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Internacionales - 18-11-2019 / 09:11
EXIMEN DE RESPONSABILIDAD PENAL A LOS MILITARES

En Bolivia hubo golpe y ahora se quiere instalar una dictadura

En Bolivia hubo golpe y ahora se quiere instalar una dictadura
En Bolivia denuncian que hay 24 muertos y 915 heridos por la represión. Un informe de la Defensoría de Bolivia y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos indica que al menos 24 personas fueron asesinadas en Bolivia. Asimismo, se denuncia que el Gobierno de facto decretó que las Fuerzas Armadas no tendrán responsabilidad penal alguna por la represión y la masacre que se profundiza en el país.
Es cada vez más evidente que lo que ocurrió en Bolivia es un golpe de Estado, que deja expuestos a todos los que no se pronuncian sobre él. Las Fuerzas Armadas pidiendo la renuncia del presidente, y la Policía Nacional acuartelándose, primero, y luego sumándose a las hordas racistas que saquearon e incendiaron todo a su paso. Ni siquiera las viviendas particulares de Evo Morales, las de sus funcionarios y familiares se salvaron de la violencia que desató la derecha boliviana.
 
El odio racial tuvo una sólida hermandad con el odio revanchista de la clase alta, que nunca aceptó a un indígena en la presidencia. Y el hecho incontrastable que ese gobierno fuera el mejor en la historia del país aumentó el rencor, porque los logros indiscutibles de la gestión de Evo tuvieron lugar a partir de una redistribución más justa de la riqueza nacional. Ese es el pecado cometido por Morales, eso es lo que no le perdonarán jamás los ricos bolivianos, los gobiernos de derecha del continente, como el de Macri, y el gran gendarme yanqui.
 
Ahora la amenaza apunta al Poder Legislativo. El ministro del gobierno de facto, Arturo Murillo, nombrado por la autoproclamada Jeanine Añez, anunció que existen senadores y diputados "que están haciendo subversión" y que sus nombres serán publicados el día lunes. La persecución contaría además con fiscales que ya han sido convocados para tal fin, denunció la diputada Sonia Brito, del partido Movimiento al Socialismo (MAS) que detenta las mayorías en ambas cámaras.
 
Las declaraciones de Murillo vinieron a reforzar la situación de persecución que se vive en Bolivia. En efecto, él mismo había anunciado que iniciaba una "cacería" contra tres ex funcionarios del gobierno, y la ministra de comunicación, Rosana Lizárraga, había denunciado y amenazado a periodistas por sedición.
 
Ya han sido asesinadas 24 personas en Bolivia en 5 días. El informe fue presentado por la Defensoría del Pueblo y ratificado por Morales, quien exigió "al gobierno de facto de Añez, Mesa y Camacho identificar a los autores intelectuales y materiales", y denunció a la comunidad internacional "estos delitos de lesa humanidad que no deben quedar en la impunidad".
 
Ese cuadro se vio reforzado por el decreto que exime de responsabilidad penal a los militares que participen de los operativos "para restablecer el orden". 
Es decir, ha liberado a las Fuerzas Armadas para que actúen sin tener que responder por sus crímenes. Esta decisión fue respaldada por el ministro de defensa, Fernando López, quien afirmó que se debe a la existencia de "grupos subversivos armados" y "grupos extranjeros armados con grueso calibre".

Las declaraciones de López fueron en respuesta a las críticas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que cuestionó el "grave decreto" por "desconocer los estándares internacionales de derechos humanos" y por "estimular la represión violenta". En Bolivia hubo un golpe y ahora se quiere asentar una dictadura.
 
La Opinión Popular

 
El conjunto de amenazas oficializa un cuadro de persecución y asesinatos que comenzó desde antes que tuviera lugar la renuncia forzada del presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera. En efecto, días antes del golpe, ya se habían registrado incendios a casas, secuestros de familias y amenazas directas de diputados, gobernadores y dirigentes del MAS.
 
En ese contexto tuvo lugar la reunión del embajador de la Unión Europa (UE), León de la Torre con la autoproclamada Añez. El facilitador afirmó que la UE se ofrece para que "Bolivia pueda celebrar lo antes posible elecciones creíbles", y manifestó que apoyará el "periodo transitorio".
 
Las declaraciones del facilitador de la UE coincidieron con las del enviado de Naciones Unidas, Jean Arnault, quien se reunió el sábado y también se ofreció como mediador para hablar con "todos los líderes y actores" para "pacificar" y convocar a "elecciones libres".
 
La autoproclamada Añez también se refirió de forma breve a la cuestión electoral: "muy pronto daremos noticias sobre nuestro principal mandato, la convocatoria a elecciones transparentes y recuperación de la credibilidad democrática de nuestro país".
 
La poca claridad respecto a la elección coincide con el proceso de ataque al Poder Legislativo anunciado por Murillo. En efecto, el gobierno de facto cuenta con la dificultad de que ese poder está en manos de la mayoría del MAS, y es necesaria su aprobación para lograr un paso importante: el nombramiento de nuevas autoridades del Tribunal Supremo Electoral, para luego convocar a elecciones.
 
Quienes están al frente del golpe de Estado están frente a una decisión que tomar: intentar un acuerdo con el bloque del MAS para lograr las elecciones de las autoridades electorales y las nuevas elecciones, o avanzar sobre el poder legislativo. Esa segunda opción es la que se ha impuesto con las declaraciones de Murillo, en lo que es una estrategia de persecución sobre diputados y senadores para forzar una decisión a favor del plan del gobierno de facto.
 
Las amenazas se dan dentro del cuadro de licencia para matar, impunidad para hacerlo, ruptura del Estado de derecho, 24 muertos, centenares de heridos, y una protección mediática de grandes medios y editoriales que, de forma cómplice, niegan que exista un golpe de Estado en Bolivia.
 
Ese escenario no ha detenido las masivas protestas sociales que se han dado en diferentes partes del país, así como las que ya se ha anunciado que tendrán lugar. Así, por ejemplo, tuvo lugar un cabildo en Sacaba -sitio donde tuvo lugar la masacre donde fueron asesinadas nueve personas durante la represión- y allí se determinó exigir "la renuncia de la autoproclamada presidente de facto Jeanine Añez en un plazo de 48 horas".
 
En el cabildo también fue aprobada la exigencia del "repliegue inmediato de las Fuerzas Armadas", así como la "aprobación de una ley por parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional que garantice las elecciones nacionales en un plazo de noventa días".
 
En el Alto también tuvo lugar un cabildo masivo, y una de las protestas más complejas de afrontar para el gobierno de facto: el bloqueo al acceso de la planta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, en Senkata, de donde sale gasolina y gas licuado. Esa acción ha generado dificultades de abastecimiento en la ciudad de La Paz, que se encuentra en estado de anomalía profunda desde hace más de una semana.
 
De esta manera, luego de una semana de la renuncia de Morales y García Linera, Bolivia se encuentra bajo un escenario de tres frentes: la persecución golpista en cada uno de los niveles políticos y sociales, la pregunta acerca de qué sucederá en el Poder Legislativo, y una situación de aumento de los levantamientos contra el golpe. La salida electoral, que parece ser el único punto compartido, aún parece difusa.
 
Por Marco Teruggi
 
Fuente: Página12
 

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25-01-2020 / 19:01
En 1952, Egipto estaba sumido en una grave crisis a todos los niveles: corrupción, desprestigio de la figura del rey, control absoluto por parte de los británicos y los franceses, miseria de la población, etc. El ejército también se encontraba convulsionado por la derrota frente a Israel en la Guerra árabe-israelí de 1948.
 
El 26 de enero de 1952, cinco meses antes de la revolución que terminó con la ocupación inglesa y el reinado de Faruk en Egipto, El Cairo ardió en llamas en lo que se recuerda como "el sábado negro".
 
El desencadenante de estos incidentes fue el asesinato de 50 policías egipcios a manos  de las tropas de ocupación británicas. Estas muertes provocaron las protestas anti-británicas, que se alzaron de forma organizada quemando y saqueando algunas zonas de El Cairo ante la ausencia de fuerzas de seguridad en la capital egipcia.
 
Una manifestación que comenzó pacíficamente se convirtió de repente en una "multitud inmensa que se abalanza en los distritos ricos, prendiendo fuego -como si fuera parte de un plan preestablecido- a todos los establecimientos que mostraban un cierto grado de lujo o sugerían de algún modo connivencia con el extranjero", recuerda una periodista egipcia cincuenta años después en el diario Al Ahram.
 
Los disturbios afectaron a alrededor de 750 edificios, entre ellos tiendas, cafeterías, hoteles, restaurantes y teatros propiedad de la clase alta egipcia y británicos asentados en El Cairo. Algunos de ellos fueron, además, tomados como rehenes en esta rebelión.
 
Por Carlos Morales



25-01-2020 / 07:01
La crisis política en Egipto de 2011, conocida internacionalmente como la Revolución egipcia, y también como la Revolución de los jóvenes o la Revolución blanca, fueron una serie de manifestaciones callejeras que comenzaron el martes 25 de enero de 2011, el llamado Día de la Ira, y que se difundieron por todo Egipto, llevada a cabo por diversos grupos sociales e inspirada principalmente en la Revolución tunecina.
 
Las manifestaciones y revueltas se originaron como una protesta por el exceso de brutalidad policial, las leyes de emergencia del Estado, las altas tasas de desempleo, el deseo de aumentar el salario mínimo, la carencia de viviendas y alimentos, la inflación, la corrupción, la falta de libertad de opinión, las pobres condiciones de vida, factores estructurales-demográficos.
 
La principal meta de los manifestantes era forzar la salida del presidente Hosni Mubarak, quien llevaba en el poder casi 30 años. 18 días después del inicio de las protestas, el viernes 11 de febrero, Mubarak finalmente dimitió.
 
Luego de estos hechos, a partir del mes de julio del mismo año, se sucedieron nuevas manifestaciones en contra del régimen recientemente derrocado, exigiendo la aceleración en los avances del proceso hacia la transición democrática, por lo que finalmente, el Jefe del ejército del país, Mohamed Hussein Tantawi, convocó a comicios electorales.
 
Se celebraron nuevas elecciones democráticas en esta nación afroasiática el jueves 21 de julio de 2011, siendo elegido Presidente del pueblo egipcio, Mohamed Morsi.
 
La Opinión Popular



23-01-2020 / 19:01
23-01-2020 / 19:01
23-01-2020 / 18:01
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