La Opinión Popular
                  10:36  |  Viernes 03 de Julio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Hacer es la mejor manera de decir”. José Martí
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 19-11-2019 / 09:11
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 20 DE NOVIEMBRE DE 1955 ES DISUELTO EL PARTIDO PERONISTA, PROHIBIDA SU MARCHA Y CONFISCADOS SUS LOCALES POR EL GOBIERNO MILITAR DE ARAMBURU

La dictadura militar de Aramburu-Rojas disuelve el PJ y prohíbe cantar la Marchita

La dictadura militar de Aramburu-Rojas disuelve el PJ y prohíbe cantar la Marchita
El 20 de noviembre de 1955 es disuelto el Partido Peronista, prohibida su Marcha, confiscados sus locales por el gobierno del Gral. Aramburu. Un día –en plena lucha de la Resistencia Peronista, después de 1955– apareció una pintada en un suburbio al sur de Rosario, entre las barriadas más pobres, que llevaba por nombre Villa Manuelita. Y expresa el empecinamiento de las personas por pelear hasta el fin por eso que los hace –precisamente– personas: su dignidad y su libertad. La pintada decía: “Los yankis, los rusos y las potencias reconocen a la Libertadora. Villa Manuelita no”.
Con  el derrocamiento de Juan Perón, el peronismo pasó a estar prohibido y el Movimiento se encontraba desorganizado. Se produce el desbande general de los viejos dirigentes; muy pocos permanecerán en sus puestos de lucha.
 
Los "comandos civiles" atacan los sindicatos obreros y los ocupan a punta de pistola. Se interviene la CGT, se asaltan las Unidades Básicas y se encarcela a sus dirigentes más representativos.
 
Pero la Resistencia surgió rápida y espontánea en las bases populares indignadas por el derrocamiento de Perón, aunque sus dirigentes estaban presos, ocultos o exiliados.
 
Las bases peronistas no esperaron nada porque no podían esperar. Se largaron a pelear por su cuenta y protagonizaron una de las luchas más puras de la historia política de nuestra Patria, la lucha obrera y popular clandestina por el retorno del Líder.
 
La realizaron al margen de todas las conducciones formales, políticas y gremiales, del PJ y la CGT que estaban intervenidos, y la hicieron desde el seno mismo del Pueblo, porque estaban dispuestos a no rendirse, a no doblegarse, a seguir luchando.
 
Se llenaron todas las cárceles del país con los que resistían a la dictadura, con los que exigían la vuelta al sistema constitucional, el retorno de Perón a la Patria y al poder y la restauración de las conquistas sociales obtenidas por la clase trabajadora durante el gobierno justicialista.

Escribe: Blas García


El retorno del Líder del exilio y la proscripción
Blas García

El golpe gorila "libertador"
  
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe militar contra el gobierno constitucional de Juan Perón. Los jefes del levantamiento, autodenominado "Revolución Libertadora", el régimen que proscribió, reprimió y fusiló a los seguidores de Juan Perón, son los generales Eduardo Lonardi, Pedro Eugenio Aramburu y el contralmirante Isaac Rojas.
 
El 20 de septiembre Lonardi asumía la presidencia de la República con una frase que luego fue desvirtuada por la realidad de los hechos: "Ni vencedores, ni vencidos".
 
Los partidos políticos "gorilas" festejan en las calles. El Comité Nacional de la UCR brindó su apoyo al gobierno militar explicitando textualmente que "la revolución triunfante por el sacrificio de soldados, marinos, aviadores y civiles unidos por su patriotismo y amor a la libertad, abre una gran esperanza".
 
Incluso notorios radicales como los doctores Roque Carranza, Carlos Alconada Aramburú, y en Entre Ríos, Sergio Montiel, resultaron ser relevantes conspiradores y comandos civiles.
 
 
Política peronista
  
El nuevo gobierno "de facto" toma medidas de neto corte antipopular que tiende a sustituir el Estado del bienestar peronista, con el que, millones de argentinos conquistaron derechos sociales perdurables y el nivel de empleo más alto de la historia -sólo había un 2% de desocupación entre 1946 y 1952- y la participación de los trabajadores en la riqueza que alcanzaba al 51% del Producto Bruto Interno, que fue la más alta del capitalismo occidental de la posguerra.
 
Pero, fundamentalmente lo que el peronismo le dio a los trabajadores fue dignidad y la valentía para poder discutirle al dueño de la empresa. Con el peronismo aprendieron que tenían el derecho de hacerlo y que el patrón no era un capanga al que había que tenerle miedo.
 
 
Política de los "libertadores"

El Plan Prebisch, alentado por el nuevo gobierno militar de facto, considera que existe una crisis económica en el país. Para salir de ella, siguiendo los lineamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI), propone y efectiviza: incentivar fuertemente a la producción agropecuaria, restablecer el mercado libre de cambios, acudir al crédito exterior, congelar sueldos y salarios, admitir la entrada de capital extranjero y devaluar el peso argentino.
 
Igualmente, se dispone el ingreso, como país-socio, al funesto Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
 
Remplazan a Lonardi por Aramburu

Además, los militares más cerradamente antiperonistas y "gorilas" entienden que Lonardi es demasiado "blando" y no lleva a cabo la tarea de "desperonizar" al país con suficiente energía. Lo remplazan por Aramburu para definir aun más la naturaleza liberal pro imperialista del nuevo gobierno.

Ante el golpe que pone fin a la política de "ni vencedores ni vencidos", la CGT reacciona declarando la huelga general. Una vez más, los trabajadores son la única garantía para una lucha nacional; pero la reacción se vuelca contra el movimiento popular y el 16 de noviembre, el Gobierno interviene a la CGT. Se designa para el cargo al capitán de navío Alberto Patrón Laplacette. Irónicamente, un "patrón" pasa a controlar la central obrera.
 
 
Es disuelto el Partido Peronista
 
El 20 de noviembre de 1955 es disuelto el Partido Peronista, prohibida su Marcha, confiscados sus locales por el gobierno del Gral. Aramburu. Semanas después, se decreta la disolución de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y de la Confederación de Estudiantes Secundarios (CES).
 
El odio de clase se expresa en un desenfrenado "gorilismo" que recorre toda la Argentina. Se pretende borrar hasta el menor vestigio de la época peronista, como sí fuera posible colocar una página blanca entre 1943 y 1955. Así, demuelen el Palacio Unzué por haber sido utilizado por Juan y Eva Perón como residencia presidencial.
 
Ningún escrúpulo los detiene y el 23 de noviembre, un comando dirigido por el teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koenig se introduce en el edificio de la CGT y, en un operativo clandestino, secuestra el cadáver de Eva Perón. ¿Hasta dónde puede conducir el odio a este grupo que ha tomado el poder en la Argentina?
 
 
Recrudece la política represiva
  
Con el cambio presidencial, se agudiza la represión, llevándose a la práctica decretos leyes como el 4.161, que desautoriza toda actividad peronista (se prohíbe con cárcel nombrar a Perón y a Eva Perón, tener sus retratos o símbolos, cantar la marcha peronista, etc.) también se proscribe electoralmente al justicialismo.
 
El 22 de Febrero de 1956 estalla un polvorín militar en el Gran Buenos Aires, cerca de la Av. General Paz, y se suceden diferentes atentados: comienza a hablarse de la Resistencia Peronista. Una intransigencia que no fue protagonizada por los dirigentes, sino por las bases.
 
Quienes deciden salir a pelear en ese momento, empiezan una sorda resistencia inorgánica, con tres polos de desarrollo: la fábrica, el barrio y los militares peronistas. Desde el exilio, Perón envía "directivas secretas" a los dirigentes peronistas para organizar esa Resistencia, menciona especialmente a la Juventud Peronista y nombra a John William Cooke su delegado personal para coordinar la intransigencia.

 
La resistencia peronista
  
El año 1956 se caracteriza por el aumento de la oposición peronista al gobierno de Aramburu, la creciente tensión social y la crisis profunda que sacude al régimen. En ese año comienzan a organizarse en forma embrionaria agrupaciones gremiales ligadas a jóvenes peronistas, nucleados fundamentalmente en los barrios.
 
Estos grupos juveniles se organizarán progresivamente hasta confluir al año siguiente en la Mesa Ejecutiva de la Juventud Peronista, integrada por Gustavo Rearte, Héctor Spina, Felipe Vallese y otros. Aparecen varios periódicos ligados a ese sector (Norte, Línea Dura, etc.)

 
Se amplia la intransigencia 
  
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que ampliaría el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor, con ingenio y combatividad, realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov".
 
Desde pintar consignas en las paredes, el "Perón Vuelve", con la V y la P, hasta sabotajes y atentados. Pero siempre se cuidó mucho de no lastimar a nadie, de que no sufriera gente inocente. Era una forma de hacer política.
 

Experiencias insurreccionales
  
En esta etapa se realizaron alzamientos cívico-militares -la revolución del general Juan José Valle y, posteriormente, la asonada del general Miguel Iñiguez- y se probaron otras formas de lucha que incluyeron experiencias insurreccionales -la toma del Frigorífico Lisandro de la Torre, encabezada por Sebastián Borro, que puso en pie de guerra al barrio de Mataderos durante una semana-, y experiencias guerrilleras rurales como fue la de los Uturuncos desarrollada en Tucumán y Santiago del Estero entre octubre de 1959 y junio de 1960.
 
Además, el peronismo participaba, aunque estaba proscripto, en las elecciones apoyando a otros candidatos en contra de los radicales, que eran los representantes civiles de la dictadura militar.
 
En las décadas siguientes al '55, el peronismo es proscrito y perseguido por gobiernos militares y civiles seudo-democráticos que durarían hasta 1973. Ese año, y en elecciones libres, el peronismo, por amplia mayoría, volvió a ser gobierno por tercera vez desde su nacimiento en 1945.
 
Escribe: Blas García

Agreganos como amigo a Facebook
02-07-2020 / 19:07
02-07-2020 / 19:07
 
El primer gran caudillo popular de la Argentina del siglo XX, don Hipólito Irigoyen, fue también el primer Presidente argentino elegido por sufragio popular tras la promulgación de la Ley Sáenz Peña, que estableció entre otras cosas el voto popular obligatorio.

El irigoyenismo fue un movimiento popular de masas que expresaba la primera generación de hijos de inmigrantes, la tradición federal de las provincias del interior y a gran parte del naciente proletariado industrial, que buscaban el desarrollo del país, frenado por la alianza de la aristocracia latifundista y el Imperio Británico.
 
Su triunfo democrático en 1916 encarnó las esperanzas de progreso de todo un pueblo, que eligió a su partido, la Unión Cívica Radical, con el 45,6% de los votos.

En 1928, Irigoyen fue reelegido Presidente de la Nación, tras ganar las elecciones con 839.140 votos (el 57,4%), a los 76 años. Pero no pudo concluir con el mandato que el pueblo le había otorgado, pues los conservadores impulsaron su caída argumentando su avanzada edad.
 
La depresión de 1929 terminó de debilitar su gobierno y finalmente cayó derrocado en 1930 por los sectores más concentrados del poder oligárquico terrateniente, en el primer golpe militar del siglo XX.
 
Después de su derrocamiento, fue detenido y confinado reiteradamente en la Isla Martín García. El 03 de julio de 1933 Irigoyen, a los 80 años de edad, falleció en Buenos Aires, en la misma austeridad en la que vivió toda su vida.
 
Al día siguiente, unas 200.000 personas siguen el cortejo fúnebre y más de medio millón lo observan, en uno de los funerales más multitudinarios de la historia de Buenos Aires.
 
Por Carlos Morales



01-07-2020 / 19:07
30-06-2020 / 19:06
 
La Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino aguerrido en la adversidad. Ejemplo claro de esa militancia, el legendario Gustavo Adolfo "Coco" Rearte fue un dirigente juvenil, político y sindical, una de las figuras más destacadas del peronismo combativo y revolucionario.
 
Rearte simbolizaba en su persona el nuevo peronismo surgido a partir de 1955, un peronismo de lucha, de la defensa popular de las conquistas logradas durante los diez años de gobierno justicislista, un peronismo que se construía desde el combate y el enfrentamiento contra la patronal, las fuerzas represi­vas y la burocracia sindical.
 
Rearte fue co-fundador de la mítica Juventud Peronista en 1957 y además integrante de su primera Mesa Ejecutiva. Fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que constituyeron los numerosos grupos de la Resistencia, formando parte del célebre "Comando Juan José Valle".
 
La lucha por el retorno de Juan Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y organizarse con otros jóvenes militantes peronistas, como Carlos Caride, Jorge Rulli, Envar "Cacho" El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, etc.
 
Junto con John William Cooke estableció puentes entre Juan Perón y el peronismo con la Revolución Cubana, con Fidel Castro y el Che Guevara. Participó en la épica toma del frigorífico Lisandro de la Torre y escribió el programa revolucionario de Huerta Grande que marcó un hito en la historia del movimiento obrero.

Además, Rearte, por haber sido él mismo dirigente obrero, sería parte de la articulación de una nueva dirección sindical combativa y revolucionaria que impulsará el Cordobazo lo que permitiría concretar la vuelta de Perón a la Patria y del peronismo al gobierno en 1973, quebrando los planes oligárquicos de la Revolución Libertadora.
 
El compañero Gustavo Rearte murió, el 01 de julio de 1973, como consecuencia de un cáncer.
 
Escribe: Blas García



30-06-2020 / 19:06
 
Leandro Nicéforo Alem fue el fundador de la Unión Cívica Radical y uno de los hombres que hicieron grande a la historia del país. Hijo de un jefe federal, peleó en las últimas batallas de las guerras civiles argentinas, Cepeda y Pavón, del lado federal contra los unitarios de Buenos Aires.
 
Comenzó en la política desde el Partido Autonomista de Adolfo Alsina por el cual sería diputado provincial en dos oportunidades. También fue Diputado Nacional durante un corto periodo por este mismo partido, del cual se separaría luego de la conformación del Partido Autonomista Nacional.
 
En 1890 fue, junto con varios referentes de la oposición, fundador de la Unión Cívica que bajo los reclamos de elecciones libres y honradez administrativa, gestaría un movimiento revolucionario conocido como la Revolución del Parque contra el régimen fraudulento del PAN.
 
Las diferencias entre el sector de Alem (intransigencia) y el de Mitre (acuerdismo) se profundizaron luego de que este último aceptara la fórmula de unidad con el Gobierno, hecho que llevó a la ruptura del partido a mediados de 1891, que se dividió en la Unión Cívica Radical (liderada por Alem) y la Unión Cívica Nacional (liderada por Mitre).
 
La revolución de 1890 provoca la renuncia del entonces presidente Juárez Celman y la asunción del más moderado vicepresidente Carlos Pellegrini. Si bien no logra por el momento expulsar al PAN del poder, provoca una crisis de legitimidad que no dejará de profundizarse desde entonces.
 
En 1895 se realizan elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires donde pese al fraude el radicalismo logra acceder a algunos escaños en el Congreso. Alem entra como Diputado Nacional.
 
Sin embargo, los conflictos internos, el acuerdo de algunos sectores con el gobierno, cierto estancamiento del partido y su pelea con su sobrino y principal dirigente del radicalismo bonaerense, Hipólito Yrigoyen, profundizada luego de la revolución de 1893, llevan a Alem a una depresión que derivará en su suicidio el 01 de julio de 1896.

Por Carlos Morales



NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar