsé Tung en China y que en las décadas siguientes sería decisiva para las victorias de los revolucionarios vietnamitas contra Francia y los Estados Unidos.
 
Los finlandeses resistieron el masivo embate inicial del Ejército Rojo, comenzando luego a guiarse por un principio tan básico como efectivo: guerra de guerrillas contra grandes concentraciones de tropas enemigas cuando éstas se encontraran en espacios reducidos y sin posibilidades de maniobrar y guerra abierta frente a frente cuando existiera paridad de fuerzas o inferioridad del adversario.
 
La guerra duró 105 días, hasta el 12 de marzo de 1940. El enfrentamiento, desigual, dejó 25 mil bajas finesas contra 200 mil del Ejército Rojo. El resultado es complejo, ya que aunque la URSS logró satisfacer sobradamente sus demandas iniciales con la cesión por parte de Finlandia de los territorios de Petsamo, Salla y la mayor parte de Karelia, sus pérdidas para superar las defensas finlandesas fueron tremendas y no cumplieron con su objetivo de conquistar todo el país.
 
La guerra de Invierno fue un desastre militar para la Unión Soviética. Además, su posición internacional sufrió considerablemente y fue puesta en duda la capacidad combativa del Ejército Rojo tras las purgas políticas de Stalin, un hecho que contribuyó fuertemente a la decisión de Hitler de lanzar la Operación Barbarroja invadiendo la URSS.
 
La Opinión Popular
 

09-12-2019 / 06:12
09-12-2019 / 05:12
La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur. La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua o Ayacucho, Perú, el 09 de diciembre de 1824. Alrededor de 80 valientes Granaderos argentinos (los últimos de los 4.000 que cruzaron los Andes con José de San Martín) participaron en la victoria, junto a combatientes colombianos, venezolanos, peruanos y chilenos. Un ADN bien latinoamericano.
 
El general venezolano Antonio José de Sucre, a los 29 años, fue el protagonista central de la batalla, al mando de las fuerzas patrióticas, que acometieron directamente a la masa desorganizada de tropas colonialistas que, sin poder formar para la batalla, descendía en hileras de las montañas. Lo acompaña el intrépido general colombiano José María Córdoba, de 25 años, que alzando su sombrero blanco de jipijapa en la punta de su espada, entusiasma a sus hombres lanzándose al combate con el grito: "¡División! ¡De frente! ¡Armas a discreción y paso de vencedores".

La frase lanzada por el general Jacinto Lara al iniciar el combate es menos homérica pero más criolla. Los hombres de Lara eran hijos de los llanos venezolanos y "gente cruda". Su general les dirigió antes de la batalla la siguiente arenga: "¡Zambos del carajo! ¡Al frente están los godos puñeteros! El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como  ustedes saben, no es ningún cabrón. Conque así, apretarse los cojones y ... ¡a ellos!".
 
Las fuerzas patriotas sumaban 5.780 hombres y los realistas, 9.310 soldados. La victoria americana fue completa. Cayeron prisioneros el virrey José de la Serna con todos sus generales, empezando por José de Canterac y Jerónimo Valdés, con más de 600 oficiales y dos mil hombres de tropa. Más de dos mil muertos (307 patriotas y 1800 realistas) quedaron sobre el campo de Ayacucho, donde concluía el poder colonial español en América.

La victoria de los revolucionarios independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista español más importante que seguía en pie, sellando la independencia peruana con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. Terminaron así las guerras de liberación en todo un continente, que habían comenzado medio siglo atrás, cuando los yanquis iniciaron las hostilidades contra los ingleses en Middlesex County, Massachusetts, el 19 de abril de 1775.

 
Presencia indestructible de Eva Perón 
Por Blas García



08-12-2019 / 10:12
07-12-2019 / 18:12
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